Visitar las Lagunas de Cañada del Hoyo (Cuenca)

Varias lagunas de diferentes colores en el corazón de la Serranía de Cuenca. Eso es, en resumen, lo que el viajero podrá encontrar en las Lagunas de Cañada del Hoyo, una de las excursiones más populares de la provincia de Cuenca. En este post os vamos a contar cómo se formaron estas peculiares lagunas, cómo es la visita y qué se puede hacer en los alrededores.

Qué son las Lagunas de Cañada del Hoyo

Monumento Natural desde el año 2007, las Lagunas de Cañada del Hoyo son un conjunto de siete falsas lagunas. Si, hemos empezado con una mentirijilla: realmente no son lagunas, sino torcas cubiertas parcialmente por agua (de hecho, su aspecto cambia mucho entre los meses cálidos y fríos del año). Tienen la típica forma de agujero en el suelo, roca desnuda y vegetación en los laterales, pero están anegadas y parecen pequeñas lagunas.

Su principal particularidad es que tienen unos colores muy llamativos y muy diferentes entre sí. Esto se debe a que la estructura de cada torca es única, haciendo que los microorganismos que habitan en ellas sean muy dispares, lo cual afecta al color de las lagunas. Contribuye también la luz solar, por lo que encontraréis colores muy distintos en verano y en invierno.

Ruta por los dos conjuntos de lagunas

Las siete lagunas se dividen en dos subconjuntos: uno público con tres lagunas y uno privado con cuatro. El primero abre las 24 horas del día, es gratis y no tiene pérdida, ya que la primera laguna es visible desde el aparcamiento. El segundo… bueno, mejor que no nos tiren mucho de la lengua. Intentando ser políticamente correctos, nos limitaremos a decir que es de propiedad privada y que cuesta 2 euros, pero el dueño no avisa cuando abre y cuando cierra, así que visitarlas en una lotería. Tan increíble como vergonzoso.

En cualquier caso, las tres primeras lagunas (las que siempre están abiertas) son una pasada. La primera es la Laguna de la Gitana, un auténtico prodigio geológico ya que es uno de los poquísimos lagos meromícticos que hay en España. Eso, como todo el mundo desconoce, significa que las aguas del fondo no se mezclan con las de la superficie. Se genera así el espacio propicio para que habiten en la laguna organismos y microorganismos de lo más peculiares. El color de la Laguna de la Gitana (también conocida como la Laguna de la Cruz, dicho sea de paso) es uno de sus principales atractivos. Durante todo el año tiene un tono verdoso increíble, de esos que cuando los ves en Instagram no te los crees. Además, durante una semana al año (normalmente a finales de julio) se vuelve totalmente blanca, como si fuera horchata.

Si se camina un poco más se llega a las otras dos lagunas. Por un lado está el Lagunillo del Tejo, con sus características aguas negras. Tiene muy poquita profundidad (no más de 8 metros), pero eso no impide que su enorme biodiversidad genere esos colores oscuros tan fotogénicos.

A unos pocos metros está la Laguna del Tejo, que con sus 150 metros de diámetro es la más grande de todo el conjunto (y también la más profunda, con 30 metros). Recibe su nombre por las decenas y decenas de tejos que se alimentan de sus transparentes aguas.

La Laguna y el Lagunillo del Tejo se ven muy bien desde un mirador que hay entre ambos. No tiene pérdida, se llega caminando desde el aparcamiento en apenas 10-15 minutos. Dicho sea de paso, las tres lagunas se ven en una hora como máximo.

Como hemos dicho al principio, hay otras cuatro lagunas relativamente cerca de estas: la Laguna Parra, la Laguna Cardenillas, el Lagunillo de las Tortugas (que últimamente se ha hecho muy popular en internet por haberse vuelto rosa durante unos pocos días) y la Laguna Llana. Tal y como nos avisaron en diferentes oficinas de turismo, este subconjunto es de propiedad privada (se enmarcan en un lugar conocido como la Finca 7 Leguas) y hay que pagar 2€ por visitarlo. Hasta aquí todo bien, si no fuese porque no tiene ni horario ni días de apertura preestablecidos: la visita depende de que ese día el hombre se haya levantado de la cama y haya ido a abrir. Puedes encontrártela abierta un jueves y cerrada un sábado. Es una pena, una auténtica cutrada que dice mucho de porqué en otros países nos llevan años de ventaja en lo que a turismo de calidad se refiere.

En cualquier caso, solo la visita de las tres primeras lagunas ya hace que merezca la pena ir hasta allí.

Cañada del Hoyo y su castillo

Las lagunas se encuentran a solo dos kilómetros de Cañada del Hoyo, el pueblo que les da nombre. Su casco histórico está protagonizado por el Castillo del Buen Suceso, visible desde cualquier punto. Bien merece la pena dar un paseo por sus empinadas calles, o aprovechar para comer en los dos o tres bares de su término municipal (son de los poquitos abiertos en muchos kilómetros a la redonda).

Las Torcas de Palancares

Normalmente siempre se hace el mismo pack: primero se visitan las Torcas de Palancares y luego las Lagunas de Cañada del Hoyo. O al revés, pero en cualquier caso ambas en un mismo día. Por tanto, os recomendamos que os paséis por el post en el que os enseñamos qué ver en las Torcas de Palancares, para que le saquéis todo el jugo a vuestra excursión por la Serranía de Cuenca.

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