Qué ver en Almiruete, el pueblo de las Botargas y Mascaritas

Con este artículo os invitamos a conocer Almiruete, uno de los pueblos más bonitos del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Está a 6 kilómetros de Tamajón (a cuyo término municipal pertenece) y en sus empinadas calles encontraréis una excelente iglesia románica, muchas casas de pizarra negra y un puñado de fuentes de piedra. No es un pueblo especialmente grande, pero disfrutaréis mucho de la visita si os gustan los lugares auténticos.

Esencia rural de la mano de cuestas y fuentes

Almiruete es un pequeño pueblo a casi 1100 metros de altura, ubicado en las faldas de la Sierra de Ayllón. Su urbanismo es el propio de la arquitectura negra que tanto turismo atrae en Guadalajara, pero no está en el circuito habitual y por tanto no está masificado en fines de semana.

Esta pequeña aldea, hoy perteneciente a Tamajón, surgió en plena Edad Media. En los primeros siglos, la población autóctona fue reforzada con campesinos que procedían de Soria y Burgos, en un decidido intento por repoblar la zona. Muchos siglos después, ya a madiados del siglo XIX, vivió una época dorada en la que superó con creces los 300 habitantes.

Más allá de sus casas de pizarra o de su impresionante iglesia románica, Almiruete es conocido en toda España por su famosa fiesta de Botargas y Mascaritas. Hay incluso un museo dedicado al mismo, en el que se exponen máscaras y atuendos con varios siglos de antigüedad.

Nosotros fuimos allí buscando un sitio en el que estar tranquilos, respirar aire puro y disfrutar de un paseo en medio de la típica arquitectura de serranía hecha con pizarra. Y, como no podía ser de otro modo, encontramos justo lo que buscábamos.

Turismo en Almiruete

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Si se menciona el arte románico en la provincia de Guadalajara, necesariamente hay que hacer referencia a la bonita Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Y es que, sin lugar a dudas, el templo de Almiruete es uno de los mejores ejemplos de la zona. Está ubicado en la parte alta del pueblo (lo cual implica subir hasta ella en coche o enfrentarse a muchas cuestas), data del siglo XII y ha sabido mantener buena parte de su aspecto original pese a sucesivas reformas.

Es una iglesia súper bonita, en la que destacan tanto su espadaña con forma triangular como el pórtico de acceso. Por dentro no sabemos cómo es, ya que estaba cerrada, pero por fuera nos pareció una iglesia súper bonita.

Museo de Botargas y Mascaritas / Centro de Interpretación del Carnaval

No muy lejos de la Iglesia, aunque un poquito más abajo, está el Museo de Botargas y Mascaritas, también conocido como el Centro de Interpretación del Carnaval de Almiruete. En su interior se rinde homenaje a la fiesta de botargas y mascaritas, una celebración que sucede el sábado de carnaval y que ha sido recuperada a finales del siglo XX. Hubo unas décadas de parón, sí, pero esta costumbre se venía celebrando desde muchos siglos atrás y que actualmente está catalogada como fiesta de Interés Turístico Provincial. El horario de apertura del museo es variable, ya que depende de que algún vecino se ofrezca voluntario, pero a cambio la entrada es gratuita.

Arquitectura popular

El urbanismo de Almiruete responde a lo que el viajero espera de los pueblos de arquitectura negra de Guadalajara. Dicho de otro modo: casitas preciosas que están elaboradas en su mayor parte con pizarra de los alrededores. Si dais un paseo por sus empinadas calles descubriréis muchos ejemplos de este tipo de construcciones.

Antiguo Horno Vecinal

En medio del pueblo encontraréis el Antiguo Horno Vecinal. En un entorno tan difícil (no olvidamos que Almiruete está en medio de la montaña) y en el que nunca hubo una gran cantidad de personas viviendo, disponer de una estructura como esta era lo que marcaba la diferencia entre pasar el invierno o quedarse en el camino.

Fuentes

Si algo encontraréis en Almiruete es fuentes. En el casco urbano hay una especie de triángulo formado por la Fuente Nueva (al lado de la iglesia), la Fuente Vieja (que data de finales del siglo XVIII y fue construida en honor a Carlos IV) y la Fuente Redonda, en una zona un poco más baja.

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