Monedas elongadas, las máquinas que aplastan monedas para coleccionar por el mundo

¿Alguna vez habéis visto una máquina para aplastar monedas? Seguro que sí, ya que es un elemento fácil de encontrar en lugares turísticos de medio mundo. Estos dispositivos sirven para crear monedas elongadas, un curioso souvenir que cuenta con fanáticos coleccionistas y con férreos detractores. En este artículo os vamos a contar cómo surgieron estas moneditas y por qué están más presentes en unos países que en otros.

Aplastar monedas para convertirlas en souvenirs

Aunque los orígenes no están 100% claros, se da por hecho que las máquinas para elongar monedas surgieron en Estados Unidos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Su primer diseñador fue Charles Damm, que puso en valor este producto en eventos como la Exposición Mundial Colombina de Chicago o la Exposición Panamericana de Buffalo. Pocos años después, las máquinas ya se encontraban diseminadas por medio mundo.

La fórmula no podría ser más sencilla, resultando divertida para la persona que adquiere el souvenir y rentable para el dueño de la máquina. Básicamente hay que meter una moneda de poco valor (generalmente de un céntimo) y girar unas manivelas, a través de las cuales se aplica una presión de más de 20 toneladas. Esto hace que la moneda se alargue o estire: dicho de otro modo, que se elongue. Por supuesto, para que la máquina funcione hay que introducir una moneda de mayor valor, que en este caso no se prensa sino que sirve de ganancia para el poseedor del artilugio.

Lo más típico es que una misma máquina tenga entre cuatro y ocho diseños diferentes. Por ejemplo, en una ciudad suelen estar sus monumentos más reconocibles, mientras que en un museo lo habitual es que pongan diferentes piezas de su colección.

Una práctica que no es legal en todo el mundo

Pese a que estas máquinas pudieran parecer inofensivas, alrededor de ellas hay todo un corpus legal que complica su existencia. Y es que en determinados países se pueden utilizar sin problemas, pero hay muchos otros lugares en los que está prohibido la destrucción de la moneda. Por ejemplo, en España era ilegal destruir pesetas, algo que dificultó su entrada en nuestro país.

https://sites.google.com/site/elongando/mapa

Con la puesta en marcha del euro, en el año 2002, estas máquinas se extendieron por toda la Unión Europea. Eso sí, con más aceptación en unos sitios que en otros. Aquellos que tenían normativas restrictivas (como en el caso de España) tuvieron una difusión muy lenta.

Eso sí, siempre hay pícaros que saben cómo sortear las dificultades. Por ejemplo, este tipo de máquinas en el Reino Unido no suelen utilizar monedas reales, sino discos metálicos que proporciona el propio dispositivo y que son aplastados. Realmente las monedas elongadas pierden su valor fiduciario, por lo que en principio da igual que el origen sea realmente una monedita o no, pero a nosotros nos parece que tiene más encanto con una moneda real.

Estados Unidos, epicentro de este fenómeno

Las monedas elongadas surgieron en Estados Unidos, tal y como hemos dicho. Sin embargo, la cosa no se quedó ahí. De hecho, tenemos que decir que el país es el lugar en el que más máquinas de este tipo hemos visto. Prácticamente en cada pueblo, en cada museo y en cada Parque Nacional hemos visto este tipo de dispositivos. Y no solo eso, también accesorios como álbumes o expositores individuales.

Tenemos que decir que también en EEUU es donde vimos más disparidad de precios. Si bien en algunas máquinas era suficiente con introducir un centavo para prensar y un cuarto de dólar para que la prensa funcionase, en ocasiones vimos opciones de hasta un dólar. Incluso vimos máquinas en las que se pagaba con tarjeta y en las que era posible comprar todos los modelos de ese dispositivo a precio reducido.

Así que ya sabéis: si os gusta aplastar monedas, Estados Unidos es un lugar que deberíais visitar más pronto que tarde.

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