Ruta al Puente de Dios y las Cascadas de Akchour

El norte de Marruecos es un destino excelente en lo que a senderismo se refiere. Hoy os queremos mostrar la ruta al Puente de Dios y las Cascadas de Akchour, un itinerario doble que os permitirá visitar tanto un arco de piedra enorme como unos saltos de agua preciosos. Ambos están en el corazón de las montañas del Rif, a tan solo tres cuartos de hora de la preciosísima ciudad de Chefchaouen. Se trata de una excursión apta para todos los públicos, ya que puede reducirse a un sencillo paseo o alargarse hasta ocupar una jornada completa. En este artículo os mostramos las diferentes opciones y cómo fue nuestra experiencia por allí.

Senderismo mainstream al lado de Chefchaouen

Aunque el norte de Marruecos parece reservado a ciudades con encanto y largas playas de fina arena, los paisajes de montaña también tienen cabida en este maravilloso paraje africano. Y la pequeña localidad de Akchour es la mejor muestra de ello, pues dispone de dos excursiones sensacionales. La primera os llevará al Puente de Dios, tras caminar unos 50 minutitos (a los cuales hay que sumar otros tantos de vuelta). Tras caminar en paralelo a un río llegaréis a una poza de agua idílica, sobre la cual hay un arco de piedra alucinante. ¿Tenéis ganas de más? Desde el mismo sitio se puede hacer el recorrido hasta las Cascadas de Akchour: tres conjuntos de saltos de agua a 20 minutos, una hora y dos horas media andando desde el aparcamiento.

Lo normal es combinar ambas excursiones en un mismo día, puesto que comparten punto de inicio y aparcamiento. También tienen en común la filosofía, pues son excursiones que se pueden hacer con calma, en las que cada pocos pasos surgirán ante vosotros pequeñas postas en las que tomar un té o improvisados chiringuitos en los que dar buena cuenta de un tajine recién hecho.

¿Hay mucha gente? Si, mucha, tal vez demasiada. ¿Merece la pena? ¡Sin duda alguna! No solo por lo bien que combinan estas rutas con la visita a la cercana Chefchaouen (a tan solo 45 minutos), sino porque estamos hablando de uno de los paisajes más alucinantes de Marruecos.

Nuestra experiencia: dos rutas en una

Hay que conducir algo menos de una hora desde la Ciudad Azul hasta el pueblo de Akchour. Se transita por una carretera absolutamente preciosa, en la que veréis diferentes hornos de pan. Podéis bajar a adquirir producto o a haceros una foto, a lo que accederán de buena gana a cambio del clásico donativo.

El parking no tiene pérdida, ya que en Google aparece marcado como «estacionamiento Akchour»:

Aparcar allí cuesta 10 dírhams (un euro al cambio) durante todo el día, una tarifa más que razonable. Lo que no tiene tanto sentido es la presencia de guías allí y lo pesados que se ponen, pues nada más os bajéis del coche os empezarán a ofrecer sus servicios. Y no merece la pena, ya que llegar al inicio de ambas rutas no tiene ninguna complicación.

Lo primero que tendréis que hacer es avanzar por el aparcamiento, junto al cual hay un par de restaurantes (bastante caros) y un montón de tiendas de souvenirs. Esta zona ya demuestra que es un sitio bastante turístico, aunque tampoco decimos que nos resultó súper agobiante.

El objetivo es llegar hasta la presa de Akchour, construida en 1954. Es el punto de partida de ambas rutas: a mano derecha os espera el Puente de Dios, mientras que a mano izquierda están las Cascadas. No hay ninguna señalización, pero es intuitivo a más no poder. En el peor de los casos, podéis preguntar en el kiosko que hay justo antes de la presa.

Puente de Dios

Comenzamos la primera ruta, que se completa más o menos en una hora y cuarenta minutos. Ese es el tiempo que se necesita para ir desde la presa hasta el puente (que no es tal cosa, sino un arco de piedra) y volver al punto de partida. Tenemos que reconocer que nosotros tardamos una hora más, pero porque nos detuvimos a comer. Os lo contaremos en su debido momento.

De momento, empezaremos por lo básico. Aunque la ruta al Puente de Dios no tiene ninguna señalización, seguirla no es completo. Simplemente hay que seguir el camino más lógico, siempre teniendo el río al lado. Es una camino de tierra muy agradable, que en ocasiones se bifurca hacia las montañas. ¡Nunca os alejéis demasiado del río!

Si prestáis atención, veréis que en ocasiones hay señales indicando el recorrido. No son constantes y van cambiando de color sin aparente criterio, así que lo mejor es prestar atención e ir siguiendo a la gente. Al fin y al cabo, hablamos de una ruta muy transitada.

El itinerario es divertido a más no poder. Cruzaréis puentes de madera, iréis dando saltitos de piedra en piedra, a veces habrá que trepar. No es una ruta ultra difícil, pero es cierto que tiene su complejidad. Así que id con paciencia, llevad calzado adecuado y tened siempre muchísimo cuidado.

El camino a veces no es tan obvio, pero hay una referencia que no falla: la de los chiringuitos. Prácticamente cada 200 metros hay uno, así que si lleváis un rato largo sin ver ninguno es porque os habéis equivocado de camino.

Nosotros tardamos unos 50 minutos en llegar al Puente de Dios. Al hacerlo, nos dimos cuenta de manera inmediata de que el esfuerzo había merecido la pena, ya que sin duda estábamos ante una de las estampas más bonitas de todo el viaje. Ese arco de piedra sobre una enorme poza de agua forman un paisaje único. Incluso no pudimos resistirnos y nos mojamos los pies.

La vuelta la hicimos por el mismo camino, aunque con una variación notable: decidimos parar en uno de los muchos establecimientos que hay a lo largo de la ruta para comer. Por 140 dírhams en total comimos los dos, incluyendo un tajine de pollo gigante, ensalada marroquí y dos refrescos. Fue la comida más cara del viaje, pero aun así tenía un precio más que razonable: 7€ por persona.

Llegamos de vuelta a la presa casi tres horas después de comenzar la ruta.

Cascadas de Akchour

La segunda ruta nos llevó a las Cascadas de Akchour, nombre genérico con el que se conoce a una larguísima sucesión de saltos de agua. Básicamente hay tres conjuntos:

  • El primero está a 20 minutos del aparcamiento. Es el más chiquitito, aunque igualmente es precioso.
  • Para llegar al segundo necesitaréis caminar una hora. Es precioso y está rodeado de unas pozas alucinantes, en las cuales os resultará imposible no bañaros.
  • El tercero está a dos horas y media del parking. Tened en cuenta que las distancias son solo de ida, así que hacen falta unas cinco horas para completar la ruta.

Realmente la división es bastante artificial, ya que constantemente os toparéis con pequeñas cascadas y pozas. Es una ruta mágica, en la que os será difícil andar mas de cien metros sin sentir la imperiosa necesidad de parar a hacer una foto.

En este lado también hay muchos restaurantes en los que tomar un té y tomar un tajine. De hecho, nuestra recomendación es que lo hagáis aquí, ya que es ligeramente más barato que el ramal que lleva al Puente de Dios.

Los puntos con más concentración de cascadas tienen muchos bares alrededor. De hecho, a veces los bares ocultan las cascadas, por lo que tendréis que ir muy atentos para no pasaros de largo.

Tenemos que reconocer que nosotros fuimos a ver únicamente los dos primeros tramos. Y es que en el segundo nos pusimos a tomarnos un té, nos animamos a mojarnos los pies y acabamos pegándonos un buen baño. Sin duda fue una de las mejores experiencias del viaje.

Aunque esta ruta es mucho más fácil a nivel técnico, lo cierto es que tiene algo más de desnivel. Puede hacerse cansada, pero ya sabéis: parad a tomar un té de vez en cuando y todo irá bien.

Al final estuvimos unas tres horas por allí, que sumadas a las otras tres del Puente de Dios hicieron que ocupásemos prácticamente toda la jornada. Fue una experiencia única y que sin duda está en el top de las cosas que visitamos en el norte de Marruecos.

¿Qué te ha parecido?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *