Stroget (escrito oficialmente Strøget) es una calle peatonal situada en el centro de Copenhague. Esa aséptica descripción se queda pequeña desde el primer momento, ya que hablamos de un ecosistema urbano fascinante y lleno de sorpresas. Allí os esperan tiendas de diseño, iglesias, museos, restaurantes y un montón de situaciones que irán cambiando en función de la época del año. Solo por pasear por Stroget ya merecería la pena viajar hasta la capital de Dinamarca.

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Historia de la enésima calle peatonal más larga de Europa
Stroget es una calle que atraviesa el centro de Copenhague de suroeste a noroeste, a lo largo de 1,1 kilómetros. Este dato sirve para que en muchos sitios se la catalogue como la calle peatonal más larga de Europa, pero ya sabéis que con esto siempre hay matices. A poco que uno quiera verificar el dato, se encontrará otras opciones como la Alexander I en Plovdiv (Bulgaria) o la Piotrkowska en Lodz (Polonia).

Sea como fuere, hablamos de un larguísimo y trepidante paisaje urbano. Stroget comunica la Radhuspladsen con la Kongens Nytorv, dos plazas míticas de Copenhague. Parece mentira, pero hasta 1962 no se convirtió en peatonal este espacio. La historia es de lo más interesante.
Resulta que en la década de los 50 del siglo XX, a alguien se le ocurrió cerrar al tráfico rodado la Stroget durante un par de jornadas navideñas. La cosa gustó, pero en principio hacerlo de manera permanente no era buena idea. Los daneses no es que sean el alma de la fiesta a nivel social, por lo que muchos pensaban que sacar los coches de la calle sería un palazo para comerciantes y hosteleros.
Sin embargo, llegó el año 1962 y se volvió a proponer un cierre temporal… que no fue tal. Una pequeña mentirijilla municipal dio el pistoletazo de salida a lo que hoy conocemos hoy: miles de metros cuadrados peatonales repletos de ocio, gastronomía y todo tipo de sorpresas.

El éxito de la peatonalización de Stroget fue inmediato, hasta el punto de que el área sin vehículos a motor fue creciendo. En 1968, 1973, 1980 y 1992 se realizaron nuevas incorporaciones, peatonalizando calles y plazas aledañas. Así hasta llegar a lo que es hoy, con 250 000 visitantes diarios en temporada alta y alrededor de la mitad en los meses de frío.
Qué ver y qué hacer en Stroget
¿Realmente merece la pena ir a Stroget? ¿Por qué todo el que va a Copenhague pasa por allí? Eso es lo que vamos a enseñaros a continuación. Y es que los motivos por los que ir a esta calle son prácticamente infinitos. A nivel arquitectónico es una maravilla, no solo por las dos plazas que conecta sino por los cientos de atractivos turísticos que hay a lo largo del recorrido. Muchas de las estampas más populares de la capital de Dinamarca se dan a lo largo y ancho de la Stroget.

A nivel comercial es una pasada. Al ser tan grande, la calle se permite dar cabida a realidades que normalmente están muy distantes entre sí. Por ejemplo, tenéis las típicas tiendas caras que hay en toda milla de oro europea que se precie: Gucci, Hermès, Louis Vuitton… ¿Quién no se quiere comprar un luisvi en Copenhague? Sin embargo, también hay espacio para tiendas locales e independientes, de esas en las que da gusto entrar y en las que es difícil comprar algo porque todo es bonito. Por último, también hay muchísimas tiendas de souvenirs, así que si queréis llevaros a casa las típicas baratijas (imanes, camisetas, tazas) lo tendréis muy fácil.
Por otro lado, en términos gastronómicos la Stroget también es una maravilla. Una vez más, en ella conviven muchas realidades: desde los típicos puestos de hot dogs daneses (un salvavidas para presupuestos ajustados) hasta restaurantes de categoría, pasando por las clásicas cadenas que están en todas las ciudades del planeta.

¡Ah! Y también hay espacio para los museos. Algunos están directamente a pie de calle, como el Guinness World Records Museum, mientras que otros se encuentran en las calles aledañas. De hecho, es buen momento para decir que no tenéis que pensar en la Stroget como en una simple calle, sino más bien en un barrio. Pasaréis por placitas que querréis explorar y hay muchas paralelas y perpendiculares que también merecen una visita.
El recorrido típico por Stroget
Así las cosas, el recorrido más típico que hacer por Stroget empezaría en la propia Plaza del Ayuntamiento. En cuanto llevéis unos pasos, os daréis cuenta de que se trata de un espacio infinito y lleno de estímulos.
El primer hito grande en el camino se da al llegar a un punto en el que la Stroget separa dos de las plazas con más encanto de Copenhague. A mano izquierda tendréis la Gammeltorv, la más antigua de la ciudad. Por otro lado, a mano derecha está Nytorv, en la que cada fin de año se instala un popular mercado navideño.

Un poquito más adelante está la Helligaandskirken, que no es otra cosa que la Iglesia del Espíritu Santo. Un templo enorme y que demuestra que a nivel patrimonial hablamos de una de las calles más importantes de toda la urbe.
El lugar más fotografiado de la Stroget, ese que sale en todas las guías, coincide con la llegada a la Amagertorv. Aquí la calle se abre en forma de plaza monísima, ofreciendo un panorama absolutamente encantador. Un mítico pub irlandés (The Dubliner), una fuente espectacular (la Storkespringvandet o Fuente Stork, con un montón de cigüeñas alzando el vuelo) o la mítica Casa Mathias Hansen dan buena cuenta de la diversidad del sitio.
En cualquier caso, lo que más nos gustó de la Amagertorv fue la HAY House. Es la típica tienda de diseño danesa cara, a la cual merece entrar aunque solo sea para ver todas las cosas bonitas que un bolsillo normal no puede permitirse. Acceder tiene premio, ya que si subís a la planta de arriba podréis disfrutar de un mirador excelente hacia la Stroget. Lo mejor de todo es que es gratuito, así que no dejéis de apuntar este plan.

A partir de aquí llega el último tramo, en el que poco a poco la calle da sus últimos coletazos. Llegaréis así hasta la Kongens Nytorv, una bonita plaza adoquinada que tiene el orgullo de ser la más grande de Copenhague. Su magnífica estatua ecuestre os indicará que ha finalizado vuestro recorrido por Stroget. Eso sí, nada os impide volver y deshacer el camino andado en caso de que os hayáis quedado con ganas de más.