Punta de Grenen (Skagen): la unión entre dos mares

A estas alturas no lo vamos a negar: tenemos una cierta predilección por los lugares que son singulares desde el punto de vista geográfico. En nuestro día a día somos los típicos vagos que no cambian de canal durante horas por no levantarnos a por el mando de la televisión, pero si estamos de viaje no nos importa hacer 100 kilómetros solo para ir al típico nacimiento de río que no le interesa a nadie, al punto más al sur de nosedónde o a una cascada que solo tiene agua cuatro días año por el deshielo de una montaña que no conoce nadie.

Bromas aparte, ese espíritu viajero fue el que nos llevó a conocer Punta de Grenen, uno de los rincones más singulares de Dinamarca (y posiblemente de toda Europa). No solo hablamos del punto más al norte del país (sin tener en cuenta Groenlandia), sino de una zona única en la que el Mar del Norte y el Mar Báltico colisionan, dejando para la posteridad unas estampas difíciles de encontrar en cualquier otra parte del mundo. En este artículo os vamos a contar todo lo que aprendimos sobre un sitio tan especial y a daros algunos consejos para preparar vuestra visita.

El punto más septentrional de Dinamarca

Punta de Grenen es la zona más al norte de toda Dinamarca. Se trata de un pequeño espacio natural dentro del término municipal de Skagen, un pueblo que también es bastante interesante de ver.

Más allá de que sea un hito a nivel geográfico, ir hasta aquí merece la pena por muchos motivos. De hecho, pocos lugares nos parecen tan versátiles como este, al menos en esta zona de Dinamarca: se puede hacer senderismo, ir a la playa, visitar búnkeres de la II Guerra Mundial, ir a museos…

Por derecho propio, es una de las zonas para ver birdlife más destacadas de Europa, especialmente en los meses de abril a junio (y, en menor medida, de agosto a noviembre). Si vais con los prismáticos conviene que no apuntéis solo al cielo, sino también al mar, pues es una de las zonas con más tráfico marítimo del continente y el flujo de gigantes flotantes es constante.

El Mar del Norte y el Báltico, cara a cara

Pero si por algo destaca Punta de Grenen es por ser el lugar de unión entre el Mar del Norte y el Mar Báltico, permitiendo al viajero caminar literalmente con un pie en cada mar. Para ello, solo hay que ir al final de la carretera y caminar unos 20 o 25 minutos. No tiene pérdida, pues todos los turistas an a lo mismo.

Con la Bahía de Skagerrak a un lado (la cual da al Mar del Báltico) y la Bahía de Kattegat al otro (esta está bañada por el Mar Báltico), se genera una extrañísima zona de corrientes y olas que van a todas direcciones.

La lengua de arena que lleva hasta este lugar singular no deja de crecer, habiéndose creado un paseo entre arenas y vegetación autóctona la mar de agradable.

Ojito con meteros más de la cuenta: las aguas son turbias, las corrientes son fortísimas y todos los años alguien se lleva un susto mayor del deseable. De hecho, el baño está prohibido, así que limitaos a mojaros los pies en la zona de unión de los dos mares y tened todo el cuidado del mundo.

Búnkeres, focas y un trenecito

Más allá de la unión entre los dos mares, el lugar es interesante también por albergar algunos restos de la II Guerra Mundial. Os podéis imaginar que la zona, idónea para controlar todo lo que se movía por mar en esta zona de Europa, fue anhelada por ambos bloques de la contienda.

Si tenéis la suerte de hacer la visita en los meses fríos del año, lo más normal es que veáis focas en libertad. Suelen estar tumbadas en la arena y no se inmutan ante la presencia de personas, pero por respeto a ellas lo mejor es no acercarse demasiado.

En cualquier época del año (no solo en invierno) conviene que vayáis con prismáticos, pues es relativamente frecuente ver delfines, orcas e incluso ballenas.

Vivir la experiencia completa en Punta de Grenen implica caminar al menos una horita. Si no os gusta moveros demasiado, en temporada alta se pone en marcha el Sandormen, una especie de tren turístico que recurre la lámina de arena durante todo el día. Es un auténtico emblema en Skagen.

Dormir en la playa con la camper

Si estáis haciendo un viaje en furgoneta por Dinamarca, definitivamente Punta de Grenen es una parada obligada. Y es que se da la circunstancia de que en las playas que hay a ambos lados de la carretera que lleva al estrecho norte (la 40), se puede dormir con la furgo… ¡en la propia arena!

Lo habíamos leído en internet y teníamos nuestras dudas, no solo porque subiese la marea sino por quedarnos encallados en la arena. Sin embargo, decidimos ir y fue todo un acierto. Pocas experiencias hay más guays en esta vida que dormir con la camper en una playa, disfrutar del amanecer, de la quietud del mar durante la noche y de darse un bañito a primera hora del día. 100% recomendable.

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