¿Es mejor comprar una furgoneta nueva o de segunda mano para camperizar?

Otro debate clásico en el mundo furgonetero y, sin duda, una de las primeras decisiones que tendréis que tomar antes de meteros en él. ¿Es mejor camperizar una furgoneta nueva o una de segunda mano? Si no sabéis nada sobre el tema, seguramente pensaréis que todo depende del dinero. Y sí, el presupuesto tiene mucho que decir, pero os aseguramos que la cosa es mucho más profunda de lo que parece.

Por eso, primero vamos a enseñaros las ventajas y desventajas de camperizar una furgoneta nueva, luego haremos lo propio con una de segunda mano y por último os mostraremos una infografía comparando ambas posibilidades.

Pros y contras de comprar una furgoneta nueva para camperizar

Comprar una furgoneta nueva para convertirla en un hogar es una opción, aparentemente, sin fisuras. Un vehículo nuevo tiene una serie de garantías con las que no puede competir ni la mejor furgoneta de segunda mano. Eso sí, hay que ponderar aspectos como el presupuesto, la electrónica o el propio proceso de camperización.

Ojo: como en otros posts de esta guía, partimos de la base de que no tenemos la verdad absoluta. Sin embargo, en base a nuestra experiencia, estas son las ventajas de comprar una furgoneta nueva para camperizar:

  • Garantía: para empezar, que normalmente los vehículos nuevos tienen garantía. Depende de la marca y del concesionario, pero lo normal es un mínimo de un par de años. Eso sí, mucho ojito: conocemos casos de gente que ha perdido la garantía por hacer reformas en el proceso de homologación. Hay que informarse sobre esto antes de comprar el vehículo.
  • Menos averías: los vehículos nuevos suelen fallar menos. Esa es la teoría, aunque hay un innegable factor suerte de por medio. En cualquier caso, la fiabilidad normalmente es mayor.
  • Camperización sin sorpresas: al ser el vehículo nuevo, os evitaréis las típicas sorpresas desagradables de las furgonetas de segunda mano. Leer foros da un poquito de miedo, ya que hay muchos casos de gente que encontró óxido, averías escondidas e incluso cuentakilómetros trucados. Eso no os pasará con una nueva.
  • Sin problemas con la ITV: en los primeros años, de hecho, no tendrás ni que pasarla. Cuando te toque, lo normal es que sea un camino de rosas, algo que no siempre ocurre con los vehículos más antiguos.
  • Eficiencia y tecnología: los coches nuevos son más eficientes en cuanto a consumo, además de contar con avances como cámara trasera o navegador integrado. En resumen, comodidades que siempre se agradecen.
  • Fácil darle salida: aunque te compres tu vehículo con tu intención de tenerlo mucho tiempo, no está de más tener en cuenta que será fácil venderlo en caso de necesitarlo. La demanda es alta y las furgonetas que solo han tenido un dueño son un caramelito.

No hay luz sin oscuridad, lo cual se traduce en que también hay desventajas en la compra de una furgoneta nueva para camperizar:

  • Coste: lo más evidente. Las furgonetas son caras, eso es innegable. Está claro que son vehículos fiables y que duran mucho, pero la inversión inicial no es asumible para la mayor parte de los bolsillo.
  • Pérdida de valor inmediato: según te den el vehículo, este costará varios miles de euros menos. Realmente es algo psicológico, pero a nosotros nos parece durísimo pensar que si compramos una furgoneta vale 40.000€ y que según nos la entreguen solo podremos venderla por algo más de la mitad.
  • Miedo a romper algo: cuando hemos tenido vehículos nuevos, los primeros meses eran un calvario. Pocas cosas hay más tensas que conducir con el miedo típico de hacerle el primer rayón al coche. Eso, aplicado a la camperización, hace que haya que andar con pies de plomo. ¿Y si estropeamos algo? ¿Y si cortamos por donde no es?
  • Averías eléctricas: la tecnología es un punto a favor, pero también puede serlo en contra. Al fin y al cabo, los vehículos viejos no tienen averías eléctricas, las cuales son súper comunes en vehículos nuevos.
  • En furgonetas viejas está todo inventado: eso hace que sea más barato camperizar, que haya tutoriales por todas partes o que en un desguace encuentres prácticamente de todo a buen precio. De todo eso te puedes olvidar si tienes una furgoneta nueva.

Pros y contras de comprar una furgoneta de segunda mano para camperizar

Vamos ahora con las furgonetas de segunda mano… o tercera, o cuarta o incluso más. Y es que las furgonetas son como los gatos: tienen muchas vidas.

Lo primero es analizar las ventajas de comprar una furgoneta de segunda mano para camperizar:

  • Coste menor: siempre serán más baratas que una de primera mano. Eso sí, no necesariamente mucho más baratas. Pensad que hay mucha demanda y que eso hace que suban los precios, por lo que tenéis que tener mucho ojo a la hora de comprar vuestra furgo.
  • Vehículos contrastados: si te decantas por un vehículo que ya tiene cierta trayectoria, podrás informarte bien sobre las averías más típicas, sobre todo lo que se le puede hacer o sobre si el mantenimiento es barato. En resumen, también podrás ir sobre seguro si dedicas tiempo a aprender sobre el tema.
  • Todo está ya inventado: modelos míticos como la T4 o la Vito han sido camperizados durante décadas a lo largo y ancho del mundo. Por eso, no tendrás que partir de cero, y te será relativamente sencillo encontrar planos, guías y conversaciones en foros sobre esa idea que te ronda la cabeza.
  • La camperización es mas barata: precisamente por todo lo anterior, te será sencillo encontrar piezas, materiales o incluso empresas que te ayuden con tu vehículo.

Aunque los aspectos a favor son innegables, también hay que tener en cuenta una serie de desventajas de comprar una furgoneta de segunda mano para camperizar:

  • Dificultad en la compra: no es sencillo hacerte con una furgoneta de segunda mano, sobre todo si eres como nosotros y no tienes ni idea de mecánica. ¡Al loro! ¡Que no os hagan el lío!
  • Sorpresas inesperadas: compras una furgoneta aparentemente maravillosa, te pones a camperizar y empiezan a aparecer problemas, tales como óxido o averías. Las furgonetas de segunda mano siempre tienen un extra de riesgo que no se encuentra en los vehículos nuevos.
  • Averías: misma cosa. El paso del tiempo no perdona a nadie, y en una furgoneta de segunda mano las averías son inevitables. Por mucho mantenimiento que le hagáis, siempre se acabará rompiendo un manguito en el momento más inoportuno.
  • ITV, ese saca-cuartos: cada seis meses o cada doce, en función de cómo tengáis homologado vuestro vehículo, os tocará pasar la ITV. Eso se traduce en 60€ cada vez a cambio de una pegatina de colores para poner en el frontal del coche.
  • Vehículos con menos tecnología: no sufriréis averías eléctricas, pero tampoco tendrías comodidades básicas como un cockpit digital, entradas USB o similares.
  • Esta forma de viajar está de moda: y como hay boom, los precios son mayores. Además, los vehículos más demandados son los que ya no se fabrican, así que cada vez es más difícil encontrar modelos míticos como la T4.

Comparativa: ¿qué es mejor?

Para haceros más sencilla la consulta de este artículo, os hemos preparado una infografía resumiendo las ventajas de hacerse con una furgoneta nueva o de segunda mano para camperizar.

Conclusión

Si habéis llegado hasta aquí, tendréis tan claro como nosotros que la respuesta a la pregunta «¿es mejor comprar una furgoneta nueva o una de segunda mano para camperizar?» es… ¡depende! Sí, depende de muchísimos factores: de vuestro presupuesto, de lo que vayáis a viajar, de vuestra experiencia en el mundo camper, etcétera.

En líneas generales, podría decirse que la opción de segunda mano es la mejor si tu presupuesto es justito, si nunca antes habías tenido una furgoneta camper o si vas a viajar unos pocos días al año. No le vemos mucha lógica a meterse en una inversión tan grande como la de una furgoneta nueva si se dan algunos de los supuestos anteriores.

Por otro lado, si ya has tenido furgos, viajas muchísimo o el dinero no es problema, con una furgoneta nueva te comerás el mundo. ¿Valen una pasta? Puede ser, pero seguro que le sacas todo el partido a tu hogar con ruedas.

Si todavía no lo tienes claro, te animamos a dejarnos un comentario y plantearnos tus dudas. Te prometemos echar una mano, aunque también que la decisión (por mucho que te digamos) va a ser difícil de tomar.

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