Qué ver en Frederikshavn

Fuimos a Frederikshavn de pura casualidad. Estábamos haciendo una ruta por el norte de Dinamarca y paramos en la ciudad para repostar y hacer algunas compras. Vimos buen ambiente, así que le dimos una oportunidad a su centro histórico. ¿Quieres ver lo que nos encontramos? ¡Pues sigue leyendo!

Un lugar de paso que merece la pena ser visitado

Frederikshavn es una ciudad de algo más de 20000 habitantes ubicada en la costa noreste de la Península de Jutlandia. Suele ser un lugar de paso, ya que desde su puerto sale una conexión de ferrys muy popular para cruzar entre Dinamarca y Suecia.

Además, por su ubicación estratégica en la entrada al Mar Báltico, la localidad tiene una larga tradición de fortalezas y puertos militares. Esto se ha mantenido en la ciudad hasta prácticamente nuestros días, habiéndose vivido cruentas batallas en sus costas a lo largo de los siglos (especialmente destacadas las ocurridas durante la Guerra de las Cañoneras a comienzos del siglo XIX).

Pese a ser un lugar de paso, la visita merece la pena. Quizá no tanto como para desviarse hasta allí estando en la otra punta del país, pero desde luego no puede faltar en un recorrido por Jutlandia. En seguida os enseñamos por qué.

Tres cosas que no puedes perderte en una visita exprés a Frederikshavn

Danmarksgade y Tordenskjoldsgade, el eje comercial

El primer motivo por el que dejarse caer por Frederikshavn es recorrer sus animadísimas calles comerciales. La principal es la Danmarksgade, que es atravesada certeramente por la impronunciable Tordenskjoldsgade. En ambas calles (y en todas las de los alrededores) encontraréis tiendas, restaurantes y sobretodo mucha vida, ya que es el lugar de reunión más habitual por los habitantes de la ciudad.

La Iglesia de Frederikshavn

No muy lejos de esas calles está la Iglesia de Frederikshavn, el principal templo de la ciudad. Pese a lo reducido de su horario de apertura (únicamente de 9:00 a 12:00), este templo luterano de finales del siglo XIX bien merece la pena ser visitado.

Es uno de los más grandes de Dinamarca, tiene un retablo muy interesante y está construido fundamentalmente en piedra caliza. En su silueta destaca fundamentalmente la torre, rematada con una piedra de color verde que se ve desde cualquier punto de la ciudad.

Strandby, la zona portuaria

Y si vais a coger un ferry, o simplemente os gustan los puertos de mar, no podéis dejar de ir a la zona portuaria de Frederikshavn. Conocida como Strandby, en sus muelles veréis un trasiego de barcos difícil de encontrar en cualquier otra zona de Dinamarca. Nosotros no le sacamos mucho jugo, ya que llovió la mayor parte del tiempo, pero vimos lo suficiente como para tener constancia de su enorme tamaño.

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