El Sendero Cognitivo de la Duna de Nagliai: ruta por las dunas muertas del Istmo de Curlandia

Sin duda, la Duna de Nagliai o Nagliu es uno de los lugares más espectaculares del Parque Nacional del Istmo de Curlandia, en la costa de Lituania. No solo por la belleza de la duna en sí misma, sino por el sendero cognitivo que han creado para visitarla. En este artículo os contamos dónde está, cómo es la visita y qué podéis esperar de este fantástico sitio.

Las mejores dunas del Istmo de Curlandia

El Sendero Cognitivo de la Duna de Nagliai está, más o menos, en la mitad del Istmo de Curlandia, a medio camino entre Smiltyne y Nida. Es la única manera de visitar esta duna, que por sus peculiares características (puede albergar vegetación) recibe el sobrenombre de dunas muertas.

Se aparca justo al inicio del sendero. No está especialmente señalizado y el parking es bastante pequeño, así que id atentos y procurad evitar las horas centrales del día. Una vez hayáis dejado el coche o la furgoneta, toca pasar por caja: 5€ por persona.

Sin embargo, pese a que a nadie le gusta pagar, os aseguramos que merece la pena. Es, sin lugar a dudas, uno de los parajes más bonitos que se pueden ver en las repúblicas bálticas.

Desde el parking hasta el punto final de la ruta hay un kilómetro, por lo que en total son dos. Apenas hay desnivel, pero lo cierto es que a la ida es un poquito más cuesta arriba y a la vuelta cuesta abajo. En total estuvimos algo menos de una hora, aunque a la vuelta apretamos un poquito ya que se puso a llover.

El recorrido está dividido en tres tramos. El primero es un sencillo camino de piedra, que por sí mismo no tiene demasiado interés pero que va anticipando, al fondo, la belleza del paisaje dunar.

La cosa se pone más interesante cuando se empieza a caminar por unas pasarelas de madera. Esta zona ya es realmente bonita, además la estructura que han montado hace que se pueda estar muy cerca de la vegetación y de la arena sin deteriorar el paisaje.

Eso sí, lo que realmente marca la diferencia es el último tramo, que corresponde más o menos con la mitad del recorrido. En él, se camina directamente por la arena, en un corredor habilitado para tal fin.

Nosotros optamos por dejar nuestras zapatillas al final de las pasarelas de madera, como habían hecho otros muchos viajeros, y caminar directamente sobre la duna. La sensación no puede ser más agradable. Si vais con niños estamos seguros de que les encantará.

El final de la ruta (el punto medio en realidad, ya que luego hay que deshacer el camino andado) es un pequeño mirador hacia la Laguna de Curlandia (la masa de agua entre el istmo y Lituania). Hay una pequeña plataforma de madera y varias estructuras para evitar la erosión del terreno.

En resumen: puede ser tentador ahorrarse la entrada a esta duna sabiendo que el resto de las que hay en el istmo son gratis, pero sería un tremendo error. Esta es una visita imprescindible y que para nosotros fue de lo mejorcito del viaje.

Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos

📍 Punto de inicio: un pequeño aparcamiento (en el que os costará dejar el coche si vais en las horas centrales del día) da comienzo a esta ruta. No tiene pérdida, ya que hay que comprar entradas en una pequeña garita.

📏 Distancia / desnivel: entre ir y volver son dos kilómetros. La ida es fundamentalmente de subida y la vuelta de bajada, pero el desnivel total no supera los 100 metros.

💪 Dificultad: ¡muy fácil! El camino está primero asfaltado y luego con pasarelas. Las última parte es directamente sobre la arena, pero es fácil acostumbrarse a caminar sobre un terreno así.

⏲️ Duración: nosotros estuvimos una hora, quizá un poco menos (tuvimos que apretar a la vuelta, porque se puso a llover).

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