Qué ver en Poznan: ruta de un día por la cuna de la nación polaca

Poznan es una de las ciudades con más personalidad de Polonia. Puede que la visita a su casco histórico no sea la más convencional del mundo, ya que algunas de sus atracciones turísticas más importantes están alejadas del centro, pero sin duda es uno de los destinos más interesantes del país.

Érase una vez un trompetista, dos cabras y un montón de croissants

Ciudad universitaria, urbe renacentista, cruce de caminos entre Berlín y Varsovia… Son muchas las maneras de presentar a Poznan, uno de los núcleos urbanos más antiguos y poblados del país. Se encuentra en la zona oeste de Polonia, a orillas del caudaloso Río Varta, en una privilegiada ubicación que hace que su aeropuerto, su estación de tren y sus carreteras sean piezas fundamentales del transporte nacional polaco.

Eso sí, que todo lo anterior no os lleve a engaño. La visita turística a Poznan tiene más de pequeño pueblo que de gran urbe europea, pues su casco histórico es relativamente chiquitito. De hecho, el cogollo central se ve fácilmente en un par de horitas, así que puede ser una buena opción si no disponéis de mucho tiempo. No obstante, para sacarle todo el partido a la ciudad hay que echarle más tiempo, ya que algunos de los edificios principales (como la catedral) están lejos de la zona más turística.

Son muchos los motivos por los que visitar Poznan. Más allá de su excelente patrimonio o de su apabullante oferta cultural, también hay espacio para cosas que no se suelen ver muy a menudo. Por poner un ejemplo, en la ciudad encontraréis un museo dedicado a los croissants. También es célebre su Ayuntamiento, por ofrecer un espectáculo diario: a las 12 del mediodía, un trompetista toca en directo mientras de la torre salen dos cabritos hechos en latón que chocan sus cuernos para anunciar la hora.

Seguid leyendo y os mostraremos todo lo que ver y hacer en Poznan, una ciudad en la que muy mal se tiene que dar para que no paséis un día excelente.

Turismo en Poznan

Plaza del Mercado

El punto de partida es la Plaza del Mercado, un enorme espacio abierto que justifica por sí solo la visita a la ciudad. Europa está llena de plazas que luchan entre sí por ser la más bonita del continente, y sin duda Poznan se ofrece como un candidato con muchos argumentos para entrar en la pelea. Sus edificios, su ambiente y sus pequeñas historias hacen de la Plaza del Mercado un lugar único.

Si por algo destaca esta plaza es por su conjunto. Sí, hay edificios que destacan por si solos y que merecen una mención aparte (como haremos a continuación), pero lo bonito es perderse sin rumbo e ir descubriendo poco a poco sus detalles.

Nuestro consejo es empecéis por un punto cualquiera de esta especie de Plaza Mayor y la rodeéis por completo, hasta volver a ese mismo lugar. Por supuesto, no os limitéis a ver únicamente los edificios que conforman el perímetro, sino también las construcciones que están en el medio.

Ayuntamiento

Decíamos que la Plaza Mayor tiene algunas construcciones que brillan con luz propia, y sin duda una de ellas es el Ayuntamiento. Se trata de una auténtica joya del siglo XVI, que luce impresionante tanto por fuera (su fachada hablar por si sola) como por dentro (alberga el Museo de Historia de Poznan).

Por cierto, todos los días a las 12:00 se produce un evento que congrega por igual a viajeros y autóctonos. A esa hora, el bonito reloj del Ayuntamiento despliega a dos simpáticas cabras que chocan sus cuernos doce veces, anunciando la hora. Por si eso fuera poco, un trompetista sube a la torre y se pone a tocar durante unos minutos. No os lo perdáis, merece la pena.

Casas de los Mercaderes

El otro gran elemento arquitectónico de la plaza es el conocido como Casas de los Mercaderes, un conjunto de edificios de colores en los que antaño se vendían pescado, velas y sal recién traídos a la ciudad. Sus decoraciones son preciosas, tanto como conjunto como individualmente. De hecho, si curioseáis un poco todavía podréis ver símbolos de los comerciantes que durante el siglo XVI se establecieron allí.

Basílica Menor de San Estanislao

Poznan es mucho más que su plaza, y el mejor ejemplo es la Basílica Menor de San Estanislao. Construida por la orden de los jesuitas en el siglo XVII, se trata de la iglesia barroca más bonita que hayamos visto nunca. Así, sin paños calientes. No nos cuesta reconocer que normalmente las iglesias barrocas nos dan un poco de pereza, pero esta ha sabido encontrar el equilibrio entre lo recargado y el mensaje que quiere transmitir. Es una pasada, de verdad.

Si contáis con tiempo, no dejéis de fijaros en el órgano de Friedrich Ladegast (de más de 2600 tubos) o de bajar a la cripta para disfrutar de su particular microclima.

Colegio Jesuita

Al lado de la iglesia está el Colegio Jesuita, que actualmente es la sede oficial del ayuntamiento de la ciudad (es decir, donde se realiza la actividad propia de la casa consistorial, puesto que el edificio de la plaza se quedó pequeño). Es un edificio cargado de historia, pues durante mucho tiempo fue la mejor universidad de Polonia. Además, ha recibido visitantes tan ilustres como Napoleón (que vivió aquí durante tres semanas) o Chopin (que acostumbraba a dar conciertos en la ciudad).

Museos de Poznan

Si os pasa como a nosotros y Poznan os recibe con lluvias (algo que pasa muy a menudo), podéis refugiaros en algunos de sus museos. Los más destacados del centro son:

  • Museo Arqueológico: ubicado en el palacio renacentista de la antigua familia Gorka, su colección prehistórica es de lo mejorcito del país.
  • Museo del Croissant: su nombre lo dice todo. Aquí podéis descubrir los secretos de esta pieza de bollería y ver a un maestro del croissant en acción.
  • Museo Nacional de Poznan: entre sus muchas obras destaca “Playa en Pourville”, la única obra de Monet expuesta en Polonia. Tiene una buena colección de pintura española.

Castillo Real / Museo de las Artes Aplicadas

Y, hablando de museos, en el antiguo Castillo de Przemysl se encuentra el Museo de Artes Aplicadas. Merece la pena ir al lugar, ya sea por el interés que suscita el propio edificio, por el museo o por el mirador que se ha instalado en la torre.

Iglesia de los Franciscanos

Al ladito está la Iglesia de los Franciscanos. Su nombre real es Iglesia de San Antonio de Padua, data de mediados del siglo XVIII y tiene una impresionante bóveda de cañón con lunetos. Por si esto fuera poco, en su interior hay tres enormes maquetas con las que podréis transportaros a diferentes épocas de Poznan.

Castillo Imperial

Decíamos al principio del artículo que la visita a Poznan no es la más sencilla del mundo, y no por casualidad. Algunos de sus edificios están fuera del centro, lo cual implica tener que moverse con el coche o con sus caótico (aunque puntual) transporte público. El mejor ejemplo de esto es el Castillo Imperial, la última residencia imperial de Europa. Fue mandada construir por Guillermo II, llevándose a cabo entre los años 1905 y 1913.

Este castillo ha tenido distintos usos. Tras la I Guerra Mundial pasó a ser la Facultad de Matemáticas de la universidad local, célebre porque sus informáticos fueron los que descifraron Enigma (un episodio clave para la derrota de los nazis). Hoy en día es un centro cultural con una ambiciosa cartelera, ofreciendo durante todo el año conciertos, exposiciones y obras de teatro.

Catedral de Poznan

Tampoco os podéis ir de Poznan sin visitar la Catedral y Basílica de San Pedro y San Pablo, pues se trata de la primera que se construyó en Polonia. Data ni más ni menos que del año 968, aunque su aspecto responde fundamentalmente a reformas posteriores.

Es un edificio monumental, en cuyo interior se encuentran las tumbas de algunos de los reyes y nobles más destacados de Polonia: Boleslao I el Bravo, Casimiro I el Restaurador, Przemysl II…

Poznan en dos, tres o más días

Con todo lo que os hemos dicho hasta ahora tendríais suficiente para un día completo. Eso sí, si tenéis más de 24 horas para dedicarle a Poznan, la ciudad os lo agradecerá con creces. Por poneros algunos ejemplos de todo lo que os quedaría por hacer:

  • Ivernáculo: ubicado en el Parque de Wilson, allí encontraréis uno de los invernaderos más importantes de Europa. Tiene nueve pabellones y casi 20.000 plantas.
  • Estadio Poznan: si os gusta el fútbol, no podéis dejar de ir al campo del Lech Poznan. Fue una de las sedes de la Eurocopa de 2012, en la cual España salió campeona tras aplastar a Italia en la final.
  • Murales: Poznan es una ciudad en la que el arte urbano brilla con luz propia. Por aquí y por allá encontraréis murales, incluyendo uno que fue incluido en las 7 Nuevas Maravillas de Polonia (según la National Geografic Traveler, claro).
  • Lago Malta: más allá de ser un lugar perfecto para ir a echar el día, en sus alrededores podréis realizar todo tipo de deportes acuáticos. También se puede practicar minigolf o hacer esquí, por poner otros ejemplos.
  • Termas de Malta: al norte del lago se encuentra un enorme complejo deportivo y de ocio. Tiene casi 20 piscinas deportivas, una zona para relajarse y también un parque acuático con más de una decena de toboganes.

Excursión desde Poznan: Kornik

Y si todavía os sobran días, una de las mejores excursiones desde Poznan es a Kornik, una ciudad a escasos 25 kilómetros. En ella se puede visitar un excelente castillo, dos Ayuntamientos, una de las bibliotecas más importantes de Polonia y muchísimo más.

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