Ruta por la costa oeste de Estados Unidos: tres semanas en un recorrido de película

Hacer una ruta por la costa oeste de Estados Unidos cambiará vuestra vida para siempre. Os pedimos disculpas por empezar de una manera tan categórica, pero es que un viaje como este siempre resulta trascendental para la vida de un viajero. En el camino os esperan grandes ciudades, inolvidables Parques Nacionales y algunas de las mejores experiencias que se pueden vivir recorriendo mundo. Nosotros estuvimos tres semanas por allí, fruto de las cuales hemos publicado más de 160 artículos. Ahora ha llegado el momento de poner un poquito de orden y enseñaros cómo organizar esta aventura por el Lejano Oeste.

Introducción: un sueño entre grandes ciudades y Parques Nacionales

De las secuoyas gigantes a las finas arenas de Los Vigilantes de la Playa, pasando por el punk-pop de Blink-182, los hoteles con luces de neón en medio del desierto o sus deliciosas hamburguesas. Son muchos los motivos por los que ir a la costa oeste de Estados Unidos, un destino que nunca deja indiferente al viajero y que os hará sumergiros de lleno en la cultura americana.

Nosotros siempre habíamos querido ir allí, aunque por motivos bastante dispares. Por un lado, nos atraía su brutal naturaleza, representada de una manera más que emblemática en sus Parques Nacionales: Yosemite, Arches o Joshua Tree son solo algunos de los ejemplos más reconocibles. Además, ciudades como Los Ángeles, Las Vegas o San Francisco también nos llevaban haciendo soñar desde hacía mucho tiempo.

Hay viajes que hay que hacer al menos una vez en la vida y sin duda este es uno de ellos. Tiene sus complicaciones, pues al fin y al cabo no es el destino más largo del mundo, las distancias son enormes y en verano las temperaturas pueden ser extremas. Sin embargo, con un poquito de preparación se puede conseguir (al menos nosotros lo hicimos) un itinerario que se ajuste a vuestros gustos, necesidades y presupuestos.

Seguid leyendo y acompañadnos por un viaje a un destino en el que no podemos dejar de pensar y al que, sin ninguna duda, volveremos más pronto que tarde.

Preparativos del viaje

¿Cómo organizar una ruta de tres semanas por la costa oeste de EEUU?

Lo primero que marcará vuestro viaje será la cantidad de días disponibles. Lo deseable para un sitio como este sería disponer de entre 15 y 30 días, siendo obviamente más fácil de organizar cuanto más tiempo podáis dedicarle. Nosotros estuvimos tres semanas largas (23 días exactamente), tiempo más que de sobra para hacer una ruta completa y variada.

El primer paso que dimos consistió en investigar un poco sobre este destino, cada uno por su lado. Poco a poco fuimos situando las cosas que nos interesaban en un mapa, haciendo que la ruta surgiese ante nosotros casi sin darnos cuenta. A partir de ahí, comenzó el proceso de preparación más exhaustivo, con una investigación profunda sobre todo lo que ver y el planteamiento de todas las cuestiones logísticas.

Buscar información hasta debajo de las piedras

Al igual que hicimos el año pasado, cuando preparamos la ruta entre España y el Cabo Norte, queremos recomendaros que preparéis este viaje con todas las fuentes posibles. Nosotros utilizamos absolutamente de todo: blogs de viajes, guías tradicionales, revistas, vídeos de Youtube, consejos de Tik Tok, películas, series de televisión, canciones… ¡Cualquier cosa que hablase sobre la costa oeste de EEUU!

Pensad que viajar no solo consiste en ver cosas, sino también en conocer otras culturas. Por ejemplo, estaría bien que supieseis que las propinas en Estados Unidos no funcionan igual que en España, que visitar los Parques Nacionales de Estados Unidos con perro no es sencillo o que la gasolina se echa por galones y no por litros.

Hablamos de un destino trepidante y cuya oferta turística evoluciona rápidamente. Por ello, no solo consultad muchas fuentes, sino también aseguraos de que están actualizadas. Nosotros publicamos este contenido en 2024 y seguramente siga siendo útil durante muchos años en líneas generales, pero tened cuidado cuando hablemos de tarifas u horarios.

Cuestiones logísticas

Documentación

Para viajar a Estados Unidos, lo primero que tenéis que conseguir es el ESTA (siglas de Electronic System for Travel Authorization). Se trata de un trámite que pueden hacer los ciudadanos de muchos países, entre ellos España, para viajar a EEUU sin visado. Hay que hacerlo como mínimo tres horas antes de que salga vuestro vuelo, aunque os recomendamos no apurar y conseguirlo al menos un mes antes. Recordad que vuestro pasaporte tiene que tener una caducidad superior a los 6 meses, incluso aunque no haga falta el visado.

Si vais a viajar con dron a Estados Unidos, tenéis que saber que es necesario un permiso especial. Se consigue haciendo un curso gratuito por internet, el cual no es complicado. Eso sí, de un modo o de otro hay que hacerlo.

Para conducir, en teoría con el permiso es suficiente. Sin embargo, no estaría de más que llevaseis el Carnet de Conducir Internacional.

Transporte

Existen mil combinaciones para llegar a la costa oeste de Estados Unidos. Lo más habitual es hacerlo a través de los aeropuertos de Los Ángeles y San Francisco, aunque también hay muchas rutas que empiezan o acaban en Salt Lake City.

Una vez allí, es prácticamente imprescindible que os hagáis con un coche de alquiler. Nosotros estuvimos mirando compañías tradicionales y los precios eran prohibitivos, pero por suerte apareció ante nosotros Turo. Se trata de una plataforma en la que alquilar coches de particulares, en la cual podréis guiaros a partir de la nota que han puesto otros usuarios.

Conducir por Estados Unidos es sencillo, pero hay mucho que decir al respecto. Algunas normas son diferentes, no son los más amables del mundo y el precio de la gasolina cambia mucho de un Estado a otro. Sin embargo, no deberíais encontrar ninguna complicación.

Alojamiento

En materia de alojamiento también hay mucho que decir. En las grandes ciudades es facilísimo, pues la oferta es enorme y los precios son un poquito más baratos de lo que cabría esperar. Cambian mucho las tarifas de los findes respecto al resto de la semana, por lo que si podéis adaptar vuestra ruta para que las grandes urbes caigan de lunes a jueves os ahorraréis un buen puñado de dólares.

En las zonas rurales hay un poquito de todo. Hay algunos lugares en los que la oferta es amplia y en los que los moteles de carretera os prestarán un servicio excelente a un precio más que contenido. Sin embargo, en otras apenas hay alojamientos, sobre todo en las inmediaciones de los Parques Nacionales. Allí tendréis que elegir entre pasar por caja o alejaros muchos kilómetros para encontrar opciones más baratas.

Por cierto, aquí va un consejo interesante. Intentad reservar todos los hoteles con cancelación gratuita y miradlos justo antes de que acabe el plazo, ya que muchos sacan ofertas de última hora cuando tienen habitaciones libres. Utilizando esta táctica también podéis ahorrar algo de dinero.

Comidas

No esperéis una propuesta gastronómica elaborada ni comer fruta todos los días, ya que literalmente no será posible. Seguramente acabaréis a tope de colesterol y con más sal de la que vuestro organismo pueda soportar, pero el que tenga miedo a morir que no nazca.

Hamburguesas, pizzas y pollo frito serán la base de vuestra dieta. También podéis tirar de comida étnica y comer sushi o tacos, estos últimos cada vez más presentes. Sea como fuere, os aseguramos que no pasaréis hambre.

Comer en la costa oeste es relativamente barato en términos generales, ya que nunca faltan los puestos de street food ni las cadenas de comida rápida. También os recomendamos tirar de supermercados e incluso gasolineras, pues en ese tipo de establecimientos podréis comprar comida tirando a barata.

Lavanderías

En una ruta tan larga el espacio en la maleta suele ser un problema, así que es bueno que tengáis en consideración la opción de tirar de lavanderías. Nosotros llevamos ropa para la mitad del viaje, así que justo en el medio tuvimos que hacer uso de este tipo de establecimientos. Por unos 10$ pudimos lavar toda nuestra ropa y posteriormente meterla en una secadora, incluyendo el jabón y el suavizante en el precio.

Tarjeta bancaria

Recordad que es un destino en el que no hay euros, sino dólares, por lo que conviene dedicar un ratito para reflexionar sobre cual es la mejor tarjeta bancaria para viajar a Estados Unidos. Nosotros nos hicimos dos (la Revolut y la N26), porque con ellas podíamos acceder a una buena tasa de cambio y pagar en todas partes sin comisiones. Por cosas así siempre decimos que los bancos tradicionales no entienden a la gente de nuestra generación.

Tarjeta SIM

No podemos vivir sin internet, lo reconocemos. Por eso, necesitábamos una alternativa para tener conexión en el móvil, ya que con nuestra tarifa de España nos enfrentábamos al temido roaming. Estuvimos valorando opciones que se podían comprar en España, tipo Holafly, pero al final optamos por comprar una tarjeta sim cuando llegamos a San Francisco. Esto no tiene mucha complicación: simplemente se saca la tarjeta española, se mete la americana y listo. Durante todo el viaje tuvimos acceso a internet y pudimos usar nuestro WhatsApp.

Seguro de viaje

Por último, en un viaje a un destino como este conviene hacerse un seguro de viaje. Nosotros peinamos bien el mercado y finalmente nos decantamos por Heymondo, que ofrecía mejores condiciones que Iati y que nuestro seguro doméstico. Básicamente queríamos estar cubiertos en caso de apendicitis, accidente de tráfico o simplemente por si teníamos alguna otra urgencia médica. Por suerte, no tuvimos que usarlo.

Recorrido: así es una ruta de 23 días por la costa oeste de Estados Unidos

Vamos a contaros ahora, día a día, cómo fue nuestra ruta de tres semanas por la costa oeste de Estados Unidos. Más allá de la planificación, os iremos contando los ajustes que fuimos haciendo sobre la marcha: algunas veces de manera voluntaria, porque nos convenía; y otras de manera forzosa, ya que en un viaje tan largo es inevitable que surjan los imprevistos.

Día 1: vuelo y llegada a San Francisco

Tras muchos meses de preparativos, por fin llegó el momento de volar a San Francisco. Lo hicimos con TAP Air Portugal en una jornada muy larga, pues tuvimos que hacer una hora de vuelo hasta la capital lusa, dos horas de escala y otras trece hasta llegar a la costa oeste de EEUU.

Una vez allí, lo primero que hicimos fue recoger el coche que habíamos alquilado en Turo. Nos estaba esperando en el propio aeropuerto, pero entre pasar los controles y hacernos con el vehículo se nos fue otra hora. Incluso tuvimos que sumar una más, hasta que finalmente aparcamos e hicimos el check in en el hotel.

Por suerte todavía quedaban muchas horas de luz, lo cual nos permitió dedicar la primera tarde de la aventura a San Francisco. Básicamente pudimos visitar Chinatown, la zona de Union Square y sus alrededores. Por supuesto, aprovechamos para comernos una deliciosa hamburguesa. Las hubo más ricas, pero la primera siempre tiene algo especial.

Día 2: San Francisco

El segundo día lo dedicamos íntegramente a San Francisco. Fue una jornada maratoniana en la que todavía pesaba el jet lag, pero que aun así pudimos exprimir al máximo. Empezamos la mañana yendo a la isla de Alcatraz, uno de los auténticos iconos de la ciudad pese a haber sido una prisión de alta seguridad.

Después echamos un rato explorando la zona portuaria, con el mítico barrio de Fisherman’s Wharf como gran protagonista. No faltó la visita al mítico Pier 39, siguiendo los pasos del Barbary Coast Trail, donde fuimos a presentar nuestros respetos a sus simpáticos leones marinos. También fuimos al Pier 45, mucho menos conocido pero igual de interesante.

Desde ahí nos adentramos hacia el interior de San Francisco. Vimos tantas cosas que casi es imposible acordarse de ellas: la sinuosa Lombard Street, la zona del Ayuntamiento, las míticas casitas conocidas como The Painted Ladies

SF es un lugar súper diverso, algo que constatamos yendo a sus diferentes barrios. Si el día anterior habíamos explorado Chinatown, en esta segunda jornada de viaje nos pasamos por Mission District (con su vanguardista Clarion Alley Mural Proyect), El Castro y Japantown.

Terminamos exprimiendo los últimos rayitos de sol subiendo a Twin Peaks y paseando por El Presidio. Nos hubiese gustado ver el Golden Gate, pero estuvo nublado todo el tiempo y no hubo manera.

Para rematar esta maratoniana jornada… ¡tres horitas de coche! Y es que comenzaba el road trip, en este caso desplazándonos hasta un hotel cercano a Yosemite, en el cual utilizaríamos como campamento base durante las dos jornadas en las que exploramos este Parque Nacional.

Día 3: Parque Nacional de Yosemite (Tioga y Glacier Point)

De ese modo, el primer contacto con la espectacular naturaleza de la costa oeste estadounidense lo hicimos en Yosemite National Park. Es un lugar que habíamos querido visitar desde pequeñitos, hasta el punto de que se nos cayeron las lágrimas nada más entrar en él.

Yosemite es un espacio enorme, con zonas claramente diferenciadas y distantes entre sí. Por eso, conviene planificar bien vuestro tiempo en el Parque Nacional, ya que de lo contrario se os quedarán muchas cosas en el tintero.

Nosotros empezamos recorriendo el Tioga Pass de punta a punta. Eso nos permitió disfrutar de la versión más salvaje de Yosemite: hicimos unas rutas únicas, pudimos visitar sus zonas menos concurridas e incluso vimos osos en libertad.

Imposible no hablar de Olmsted Point (un recorrido cortito pero muy interesante) o de la ruta a Soda Springs. Esta última no pudo gustar más, la verdad.

Al final de Tioga, tras recorrer la Lee Vining Canyon Scenic Byway, está Mono Lake. Es un lago lleno de peculiaridades, el cual no pudimos dejar de visitar. Solo fuimos a su centro de visitantes e hicimos su ruta de senderismo más destacada (South Tufa), pero algún día volveremos a visitarlo con mayor profundidad.

Tras deshacer el Tioga Pass, nos dispusimos a terminar de apurar el día recorriendo otra carretera. En este caso, la protagonista de la tarde fue la Glacier Point Road, que nos permitió contemplar el Parque Nacional desde las alturas. Para ello, lo mejor es ir hacia el final, hasta el propio Glacier Point, para disfrutar de su alucinante mirador.

No os dejéis por el camino ni Sentinel Dome ni Taft Point Nosotros las hicimos al final del día y tenemos que decir que al atardecer estaban preciosas.

Día 4: Parque Nacional de Yosemite (Valley y Mariposa)

El cuarto día fue para seguir exprimiendo el Parque Nacional. En este caso, comenzamos yendo a su zona más emblemática: el Yosemite Valley. Por más que hubiésemos visto fotos y vídeos, las expectativas fueron absolutamente pulverizadas. Es uno de los espacios naturales más bonitos del planeta, así que todo lo que podemos decir es que estamos muy orgullosos de haberlo visitado.

Pasamos toda la mañana y parte de la tarde haciendo rutas en Yosemite Valley, empezando por el mítico Tunnel View. Sobran las palabras.

Nos hubiese gustado hacer muchas más rutas, pero tampoco podemos decir que se nos diese mal la mañana. Así, de Cook’s Meadow Trail fuimos al cercano Lower Yosemite Fall Trail. Después nos dejamos caer por las Happy Isles para subir al Vernal Fall Trail, rematando nuestros pasos por allí con una ruta por Mirror Lake.

La tarde la dejamos para ir a la zona sur de Yosemite. Allí esperaba Mariposa Grove, un enorme bosque de secuoyas que también forma parte el Parque Nacional. Todavía no nos explicamos que existan árboles tan increíbles como los que vimos. Combinamos dos rutas, Big Trees Trail y Grizzly Giant Trail.

Y por si esto fuera poco, todavía teníamos que hacer otras dos horas y media de coche. A duras penas llegamos hasta la ciudad de Fresno, donde haríamos noche antes de continuar nuestra ruta.

Día 5: Kings Canyon National Park y Sequoia National Park

El quinto día hubo tiempo para hacer un dos por uno en cuanto a Parques Nacionales. Empezamos yendo a Kings Canyon National Park, donde el protagonista absoluto fue el General Grant Trail. Es uno de los mayores ejemplares de secuoya gigante del mundo y, como tal, bien se merecía una visita.

Según terminamos, fuimos al vecino sureño: Sequoia National Park. Allí nos esperaban muchos otros árboles gigantes, con los cuales pudimos entrar en contacto a través del General Sherman Tree Trail (una ruta que va hacia el árbol más grande del mundo) o recorriendo el Giant Forest (son su icónico túnel bajo el tronco de una secuoya).

También subimos a lo alto de Moro Rock, una ruta alucinante que nos permitió disfrutar de la mejor panorámica posible de este Parque Nacional. Según terminamos, volvimos al coche y nos pegamos otra buena paliza: más de cuatro horas hasta el hotel en el que haríamos noche.

Día 6: Death Valley y llegada a Las Vegas

La kilometrada del día anterior fue para poder empezar el día bien cerca del Death Valley National Park, ya que sus extremas temperaturas hacen que solo sea aconsejable visitarlo a primera hora del día. Madrugamos todo lo que pudimos, pero aun así nos pasamos la jornada al completa más cerca de los 50º que de los 40º.

El Valle de la Muerte nos encantó, aunque si hubo una zona que nos llegó al corazón sin duda fue Artists Drive. En esta carretera escénica la tierra parecía estar desconfigurada, ya que de repente tenía unos colores absolutamente ilógicos.

Más o menos al medio día dejamos Death Valley. Por el camino paramos a comer en el Area 51 Alien Center, un sitio extraño a más no poder en el cual hay tienda, restaurante, gasolinera e incluso burdel con una temática concreta: los encuentros entre extraterrestres. Allí comimos la mejor hamburguesa de todo el viaje, aunque no estaría de más que arreglasen la campana extractora de humo.

Seguimos avanzando y llegamos hasta la ciudad de Las Vegas. Llevábamos seis días arrastrando jet lag, durmiendo poco y haciendo muchísimos kilómetros, por lo que decidimos tomarnos la tarde para descansar y flotar en la piscina de nuestro hotel.

Eso sí, no pudimos evitar salir a hacer un paseo nocturno por Las Vegas, contemplando sus luces de neón en todo su esplendor. Nos recogimos prontito, pero antes paramos a echar unas fichas en la ruleta del casino de nuestro hotel.

Día 7: Las Vegas

El séptimo día lo dedicamos de manera íntegra a la ciudad de Las Vegas. Eso nos permitía recorrer sus principales hoteles, ver algunos de sus espectáculos, pasar junto a las típicas capillas en las que la gente se casa de Elvis y Marilyn y mucho más. No es una ciudad a la que volveríamos todos los años, pero tenemos que reconocer que bien merece una visita.

Por cierto, os hemos preparado una guía para visitar el cartel de Las Vegas. Así sabréis cómo llegar hasta él, dónde aparcar y por qué no deberíais hacer cola para haceros una foto.

Justo al lado del cartel está el Pinball Hall of Fame, una institución sin ánimo de lucro en la que pasamos más tiempo del que nos gustaría reconocer.

Terminamos el día durmiendo también en Las Vegas, aunque en este caso nos desplazamos hasta la zona clásica de la ciudad. Allí, un poquito hacia el norte, nos esperaba la Fremont Street. En ella se proyecta un espectáculo fascinante, aunque a la vez es ruidosísimo. Nuestro hotel daba directamente a la calle, por lo que no pudimos dormir ni un poquito y perdimos el poco descanso que habíamos hecho la noche anterior.

Día 8: Presa Hoover y Valley of Fire State Park

En los alrededores de Las Vegas también hay muchas cosas interesantes, así que aprovechamos para exprimirlas antes de continuar con nuestro recorrido. Eso nos llevó a visitar la legendaria Presa Hoover, una de las obras de ingeniería más reconocibles de Estados Unidos. Estuvimos toda la mañana recorriéndola y alucinando con cómo el ser humano puede cambiar el planeta.

A la tarde nos fuimos al Valley of Fire State Park, un lugar único. Es una visita obligada aunque no tenga la categoría de Parque Nacional, pues sus paisajes hacen honor a su nombre y en ellos veréis cómo la roca parece convertirse en fuego.

Para la noche no teníamos una gran distancia por recorrer, así que pudimos llegar prontito a nuestro hotel y descansar un poco. Comenzaba un nuevo tramo del viaje, el cual nos llevaría a visitar al completo The Mighty 5: los cinco Parques Nacionales de Utah.

Día 9: Zion National Park

Nuevo día, nuevo Parque Nacional. En este caso, fuimos al Zion National Park, un lugar absolutamente increíble y que nos dejó algunas de las mejores rutas de todo el viaje. Empezamos haciendo Riverside Walk and The Narrows, el itinerario más emblemático. En él se empieza caminando por el interior del cañón y se acaba… ¡yendo a través del agua!

La verdad es que exploramos a tope Zion. Eso nos llevó también a subir a Weeping Rock y a hacer el Kayenta Trail, gracias a los cuales pudimos conocer de primera mano la tremenda diversidad de este Parque Nacional.

Justo antes de irnos paramos a hacer el Canyon Overlook, una ruta que permite ver el Cañón de Zion desde las alturas. Fue una manera excelente de concluir un día inolvidable.

Día 10

Opción 1: Bryce Canyon National Park

Como ya hemos dicho, los imprevistos son inevitables en rutas tan largas. En este caso, nuestra intención era haber pasado el día recorriendo Bryce Canyon National Park. Queríamos haber estado allí toda la jornada, pero hacía un tiempo malísimo y los rangers nos recomendaron evitar la mayoría de las rutas, ya que había peligro por la tormenta eléctrica que teníamos encima. Así, hicimos un paseíto por Yovimpa Point y decidimos irnos a otro sitio, ya que no tenía mucho sentido estar allí pasando penurias.

Opción 2: Capitol Reef y Goblin Valley State Park

La improvisación nos llevó a una de las grandes sorpresas del viaje: Capitol Reef National Park. Era un sitio al que no teníamos ni previsto ir, pero que resultó ser absolutamente adorable. En nuestro tiempo allí hicimos prácticamente de todo: desde recoger fruta en sus árboles frutales hasta visitar una antigua granja mormona. Por supuesto, por doquier nos topamos con paisajes increíbles.

Para rematar el cambio de planes, nos pasamos por el Goblin Valley State Park. Tiene algunos paralelismos a nivel paisajístico con Bryce Canyon, así que sirvió para que nos sacásemos la espinita de haber comenzado mal el día. Por si eso fuera poco, nos topamos con un pequeño grupo de antílopes, por lo que la experiencia no pudo ser mejor.

Día 11: Arches National Park

Continuamos atravesando el Estado de Utah, haciendo la siguiente parada en Arches National Park. Su nombre ya adelanta su naturaleza, pues se trata de la mayor concentración de arcos de piedra del mundo.

Comenzamos haciendo el Delicate Arch Trail, su ruta de senderismo más emblemática. Lleva hasta el arco de piedra exento más grande del mundo, el cual es tan icónico que hasta aparece en las matrículas del Estado.

También hicimos una larga ruta conocida como Devil’s Garden Trail, la cual nos tuvo varias horas caminando por allí. Fue dura, pero a cambio disfrutamos de unas vistas únicas.

Salimos de Arches para comer en la cercana ciudad de Moab, donde disfrutamos de una de las hamburguesas más ricas y baratas de todo el viaje.

Tras recargar fuerzas, volvimos a entrar a Arches para hacer las últimas visitas. Acabamos el día en The Windows Section, donde se pueden hacer unos paseos súper agradables a cambio de muy poquito esfuerzo.

Día 12: Canyonlands National Park y Dead Horse Point State Park

Arches está relativamente cerca de otro espacio natural de primer nivel, el Canyonlands National Park. Así, llegamos al ecuador del viaje visitándolo, en una jornada en la que hicimos un montonazo de rutas muy cortitas.

En resumen:

  • Mesa Arch Trail: donde fuimos hasta uno de los muchos arcos de piedra que también hay allí.
  • Upheaval Dome: una ruta que permite subir hasta un mirador, desde el cual se ve un agujero en la tierra de origen incierto.
  • Grand View Point: es el mejor mirador del Parque Nacional, al menos hacia los muchos cañones que forman parte de él.
  • Cave Spring Point: nuestra ruta favorita de Canyonlands. Es variada y divertida, perfecta para toda la familia.
  • Roadside Ruin Trail: un sendero botánico en el que aprendimos mucho sobre los usos que los nativos daban a las plantas e la zona.
  • Pothole Point Trail: la última ruta, en la cual recorrimos un paisaje rarísimo y lleno de pequeños agujeros en la piedra.

Por si eso fuera pco, junto a una de las zonas de Canyonlands está el Dead Horse Point State Park, el cual también fuimos a visitar.

Por último, no faltó la parada de rigor en Newspaper Rock, el conjunto de petroglifos más impresionante que hayamos visto nunca.

Día 13: Monument Valley y Antelope Canyon

La lluvia volvió a jugarnos una mala pasada. Tras hacernos cancelar Bryce Canyon, hizo acto de presencia en Monument Valley. Pudimos hacer la visita, pero no como nos hubiese gustado. En lugar de ir por libres, nos obligaron a coger un carísimo tour organizado por los indios navajos, ya que cuando se moja el camino solo se puede acceder en 4×4.

¿Mereció la pena? Desde luego, es un lugar único y no hay duda de que nos sentimos como auténticos protagonistas de una película del Far West. Sin embargo, los casi 100$ por persona que nos tocó pagar nos dolieron en el alma.

Por cierto, justo antes de entrar a Monument Valley está la Forest Gump Hill, desde donde se puede contemplar el mítico tramo de carretera que aparece en la película.

A la tarde teníamos previsto visitar el Antelope Canyon (tanto el Lower como el Upper), pero ambas visitas fueron canceladas por la lluvia. Eso hizo que fuésemos directamente a ver el pueblo de Williams, una de las paradas más icónicas de la Ruta 66 y nuestro hogar durante las siguientes noches. Recordad bien este momento, ya que dos días más tarde nos haría modificar la ruta.

Día 14: South Rim (Grand Canyon National Park)

Terminaba la segunda semana del viaje, en este caso haciendo una de las visitas más increíbles. ¿Quién no ha soñado alguna vez con ir al Gran Cañón del Colorado? Nosotros lo hicimos visitando el South Rim, la zona más visitada del Grand Canyon National Park. Durante una jornada completa estuvimos caminando y moviéndonos en shuttle bus por sus diferentes y espectaculares miradores.

Día 15:

Opción 1: Williams

Para el día 15 teníamos previsto echar el día en Williams, pero ya habíamos visto visto la ciudad dos jornadas antes. Por tanto, tuvimos que buscarnos un plan alternativo…

Opción 2: Saguaro National Park

…el cual lo hallamos rápidamente. No habíamos visto apenas cactus en Arizona, así que nos dio por buscar la mejor zona para hacerlo. Eso nos llevó a ir al Saguaro National Park, un Parque Nacional a cuatro horas ida (y otras tantas de vuelta) de Williams. ¿Fue una paliza? Absolutamente. ¿Mereció la pena? Sin lugar a dudas.

Gracias a rutas como el Valley View Overlook Hill pudimos caminar bajo cactus columnares de casi 20 metros de altura. Fue una experiencia increíble, a la altura de las secuoyas gigantes. Acabamos el día absolutamente reventados, pero fue uno de los hits del viaje.

Día 16: West Rim (Grand Canyon West) y Chloride

La ruta se iba ya acercando de nuevo al oeste, pero aun quedaba un poquito de Gran Cañón por ver. En este caso, fuimos al West Rim (también conocido como Grand Canyon West), uno de los grandes errores de la ruta. Cobran 75$ por entrar y a cambio se disfruta de la peor versión posible del turismo en los alrededores de esta enorme grieta en el suelo. Solo tiene sentido visitarlo si estáis en Las Vegas y no tenéis otra opción, pero tras haber visto el South Rim es poco menos que tirar el dinero.

Por suerte, a la tarde nos desquitamos yendo a ver Chloride, un antiguo pueblo minero en el que el tiempo parece haberse detenido.

Día 17: Joshua Tree National Park, Pioneertown y llegada a LA

Todo lo bueno llega a su fin. En el caso de los Parques Nacionales, el último al que fuimos en este viaje fue Joshua Tree National Park. Con sus extraños árboles como principal seña de identidad, en él podréis recorrer uno de los tramos desérticos más espectaculares de la costa oeste.

Hicimos varias rutas, como el Hidden Valley Nature Trail o el Baker Dam Nature Trail. En ambas nos quedó claro que es un sitio muy vivo, pese a ser una enorme parcela en medio del desierto.

No muy lejos de Joshua Tree está Pioneertown, una especie de estudio de grabación de películas del Lejano Oeste venido a menos. Sus mejores días ya han pasado, pero aun así fue una visita súper interesante.

Terminamos el día llegando a la ciudad de Los Ángeles, donde nos dio tiempo a ir hasta Venice Beach y así disfrutar de un atardecer alucinante. Por supuesto, paseamos entre sus canales, hicimos el paseo marítimo y fuimos tanto a Muscle Beach como a la zona de skate.

Día 18: Los Ángeles

¿Qué es una visita a Los Ángeles sin ir a Hollywood? Eso pensamos al levantarnos en el día número 18 del viaje, puesto que empezamos por allí. Recorrimos el Paseo de la Fama y disfrutamos como niños en la auténtica meca del cine.

Después fuimos en busca de diferentes puntos de observación del mítico Hollywood Sign, pues esa foto no podía faltar en la batería de nuestra cámara.

Comimos en Sunset Strip en un restaurante que utiliza como comedor unos antiguos vagones de tren. Fue la mejor manera de hincarle el diente al barrio más peculiar de LA.

A la tarde fuimos a Beverly Hills para ver cosas caras, como las joyerías de la mítica Rodeo Drive. También aprovechamos que íbamos en coche para visitar las casas de la serie Modern Family.

Terminamos el día en Santa Mónica, donde paseamos por su estupendo parque de atracciones y recorrimos su muelle de punta a punta. No faltó un ratito en la propia playa, donde disfrutamos de un atardecer espectacular.

Día 19: Los Ángeles

Ir a Los Ángeles es ir al epicentro de la cultura cinematográfica. Por eso, no quisimos perdernos el Warner Bros Studio Tour, una visita alucinante en la cual pudimos conocer por dentro sus estudios de grabación.

Tras una mañana disfrutando de WB, echamos la tarde yendo a algunos de los barrios étnicos más interesantes de la ciudad: Chinatown, El Pueblo y Little Tokyo. También nos pasamos por el Downtown, como no podía ser de otro modo.

Terminamos el día yendo al Observatorio Griffith. Junto a este edificio están las mejores vistas sobre Los Ángeles, por lo que el atardecer es el mejor momento del día para visitarlo.

Antes de ir a dormir fuimos a dar un nuevo paseo por Hollywood, donde nos esperaba una deliciosa pizza y un nuevo paseo por el Walk of Fame.

Día 20: Los Ángeles

El último día en Los Ángeles estuvo protagonizado por la visita a Universal Studios Hollywood, un parque temático alucinante en el que pudimos recorrer los mundos de Harry Potter, The Simpsons o Super Mario Bros. No hay palabras para describir lo bien que lo pasamos.

Terminamos el día yendo a Koreatown y buscando algunas casas famosas de la ciudad, como la que sirvió para grabar la serie de Embrujadas.

Día 21: Big Sur

Recorrer la distancia entre Los Ángeles y San Francisco fue la mejor manera de terminar el viaje. Es una ruta conocida como Big Sur, en la que básicamente hay kilómetros y kilómetros de sorpresas con la costa californiana siempre en la ventanilla del coche.

La primera parada yendo desde Los Ángeles es en Santa Bárbara, la conocida como la capital de la American Riviera. Tiene su propio muelle, pero también un Downtown alucinante y una antigua misión franciscana.

De ahí fuimos a Solvang, un pueblo construido por descendientes de inmigrantes daneses que ha tratado de recrear una localidad del norte de Europa. Es lo menos americano que se puede ver en la zona más americana posible.

Por cierto, en las afueras de Solvang está Ostrichland USA, una especie de parque temático… ¡de avestruces y emúes!

Este largo día terminó en San Luis Obispo, una ciudad que realmente nos cautivó. Allí hicimos noche, aunque antes la recorrimos de punta a punta. También disfrutamos al día siguiente del mejor desayuno de todo el viaje.

Día 22: Big Sur

El último día completo en la costa oeste de Estados Unidos tuvo un montón de visitas destacables. Empezamos en la reserva natural de Morro Rock, donde pudimos ver el proceso migratorio que millones de aves realizan año tras año.

De ahí fuimos hasta Piedras Blancas, donde pudimos contemplar elefantes marinos en libertad. Nunca antes habíamos visto esta extraña especie.

Tras otras muchas paradas, recorrimos tanto la 17 Mile Drive como Point Lobos, dos lugares únicos y que demuestran que prácticamente cualquier cosa es posible en el Big Sur.

Llegamos a San Francisco ya por la noche, cansadísimos y con toda la pena del mundo por el fin del viaje.

Día 23: Sausalito, Golden Gate y vuelta a casa

El viaje acabó donde empezó, en la ciudad de San Francisco. En realidad empezamos la mañana yendo al vecino pueblo de Sausalito, famoso por su modo de vida bohemio y sus coloridas casas flotantes.

Aprovechamos nuestras últimas horas en la costa oeste haciendo algo que no pudimos conseguir al principio: ver el Golden Gate Bridge. Famoso por tener niebla muy a menudo, casi nos quedamos sin poder contemplarlo. Por suerte, Estados Unidos se portó bien con nosotros y nos regaló esta alucinante imagen como broche de oro a un viaje inolvidable.

Presupuesto de la ruta

¡Menudo recorrido! Os podéis imaginar que un viaje así tiene aparejado un determinado coste. A modo de referencia, nosotros tuvimos un gasto total de 7000€ (es decir, unos 3500€ por persona). Eso hubo que repartirlo entre dos tipos de gastos, los fijos y los del día a día.

Gastos fijos

Empezando a desgranar el presupuesto, hubo que hacer frente a una serie de gastos fijos inevitables. Nos estamos refiriendo a:

  • Vuelos: 800€/persona.
  • Coche de alquiler: 600€/persona.
  • Hoteles: 1000€/persona.
  • Seguro de viaje: 100€/persona.
  • TOTAL: 2500€/persona.

El saqueo del día a día

Lo anterior sería el eje principal de los gastos, pero todavía hay mucho por añadir. Y es que no hemos considerado cosas como las comidas, la gasolina, las entradas a sitios y los souvenirs. Nosotros fuimos en modo relajado: no nos dimos grandísimos lujos, pero la verdad es que cayeron muchos caprichitos y en general comimos donde nos apeteció. Eso se tradujo en unos 1000€ por persona de gasto extra.

Pensad que hay muchas formas de ahorrar: desde el Annual Pass de los Parques Nacionales de Estados Unidos hasta los espectáculos gratuitos de los hoteles de Las Vegas, pasando por puestos de street food en los que se puede decir por apenas 10$. En cualquier caso, el gasto será constante.

Conclusión: cuando la realidad supera la ficción

¿Os habéis leído la guía hasta aquí? Lo primero que queremos hacer es daros las gracias, pues este ha sido uno de los viajes de nuestra vida y estábamos deseando compartirlo con todos vosotros. A poco que hayáis ido prestando atención, os habréis dado cuenta de que fue una experiencia inolvidable. Y pensad que en una guía turística solo plasmamos las cosas que pensamos que pueden ser útiles a otros viajeros, pero que lo que vivimos fue mucho más profundo.

Podríamos poneros mil ejemplos: una conversación interesante con un ranger de un Parque Nacional, haber probado decenas de sodas diferentes, cuando estábamos en medio del desierto y apareció un cartel gigante en el que ponía The End of the World

Guardamos también con especial cariño muchos hoteles y restaurantes, pues en ellos vivimos situaciones 100% americanas y tróspidas a más no poder. En seguida nos vienen a la mente lugares como el Area 51 Alien Center de Nevada o el Hot Diggety Dog de Arizona.

Al final visitamos una docena de Parques Nacionales y todas las ciudades que nos habíamos propuesto, pero también jugamos en un casino, fuimos a una granja de avestruces o nos bañamos en las aguas del Pacífico. Vamos, que la experiencia salió tal y como se había planeado.

Las expectativas sobre este viaje estaban por las nubes, algo que a veces entorpece un poco. Sin embargo, en este caso tenemos que decir que la costa oeste de Estados Unidos superó cualquier previsión que pudiéramos tener y que resultó un viaje increíble. De los que se recuerdan toda la vida e incluso más allá.

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