San Gimignano es un destino magnético, de esos que enamoran al viajero desde incluso antes de la visita. Conocida como la ciudad de las mil torres, se trata de una coqueta villa toscana famosa por las torres fortificadas de sus familias más pudientes. En tiempos llegó a tener más de 70, habiendo llegado a nuestros días 14. Todas ellas dotan a la urbe de un skyline medieval único, tejiendo una red de callecitas preciosas en las que el tiempo correo de otra manera. Acompañadnos, pues hay mucho que ver y que hacer en la preciosa San Gimignano.

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Paseando por el Manhattan de la Toscana
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990, el centro de San Gimignano es una absoluta locura. La ciudad está situada en las suaves colinas de la Toscana, más o menos a medio camino entre dos joyas como Siena y Florencia.

Todo lo que digamos sobre San Gimignano se va a quedar corto. Es un sitio increíble, con un aroma medieval que embriaga e invita a recorrer cada calle con mimo. La principal seña de identidad de este destino, fruto de la cual se le conoce también como el Manhattan de la Toscana, es su decena larga de torreones. Los siglos centrales de la Edad Media fueron de mucha bonanza, con varias familias compitiendo entre sí por demostrar su poder y riqueza. La manera de canalizar esta «competición» fue erigir torres, que hicieran las veces tanto de casa familiar como de fortaleza. Así quedó definido para siempre su paisaje urbano.


Visitar San Gimignano es una experiencia alucinante. Es cierto que se trata de un destino muy conocido y que puede ser agobiante en las horas centrales del día, pero si madrugáis un poquito viviréis unas horas inolvidables. Nosotros fuimos a primera hora del sábado y estuvimos más o menos hasta la hora de comer, tiempo suficiente para verlo todo y salir de allí con la memoria de la cámara llena de fotos.

Además, nos hicimos con dos San Gimignano Pass, unas tarjetas turísticas que dan acceso a los principales edificios. Más abajo os hablamos de ella, pero antes queremos enseñaros todo lo que vimos.
@llegarsinavisar Qué ver en San Gimignano, la ciudad de las mil torres ✨ Es conocido como el Manhattan medieval por los cientos de casas-torre que llegó a tener durante la Edad-Media. Torres por todas partes, calles con historia y vibes que no se pueden explicar: solo vivir 👀 📍 Ruta imprescindible: – Pasear por Calle San Giovanni – Perderte en Piazza della Cisterna (la más fotogénica 😍) – Flipar en Piazza del Duomo con la Catedral, la Torre Grossa y el Ayuntamiento con su pinacoteca – Ver el atardecer desde Parco della Rocca 🌄 – Descubrir rincones como la fuente medieval y sus iglesias escondidas (ojo con la de San Agustín y con San Lorenzo in Ponte) Todo esto en un pueblo que es Patrimonio de la Humanidad… y sí, parece increíble, pero es real 😳 Guárdalo porque este sitio es de los que te vuelan la cabeza en la Toscana ❤️ #sangimignano #toscana #quéverensangimignano #quéverentoscana #turismoitalia
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Turismo en San Gimignano: 20 visitas imprescindibles
Porta San Giovanni
La bienvenida a San Gimignano os la dará la Porta San Giovanni, construida en el siglo XIII. Situada junto a la principal zona de aparcamientos, el acceso sur a la urbe es perfecto para entrar en calor. Justo antes de entrar hay una plaza estupenda, además de algunos restaurantes y dos o tres tiendecitas en las que comprar productos típicos. No hay mejor carta de presentación.

Via San Giovanni
Nada más crucéis este arco, os espera una de las principales calles de la ciudad. Nos referimos a la Via San Giovanni, una absoluta joya urbana que definitivamente os convencerá de la buena idea que es visitar San Gimignano.

Como ya hemos dicho, nosotros fuimos a primera hora, así que rápidamente buscamos un sitio para desayunar. Lo hicimos en la Pasticceria Armando e Marcella, un establecimiento auténtico y perfecto para degustar un clásico desayuno italiano. Nos sorprendió que, pese a estar en una zona muy turística, el precio fuese bastante contenido.


Dicho esto, la Via San Giovanni es una maravilla. Estrechita, edificios medievales a ambos lados, balcones con flores, tiendas y restaurantes de todo tipo… Hay que decir que la experiencia cambia mucho según la hora del día. ¿Buscáis algo auténtico y silencioso? Id temprano o a última hora. ¿Queréis vivir el barullo y que todas las tiendas estén a tope? Las horas centrales del día os darán lo que buscáis.
Museo de la Tortura
Nada más entrar en Via San Giovanni, a ambos lados, os esperan dos paradas interesantes. A mano derecha está el Museo de la Tortura, un perturbador espacio en el que podéis ver toda clase de artilugios y herramientas relacionados con lo más oscuro del medievo. No es una excepción, ya que prácticamente cada pueblo de la Toscana tiene el suyo. Sin embargo, este tiene una fama fuera de lo común.

Iglesia de Nuestra Señora de las Luces (Chiesa Madonna dei Lumi)
A mano izquierda se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de las Luces (Chiesa Madonna dei Lumi). Data de comienzos del siglo y ha llegado a nuestros días a duras penas. Fue parcialmente demolida en 1922, ya que bloqueaba parte de la Porta San Giovanni. Por si eso fuese poco, su principal obra de arte, un panel de Sebastiano Mainardi del año 1500, ha sido trasladado a la pinacoteca que hay en el Palacio Comunal.

Iglesia de San Francisco
Si seguís avanzando por la Via San Giovanni llegaréis hasta la antigua Iglesia de San Francisco, un templo de lo más peculiar. También ha sufrido mucho el paso del tiempo, ya que fue vendida a finales del siglo XVIII y demolida casi por completo por un tal Salvatorelli. Solo se conserva la fachada, pero pese a todo es remarcable. Y es que es un magnífico ejemplo del románico pisano, con elementos que recuerdan claramente a la Torre de Pisa.

Torre y Casa Campatelli
No todo son dramas arquitectónicos en San Gimignano. El mejor ejemplo es la vecina Torre y Casa Campatelli. Tomando como base una de las tremendas torres medievales de la ciudad (de 28 metros de altura, nada menos), en el siglo XVIII se le adosó un palacio. Se configuró así una construcción única, cuyo nombre y situación actual tiene mucho que ver con su última propietaria. La difunta Lydia Campatelli donó la construcción a cambio de que se mantuviese en perfecto estado, creándose incluso un museo de arte mueble. Su planta principal sigue decorada como en el siglo XIX, mientras que en la planta baja hay una tienda muy concurrida.

Torre dei Cugnanesi
Seguimos yendo de torre a torre. En este caso, la siguiente que apareció ante nosotros fue la robusta Torre dei Cugnanesi. Formaba parte del sistema defensivo de la ciudad, pues estaba adosada a uno de los perímetros amurallados internos. En concreto, está al lado del Arco dei Becci, todavía en pie. Lo que es la torre data del siglo XIII y es una de las más alturas de la urbe.

Piazza della Cisterna
Si franqueáis ese arco llegaréis a uno de los espacios más reconocibles de San Gimignano. Nos referimos a la estupenda Piazza della Cisterna, una locura formada por la confluencia entre los ejes norte-sur y este-oeste. Esta plaza ha estado asociada a usos civiles desde que el mundo es mundo: mercados, fiestas, torneos… Su nombre viene dado, como no podía ser de otro modo, por un depósito de agua medieval.

La plaza está relativamente inclinada, algo que no le quita ni un ápice de encanto. Su pavimento le da todo el encanto, mientras que los edificios medievales que la rodean hacen de ella algo único. Palacios y torres se arremolinan por doquier, creando una estampa que protagoniza la portada de no pocas guías de viajes.

Por supuesto, también es uno de los grandes focos de atracción turística de San Gimignano. Tiendas y restaurantes reciben al viajero con los brazos abiertos, mientras que grupos organizados van de un lado a otro alucinando con tremenda maravilla. Tampoco faltan las torres, dicho sea de paso. Las más destacadas son la Torre del Diavolo y las gemelas Torre degli Ardinghelli y Torre di Palazzo Pellari.
Gelateria Dondoli
Y, frente a tanta tradición, un comercio de esos que se han hecho virales y que hoy en día también es una rock star en el contexto de San Gimignano. La Gelateria Dondoli está considerada una de las mejores del mundo, por lo que tiene colas desde primera hora. Abre de lunes a domingo de 9:00 a 21:00, recibiendo a viajeros de todo el mundo que van en busca de sus sabores creativos. Gustos clásicos como chocolate o pistacho conviven con otros más llamativos, como azafrán, queso con aceitunas o calabaza.

Piazza Duomo
A pocos pasos de allí, siguiendo en dirección hacia el norte, se encuentra la otra gran plaza del corazón de San Gimignano. Si la primera estaba dedicada a usos civiles, aquí el paso lo marcan intereses religiosos. Y es que en la Piazza Duomo está la magnífica catedral de la ciudad.

De forma trapezoidal y también con una ligera inclinación, su configuración actual data del siglo XIII. Eso nos lleva a la época dorada de la ciudad, lo cual explica la belleza del espacio. Aparte de la iglesia y de sus magníficas escaleras, no pocas familias quisieron también asentarse allí. Por eso, en el lado opuesto a los edificios religiosos hay varios palacios y algunas torres. La más destacadas es la Torre Rognosa, con más de 50 metros de altura.

Hay tres visitas importantes que hacer en esta plaza: la Catedral, el Museo de Arte Sacro y el conjunto formado por el Palacio Comunal, la Pinacoteca y la Torre Grossa. Se pueden comprar entradas por separado o acceder a todo con la San Gimignano Pass. Seguid leyendo, que cada cosa va a tener su mención aparte.
Catedral de San Gimignano
Así, empezamos por la Catedral de San Gimignano. Aunque tiene el rango de Duomo, su nombre oficial es Colegiata de Santa María de la Asunción. Es uno de los edificios más importantes de la Toscana, sería un crimen irse de la ciudad sin visitarlo.

Aunque la primera iglesia en su emplazamiento es del siglo X, el edificio actual fue consagrado a mitad del XII. Por fuera no dice gran cosa, pero su interior alberga un maravilloso ciclo de frescos renacentistas que cubre la mayor parte de sus muros. Artistas de la talla de Benozzo Gozzoli, Taddeo di Bartolo o Lippo Memmi dejaron aquí su impronta.

La visita es muy dinámica, pues el interior de la Catedral de San Gimignano está lleno de detalles. Hablamos de un espacio que refleja bien la bonanza económica del lugar, cuyo poderío fue además empujado por diferentes bulas y decretos papales. En resumen, uno de los grandes polos de poder religioso toscanos.

Salimos de este templo absolutamente abrumados. Ya sea comprando la entrada por separado (5€) o con la San Gimignano Pass, no podéis dejar de hacer esta visita. Por cierto, no se entra directamente desde la Piazza Duomo, sino por el lateral izquierdo (según se mira a la fachada) del edificio.
Museo de Arte Sacro
El antiguo dormitorio de los capellanes ha sido reconvertido en Museo de Arte Sacro. Conserva obras de arte procedentes del Duomo, por supuesto, pero también de conventos e iglesias situados en muchos kilómetros a la redonda. La colección es enorme y alberga soportes de todo tipo: pinturas, cerámicas, esculturas, joyas, ropas, etcétera.

La verdad, nosotros no solemos visitar este tipo de museos. Sin embargo, como estaba incluido en la San Gimignano Pass le dimos una oportunidad y tenemos que reconocer que fue un acierto. Muy interesante.
Palacio Comunal, Pinacoteca y Torre Grossa
Y, hablando de cosas interesantes, también en la plaza hay otra visita imprescindible. Nos referimos al Palacio Comunal, sede tradicional del poder civil de San Gimignano. El antiguo ayuntamiento data de finales del siglo XIII y está unido con la Torre Grossa, la más alta de la ciudad (54 metros, nada más y nada menos). Para redondear el cuadro, en el segundo piso hay una magnífica pinacoteca. Pero vayamos por partes.


La Torre Grossa es una de las poquitas que están abiertas al público. La subida se hace por una escalera de metal moderna, sin estrecheces. Merece muchísimo la pena llegar a la azotea, ya que allí hay una vista increíble. Está en pleno centro y encima en el punto más alto, por lo que no hay panorámica mejor de San Gimignano.

Una vez bajéis, lo siguiente es recorrer las diferentes espacios del Palazzo Comunale. Por doquier veréis referencias a Dante Alighieri, ya que al parecer el poeta pasó por allí en 1299. Hay un patio estupendo, habitaciones con frescos, salas en las que se puede palpar el poder político a través de objetos… También muy top.


Por último, en la segunda planta del edificio está la pinacoteca. Nos gustaría decir que es maravillosa y nos cambió la vida, pero tampoco nos aportó tanto. ¿Está bien? Por supuesto, pero de las tres cosas es la que menos nos caló.

Parque de la Fortaleza (Parco della Rocca)
En lugar de seguir avanzando en dirección al norte, desde la Piazza Duomo id hacia la izquierda. La calle os llevará hasta el Parque de la Fortaleza (Parco della Rocca), un bonito espacio verde situado en la colina de Montestaffoli. En realidad es un recinto arqueológico, ya que todavía se conservan muchos restos de una antigua fortaleza. Sin embargo, lo más llamativo del lugar es que a día de hoy es un parquecito perfecto para huir del bullicio de otras zonas de San Gimignano.

Subid por sus escaleritas y disfrutad de las vistas. Allí hay una panorámica estupenda de los clásicos paisajes toscanos, al igual que del resto de la ciudad. Mucho ojo si vais en verano, ya que tiene una animadísima programación cultural: conciertos, obras de teatro, exposiciones…


Via San Matteo
De vuelta a la Piazza Duomo, ahora sí continuamos avanzando por la Via San Matteo. Es la otra gran arteria urbana de San Gimignano, que en este caso llega hasta el extremo septentrional del casco histórico. Según va avanzando la calle se va abriendo, siendo menos agobiante que la típica callejuela medieval del inicio del recorrido. Es muy bonita y está llena de tiendas y restaurantes.

Iglesia de San Bartolo (Chiesa di San Bartolo)
Poco a poco vamos llegando al final, pero todavía hay mucho que ver. El mejor ejemplo es la pequeña Iglesia de San Bartolo (Chiesa di San Bartolo), terminada en el año 1773. Es un edificio de una sola nave, sencillo pero a la vez muy auténtico. Merece tanto o más la pena que las grandes construcciones.

Puerta de la Fuente y Fuente Medieval (Porta delle Fonti y Fonti Medievali)
Hicimos un desvío a mano derecha, yendo en dirección a la Puerta de la Fuente (Porta delle Fonti). Es el acceso oriental de San Gimignano, en una disposición mucho más baja que el resto del casco urbano. De hecho, para llegar hasta allí hay que bajar por muchas escaleras.

Nada más franquearla veréis la Fuente Medieval (Fonti Medievali), una obra que merece mucho la pena. Eso sí, más os vale haber llegado hasta allí con calzado cómodo, porque si no la subida de regreso se os va a hacer durísima. ¡Ahí queda el aviso!

Plaza de San Agustín (Piazza Sant’Agostino)
Lo más al norte que vimos en San Gimignano fue la Plaza de San Agustín (Piazza Sant’Agostino), otro espacio con mucha personalidad. Tiene un cierto toque de final de aventura, ya que claramente es donde termina la zona histórica de la ciudad. A nosotros nos encantó, pero nos da cierta nostalgia recordarla.

Iglesia de San Agustín
El edificio más destacado de la piazza es la iglesia homónima. En la Iglesia de San Agustín encontraréis un techo de madera excepcional, además de un montón de interesantísimas pinturas en sus paredes. Por fuera es discretito, pero haced lo posible por entrar y disfrutar de sus tesoros.

Chiesa di San Lorenzo in Ponte
Por último, volvimos hasta la Piazza della Cisterna. Antes fuimos hacia el norte, pero si se va hacia el este (Via del Castello) se llega a la Chiesa di San Lorenzo in Ponte. Este curioso templo es muy chiquitito, pero la visita tiene mucha miga. Construida en el siglo XIII, en su interior hay unos frescos espectaculares.

Nada más entrar os darán una especie de tablilla, con la cual podréis ir identificando los diferentes motivos religiosos que han sido representados en sus muros. Es una maravilla, realmente merece muchísimo la pena. No se nos ocurre un mejor broche para un sitio tan guay como San Gimignano.

San Gimignano Pass: ¿merece la pena?
A lo largo del post hemos mencionado varias veces la San Gimignano Pass, una tarjeta turística que incluye el acceso a los principales edificios de la ciudad. ¿Merece la pena? En nuestra opinión sí, ya que somos de ir a verlo todo, pero si no tenéis intención de acceder al interior de las cosas quizá no os salga rentable.

¿Qué incluye? Pues básicamente la entrada al Palacio Comunal (con la Pinacoteca y la subida a la Torre Grossa), a la Catedral, al Museo de Arte Sacro, a la Chiesa di San Lorenzo in Ponte y a algunas cosillas más. Cuesta 15€ (precio de 2026), por lo que solo con la Catedral y el Palacio Comunal ya la estaréis amortizando.

Lo que sí os decimos es que no la compréis por internet. No se puede adquirir en el organismo oficial, sino a través de proveedores que incrementan su precio (la vimos por 16,5€, por 18€ e incluso por más. No tiene sentido, ya que en cualquier monumento de San Gimignano se puede conseguir a su precio base.
Los puntos de observación panorámicos
¡Ah! Y no podemos dejar de hablar de San Gimignano sin mencionar su fantástica red de puntos de observación panorámicos. A poco que os mováis por sus calles, ya sea siguiendo un itinerario o simplemente deambulando, veréis carteles indicando su presencia. Id siempre a verlos, ya que todos son espectaculares.

En resumen, se trata de diferentes puntos a los que asomarse. Algunos os permitirán ver los tejados de la ciudad, otros los paisajes toscanos que la rodean. Sea como fuere, todos y cada uno de ellos son una maravilla.
Aparcamiento en San Gimignano
Cerramos el post con una duda clásica: ¿dónde aparcar en San Gimignano? Ya os anticipamos que hacerlo gratis es prácticamente imposible, al menos si no queréis meteros un rato largo caminando o jugaros la multa. En nuestra opinión, lo mejor es madrugar todo lo que se pueda, así podréis acceder al aparcamiento más cercano a la Porta San Giovanni. Luego calculad unos 2€/hora.

¿Habéis ido a media mañana? Sin problema. En la rotonda justo antes de San Gimignano hay tres grandes aparcamientos más, en los que podréis dejar vuestro vehículo sin ninguna complicación. Habrá que pasar por caja, pero os aseguramos que merece muchísimo la pena.