El Puente de Alcanzorla, una maravilla musulmana escondida en Galapagar

Aunque parezca mentira, la Comunidad de Madrid todavía tiene muchos secretos por descubrir. Es el caso del Puente de Alcanzorla, una de esas joyas que serían mucho más apreciadas si estuviesen a miles de kilómetros. Y es una pena, porque está en Galapagar, a escasos 40 kilómetros de la capital de España. En este artículo os vamos a contar su historia, cómo visitarlo y cómo llegar a él.

Un puente fruto de la guerra

Aunque tradicionalmente se le ha considerado una construcción de época romana, lo cierto es que no tiene nada que ver con esa época. El Puente de Alcanzorla fue construido entre los siglos IX y XI, en un momento en el que los musulmanes dominaban el centro de la Península Ibérica.

El puente surgió al calor de un momento tumultuoso, en el que los reinos cristianos iban ganando terreno y los musulmanes hacían todo lo posible para no perder un territorio clave en la defensa de la ciudad de Toledo. Por doquier brotaron castillos, atalayas, fortalezas y puentes, erigidos con funciones defensivas y de control.

No se sabe a ciencia cierta cuándo se puso en marcha este puente, pero lo cierto es que ya estaba allí cuando los cristianos recuperaron el territorio y se afanaron por repoblarlo. Lo que sí se sabe es que con el paso del tiempo perdió su función, ya que esta zona no era la más aconsejable para cruzar el Río Guadarrama.

La ruina más romántica de la Comunidad de Madrid

Así, hasta nuestros días ha llegado en un estado ruinoso, aunque no por ello carente de belleza. Solo se ha conservado el arco de medio punto que sostiene el puente, elaborado son sillares de granito.

Dicho de otro modo: lo que se ve es algo así como el esqueleto, ya que el resto de la mampostería de la construcción ha desaparecido (seguramente saqueada para levantar otras construcciones más modernas).

Por eso, el arco resulta tan pronunciado a la vista, pero pensad que los puentes se hacían pensando en facilitar el paso de personas y mercancías. De hecho, el Puente de Alcanzorla tiene una anchura de 2,8 metros: una de las medidas mas habituales para los ingenieros islámicos.

Más allá de suplicar a las autoridades pertinentes que se esfuercen en mantenerlo, ya que por el camino por el que va acabará desapareciendo por completo, lo cierto es que a día de hoy tiene el típico aura romántica que solo las piedras con historias poseen.

Podéis contemplarlo desde distintos ángulos o incluso hacer una pequeña ruta por los alrededores. Lo que no os recomendamos es subir a él o cruzarlo, ya que su estado no es el mejor y podría ser peligroso.

Cómo llegar al Puente de Alcanzorla

Decimos que el puente está escondido porque literalmente es así. Se encuentra al final de Las Minas, una urbanización de chalets y viviendas unifamiliares que pertenece al término municipal de Galapagar. La señalización, como no podía ser de otro modo, brilla por su ausencia.

Para llegar, poned en Google Maps la Calle de la Encina (en Galapagar). Al fondo veréis que sale un caminito de tierra, que va a parar a una puerta con un pestillo (siempre abierto). Seguid recto y a tan solo 200 metros llegaréis al puente. ¡No tiene pérdida!

El Puente de Alcanzorla está a 5 minutos desde la A-6, por lo que si os pica la curiosidad podéis aprovechar para hacer una paradita cuando estéis a la altura de Galapagar. Si queréis enmarcarlo en una excursión por la zona, el propio pueblo es súper bonito, y tenéis no demasiado lejos San Lorenzo de El Escorial.

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