San Esteban de Gormaz es una de las grandes joyas de Soria. En su casco histórico se pueden encontrar iglesias románicas de una belleza insospechada, un castillo, dos puentes medievales, restos del recinto amurallado e infinitas casas blasonadas. Tampoco faltan las estampas inolvidables a orillas del río Duero, callecitas estrechas por las que pasear al atardecer o el atrayente aroma de los torreznos. Visita obligada a 45 minutos de la capital de la provincia y a menos de dos horas de la capital del reino.

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Puro medievo a orillas del Duero
Presentar un destino como San Esteban de Gormaz es un arma de doble filo. Por un lado, podríamos hablar de cosas como su magnífico legado histórico, los excelentes viñedos que le rodean o las inspiradores montañas que le dan cobijo. Sin embargo, hay tantísimo que decir que la tarea se complica hasta límites insospechados.

Y es que la villa se asienta en un cruce de caminos que ha sido poblado desde tiempos prehistóricos. Núcleo estratégico durante la Edad Media, fue escenario de contienda entre cristianos y musulmanes durante más de 200 años. A raíz de ello hay murallas, torres y fortalezas (o restos de todo eso) repartidos a lo largo y ancho del término municipal.

Hoy en día es toda una joya por descubrir. No es de lo más conocido de la provincia, ya que sitios como El Burgo de Osma, Numancia o la propia Soria capital tienen una sombra muy alargada. Sin embargo, os aseguramos que tiene todo lo necesario para regalaros una experiencia inolvidable.

Con un par de horitas tendréis tiempo de sobra para recorrer su casco urbano. Os recomendamos aparcar junto a la Oficina de Turismo (Plaza Escuelas), ya que junto a ella hay un parking enorme. Además, por su ubicación es perfecta para empezar la ruta, ya que estaréis en uno de los extremos del casco histórico y tendréis todo a tiro de piedra.

Turismo en San Esteban de Gormaz
Oficina de Turismo
Lo dicho: la Oficina de Turismo de San Esteban de Gormaz es el mejor punto para comenzar el recorrido. Además, allí os darán un mapita, informarán sobre horarios de apertura y darán interesantes consejos para organizar vuestra jornada allí. Es un edificio muy coqueto y que no tiene pérdida, en el cual también podréis sellas vuestra credencial del Camino del Cid.

Iglesia Parroquial de San Esteban Protomártir
La cosa se pondrá interesante rápidamente, ya que a cinco minutos de allí os esepra la Iglesia Parroquial de San Esteban Protomártir. Construida en el siglo XII, destaca por los relieves escultóricos de su portada y por un magnífico ábside semicircular.

Aunque por fuera es una maravilla, conviene hacer todo lo posible por visitar su interior. En verano es posible por cortesía de la diócesis de Osma – Soria, que tiene un programa para abrir diferentes monumentos de interés. Gracias a eso pudimos visitar los frescos franciscanos del siglo XVI que alberga entre sus muros, además de contemplar su capilla sepulcral gótico o algunas figuras de interés.
Torreón
Ya os hemos mencionado que San Esteban de Gormaz ha vivido innumerables batallas entre musulmanes y cristianos. Por ello, no resulta raro cruzarse con restos arqueológicos de corte militar. Junto a la iglesia hay dos, siendo el primero un magnífico Torreón de sillería. Fue construido sobre otro anterior, que probablemente también tenía su antecesor.

Cubo
A escasos metros del Torreón hay un Cubo circular de origen musulmán, construido en tapial. Es un 30% más alto que el elemento anterior y se piensa que podría estar integrado en la Puerta de San Gregorio, un acceso (ya desaparecido) al recinto amurallado de la villa.

Plaza Mayor
Si continuáis avanzando llegaréis hasta la Plaza Mayor, uno de los lugares imprescindibles de San Esteban de Gormaz. Está rodeado de magníficas casas porticadas, aunque el edificio más representativo es el Ayuntamiento. Esta casa consistorial es una de las más antiguas de la provincia de Soria, ya que hay constancia de ella desde el año 1621.

La Plaza Mayor de San Esteban de Gormaz, como suele ocurrir en los pueblos castellanos, estaba fundamentalmente pensada para que los mercaderes ambulantes ofrecieran sus mercancías y los vecinos tuviesen un lugar de reunión. Precisamente por eso hay soportales, ya que era necesario contar con algún elemento para resguardarse de un tiempo tan riguroso.

Arco de la Villa
Si abandonáis la Plaza Mayor, en dirección a la calle Puerta de Castilla, llegaréis hasta el Arco de la Villa. Es el acceso al recinto amurallado más emblemático de San Esteban de Gormaz, el cual está coronado por el escudo de armas del V Conde de la localidad. Es un título que ha ido pasando de mano en mano, empezando con el mítico don Álvaro de Luna y acabando (en la actualidad) en la Casa de Alba. Sea como fuere, es un rincón cargado de historia y que bien merece una visita.

Puente de los 16 Ojos
Cruzando el Arco de la Villa se llega al Puente de los 16 Ojos, un larguísimo paso para cruzar el río Duero. Hablamos de uno de los grandísimos puntos calientes de la mal llamada Reconquista, que pasó de manos muchísimas veces en las batallas entre cristianos y musulmanes.

El puente en sí es una maravilla, aunque también merece ir hasta él (sobre todo cruzarlo un poquito) para tomar perspectiva. Desde aquí se puede disfrutar de una de las vistas más interesantes de San Esteban de Gormaz.
Puentecillo Medieval
Y junto a él hay uno de esos rincones gourmet que pasan desapercibidos para el viajero con prisas, pero que sirven de recompensa para las personas exploradoras. En un costado del puente está el Puentecillo Medieval, una pequeña arcada que servía para cruzar un pequeño canal del río Duero y comunicar la villa con la fábrica de harinas. Más bonito imposible.

Calle Mayor
De vuelta a intramuros, conviene volver a la Plaza Mayor y seguir avanzando por la Calle Mayor. Realmente ya se había recorrido su primera mitad al ir de la Oficina de Turismo a la susodicha plaza, pero a partir de aquí la calle muestra su mejor versión. Aparecerá ante vosotros una magnífica sucesión de casas de piedra con escudos nobiliarios, generando un paisaje urbano que bien valió la declaración de Conjunto Histórico-Artístico.

Por doquier veréis grandes palacios, algunos anónimos y otros con pedigrí. Sin ir más lejos, podréis visitar la Casa de Cristóbal Bermeo, mayordomo del Marqué de Villena. En muchas fachadas se ven inscripciones romanas y votivas que están incrustadas en las piedras.

También nos gustó mucho la cartelería de los comercios del siglo XX. Muchos siguen en pie, pero otros perduran gracias a esa magnífica manifestación del gusto del siglo que precede al nuestro.
Iglesia de Nuestra Señora del Rivero
Llegar al final de la Calle Mayor tiene premio, ya que a ambos lados os esperan dos edificios increíbles. Nos referimos a las dos iglesias románicas de San Esteban de Gormaz. Ambas pueden visitarse por 1,5€ por persona y tienen un horario de apertura muy peculiar. Hay una chica que está cada media hora en una, por lo que podéis visitarlas consecutivamente. Lo malo es que no se puede pagar con tarjeta, así que os quedaréis sin entrar si no lleváis efectivo.

La primera a la que fuimos nos quedaba a mano izquierda, siendo la Iglesia de Nuestra Señora del Rivero. Es BIC desde 1996 y se la considera un ejemplo perfecto del arte románico soriano. Sus pórticos son su principal sello de identidad, contando con un arco sepulcral del siglo XVI en el que se recoge la leyenda del Vado de Cascajar.

Merece la pena ir hasta allí, aunque solo sea por las vistas que hay del resto del San Esteban de Gormaz. Un mirador privilegiado y gratuito que os premiará por haber llegado hasta allí.
Iglesia de San Miguel
El otro gran templo románico de San Esteban de Gormaz es la Iglesia de San Miguel, declarada Monumento Nacional en el año 1976. Se le considera el primer templo románico de la historia con galería porticada. Así lo acredita, al menos, el llamado canecillo del monje. En ese elemento se indica que fue construido en el año 1119. Teniendo en cuenta que la cronología imperante en la época era la de la era hispánica, que empieza 38 años antes que la cristiana, hablamos de un templo construido… ¡en 1081!

También es una iglesia preciosísima, no podemos decir otra cosa. Está ya en una zona relativamente alta del casco histórico, pero os aseguramos que merece la pena subir hasta allí.
Bodegas tradicionales y Lagar de San Miguel
Resulta que San Esteban de Gormaz también es una potencia en materia vinivinícola. El cerro que domina la parte alta del pueblo está horadado por hasta 300 bodegas tradicionales, que servían para elaborar vinos pero también para que las familias pudiesen reunirse. A modo de ejemplo histórico, allí está el Lagar de San Miguel. No es otra cosa que el antiguo lagar comunal, en el cual se exponen diferentes útiles relacionados con el cultivo de la vid.

La estampa no podía ser más bucólica al atardecer, ya que allí mismo tenéis un pequeño viñedo. En los alrededores hay campos de cultivo gigantes, pero el hecho de tener uno en el propio casco histórico habla por sí solo.
Castillo
Por último, en la parte alta de San Esteban de Gormaz está el Castillo. Es una fortaleza musulmana del siglo X, la cual fue ampliamente reformada en el siglo XI (tras pasar a manos cristianas). Podéis subir hasta arriba, más por su valor como mirador que por el estado de los vestigios arqueológicos que han llegado hasta nuestros días.
