Ruta de 5 días por el norte de Marruecos

¿Estáis pensando en viajar al norte de Marruecos? Aquí os traemos una completa guía turística con una ruta de cinco días, en la cual os enseñaremos los principales destinos de la zona: desde la trepidante Tánger hasta la tranquilísima Larache, pasando por los lienzos azules de Chefchaouen, las rutas de senderismo de Akchour o una incursión a la ciudad autónoma de Ceuta.

Introducción: otro planeta a solo 15 kilómetros

Los casi 15 kilómetros que separan los dos extremos del Estrecho de Gibraltar están hechos de pura magia. Y es que no hay explicación lógica a la enorme brecha cultural que hay entre ambas orillas, pues Marruecos es un lugar absolutamente exótico a los ojos de un europeo. En sus calles os sentiréis un personaje más de Las mil y una noches, sin necesidad de tener que ir hasta Oriente Próximo.

Puede parecer una exageración, pero el contraste que siente el viajero al bajarse del avión tras una escasa hora de vuelo es difícilmente comparable a cualquier otra experiencia. De repente el tiempo va a una velocidad distinta, los colores son más intensos y por doquier percibiréis olores que nunca antes habían llegado a vuestras fosas nasales.

Hablamos de un destino increíble, pero que a la vez es muy fácil de ser disfrutado. Nosotros os traemos esta guía, en la cual os contamos cómo llegar, qué ver, cómo organizar la ruta y un montón de cosas más sobre gastronomía o alojamientos recomendados. Si no habéis viajado mucho quizá Marruecos os parezca un pelín complicado, pero os aseguramos que es un destino asequible y que podréis exprimir al máximo a poquito que preparéis el viaje.

Cómo llegar

Por avión: la escapada Ryanair por antonomasia

Salvo para rutas muy largas por el país, sin duda el avión es la mejor forma de llegar a Marruecos. Los trayectos duran poco más de una hora y no resulta difícil encontrarlos a 30€ o 40€ por persona, incluyendo ida y vuelta. Y es que Rynair y Marruecos llevan ya mucho tiempo viviendo un romance que no parece tener fin, pues solo desde Madrid hay conexión con casi una decena de destinos.

En coche: hay que cruzar el Estrecho

Se puede viajar en coche a Marruecos también, aunque siempre teniendo en cuenta que hay que cruzar el Estrecho de Gibraltar en ferry. Eso supone unos gastos fijos (tanto en tiempo como en dinero) que limitan esta opción a viajes de una semana como mínimo. No tiene sentido para una escapada corta, al menos en nuestra opinión.

Qué ver en el norte de Marruecos: itinerario de cinco días

Vamos ya a meternos en lo importante: qué ver y qué hacer en el norte de Marruecos. Nuestra ruta tuvo un total de cinco días, los cuales fueron exprimidos hasta el último segundo.

Día 1: Cabo Espartel, Cueva de Hércules, Larache y Asilah

Empezamos con una jornada que en apariencia es maratoniana, pero que en realidad está compuesta por pequeñas paradas. El punto de partida fue el Cabo Espartel, uno de los accidentes geográficos más relevantes de toda África. Allí llegamos desde Tánger, tras recoger nuestro coche de alquiler y conducir escasos 15 minutos.

Como dijimos en su momento, ofrece todo lo necesario para disfrutar de una experiencia única: un faro precioso, jardines botánicos, teterías con terrazas que dan al océano, esculturas, tiendas… Muy mal se os tiene que dar para no pasarlo en grande.

Misma cosa se podría decir de las Cuevas de Hércules. Es una espacio natural precioso, que además viene aderezado con historias de leyenda. Y es que se supone que en su interior pernoctó el mismísimo Hércules, antes de realizar uno de sus célebres trabajos.

Alrededor de las cuevas ha surgido una industria turística con aroma añejo, en la que no faltan los restaurantes con precios hinchados, tiendas de souvenirs, vendedores ambulantes y aparcacoches que solicitarán su donativo a cambio de vigilar vuestro vehículo (de ellos mismos).

Tras estas dos breves paradas en la costa, nos dirigimos hasta la coqueta ciudad de Larache. Quizá por ser la menos turística de toda la ruta fue una de las que más nos gustó, por su autenticidad y su ritmo de vida tranquilo.

En Larache disfrutamos de una medina que parece no haber cambiado nada en los últimos cinco siglos, de sus dos fortalezas, de sus interminables calles comerciales y de varios balcones hacia el océano Atlántico. También fue donde dimos cuenta del primero de los muchísimos tés que tomaríamos en ese viaje.

Y, para rematar un día absolutamente increíble, nos fuimos hasta la ciudad de Asilah. Nos dio muchísimo más de lo que esperamos, en buena medida debido a su preciosísima medina. Sus calles son blancas y están bien cuidadas, abundan las galerías de arte y por doquier nos topamos con rincones con encanto que hicieron que la memoria de nuestros teléfonos se llenase al extremo.

También merecen una mención tanto la zona pegada al mar (con una playa estupendísima) como la parte europea, mucho más animada y diversa de lo que cabría esperar. En resumen, el broche de oro perfecto para una jornada en la que no faltó de nada.

Día 2: Tetuán

La segunda jornada estuvo dedicada en exclusiva a la enorme ciudad de Tetuán. Conocida como la paloma blanca, se trata de un destino diferente. De primeras tenemos que decir que no nos gustó demasiado, pues encontramos muchas cosas que nos hicieron sentir incómodos: actitudes agresivas hacia el turista en forma de mendicidad activa o falsos guías que no paraban de incordiar, zonas que tenían pinta de ser bastante inseguras, monumentos a los que nos costó un montón llegar por falta de señalización…

Sin embargo, el recuerdo que nos ha quedado finalmente no podría ser mejor. Puede que sea una ciudad un poco complicada, pero a la vez es auténtica a más no poder. En los diferentes barrios de su medina pudimos ver enormes mezquitas, todo tipo de museos, infinitas calles comerciales, miradores de una belleza increíble e incluso unas curtidurías que todavía están en uso.

Por si eso fuera poco, la zona nueva de Tetuán también nos resultó fascinante. Está formada por calles de estilo europeo en las que no faltan las librerías ni los cafés, destacando especialmente por el patrimonio que hay en el Barrio Español.

El día lo acabamos yendo hasta Chefchaouen, en donde haríamos noche. Aunque la idea era dormir allí y verla al día siguiente, no pudimos resistirnos y acabamos viéndola casi por completo.

Día 3: Chefchaouen y ruta al Puente de Dios / Cataratas de Akchour

Lo dicho: aunque le dimos un buen repaso la noche anterior, Chefchaouen estaba llamada a ser la gran protagonista de la tercera jornada del viaje. Y es que la Ciudad Azul era uno de los destinos marcados a fuego en la ruta por el norte de África, ya que sin duda es lo más turístico de la zona.

¿Qué podemos decir a estas alturas que no se sepa de un lugar tan mainstreaim? Obviamente tiene las incomodidades propias de un destino masivo, como turistas por todas partes o restaurantes con los precios inflados. Sin embargo, todo queda compensado con creces con la absurda belleza de todas y cada una de sus calles.

Chefchaouen es un sitio increíble. Cualquier cosa que digamos se quedará corta, así que no lo dudéis: cotillead un poco la foto, buscad vuelos e id a vivir la experiencia. Os aseguramos que es algo irrepetible, de lo mejorcito que se puede hacer en esta zona del mundo. Si podéis, haced como nosotros y recorred sus calles en diferentes momentos del día, pues el característico azul de la ciudad cambia mucho en función de la luz que haya en ese momento.

¿Con ganas de más? Pues coged el coche y conducid unos 45 minutos hasta Akchour, pues allí os espera una excursión que es igual de increíble. Es cierto que tendréis que caminar un rato, pero os aseguramos que estáis ante una de las mejores rutas de senderismo de todo Marruecos.

En realidad, hablamos de dos rutas. La primera (dos horas entre ida y vuelta) os llevará hasta el Puente de Dios, un arco de piedra bajo el cual ha surgido una poza de belleza sin igual. El recorrido es alucinante en sí mismo, ya que en todo momento transitaréis junto a un río precioso.

La segunda ruta llega hasta las Cataratas de Akchour: tres conjuntos de saltos de agua a los que se accede tras andar 20, 60 y 150 minutos respectivamente (más el correspondiente tiempo de vuelta). Por doquier disfrutaréis de pequeñas pozas en las que daros un baño y restaurantes en las que comer un delicioso tajine.

La noche la hicimos en Tetuán, pensando en estar cerquita de lo que íbamos a ver al día siguiente.

Día 4: Ceuta

La cuarta jornada en Marruecos la dedicamos, irónicamente, a salir del país. No podíamos estar allí y no visitar Ceuta, la Ciudad Autónoma. Lo primero que tenemos que decir es que entrar fue toda una odisea, ya que con el coche de alquiler no podíamos cruzar la frontera. Tuvimos que ir hasta el punto más cercano, aparcar, tomar un taxi hasta el puesto fronterizo y allí sacar los pasaportes. Una vez estuvimos en territorio español, tomamos otro taxi hasta el centro de la ciudad.

Seamos directos: Ceuta nos encantó. Fuimos únicamente motivados por la particularidad geopolítica de visitar suelo español en territorio africano y nos encontramos un lugar diverso, vivo y con muchísimas cosas para ver. Lo pasamos en grande en una jornada que tuvo de todo, incluyendo una ruta en kayak entre sus murallas.

Ceuta tiene muchas cosas en común con las capitales de los microestados europeos, como San Marino, Mónaco o Liechtenstein. Hay una amplia calle comercial en la que no paran de promocionar los descuentos propios de un sitio con menos carga impositiva, sacan mucho pecho con los productos típicos de allí (como las chuparquías, unos dulces de clara influencia musulmana) y se respira un ambiente único.

No penséis en Ceuta como una ciudad y ya. En sus 18 kilómetros cuadrados también hay sitio para un par de montañas, embalses y muchos bosques. Todo ello se puede visitar en la famosa ruta de los miradores, un recorrido que se hace en taxi bajo una tarifa fija y que os permitirá conocer la ciudad autónoma desde otro punto de vista.

Por supuesto, también nos pasamos por el siempre polémico barrio de El Príncipe. Es cierto que la zona tiene bastante mala fama, pero aprovechamos la ruta de los miradores para que nuestro taxista nos diese una vuelta por el lugar. ¿Qué podemos decir? Aunque sea políticamente incorrecto decir esto, la única gente con mala pinta llevaba traje de policía. En las calles de El Príncipe solo vimos cotidianeidad y buenas maneras, mientras que en los controles de acceso nos trataron fatal. Para hacérselo mirar.

Día 5: Tánger

Terminamos el viaje con un larguísimo día recorriendo la estupenda ciudad de Tánger. En ella había empezado todo y en ella debía terminar, no sin antes recorrer hasta la última de sus calles. Su medina sencillamente nos atrapó, siendo una de las que más nos gustaron de todo el viaje.

No podríamos quedarnos con tres o cuatro recomendaciones: os pedimos encarecidamente que veáis el post que le hemos dedicado a la ciudad, porque hay mucho que decir de ella. Sus animadas calles comerciales, su ajetreadísimo mercado central, sus murallas, su preciosa kasbah o el área de influencia europea son motivos más que suficientes para ir a visitar la capital del norte de Marruecos.

Tánger es un destino multicultural, que todavía sigue recogiendo los frutos de un pasado glorioso y que siempre recibe al viajero con los brazos abiertos. La ciudad requiere (al menos) una jornada completa, pues como decimos tiene muchísimo que ver y hacer.

Organización de la ruta

Cómo moverse: el coche, imprescindible

Para hacer una ruta como la que os hemos propuesto, sin duda resulta obligatorio moverse en coche. Precisamente por eso os hemos preparado una guía para conducir por Marruecos, ya que el asfalto del país vecino se las trae.

Más allá de esa obviedad, la organización de la ruta responde a un intento de optimizar tiempos y desplazamientos. Por eso empezamos visitando los alrededores de Tánger, luego bajamos por la costa atlántica, cruzamos hacia el este y volvimos por el norte. Vamos, que hicimos una especie de círculo.

Consejos generales

Marruecos es un destino con infinitas peculiaridades. Algunas de las que deberíais tener en cuenta si estáis viajando a Marruecos por primera vez son:

  • Cualquier época es buena para viajar a Marruecos, incluyendo el verano. Quizá lo único que deberíais tener en cuenta es que si coincidís con el ramadán os encontraréis el país paralizado durante muchas horas al día.
  • Es un destino absolutamente seguro. Tenéis que tener siempre sentido común (por ejemplo, no vayáis solos por la noche en calles alejadas del centro) y poco más. En caso de incidente acudid a la policía, que siempre se pone de parte del turismo. Al fin y al cabo, viven prácticamente de este sector.
  • Lamentablemente, hay muchos animales callejeros. Tratadlos siempre con respeto, pues los pobres perretes y gatetes no tienen la culpa de tener una vida complicada. De hecho, bien haríais en llevaros siempre vuestras sobras de los restaurantes, para así poder alimentar a los animales con los que os crucéis.
  • Para entrar a Marruecos no hace falta visado, pero sí un pasaporte con al menos 6 meses de vigencia. Os pondrán un sellito muy mono tanto a la entrada como a la salida.
  • La moneda oficial es el dírham. Podéis conseguirla en casas de cambio (evitad siempre las del aeropuerto) y en cajeros automáticos. Aunque conviene que llevéis tarjetas, tened presente que en la amplísima mayoría de sitios solo os permitirán pagar en efectivo.
  • ¿No queréis quedaros sin internet? En ese caso, podéis comprar una tarjeta sim nada más llegar. Os las venderán en el propio aeropuerto, por unos 10€ para tener datos ilimitados durante una semana. En la ciudad podréis conseguirlas algo más baratas, pero en cualquier caso siempre será más barato que utilizar las típicas tarjetas prepagadas que venden por internet.
  • ¿Queréis hacer una súper turistada? ¡Haceos un tatuaje de henna! Eso sí, cuestan entre 50 y 100 dírhams (en función de cómo regateéis) y a los tres días no serán más que una mancha en vuestra piel. Pero bueno, la experiencia quedará para siempre.

Alojamiento en Marruecos

Alojarse en Marruecos no solo es barato, sino que además os permitirá conocer establecimientos alucinantes. Tenéis las típicas opciones europeas para todos los bolsillos, pero nosotros sin lugar a dudas os recomendamos hospedaros en un riad. Hablamos de casas o palacios tradicionales, que normalmente tienen un patio interior precioso al que dan las habitaciones.

También suelen tener azoteas desde las que ver la ciudad, así como resulta de lo más común que ofrezcan desayunos típicos marroquíes. Todo ello no suele costar más de 50€/noche, siendo realmente fácil encontrar opciones por menos de la mitad.

Gastronomía: imposible comer mejor y más barato

Por otro lado, comer en Marruecos es MUY BARATO (primera vez que utilizamos mayúsculas tras varios años escribiendo en el blog). Y es que todavía no salimos de nuestro asombro, ya que en el viaje por el norte de África llegamos a comer por 40 dírhams (unos 4€) dos personas, incluyendo bebida.

Más o menos tendréis que elegir entre establecimientos turísticos (normalmente ubicados en las calles principales o en las zonas europeas) y restaurantes locales. Estos últimos pueden parecer más complicados, ya que suelen tener la carta solo en árabe, pero a poco que le echéis paciencia podréis disfrutar de experiencias auténticas e inolvidables.

¿Cuáles son los platos típicos de Marruecos? En vuestro viaje no deberíais dejar de comer tajine (un guiso que se hace en una cazuela de barro con una tapa piramidal), cous cous (directamente con las manos), brochetas a la brasa o pastelas (unos hojaldres que suelen estar rellenos de pollo). Los kebabs también están a la orden del día, pero aquí responden al nombre de shawarma.

Por supuesto, deberíais probar sus increíbles dulces y tomar no menos de un té a la menta por día. No solo por el sabor en sí, sino por la experiencia de ponerse en una terraza y disfrutar con el maravilloso ir y venir de la vida en Marruecos.

Compras y souvenirs

Estamos ante el país de las compras, no de las compras rápidas. Dicho de otro modo: si queréis comprar cualquier cosa en Marruecos, tenéis que pasar por el noble arte del regateo. El vendedor os dirá un precio, vosotros le diréis que está loco, él os dirá que si os lo baja un poco sus hijos no podrán comer, vosotros le diréis que en España todos somos pobres y así hasta que ambas partes estéis contentas con la tarifa acordada.

¿Qué comprar en Marruecos? Pues prácticamente de todo. Podéis ir a lo grande (alfombras, muebles, lámparas) o a los souvenirs clásicos (mochilas, mantitas hippies, ropa probablemente falsificada). Si vais con el presupuesto muy justo os recomendamos madrugar, ya que los mayores descuentos siempre se consiguen a primera hora del día.

Mapa turístico del norte de Marruecos

Por último, aquí os dejamos un mapa turístico del norte de Marruecos. En él os hemos marcado en azul todas las ciudades que visitamos en el país, en rojo Ceuta y en verde los espacios naturales.

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