Valle de Abdalajís es un pueblo de apenas 3000 habitantes ubicado en el interior de Málaga. Se encuentra relativamente cerca de Antequera, así como de otro de los grandes hitos de la provincia: el Caminito del Rey. Nosotros lo elegimos como punto base para explorar la zona y la verdad es que nos enamoró por completo. Su casco histórico es especialmente bonito, es un remanso de paz y dispone de una oferta gastronómica más que destacable.

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Un remanso de paz entre montañas
Pocos términos municipales tienen tanta diferencia de altura en tan poco espacio como Valle de Abdalajís, pues tan pronto pasa de los 200 a los 1000 metros sobre el nivel del mar. Esto hace que la Sierra de Abdalajís, un pequeño apéndice de la Cordillera Antequerana, sea uno de los grandes paraísos de la escalada y los deportes de riesgo de la provincia de Málaga. Por doquiere veréis escaladores, senderistas e incluso parapentistas, pues a Valle de Abdalajís se le conoce como la Capital del Vuelo Libre.

Sin embargo, no fue el turismo activo lo que nos llevó hasta allí. Nosotros acudimos porque es un pueblo bien ubicado para recorrer su entorno, con alojamientos a precio democrático y con varias cosas que ver en él. Valle de Abdalajís hunde sus raíces en la Nescania romana, lo cual se sabe por diferentes vestigios arqueológicos. La región cayó en el olvido tras la destrucción propiciada por vándalos y visigodos, pero volvió a repoblarse con la llegada de los árabes. Permaneció en esas manos hasta 1492, cuando el valle fue repartido entre diferentes vecinos de Antequera.

Aunque su ubicación es buena, para llegar a Valle de Abdalajís hay que comerse una sinuosa carretera. Sus infinitas curvas se estrechan por momentos, pero cualquier esfuerzo merece la pena con tal de llegar a un lugar tan auténtico como este. Nosotros fuimos a parar allí de pura casualidad, buscando un hotel barato. No obstante, fue una de esas casualidades estupendas que a veces pasan en la vida viajera. ¡Qué pedazo de pueblo! Seguid leyendo, pues os aseguramos que la visita a tierras vallesteras (ese es el gentilicio del lugar) no os defraudará.

Turismo en Valle de Abdalajís
Plaza del Mercado
El centro neurálgico de Valle de Abdalajís es su Plaza del Mercado, que no es otra cosa que la confluencia entre la Calle Real y el Callejón de los Molinos. Tomándola como referencia, la visita al pueblo básicamente consistiría en ir por diferentes calles adyacentes a ella. Por supuesto, no hay que dar ni un solo paso antes de explorarla a fondo. Y tiene mucho que ofrecer, eso que vaya por delante.

Mercado Municipal
El Mercado Municipal de Valle de Abdalajís es una pequeña joya, un homenaje a la vida cotidiana en los pequeños pueblos andaluces del interior. Apenas cuenta con cinco o seis puestos (una pescadería, una mini-ferretería, una tienda de chuches…), pero son suficientes para que haya un ir y venir constante de gente en las primeras horas de la mañana.

A este pequeño trasiego aporta mucho, sin lugar a dudas, la coqueta churrería que hay en uno de los laterales. No esperéis típicos churros prefabricados, sino una auténtica maravilla tan artesanal como tradicional. Regentado por dos amables señoras, una se afana todo el tiempo en preparar la masa y echar los churros a un perol con aceite a alta temperatura, mientras que la otra los mueve y los saca con dos varas de hierro. ¿Tenéis prisa? No vayáis aquí. ¿Queréis conocer a las gente de Valle de Abdalajís? Pedid la vez, dadle la vez al siguiente y disfrutad de una buena conversación a la espera de este manjar de dioses.

Fuente
Justo al lado de la churrería, en esa misma pared, hay una preciosa fuente decorada con coloridos azulejos. En una inscripción afirma que es de 1832, aunque claramente la cerámica es posterior.

La Peana
Al otro extremo de la plaza, justo al inicio del Callejón de los Molinos, hay un espacio que también tiene mucho jugo. Allí veréis azulejos con un callejero de Valle de Abdalajís así como paneles informativos con la historia del pueblo. Precisamente, en ese mismo punto se sitúa La Peana, un pedestal de época romana. Es del año 104 y sostenía una inscripción del emperador Trajano (tal y como indica su escultura). Tras michos años perdido, el pedestal fue redescubierto a finales del siglo XVI y trasladado a Antequera. Volvió a Valle de Abdalajís a mediados del siglo XX.

Busto de la beata Petra de San José
Y justo al lado veréis un busto de la beata Petra de San José. Nacida en 1845, se trata de una de las religiosas españolas más importantes de su tiempo. Desempeñó una gran labor en la protección de ancianos, huérfanos o desamparados en general, hasta el punto de que Juan Pablo II la beatificó en 1994. Veréis muchas referencias a ella a lo largo y ancho de todo el casco urbano de Valle de Abdalajís.

Callejón de los Molinos
Una vez hayáis explorado bien el mercado y sus alrededores, llegó el momento de moverse por el resto del pueblo. La primera incursión sería recorriendo de punta a punta el Callejón de los Molinos, una de las principales arterias de la localidad.

Museo Etnográfico de Valle de Abdalajís (Oficina de Turismo)
Al margen de toda la arquitectura popular que se puede contemplar en el Callejón de los Molinos, nosotros queremos destacar especialmente un edificio: el Museo Etnográfico de Valle de Abdalajís. Teóricamente hace las veces también de Oficina de Turismo, aunque vimos otro edificio con idéntica denominación.

Sea como fuere, tanto el museo como la oficina nos los encontramos cerrados. Sin embargo, sigue mereciendo la pena ir hasta allí, ya que en la fachada tienen unos azulejos preciosísimos indicando ambos espacios.
En un lateral está la Peña Cultural Flamenca de Valle de Abdalajís, para sorpresa de nadie. Y es que es más que lógico que en un lugar tan auténtico como este se mimen las tradiciones como corresponde.

Arroyo de las Piedras
Justo detrás de este conjunto arquitectónico hay un pequeño mirador hacia el Arroyo de las Piedras. Os permitirá asomaros hasta este bonito cauce de agua, ver el final del casco urbano y también los huertos cercanos.

Calle Mayor
Llegados a este punto, nosotros volvimos hacia el mercado y lo abandonamos por otro de sus ejes: la Calle Mayor. Tal y como indica su nombre, es la calle más representativa de Valle de Abdalajís. ¡Imprescindible visitarla!

Casa de Espiritualidad Madre Petra
¿Recordáis cuando hablábamos de la beata Petra de San José? Bueno, pues a mitad de la calle mayor encontraréis la Casa de Espiritualidad Madre Petra, fundada en el primer centenario de su muerte. Es un lugar de fe y recogimiento, perfecto para poner en valor su obra. Forma parte del Convento Residencia de San José de la Montaña.

Fuente de Arriba
Nosotros somos más ateos que otra cosa, así que no entramos en la casa de espiritualidad. Donde sí pasamos un buen rato fue en la Fuente de Arriba, un lugar mucho más acorde a nuestros intereses. Se trata de un conjunto protagonizado por un pequeño chorro de agua, rodeado de plantitas y azulejos.

Museo de la Madre Petra (Casa Natal)
Sin embargo, Petra de San José es la mayor influencer de Valle de Abdalajís, así que un poquito más adelante nos topamos con el Museo de la Madre Petra. Allí está su casa natal, así como las antiguas dependencias en las que ejercieron buena parte de su labor tanto la religiosa como sus primeros seguidores.

Residencia Madres de los Desamparados y de San José de la Montaña
Donde se sigue prestando servicio siguiendo la palabra de la beata es en la Residencia de Ancianos Madre Petra, fundada a finales del siglo XIX. Es un edificio enorme en el que, aparte de la propia residencia, se puede encontrar un museo con un montón de objetos relacionados con la malagueña. También hay espacio para una bonita capilla y unos jardines que no se quedan atrás en belleza.

Parte alta del mercado
De vuelta al mercado, todavía nos quedaban por explorar los edificios que hay justo encima.
Ayuntamiento
A mano izquierda se encuentra el Ayuntamiento de Valle de Abdalajís, una luminosa casa consistorial que difícilmente pasa desapercibida. Da a una coqueta plaza con banquitos, perfectos para descansar las piernas tras recorrer todas las cuestas del pueblo.

Iglesia de San Lorenzo Mártir
A nivel arquitectónico, el edificio más destacado del pueblo es la Iglesia de San Lorenzo Mártir. Fue construida a mediados del siglo XVI y es más monumental de lo que cabría esperar de un pequeño pueblo de serranía. Nosotros no pudimos verla por dentro, pero al parecer tiene un altar mayor súper interesante.

Palacio de los Condes de Corbos
La iglesia forma parte del Palacio de los Condes de Corbos, una casa solariega que también es del siglo XVI. Fue la morada de la sexta generación de esta casa nobiliaria, siendo obra del arquitecto Lorenzo de Padilla y Eslava. Su interior, aunque solo abre en ocasiones especiales, todavía conserva un buen puñado de objetos y enseres de la época.

Subida a la montaña
Rematamos la visita a Valle de Abdalajís yendo a su cima. Si vais aproximadamente al número 19 de la Calle Calvario, os encontraréis un arco y unos carteles que indican la subida a dos de sus lugares más emblemáticos: una ermita y un mirador.

Ermita del Santísimo Cristo de la Sierra
Tras escasos cinco o diez minutos caminando llegaréis hasta la Ermita del Santísimo Cristo de la Sierra, un edificio que tuvo que ser reconstruido por completo en 1954. Es la humilde morada de la talla que le da nombre y que protagoniza una popular romería año tras año.

Mirador del Gangarro
Pasada la ermita hay una pequeña escalera que lleva hasta el Mirador del Gangarro. Junto con la plaza que hay en el mercado fue el lugar que más nos gustó de Valle de Abdalajís, ya que las vistas son espectaculares. Merece la pena subir hasta allí, las imágenes hablan por sí solas.

Comer en Valle de Abdalajís
Queremos dedicar un párrafo específicamente a la magnífica oferta gastronómica que tiene el pueblo. Y es que comer en Valle de Abdalajís es fácil (hay muchos bares y restaurantes), barato (como corresponde a un pueblecito del interior) y delicioso (si os gustan las cosas sencillas y auténticas). Nosotros salimos una noche de tapitas y en El Pájaro Loco encontramos justo lo que buscábamos: lagrimitas de pollo, croquetas, ensaladilla, albóndigas, hamburguesitas… ¡Y Cruz Campo bien fría!

Mapa turístico de Valle de Abdalajís
Por último, en el mapa turístico de Valle de Abdalajís os hemos marcado todo lo que hay que ver allí.