Rutas por las Torcas de los Palancares (Cuenca)

Aunque a veces parece que solo existe la Ciudad Encantada, la provincia de Cuenca tiene infinidad de excursiones de un día. Una de nuestras favoritas es la visita al Monumento Natural de Torcas de Palancares y Tierra Muerta, un paraje único para hacer senderismo y disfrutar de la cara más salvaje de la Serranía de Cuenca. En este post os vamos a enseñar qué ver y qué hacer, para que tengáis claro lo que podéis encontrar en un lugar tan especial.

¿Qué son las Torcas de Palancares y cómo se llega a ellas?

La explicación científica llevaría muchos párrafos, así que vamos a ser muy concretos. En esta zona de la Serranía de Cuenca se formaron (hace unos 80 millones de años) agujeros en el suelo debido a la acción del agua sobre las rocas calizas. Estos agujeros son conocidos como torcas, pueden ser de varias hectáreas y tener hasta 100 metros de profundidad.

En la zona de Palancares hay alrededor de 30 torcas. Algunas son más espectaculares que otras, pero todas os servirán para haceros a la idea de lo increíble que es este rincón de España.

Para llegar hasta allí, hay que salir desde Cuenca por la N-420 en dirección a Teruel. A la altura de Mohorte se encuentra la señalización hacia la entrada. ¡No tiene pérdida! Dicho así igual suena a chino. Resumiendo: están a media horita de cuenca y a dos horas largas desde Madrid, por lo que son una excursión perfecta para pasar el día.

Las tres rutas por las Torcas de Palancares

En el aparcamiento principal hay un Centro de Información, en el cual os contarán más o menos lo que hacer. Si estuviera cerrado no hay por qué preocuparse, ya que todo está perfectamente señalizado y el recorrido es muy intuitivo.

Hay tres rutas, que básicamente suponen hacer un poquito del recorrido, la mitad o el paseo completo. La ruta roja es la más corta, dura aproximadamente media hora y os permitirá ver un par de torcas. Si os veis fuertes podéis hacer la ruta verde, que se va hasta una hora y que os permite adentraros hasta ver unas seis torcas. Y si queréis sacarle todo el jugo a la zona, la ruta amarilla lleva unas dos horas y os permitirá ver una gran cantidad de torcas.

El recorrido es muy cómodo: hay poquito desnivel, todo está perfectamente señalizado y en prácticamente todo el camino encontraréis sombras. Eso si, no hagáis como nosotros y llevad una botella de agua en la mochila, porque la necesitaréis.

Las torcas son impresionantes. Aunque muchas no lucen especialmente espectaculares en las fotos, es una cuestión de perspectiva: sobre el terreno todas las torcas os parecerán increíbles. De repente el suelo se hunde y debajo de vuestros pies veréis árboles enormes protegidos por paredes de piedra absolutamente verticales.

Si tuviéramos que destacar alguna, posiblemente la Torca del Lobo sea nuestra favorita. Es de las primeras que se ven y la perspectiva es súper limpia, sin apenas árboles y pudiendo recorrer visualmente todo su perímetro. Una maravilla.

También es una pasada la Torca de la Novia, pese a ser tirando a chiquitita. Un truco: si no hacéis la ruta más larga, podéis ver igual esta torca. Solo tenéis que hacer un kilometrillo más con el coche y la encontraréis al lado de la carretera.

Los árboles singulares de las Torcas de Palancares

Hagáis el recorrido que hagáis, no podéis perderos los dos árboles singulares que hay en esta zona de la Serranía de Cuenca. Por un lado está el Pino Candelabro, que con sus 400 años tiene una forma de lo más característica. Se llega a él caminando unos 500 metros desde el aparcamiento que hay al lado de la Torca de la Novia. Aunque en los últimos años ha perdido algunas ramas, sigue siendo uno de los emblemas de la Cuenca más verde.

Un poquito más adelante (en dirección también hacia Cañada del Hoyo) está el Pino Abuelo, un árbol con medio milenio de antigüedad con un tronco que necesita de varias personas para poder ser abrazado. Aunque se ve desde la carretera, merece la pena parar y contemplarlo desde abajo.

Las Lagunas de Cañada del Hoyo

A diez kilómetros de las Torcas de Palancares están las Lagunas de Cañada del Hoyo, otra espacio natural destacado de la Serranía de Cuenca. Se trata de dos conjuntos de torcas (uno de tres y otro de cuatro) que están llenas de agua, por lo que tienen apariencia de lagunas (aunque realmente no lo sean). Si vais a ver las Torcas de Palancares sería un crimen no pasarse por ellas, por lo que no lo dudéis y entrad al post que hemos preparado con todo lo necesario para preparar una visita las Lagunas de Cañada del Hoyo.

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