Ámsterdam: 10 cosas que no te puedes perder

Resulta muy difícil empezar a hablar de turismo en Ámsterdam. Pocas experiencias viajeras hay en este mundo como ir a la capital de Países Bajos, pues se trata de una ciudad con no demasiados monumentos, inequívocamente asociada a un tipo de ocio que es ilegal en prácticamente cualquier parte y en el que ninguna experiencia se parece a la anterior. Quizá ahí resida su encanto, pues hay casi tantos ámsterdams como personas visitando la ciudad. En esta pequeña guía os vamos a contar cuales son, en nuestra opinión, las diez cosas imprescindibles en Ámsterdam.

Ámsterdam para principiantes

Vaya por delante que esta no es la típica guía de viajes completísima y que intenta tender a la objetividad. ¡Para nada! Nosotros somos un blog humilde, que difícilmente puede competir con gigantes que llevan años hablando de este destino. Por tanto, hemos querido darnos un homenaje y hablar de nuestra Ámsterdam: de la ciudad que nosotros vimos, vivimos y experimentamos.

Eso sí, no por eso queremos dejar de hacer una pequeña introducción a la capital de los Países Bajos. Y es que la historia de la ciudad y cómo llegó a convertirse en uno de los destinos turísticos más visitados del mundo es súper interesante. ¿Sabíais que se fundó en el siglo XII como un modesto puerto pesquero? Eso sí, su privilegiada ubicación en el norte de Europa rápidamente la convirtió en lo que es hoy: un centro financiero y cultural de primer nivel.

Hoy en día tiene una población de algo menos de un millón de personas, aunque está enmarcada en la Randstad: una enorme conurbación de casi 7 millones de personas en la que convive con gigantes como Róterdam o La Haya. La mayor parte de sus calles fueron construidas en el siglo XVII, cuando se llevaron a cabo diferentes canales con los que ganar terreno al mar y poder hacer crecer a una ciudad que estaba muriendo de éxito.

Precisamente, sus canales seguramente sean su mayor seña de identidad. No vamos a decir eso de «la Venecia del norte», ya que a cualquier ciudad del mundo con un charco en medio se le pone esa etiqueta. Sin embargo, es innegable que a la vera de los canales de Ámsterdam pasan cosas.

De hecho, cosas de todo tipo. Si algo caracteriza a Ámsterdam es que prácticamente cualquier cosa puede ocurrir: desde lo más sórdido (como turismo sexual o drogas blandas legalizadas) hasta lo más fascinante, como bonitos atardeceres a orillas del Río Amstel en compañía de tus seres queridos. Por eso, nos reafirmamos en que esta ciudad tiene tantas posibilidades como viajeros. ¿Quieres hacer turismo cultural? ¿Pasarte 48 horas seguidas haciendo shopping? ¿Probar sustancias que harían llorar a tu madre si se enterase de que las has tomado? ¡Todo puede ocurrir!

Diez cosas que ver y hacer imprescindibles en Ámsterdam

Y, hechas las presentaciones, vamos ya con las diez cosas que no te puedes perder en Ámsterdam. Repetimos: es nuestra visión personal, seguramente después de visitar la ciudad tengas una opinión distinta a la nuestra.

Recorrer los canales

Pocas cosas puede hacer un viajero que estén tan cargadas de magia como dar un paseo junto a los canales de Ámsterdam. No te plantees recorrerlos en su totalidad, pues están por toda la ciudad formando una red de hasta 75 kilómetros de longitud, aderezada con hasta mil puentes para moverse de una orilla a otra.

Los canales de Ámsterdam no son solo súper fotogénicos, sino que en ellos pasan cosas. El ambiente junto a los canales siempre es sensacional, ya sea por el ir y venir de barquitos, por las casas flotantes (de las que vamos a hablar justo ahora) o por la gente venida de todas partes del mundo.

Los tres canales más importantes forman un conjunto de anillos conocido como Grachtengordel. Bajo ese impronunciable nombre se esconden el Prinsengracht, el Keizersgratch y el Herengracht. Si no sabes por dónde empezar, ve a cualquiera de ellos y empieza a caminar sin rumbo.

Ver sus casas flotantes

Y si los canales definen Ámsterdam, no menos representativas resultan las casas flotantes que se amontonan en ellos. Lo que empezó como una manera de vivir improvisada por los hippies con menos recursos se ha convertido en una de las señas de identidad de la ciudad, siendo a día de hoy tan caras como difíciles de adquirir.

Si os interesa conocer cómo es la vida flotando en los canales de Ámsterdam, dos opciones: por un lado, alojaros en alguna de ellas, ya que muchas funcionan como hoteles; por otro, visitar el Houseboat Museum, que pone en valor este estilo de vida.

Alucinar con lo bizarro que es el Barrio Rojo (y el ambiente chungo de los Coffee Shops)

Tampoco se puede ir a Ámsterdam y no pasarse por el Barrio Rojo, aunque solo sea para salir con cara de susto ante tanta sordidez. Básicamente se trata de un barrio en el que la prostitución es legal, siendo su principal emblema los escaparates en los que mujeres con poca o ninguna ropa ofrecen sus servicios.

Es un lugar grotesco, distinto a cualquier otro que hayáis visitado. Turistas curiosos con la pillería en la cara conviven con personas que realmente van a consumir los servicios de las prostitutas, creando un ambiente bastante turbio. Ojito con hacer fotos, que no está nada bien visto en el barrio.

Y hablando de cosas que son legales en Ámsterdam pero fuera no, otra atracción turística medio rara son los Coffee Shops: lugares en los que está permitida la venta y el consumo de marihuana, setas alucinógenas y demás drogas blandas. Esto está en franca retirada, de los más de 1000 que se podían contar a principios del siglo XXI hoy quedan apenas 150.

Plaza Dam

Volviendo al turismo más convencional, el auténtico punto de encuentro en Ámsterdam es la Plaza Dam. No todo iban a ser canales, ¿verdad?

En esta céntrica plaza podéis encontrar edificios tan representativos como el Palacio Real, el Museo de Cera o un monumento de 22 metros dedicado a los neerlandeses que cayeron luchando en la II Guerra Mundial.

Es un lugar muy animado, pero curiosamente sirve para relajarse después de un paseo por los ajetreados canales. Y es que posiblemente este sea el único lugar de la ciudad en el que sobra espacio.

Museo Van Gogh

Ámsterdam tiene muchísimos museos, pero si tuviéramos que quedarnos con uno sería sin duda el Museo Van Gogh. En él podéis conocer no solo la mítica vida del pintor, sino también contemplar hasta 200 obras originales. El museo es un edificio tirando a moderno, en cuyo interior encontraréis una institución de prestigio y que se esfuerza por poner en valor hasta el último detalle de la vida de este pintor del siglo XIX.

Ojito, comprad las entradas con antelación. De lo contrario, no solo tendréis que esperar un montón, sino que corréis un serio riesgo de quedaros sin tickets para el día en el que estéis en Ámsterdam.

Sabemos que hay otros museos igual de imprescindibles, como el Rijksmuseum o la Casa de Ana Frank, pero no teníamos mucho tiempo en la ciudad y nos decantamos por el de Van Gogh.

Mercado de las Flores

Otro lugar que siempre hay que visitar es el Mercado de las Flores, donde llevan vendiendo plantas y flores desde 1862 de manera ininterrumpida. Aunque se trata de un mercado ubicado sobre plataformas y barcas flotando en los canales, realmente no da esa sensación.

Si vais en época de floración, podréis comprar tulipanes frescos de todas las formas, tamaños y colores. Fuera de temporada sigue siendo un lugar colorido y al que merece la pena ir, aunque solo sea para comprar un souvenir.

Begijnhof

El lugar que más nos sorprendió de Ámsterdam fue Begijnhof, una zona que no se parece a ninguna otra en la ciudad. Es un conjunto de edificios entre los cuales se encuentran una iglesia clandestina (la Engelse Kerk), la casa más antigua de Ámsterdam (en el número 34) y un bonito patio interior.

Es un lugar muy sorprendente, realmente merece la pena.

Dormir en un barco

Quizá no sea lo más habitual, pero desde luego es una experiencia fascinante: no son pocos los barcos y casas flotantes que a día de hoy funcionan como hoteles. Nosotros decidimos probar en nuestra única noche en Ámsterdam y la experiencia, aunque no fuese la más cómoda del mundo, desde luego que resultó fascinante.

Probar todas las comidas del mundo

El turismo, la población que vive aquí pero que procede de otros lugares, la gente joven… son muchos los ingredientes que convierten Ámsterdam en una de las ciudades de Europa con mayor propuesta gastronómica. Ir allí es sinónimo de poder comer lo que queráis a cualquier hora del día.

¿Un cucurucho de patatas fritas para desayunar? ¿Alta cocina? ¿Una calle llena de restaurantes argentinos? Todo es posible en Ámsterdam.

Compras, compras y más compras

Un poco en la misma línea esta el tema shopping. En Ámsterdam encontraréis absolutamente de todo: tiendas dedicadas a la marihuana, establecimiento gigantes para comprar souvenirs, centros comerciales con tiendas de las mejores marcas, pequeños negocios de artesanía local, negocios frikis en los que solo venden artículos de un color o relacionados con un videojuego en concreto…

El exceso de oferta favorece que los precios no sean demasiado altos, así que Ámsterdam es un buen lugar para ir de compras.

Extra: crea tu propio Ámsterdam

Para terminar, queremos recuperar la idea de que hay tantas versiones de Ámsterdam como viajeros. Nosotros llegamos a la ciudad después de un viaje en furgoneta de tres semanas por el norte de Europa, solo teníamos un par de días allí y andábamos justos de fuerzas, por lo que nos lo tomamos con relativa calma.

Nos encantó la visita, pero nos dio la sensación de que si volviésemos haríamos un viaje totalmente distinto. No sabemos si veríamos más iglesias, si alquilaríamos una bici para recorrer las zonas verdes de los alrededores o si simplemente iríamos a conocer el campo del Ajax. En cualquier caso, queda claro que Ámsterdam es un sitio que recibe con los brazos abiertos al viajero, en el cual es (casi) imposible que algo salga mal.

Así que ya sabéis, no lo penséis dos veces e id a visitar la capital de Países Bajos.

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