Hoy os vamos a enseñar qué ver en Vallanca, uno de los pueblos más interesantes del Rincón de Ademuz. Un municipio del cual hay constancia desde el año 1232 y que en la actualidad es el hogar de poco más de 100 personas, las cuales viven entre las aguas del río Bohílgues y las montañas de la Serranía de Cuenca. En sus calles encontraréis un montón de edificios sorprendentes, que serán el punto de partida para conocer su interesante entorno natural.

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Érase un pueblo con una cueva y árboles monumentales
Visitar Vallanca es sinónimo de sumergirse en la cara más auténtica y natural del Rincón de Ademuz. El pueblo representa a las mil maravillas todo lo que cabría esperar de una localidad en esta islita valenciana entre conquenses y turolenses. Además, sus fiestas tradicionales hacen que durante todo el año vaya transformándose en lugares prácticamente diferentes.

Por si esto fuera poco, Vallanca está perfectamente integrada en un entorno mágico. En pleno casco histórico tiene una enorme cueva, mientras que los alrededores están repletos de árboles singulares. Merece la pena ver el pueblo en sí mismo, pero irse sin ver su entorno natural más inmediato sería un crimen.
Uno de los eslóganes turísticos de Vallanca es su Vitamina V. Es decir: se trata de un sitio de los que te hacen sentir como en casa, perfectos para reconfortar tanto el cuerpo como el espíritu. Damos fe de que así es, pues lo pasamos en grande y fue una experiencia de lo más agradable.

Nosotros llegamos allí a pie, haciendo senderismo desde Ademuz pueblo. Sin embargo, podéis ir perfectamente en coche y dejar el vehículo en la zona baja. Con una horita hay tiempo de sobra para ver el casco urbano, pero sumadle al menos el doble o el triple para caminar por los alrededores.
Turismo en Vallanca
Ermita de San Roque
Nuestra primera parada en Vallanca fue en la Ermita de San Roque, la cual está situada en un pequeño cerro en el extremo oeste de la localidad. En origen estaba dedicada a la Santísima Trinidad, pero por su ubicación seguro que fue destinada a atender enfermos y peregrinos que sufrían calamidades (de ahí el rebranding).

La ermita es una cucada, tanto por lo bonito que es el edificio en sí como por lo bien que luce en su emplazamiento. Tiene planta de cruz latina, algo poco habitual en la zona. Su elemento más destacable es la portada, con un arco de medio punto de dovelaje amplio.
Merece la pena ir a la Ermita de San Roque para disfrutar también de las vistas, pues es un mirador natural tanto al pueblo como a sus alrededores. A nosotros nos empezó a nevar cuando estábamos allí, por lo que guardamos un recuerdo inmejorable de la zona.
Cementerio
También en la zona alta de Vallanca, aunque ya acercándose hacia el centro, está el Cementerio. Como siempre decimos, merece la pena entrar a ver cómo es el arte funerario local.

Fuentes de Piedra
En Vallanca hay varias fuentes de piedras repartidas a lo largo y ancho del municipio. Algunas son anónimas, otras están muy integradas en las costumbres del pueblo (como la Fuente de Nuestra Señora del Santerón).

Cueva del Hocino
Uno de los elementos más reconocibles del pueblo es la Cueva del Hocino, una enorme oquedad en la piedra sobre la que se asienta el casco urbano. Desde lejos marca completamente el skyline de Vallanca, ya que es una anomalía que para nada resulta común. Si queréis ir hasta ella, id por la Calle Cueva (más fácil imposible) y llegaréis junto a la entrada.

Plaza de España
Más o menos encima de la cueva, a unos pocos metros, está la Plaza de España. Es la típica plaza mayor de pueblo, con el Ayuntamiento de la localidad como edificio más destacado. Punto de reunión para los habitantes de Vallanca y máxima expresión del poder civil en su casco urbano.
Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles
A su vez, el poder religioso está representado en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Es una de las más antiguas de la comarca, pues hay documentación que habla sobre ella ya en el siglo XIII. No obstante, el edificio actual data de finales del XVI, con un marcado estilo barroco.

Casa Abadía
Como es habitual, muy cerquita de la iglesia está la Casa Abadía (el lugar en el que residía el cura párroco de Vallanca). Aunque el edificio original tuvo que ser demolido por su mal estado de conservación, se guardó el blasón de piedra primigenio y ha sido instalado en la nueva fachada.
Mirador del Castillo
Aprovechad que estáis por ahí para ir hacia el Mirador del Castillo, uno de los mejores puntos de observación hacia los alrededores de Vallanca. Al estar en todo lo alto, podréis echar un buen vistazo tanto a la zona del río como a los bosques cercanos.

Además, se da la circunstancia de que las casas más cercanas al mirador están profusamente decoradas. Es un buen ejemplo de que muchas veces las calles más bonitas tienen origen en iniciativas particulares.
Casa del Pósito
Un edificio que no deberíais perderos es la Casa del Pósito. Es último es del siglo XVIII, aunque desde mucho tiempo antes en la zona había una institución básica para la vida en el pueblo. Y es que allí se hacía acopio de diferentes cereales, para prestarlos a los vecinos (tanto para cosecha como para consumo) en épocas de carestía. En la actualidad es un Centro de Lectura.
Casa Diezmera
Bastante parecida en importancia histórica es la Casa Diezmera de Vallanca. Sin embargo, tenemos que reconocer que dimos bastantes vueltas y no conseguimos encontrarla (pese a tener hasta la calle que ponía en la web del ayuntamiento). Lo intentaremos en una próxima visita.
Lavadero
Ya al nivel de la carretera (y prácticamente del río) está el Lavadero. Es uno de los ejemplos más antiguos de la zona, poniendo en valor la importancia de este tipo de estructuras hasta la mitad del siglo XX.

Molinos
En Vallanca hay dos molinos: el Molino Harinero «La Tosca» y el Molino de Abajo. El primero está al ladito del lavadero y en la actualidad es un Centro de Interpretación sobre la vida en el medio rural del Rincón de Ademuz. En cuanto al segundo, está a las afueras y se encuentra en peor estado de conservación.
La Puente
La estructura que se encuentra en perfecto estado de revista es La Puente, un paso sobre el río que también es conocido como Puente del Matadero. Hay un pequeño merendero justo a su lado, perfecto para coger energías antes de empezar una ruta de senderismo.

Fuente Podrida
No muy lejos de La Puente está la Fuente Podrida, de la cual emanan aguas sulfurosas. El característico olor a huevos podridos de este tipo de manantiales es el responsable del nombre.
Aunque hoy en día no se recomienda su consumo, durante generaciones se han utilizado sus aguas para el tratamiento de alergias, afecciones cutáneas e incluso para curar las vías respiratorias inflamadas.
Ruta de los Árboles Monumentales
El pueblo es una maravilla en lo que a senderismo se refieres. Desde La Puente podéis iniciar dos itinerarios igual de alucinantes. El primero es la Ruta de los Árboles Monumentales de Vallanca, la cual hace honor a su nombre. A lo largo de un agradable paseo por el entorno inmediato de la localidad, es posible visitar un buen puñado de magníficos árboles singulares.
Río Bohílgues
La otra ruta interesante discurre en paralelo al río Bohílgues y comunica directamente con la vecina localidad de Ademuz. Es una opción interesantísima en otoño, ya que los colores que tiñen el bosque son magníficos. Eso sí, es una ruta lineal, así que tendréis que volver por el mismo camino.
