Qué ver en El Espinar (Guadalajara), un pueblo negro en lo alto de una colina

El Espinar es uno de los representantes más emblemáticos de los pueblos de arquitectura negra de Guadalajara. No es un lugar en el que una nota suene más alta que la otra, pero si un conjunto compacto y muy bien avenido. Es una de esas localidades en las que cada callecita tiene su encanto, en la que cada casa tiene algo especial y en la que algo de ella se queda en el corazoncito de quien la visita.

Casas de pizarra dominando el valle

No es que El Espinar tenga la ubicación más sencilla, ya que el casco urbano se asienta en una colina rodeada de barrancos. Los alrededores, a su vez, están repletos de huertos y miradores hacia zonas más bajas del valle.

Aun así, a base de pequeñas construcciones en las que el material que predomina es la pizarra, El Espinar se ha configurado como un pueblo absolutamente precioso. Pasear por sus calles (cuatro o cinco tiene, no más) es una experiencia auténtica y que no debe faltar en ninguna ruta que se precie por esta zona.

La visita a El Espinar es bien sencilla. Más allá de que es un sitio muy chiquitito, dispone de un amplio aparcamiento gratuito justo en el centro. Además, en esa zona encontraréis paneles informativos con un montón de datos chulos tanto del pueblo como de los alrededores.

Turismo en El Espinar

Ermita

La ermita de El Espinar es quizá su edificio más representativo. Está construido con mampostería de pizarra y tiene una pequeña espadaña con hueco para una sola campana. La entrada está protegida con un pequeño porche cubierto, que está formado a su vez por la prolongación que tiene la cubierta.

Arquitectura popular

En cualquier caso, el principal motivo de ir a El Espinar es pasear sin rumbo por sus calles y disfrutar de su fabulosa arquitectura popular. Representante destacado de los pueblos negros, se utiliza la pizarra no solo por ser un material frecuente en los alrededores, sino porque tiene unas condiciones muy favorables para hacer construcciones que ayuden a soportar el duro clima de montaña que hay en la Sierra Norte de Guadalajara.

Teniendo en cuenta lo chiquitito que es el pueblo, hacednos caso y exprimir al máximo todas y cada una de sus calles. En ellas encontraréis rincones fascinantes a más no poder.

Lavadero

Justo a la entrada de El Espinar está su lavadero, el cual está cubierto. No es que sea el más grande del mundo, pero merece la pena que entréis a ver su pilón rodeado de lajas de pizarra. No tiene aparcamiento cerca, así que tendréis que parar en el arcén o ir andando de este el pueblo.

Pozos del Aljibe

Hablando de andar, desde el El Espinar podéis hacer el Sendero de los Pozos del Aljibe, una de las rutas más interesantes de la zona. Os llevará hasta una de las cascadas más bonitas de Guadalajara, en un precioso recorrido que también pasa por la vecina localidad de Roblelacasa. Os recomendamos la ruta especialmente en otoño, ya que la zona se pone súper bonita en esa época del año.

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