Subir al Tren de Larrún con perro: ¿Le Train de La Rhune es dog friendly?

El Tren de Larrún es una de las mejores excursiones del País Vasco Francés, de eso no nos cabe ninguna duda. Nosotros queríamos ir allí con perro y la verdad es que en internet no encontrábamos demasiada información. Por eso, después de hacer la visita os hemos preparado esta pequeña guía, en la que os contamos cómo es esta experiencia desde el punto de vista canino. ¿Es un lugar auténticamente dog friendly? ¿Vuestro adorado cuadrúpedo se lo pasará en grande o será la típica excursión que no le aportará demasiado? Seguid leyendo y Tronco os contará cómo le fue en lo alto del Pico Larrún.

Le Petit Train de La Rhune, también imprescindible con perro

Aunque ya hemos hecho un post enorme sobre la excursión al Tren de Larrún, no está de más hacer un pequeño repaso. Estamos hablando de un tren cremallera que lleva a la cima del Pico Larrún, a 905 metros de altura. La subida se hace en unos adorables vagones de madera que van a 8 kilómetros por hora, sorteando la distancia que hay entre Sare (desde donde salen) y la cumbre en algo más de 30 minutos.

En lo alto, os esperan unas buenas vistas del entorno, amplias praderas por las que caminar, fondas en las que hacer un descansito mientras se come un buen bocadillo de chistorra… ¿Qué más se puede pedir?

En nuestra opinión, es muy buena visita para ir con perro… aunque con algunas advertencias. Si vuestro adorado cuadrúpedo está habituado a montarse en tren y puede estar media hora tranquilo, sin duda será una experiencia fascinante: el tren es muy molón, en lo alto tiene muchos sitios para caminar, verá animales y, en resumen, se lo pasará en grande. Eso sí, si vuestro perro no lleva bien los trenes, quizá se le haga un poco de bola.

Consejos para subir al Tren de Larrún con perro

Vamos con unas cuantas cosas que nos hubiese gustado saber antes de ir allí:

  • En primer lugar, tened en cuenta que los perros pagan. No es mucho, pues si a las personas se les cobra 20€, a los perros solo 5€.
  • Aunque paguen entrada, no hay un sitio reservado para ellos. El perro tendrá que ir en vuestros pies, así que puede hacerse un poco incómodo si es grandote. Nosotros fuimos con un border collie de unos 25 kilos y estaba un poco en el límite.
  • Ojito arriba: hay un montón de praderas chulísimas por las que correr, pero vuestro perro deberá ir atado en todo momento. Por la zona hay un montón de ovejas y caballos, así que os tenéis que asegurar bien de que no les moleste.
  • Aun así, pese a tener que ir con correa, es un lugar súper estimulante. Nuestro perro no paró de oler cosas y hacer pises por todas partes, lo disfrutó muchísimo.
  • La gente es súper amigable con los perros. Al menos, nosotros nos topamos con un montón de personas que nos pidieron acariciar al nuestro y que nos decían lo bonito que es.
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