Sigulda, Krimulda y Turaida: tres pueblos unidos en el corazón del Parque Nacional de Gauja

Sigulda, Krimulda y Turaida forman uno de los mayores focos de interés del Parque Nacional de Gauja, compitiendo de igual a igual con la zona de Cesis. Y es que en estas tres ciudades es posible encontrar algunos de los rincones más interesantes del principal espacio protegido de Letonia. Como no podía ser de otro modo, nosotros hicimos esta excursión, así que aquí os traemos un artículo en el que os enseñamos qué ver y qué hacer en esta zona.

Una excursión imprescindible en el Parque Nacional de Gauja

Los tres municipios que protagonizan este post están unidos entre sí por carretera, por infinitas rutas de senderismo y también por teleférico (en muchos sitios hemos leído que es el único teleférico de las repúblicas bálticas, aunque no lo hemos podido confirmar).

Forman parte de un todo. De hecho, si no fuese porque lo ponía en el mapa, hubiésemos dicho que Sigulda, Krimulda y Turaida forman un único pueblo.

Existen decenas de posibilidades a la hora de organizar una excursión por la zona: visitar castillos, hacer largas rutas de senderismo, museos, parques de aventuras, gastronomía… Nosotros fuimos con el tiempo justo, así que decidimos ir a lo más top de cada sitio. Seguramente un día extra en la zona no nos hubiese venido mal, pero ya andábamos de retirada y tuvimos que conformarnos con unas pocas horas.

Qué ver en cada pueblo

La Ruta de los Tres Castillos

Existe un itinerario que va por los tres pueblos. Se hace a pie y en teleférico, tiene una duración de unas cuatro horas y visita los tres castillos que hay en la zona (los dos de Sigulda y el de Turaida). Nosotros no la hicimos a pie por falta de tiempo, pero vimos sus greatest hits yendo en coche.

Sigulda

En cuanto a Sigulda, la visita estuvo centrada en dos zonas totalmente distintas. Empezamos por el centro de la ciudad, donde fuimos directamente a la Estación de Tren. Allí está la Oficina de Turismo de la zona, donde nos dieron folletos en español y nos ayudaron a organizar el resto del día.

De ahí nos fuimos a visitar dos castillos: el Castillo de la Orden Livona y el Castillo Nuevo de Sigulda. Realmente, la visita a los dos se hace en el mismo complejo. Dejamos la furgoneta en el enorme aparcamiento que hay a las puertas y nos adentramos en un recinto que incluye jardines, estatuas, una mansión de madera, tiendas, establos, casas… y, por supuesto, dos castillos.

En primer término está el Castillo Nuevo, construido a finales del siglo XIX en estilo neogótico. Aunque no se puede visitar por dentro, lo cierto es que es una auténtica pasada llegar hasta sus muros.

Justo detrás de él, cruzando un pequeño puente, está el Castillo Medieval (el de la Orden Livona). Fue fundado en 1207 y se rompió de tanto usarlo, como corresponde a un castillo. En la actualidad está súper reconstruido, pero la visita (que cuesta 2€) merece la pena.

Krimulda

Dejamos Sigulda para ir a Krimulda. En este caso, paramos junto a la Cueva de Gutmanis, otro de los lugares imperdibles del Parque Nacional de Gauja. Es la cueva más visitada de Letonia, además de ser la cueva más grandes de las repúblicas bálticas.

La principal característica de la cueva es que sus pareces están llenas de inscripciones. Se sabe que algunas podrían tener cientos de años, pero lamentablemente están tan escritas, reescritas y vandalizadas que es imposible determinar la fecha de la mayoría.

En cualquier caso, es un sitio realmente curioso y que bien merece una parada. Su vinculación con la leyenda de la Rosa de Turaida le otorga un papel clave en el imaginario colectivo de la zona.

Turaida

Acabamos el día en Turaida, en el Museo-Reserva. Allí se puede visitar el Castillo de Turaida, construido en el siglo XIII en ladrillo rojo y ampliado en diferentes ocasiones con los mismos materiales. Su historia es similar a la del Castillo de Trakai (en Lituania): perdió su función militar, fue abandonado y ya en el siglo XX se restauró pensando en el turismo.

Tiene unos enormes jardines que bien merecen una visita, pues están repletos de esculturas y de pequeñas construcciones que muestran cómo era la vida en la zona.

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