Vellosillo es un pueblo abandonado de las Tierras Altas sorianas, integrado en la popular Ruta de los Pueblos Deshabitados de Soria. Se encuentra al noroeste de Villar del Río, llegar hasta allí es fácil y en sus calles todavía hay mucho que ver. Es un magnífico ejemplo de las víctimas que ha dejado el éxodo rural en el interior peninsular, pues fue abandonado relativamente tarde y la mayor parte de sus construcciones siguen en pie.

Un pueblo abandonado de última hora
Hasta el año 1972, Vellosillo seguía latiendo. Poco a poco se iba apagando, pero lo cierto es que los últimos vecinos estuvieron a puntito de llegar a la democracia. Quizá de haber aguantado el pueblo se hubiese salvado, pero lo cierto es que corrió la misma suerte fatídica que otras localidades del entorno.

Sin embargo, el caso de Vellosillo es especialmente llamativo. Otros pueblos parecían irremediablemente avocados a la desaparición, pero en este caso la modernidad parecía traer algo de esperanza (que luego no fue tal). Desde 1959 la urbe contó con luz eléctrica, llegando incluso a disfrutar de una televisión comunal para todos los vecinos. Si a eso se le suma que el entorno daba leña suficiente y que los oficios tradicionales (agricultura y ganadería) daban para ir a los diferentes mercados de la zona, Vellosillo tenía todo para haber continuado en pie.

Sin embargo, la gente joven necesitaba oportunidades y poco a poco la población fue decayendo. No nos engañemos: el clima era durísimo, la mayor parte de los servicios se prestaban en pueblos vecinos y el fantasma de la despoblación arrasó con todo.
Todavía hay vida en Vellosillo
Nosotros fuimos a visitar Vellosillo en 2025. Llegamos allí con nuestra furgoneta, no sin antes hacer una paradita en la ermita que hay a la entrada. Tenemos dudas de la advocación: en Google Maps ponía Ermita de San Sebastián, pero en algunas páginas se refieren a ella como Ermita de la Virgen de los Dolores.

Sea como fuere, hay que tener algo de fe para aparcar. Seguid por la carretera que va hasta el corazón del pueblo, que básicamente transita por la calle principal, y llegaréis a una especie de plaza en la que dejar el vehículo. El camino se estrecha, pero no deberíais tener problemas.

Una vez allí, conviene recorrer la calle principal a pie (justo por la que se va en furgoneta, que recorre Vellosillo de norte asur) como las adyacentes. Algunas casas están hechas polvo, con grafitis y los techos caídos. Sin embargo, vimos varias que estaban en perfecto estado de conservación. De hecho, claramente hay dos o tres en las que sigue viviendo gente, no sabemos si regularmente o en momentos puntuales.

El acceso a la iglesia de Vellosillo no es sencillo, ya que el caminito ha sido tomado por un montón de árboles y arbustos. Simplemente fijaos en la torre (que no tiene pérdida) y meteos debajo de la vegetación. Con un poquito de paciencia, conseguiréis acceder al interior del pueblo.

Por doquier veréis moras. Si tenéis la suerte de visitar el pueblo a finales de verano, seguramente podáis coger un puñadito y degustarlas allí mismo. ¡Os aseguramos que estaban deliciosas!

En cualquier caso, Vellosillo es un pueblo abandonado que claramente se resiste a desaparecer. Ojalá volvamos dentro de algunos años y haya sido restaurado, porque es un sitio precioso y muy representativo del entorno rural soriano.