La Silla de Felipe II es un espacio común en la cultura española. Se trata de un conjunto de piedras labradas en un monte cercano al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, en las cuales se supone que se sentaba Felipe II para supervisar las largas obras del conjunto monástico. Parece que hay mucho más de leyenda que de realidad en todo esto, pero en cualquier caso hablamos de un paraje precioso y que bien merece una visita.

Recorriendo los bosques escurialenses en busca de la silla más famosa de España
La ruta que aquí os proponemos está diseñada por la Oficina de Turismo de San Lorenzo de El Escorial, que no solo ha elaborado un folleto específico sino que también tiene un mapa estupendo con todos los puntos de interés señalados en él. Aquí os lo dejamos:
Estaríamos ante un itinerario circular que empieza y acaba en San Lorenzo de El Escorial. El gran hit del recorrido es la Silla de Felipe II, pero se pasa también por cuatro hábitats interesantísimos: un fresnedal, un robledal, un castañar y un bosque de sauces.
Hay que decir que la ruta en sí tiene una duración de algo menos de 9 kilómetros, pero que los más perezosos no se asusten. Esa es la distancia del recorrido completo, pero también es posible ir directamente con el coche al Bosque de La Herrería y reducirlo a la mitad. Por otro lado, cabe la posibilidad de ampliarlo añadiendo dos visitas más: la Casita del Príncipe y la Casita del Infante.

Nosotros empezamos (y siempre recomendamos hacerlo así) en la Calleja Larga, que básicamente es la calle que hay entre el monasterio y la susodicha Casita del Príncipe. Allí se puede aparcar de manera gratuita, pudiendo comenzar la ruta directamente en el campito y dejando la parte más urbana para el final. Esto supondría hacerla en el sentido contrario al que propone la Oficina de Turismo escurialense, pero no creemos que nadie se vaya a enfadar por eso.
El recorrido no tiene ninguna señalización, pero la ruta es obvia a más no poder. Además, ya os hemos dejado arriba las referencias de Google Maps, por lo que perderse resulta prácticamente imposible.
Saliendo de la Calleja Larga, primero pasaréis por puntos tan interesantes como la Fuente de los Capones o la Fuente de la Prosperidad. Estos tramos iniciales no suelen ser visitados por el gran público, por lo que se puede disfrutar de momentos muy tranquilos en medio de la naturaleza. Eso sí, cuando lleguéis a la Ermita de la Virgen de Gracia pasará todo lo contrario: allí siempre hay gente.

Como ya hemos dicho varias veces, la gran protagonista de esta ruta es la Silla de Felipe II. Todo parece indicar que se trata de un altar de sacrificios vetón, pero a la cultura popular ha pasado de una manera totalmente distinta. Se dice que en estos canchales de granito se sentaba el mismísimo Felipe II para vigilar las obras de su monasterio, por lo que propios y extraños quieren plantar su culete en el mismo sitio que el monarca.
Bromas regias aparte, se trata de un punto de observación alucinante. Desde allí no solo tendréis una vista espectacular del monasterio, sino que también tendréis ante vosotros el pueblo y sus alrededores. Es uno de los paisajes más chulos de la sierra madrileña.
Desde la Silla de Felipe II, la ruta se adentra por uno de los mejores castaños en muchos kilómetros a la redonda. Cierra el círculo bordeando el campo de golf que hay junto a la Casita del Infante.

Para el final (o el principio, según hagáis el recorrido) quedaría la visita al pueblo de San Lorenzo de El Escorial y al propio monasterio. Hay decenas de edificios de los siglos XVI, XVII y XVIII esperando al viajero con los brazos abiertos, por lo que no se nos ocurre mejor manera de acabar el recorrido que caminando por estas calles.
Así es como sería esta ruta perfectamente equilibrada. En cosa de tres o cuatro horas podréis disfrutar tanto de la mejor naturaleza como de la mejor arquitectura, siendo un recorrido que resumen a las mil maravillas lo que se podría esperar de esta zona de la Comunidad de Madrid.
Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos
- Distancia: la ruta al completo tiene 8,6 kilómetros en la guía oficial. Sin embargo, os iréis hasta los 10 fácilmente, ya que hay muchos pequeños desvíos y miradores a lo largo del camino.
- Desnivel: unos 200 metros de desnivel positivo.
- Dificultad: por la distancia se podría decir dificultad media, si sois personas que no soléis caminar. Sin embargo, a los grandes hits (el monasterio, las casitas, la ermita o la propia Silla de Felipe II) se puede llegar en coche, por lo que no podría ser más fácil moverse.
- Duración: contad con 3 horas como mínimo, que podrían ser 4 si os desviáis a ver la Casita del Príncipe y la Casita del Infante.
- Punto de inicio: es una ruta circular, por lo que se puede empezar en cualquier punto. Lo más típico es hacerlo desde la Oficina de Turismo (junto al monasterio) o en la Calleja Larga (perfecta para aparcar).
- Señalización: no hay apenas señalización, pero ni falta que hacer. Es un recorrido obvio y que no tiene pérdida.
- Época recomendada: os recomendamos evitar los días más cálidos del verano, ya que hay muchos tramos sin sombra que pueden volverse dramáticos.
- Popularidad: es una ruta muy popular, aunque de manera irregular. Si bien es cierto que algunos puntos están muy masificados a cualquier hora del día, los espacios más alejados de ellos son un remanso de paz. No se hace agobiante.
- Dog friendly: es una buena ruta para ir con perro, aunque en algunas zonas (como en los jardines de las casitas) no os dejarán acceder con ellos. Tendréis que hacer algunas adaptaciones sobre la marcha, pero aún así es buen itinerario.
