Qué ver en Tetuán, la paloma blanca del norte de Marruecos

Puede que Tetuán sea el destino más áspero de todos los que visitamos en el norte de Marruecos. No pensamos que sea una ciudad poco hospitalaria o con menos atractivos turísticos que sus vecinas, pero desde luego es un sitio duro y que no está hecho para todos los viajeros. Sin embargo, también tenemos que decir que es uno de los lugares que más nos marcaron y de los que más hemos hablado al volver a casa. Quizá sea porque refleja como pocos la cruda realidad del Marruecos pre y post independencia. En este artículo os vamos a contar cómo fue nuestra experiencia, narrando tanto lo bueno como lo no tan bueno.

Una ciudad con luces y sombras

Los orígenes de Tetuán son toda una declaración de intenciones. Aunque empezó siendo un asentamiento comercial más del Imperio Romano y posteriormente fue refundada por los meriníes, básicamente se hizo importante a finales de la Edad Media por su condición de base corsaria. Llegó a incordiar tanto a determinadas tropas europeas que los castellanos la arrasaron casi por completo en el año 1399.

Un siglo más tarde se reconstruyó, aprovechando la llegada de pobladores musulmanes que venían huyendo de la Península Ibérica tras la toma de Granada. Fue ocupada varias veces por los españoles a lo largo de los siglos, hasta ser convertida en la capital de la Zona del Norte en tiempos del protectorado. Estos tiempos oscuros quedaron reflejados magistralmente en El pan a secas, la obra autobiográfica de Mohamed Chukri.

En la actualidad, Tetuán vive a medio camino entre su dinamismo económico (es uno de los grandes centros comerciales de norte de África) y una ligera apertura hacia el turismo. Eso sí, tenéis que tener en cuenta que algunas zonas no son especialmente seguras, que por la noche es mejor no ir solos por la medina y que en algunos sitios no serán especialmente amables.

Sea como fuere, os recomendamos visitar Tetuán plenamente convencidos de que es un destino que no os dejará indiferente. Quizá no sea tan fotogénico como Chefchaouen o tan acogedor como Asilah, pero os prometemos una experiencia intensa y auténtica a partes iguales. Hablamos de un lugar que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, así abrid bien los ojos y tomad nota.

Turismo en Tetuán

Zona vieja

Place Hassan II (Place El Mechouar)

Aunque tanto la medina como la zona europea de Tetuán son enormes y esto implica que la visita se puede organizar de mil maneras distintas, nosotros siempre recomendamos empezar el recorrido en la Place Hassan II (también conocida como Place El Mechouar). Es algo así como el encuentro entre todas las realidades de la ciudad, ya que es el punto de unión entre la zona vieja y la ciudad nueva. Además, podréis tomarle el pulso tanto a su faceta más monumental como a la vida cotidiana de la gente de a pie.

El edificio más destacado de la Place Hassan II es el Palacio Real de Tetuán. Aunque su nombre no deja lugar a la duda del uso actual, la construcción originariamente se utilizó para servir de sede para las autoridades del protectorado español marroquí. Toda la plaza está vallada, por lo que tendréis que conformaros con verlo de lejos.

En el lado opuesto de la plaza hay dos edificios gemelos que tienen, por duplicado, tanto el escudo real en la fachada como una lujosa fuente en la parte baja. A sus pies lo normal es que encontréis a chavales jugando al fútbol y a gente yendo de un sitio para otro.

Medina

Una vez exploréis esa plaza, lo suyo es que os metáis de lleno en la medina de Tetuán. ¿Recordáis cuando hablábamos de la de Asilah y decíamos que no era la típica? Bueno, pues en el caso de la ciudad que protagoniza este artículo sí que responde a todos los cánones. En ella encontraréis todo lo que cabría esperar de una medina del norte de Marruecos: callejuelas estrechas que no llevan a ningún sitio, infinitas tiendas en las que todo se puede comprar, puestos de comida callejeros, gente que va de un sitio a otro buscándose la vida, olor a té, pequeñas mezquitas en las que entra gente a cualquier hora del día…

Aunque hay un ligero intento por facilitar las cosas a los turistas, a través de carteles indicando las direcciones de las calles principales y símbolos en el suelo, lo cierto es que resulta muy fácil perderse en Tetuán. Tomáoslo con filosofía y consideradlo parte de la experiencia: a veces disfrutaréis de la satisfacción de ir del punto A al punto B sin mayor complicación, pero en otras os tocará disfrutar de un camino más largo (aunque no por ello menos interesante).

A ojo, la medina se puede dividir en diferentes zonas:

  • Mellah: la más pegada a la Place Hassan II. En ella abundan las joyerías y los puestos con artículos de mayor calidad.
  • Souiqa: museos, restaurantes auténticos y los lienzos más impresionantes de la muralla.
  • El-Blad: allí os espera la Gran Mezquita.
  • Zona alta: aunque luego nos dijeron que era peligrosa y que lo mejor es evitarla, nosotros disfrutamos de sus callecitas sin ningún problema. Allí está la curtiduría.
  • El-Youn: sin duda, es la zona menos turística.

Mellah

Como casi todo el mundo, empezamos recorriendo la zona de Mellah. Se entra por Bab El Rouah justo desde la Place Hassan II (según se mira al Palacio Real, por la derecha). Es de color blanca y está claramente señalizad, así que no tiene pérdida.

Tras superar esa magnífica puerta os tocará recorrer la Rue Hadj Ahmed Torres, en la cual básicamente hay joyerías y comercios de lujo. Nos sorprendió que todo abría súper tarde (tipo 11 o 12 de la mañana), pues en el resto de la medina todo está activo desde varias horas antes. Suponemos que será porque los ricos madrugan menos que los pobres.

Una vez superéis ese tramo, estaréis en la zona más turística de la medina de Tetuán. Es fácil orientarse, hay carteles por todas partes y la gente os tratará como huchas con patas, intentando que os dejéis algo de dinero en sus comercios. No os dejéis llevar por esa primera impresión y seguid avanzando, que lo auténtico empieza a continuación.

Souiqa

En Souiqa está la zona más cultural de la parte vieja de Tetuán. Os recomendamos ir hasta la Bab Okla, una puerta a cuyo alrededor encontraréis algunos edificios interesantes. Sin ir más lejos, allí os esperan tanto el Museo Etnográfico y de Arte Marroquí como la Escuela de Oficios y Artes Tradicionales.

Por cierto, nosotros comimos por allí un enorme tajine de pollo para dos personas, acompañado de una botella de agua. Ambas cosas nos costaron 48 dírhams, que al cambio no llegan ni a los cinco euros. Imposible comer más barato y a la vez tan rico.

El-Blad

Tenemos que reconocer que nos costó llegar a la zona de El-Blad, hasta el punto de perdernos un par de veces en el intento. Quizá la opción más sencilla es ir hasta Bab Okla (en la zona anterior) e ir bordeando la muralla hasta la Bab Salda, para después retroceder. El edificio principal de esta parte de Tetuán es la Gran Mezquita. Si tenéis suerte y llegáis por allí justo antes o después del rezo, podréis asomaros desde la puerta y contemplar por unos momentos su bonito interior.

Por cierto, en El-Blad están algunos de los mejores hornos tradicionales de la ciudad. Como no podía ser de otro modo, junto a ellos veréis tenderetes en los que podréis comprar pan y dulces recién hechos.

Zona alta

Lo siguiente que hicimos fue ir a la zona alta, buscando los restos de la antigua alcazaba. En este caso, el objetivo sería llegar a Bab Mbakar. El camino más fácil es una empinadísima calle que no tiene tiendas ni restaurantes ni nada, pero que a la vez es muy auténtica.

¿Sabéis que a Tetuán se le llama La Ciudad Creativa? A ello contribuye sin duda esta zona, pues encontraréis calles decoradas con un street art estupendísimo. A nosotros nos dijeron que es un lugar peligroso, aunque nosotros no nos sentimos peor que en otros sitios.

En la parte más alta podréis cruzar los restos de la muralla y disfrutar de una vista alucinante, con un cementerio gigante en primer plano y las vistas de la zona baja al fondo. De verdad que merece la pena ir solo por esta panorámica.

Curtidurías

Probablemente a estas alturas del recorrido ya os hayáis perdido varias veces, pero el ánimo debería estar por las nubes. De hecho, en la zona alta os esperan las curtidurías de Tetuán. Aunque llegar es en apariencia sencillo (simplemente tenéis que buscar la Calle El Kharrazin), a nosotros nos resultó imposible. Tuvimos que recurrir a un niño random que pasaba por ahí, que nos llevó hasta el lugar a cambio de 10 dírhams.

La mejor manera de saber que se está llegando a las curtidurías es comprobar que todos los puestos cercanos venden productos de un solo material: el cuero. Y es que allí, en las curtidurías, es donde convierten las pieles de animales en valiosos tejidos utilizando métodos tradicionales.

No es que huela especialmente bien o que sean tan pintorescas como las de Fez, pero es un must si estáis en Tetuán. Os recomendamos subir por una especie de escalera que hay en una esquina, ya que así podréis contemplar las curtidurías desde las alturas.

El-Youn

Por último, el barrio de El-Youn es el que menos turistas recibe. Básicamente es un enorme zoco al que acuden los lugareños para sus quehaceres cotidianos, con muchos puestos en los que se venden verduras y artículos de segunda mano. La principal referencia es la Bab Nuader. Por cierto, ya que hablamos de ella, os gustará saber que a su lado hay un enorme aparcamiento diurno. Tampoco es perdáis la Bab Tut, la otra puerta de la zona.

Zona nueva

Museo Arqueológico

¿Habéis explorado ya la zona antigua? En ese caso volved a Place Hassan II e hincadle el diente a la zona nueva. La primera parada debería ser el Museo Arqueológico, que está justo al lado (en la Avenue Ben Hssain 2). Tiene una de las mejores colecciones de Marruecos, en buena medida gracias a la cercanía de la ciudad con la antigua Lixus.

Boulevard Mohamed V

Si avanzáis desde la Place Hassan II en dirección opuesta al Palacio Real estaréis recorriendo el Boulevard Mohamed V. Es la típica avenida ancha europea de influencia francesa que hay a las afueras de casi todas las ciudades importantes de marruecos. ¿Qué podéis esperar de ella? Pues muchos cafés, muchas tiendas e incluso muchas librerías. Es un sitio súper guay, merece la pena que lo recorráis con calma.

Barrio español

Desde allí no queda demasiado lejos el barrio español, una zona que hoy está tirando a decadente pero que antaño reunía los edificios más lujosos de Tetuán. Buena cuenta de ello da el Teatro Español, una de las principales instituciones culturales de la ciudad.

Justo al lado, pared con pared, está la actual sede del Instituto Cervantes de Tetuán. Se encuentra en bastante mejor estado. De hecho, nos pareció uno de los edificios más bonitos de esta parte de la urbe.

Mercado central

Justo al ladito está el Mercado central. Quizá no sea tan vistoso como el de Tánger o el de Larache, pero os aseguramos que la visita merece la pena. Además, se asienta sobre un edificio precioso. Si queréis vivir una experiencia auténtica y brutal, deberéis ir a la zona baja. Allí os esperan los puestos de pescado, en los que veréis cosas realmente singulares… si sois capaces de aguantar el olor a muerte.

Ayuntamiento

Justo al lado del Mercado central está el Ayuntamiento de Tetuán, en un edificio que todavía conserva restos de basura franquista en la fachada (típica inscripción con cerámica de Una, grande y libre). A sus pies se ha instalado una improvisada zona de compra-venta de aves.

Place Moulay el-Mehdi

Por último, terminamos la visita a la ciudad en la Place Moulay el-Mehdi. En ella tenéis bancos y restaurantes, además de dar acceso a algunas calles en las que no debería ser demasiado difícil aparcar. Eso sí, recordad llevar siempre unos dírhams en efectivo, ya que os pedirán un donativo a cambio de «ayudaros» a aparcar.

En la propia plaza está la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, el principal templo cristiano de Tetuán. Os recomendamos visitar su interior si tenéis ocasión, ya que es realmente bonita.

Mapa turístico de Tetuán

Rematamos el artículo con un mapa turístico de Tetuán. En él podéis ver los principales puntos de interés de la ciudad, de los cuales os hemos ido hablando. De la zona antigua os hemos marcado los diferentes barrios, mientras que de la zona nueva las calles más típicas.


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