Qué ver en Pisa, mucho más que una torre inclinada

Pisa es uno de esos lugares que todo viajero tiene en mente. Con la Torre Inclinada como principal seña de identidad, en sus calles se mezclan lo medieval y lo renacentista. Pura esencia de la Toscana en un destino absolutamente imprescindible, al cual hay que ir al menos una vez en la vida. En este post os vamos a enseñar todo lo que hay que ver tanto en los alrededores de la torre como en el resto de la ciudad. De hecho, aquí viene nuestro primer consejo: explorad Pisa más allá de su monumento más conocido, porque no os defraudará.

Qué ver en Pisa, mucho más que una torre inclinada

Dos ciudades en una

La Torre de Pisa forma parte de la cultura popular mundial, al mismo nivel que joyas como las Pirámides de Egipto o la Gran Muralla China. Por eso es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por eso hay cada día miles de turistas en sus calles y por eso hay que preparar muy bien la visita.

Qué ver en Pisa, mucho más que una torre inclinada

De orígenes inciertos, Pisa es una ciudad que fundamentalmente despegó tras obtener grandes beneficios comerciales después de la Primera Cruzada (siglo XI). Pronto sus mercaderes estuvieron surcando los mares con tanto esplendor como los de Venecia o Génova, aunque estos últimos hundieron su flota en una batalla en 1284. Desde entonces la ciudad no remontó, siendo vendida a los florentinos y quedando a su merced durante mucho tiempo.

Qué ver en Pisa, mucho más que una torre inclinada

Nada impidió que la arquitectura y el arte en general florecieran durante el renacimiento, al igual que en el resto de Italia. Fruto de eso se configuró un recinto amurallado dentro de la propia ciudad, en el cual conviven la catedral, varios palacios, un cementerio monumental y la susodicha torre inclinada. El resto de la urbe también tiene mucho que decir, pero esta ha ido evolucionando con el paso del tiempo.

Qué ver en Pisa, mucho más que una torre inclinada

Así, Pisa ofrece una especie de dos en uno. Hay una zona monumental, que es la que recibe el 99% del turismo. Cruceros, viajes de fin de curso y grupos organizados en general dedican un par de horas a ver la torre y se marchan a otro lado. Sin embargo, se pierden una estupenda ciudad puramente toscana. Nosotros hemos separado el post en dos, para que podáis sacarle todo el partido a cada zona. Eso sí, confiad en nosotros: ambas merecen la pena por igual.

Qué ver en Pisa, mucho más que una torre inclinada

Antes de empezar, una última curiosidad. ¿Sabíais que el mismísimo Galileo Galilei nació en Pisa? El padre de la astronomía, de la física y de la ciencia moderna en general llegó al mundo en las calles que vosotros estáis a puntito de recorrer.

@llegarsinavisar

Pisa es el auténtico 2×1 de la Toscana 🍕 Por un lado, la espectacular Piazza dei Miracoli: la Torre Inclinada, la Catedral, el Cementerio Monumental… todo lo icónico en un solo lugar. Con dos o tres horas se pueden ver algunos de los sitios más importantes de toda Italia. Pero ojo, que la cosa continúa 👇 Cuando sales de la foto típica, descubres la otra cara de Pisa: una ciudad real, viva, con estudiantes, calles con ambiente y rincones que no salen en las postales. ¿Nuestro rincón favorito? Tuttomondo, una pintura mural del legendario Keith Haring. Es su última obra pública y es una maravilla 🎨 Así que no, Pisa no es solo una parada rápida… Es una ciudad que merece que te quedes ✨😎 #pisa #visitpisa #pisatoscana #queverenpisa #visittoscana

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Qué ver en la zona de la Torre de Pisa

Lo dicho: al norte de la zona histórica de Pisa, bordeando con la Via Contessa Matilde, se encuentra la zona de la Torre de Pisa. Dentro de un recinto amurallado se encuentra un buen puñado de edificios medievales y renacentistas de primer nivel, constituyendo para mucha gente el grueso de su visita a la ciudad.

Murallas de Pisa

La bienvenida os la darán las Murallas de Pisa, pese a ser uno de sus sitios más desconocidos. Es un recinto amurallado espectacular, de los poquitos de toda Italia que pueden recorrerse al completo por arriba. Más de tres kilómetros que bordean todo el casco histórico y que fueron construidos entre los siglos XII y XIV. Subir cuesta 5€ y os dará acceso a unas vistas maravillosas.

Muralla de Pisa

Piazza dei Miracoli

La Piazza dei Miracoli es como se conoce al sub-recinto amurallado en el que se contienen la Torre de Pisa y sus edificios vecinos. Se llama de esta manera porque el escritor Gabriele d’Annunzio lo bautizó así en su novela Puede que sí, puede que no. A veces se dice que tiene que ver con el Campo de los Milagros de Pinocho, pero no tiene nada que ver.

Piazza dei Miracoli, Pisa

El caso es que se trata de un lugar absolutamente mágico. Rectos caminos de pavimento conviven con largas praderas de césped, creando un espacio mágico en el que los edificios destacan de una manera superlativa. Vamos, que hablamos de un producto de primer nivel con un packaging de lo más creativo.

Piazza dei Miracoli, Pisa

El acceso a la Piazza dei Miracoli es gratuito, aunque ahí acaban las buenas noticias. Para entrar a los edificios hay que reservar previamente (los tickets se agotan con facilidad) y no es algo precisamente barato. A modo de referencia, la entrada general cuesta 27€ por persona (tarifa de 2026).

Palazzo della Opera Primaziale Pisana

Nosotros os recomendamos que nada más llegar vayáis al Palazzo della Opera Primaziale Pisana. Suele pasar desapercibido, ya que realmente en su interior solo tiene oficinas, una tiendecita, baños y taquillas, pero es que esto último es muy importante. Para subir a la torre hay que dejar la mochila en unos lockers, pero no os preocupéis: están incluidos en la entrada.

Palazzo della Opera Primaziale Pisana

¿Cómo reconocer este edificio? Básicamente está al lado de la torre y su fachada es de color amarillo, por lo que no tiene pérdida.

Torre de Pisa

Segundo gran consejo del post. Intentad reservar vuestras entradas para subir a la Torre de Pisa tan pronto como sea posible. Cuanto más madruguéis, menos gente y menos agobio. Nosotros lo hicimos en el primer turno, que permite subir a las 9:00.

Torre de Pisa

Antes de contaros nuestra experiencia, una breve introducción histórica. Y es que lo mínimo es explicar por qué esta torre campanario de 56 metros de alto está inclinada unos 4º. La construcción empezó en el año 1173, pero prácticamente desde el primer momento la cosa se torció. ¿El motivo? El suelo sobre el que se asienta es muy blando, por lo que no podía resistir el peso y poco a poco iba cediendo. Además, los cimientos eran muy poco profundos. Llegó a una inclinación de 5,5º en 1990, pero las autoridades ahí se decidieron a intervenir y consiguieron estabilizarla por primera vez en su historia. Estuvo cerrada más de dos décadas, pero se calcula que el edificio ha quedado estable hasta finales del siglo XXIII. Que las siguientes generaciones se ocupen de que no se caiga.

Dicho esto, la Torre de Pisa es una de las grandes joyas del arte románico. La visita es básica para el currículum de todo viajero que se precie, ya que es icónica a más no poder. Por eso, nosotros no faltamos a nuestra cita. A eso de las 9 entramos y fuimos recibido por una especie de maestro de ceremonias, que dio unas breves explicaciones sobre el edificio y su historia (tanto en inglés como en italiano).

Hechas las presentaciones… ¡a subir! Una escalera en espiral compuesta por 251 peldaños permite subir ocho pisos, hasta una azotea situada a unos cincuenta metros sobre el suelo. La subida es divertida y nada agobiante, pero obviamente agradeceréis ir en calzado cómodo.

No esperábamos gran cosa, porque este tipo de edificios al final ofrecen más desde fuera que desde las alturas. Sin embargo, tenemos que reconocer que la panorámica desde lo alto de la Torre de Pisa es increíble. Un paisaje urbano precioso en primer plano, rodeado a su vez por las clásicas estampas verdes de la Toscana. Fue maravilloso poder sentarnos ahí arriba un rato, viviendo la experiencia de estar en una de las construcciones más universales de la humanidad.

Museo dell’Opera del Duomo

Como somos de natural curioso, como diría El Ovejas de El Pueblo, compramos nuestra entrada a la Torre de Pisa en su versión más completa. Eso da acceso al resto de edificios de la Piazza dei Miracoli, por lo que nada más volver a tierra firme volvimos a por nuestra mochila y nos dispusimos a visitar absolutamente todos. Así, empezamos por el Museo dell’Opera del Duomo.

Museo dell'Opera del Duomo

Es el clásico ejemplo de que a veces el continente es más importante que el contenido. Fue inaugurado en 1986 para exponer el tesoro de la catedral, además de obras de arte procedentes de otros templos. Y sí, tiene cosillas, aunque las mismas que podríais encontrar en cualquier otro museo de arte sacro.

Sin embargo, nosotros queremos poner en valor el edificio en sí. En primer lugar, su cafetería ofrece la que probablemente sea la mejor vista de la Torre de Pisa. Son conscientes de ello, así que solo se puede acceder a ella con un código QR que te dan junto con la entrada. Vamos, que si no habéis visitado el museo no podéis subir hasta ella.

Además, el Museo dell’Opera del Duomo está en un edificio multiusos… ¡del siglo XIII! Antaño era convento, seminario y academia de bellas artes, habiendo llegado hasta nuestros días elementos claramente reconocibles. Nuestro favorito fue el patio, desde el cual también hay una buena vista de la torre.

Catedral de Pisa

El otro gran edificio de la zona es la Catedral de Pisa, nombre con el que se conoce a la Catedral de Santa María de la Asunción (Cattedrale di Santa Maria Assunta). Es el edificio más representativo del románico pisano, capaz de representar en una sola obra los tiempos más esplendorosos de la república marinera que osó competir fugazmente con genoveses y venecianos.

Catedral de Pisa

Por fuera es una absoluta locura. Se empezó a construir en el año 1063, aunque la consagración fue más de medio siglo después. Por el camino, arduos trabajos en los que se transformó el entorno y en los que se hizo todo lo posible para crear un edificio increíble. ¡Y vaya si lo consiguieron!

Eso sí, tenemos que decir que la experiencia de la visita es la que más sufre las masificaciones propias de un destino tan popular como este. No tiene la limitación horaria de la torre y además sigue teniendo culto, por lo que si coincidís con grupos organizados y/o misas no disfrutaréis demasiado. Pese a todo, un sitio magnífico e inspirador. Se dice que el ya mencionado Galileo Galilei se inspiró en una de sus lámparas para estudiar el péndulo y sus movimientos.

Baptisterio de San Giovanni

Justo enfrente de la catedral está el Baptisterio de San Giovanni. Está dedicado, como su nombre indica, a la figura de San Juan Bautista. También es híper románico, aunque tiene elementos góticos añadidos posteriormente. Sea como fuere, su circunferencia de más de 107 metros le convierte en el baptisterio más grande de toda Italia.

Baptisterio de San Giovanni

En su interior os sentiréis como hormiguitas, ya que la sensación de inmensidad en un espacio diáfano como este es abrumadora. Además, su escasa decoración favorece a su tremenda acústica. Un sitio muy muy interesante, no hay muchos así en el mundo.

La visita al baptisterio lleva más tiempo del que parece, ya que existe la posibilidad (más bien la obligación) de subir al piso superior y así poder contemplarlo desde otro ángulo. Hacedlo, os prometemos que la panorámica es realmente impresionante.

Cementerio Monumental de Pisa (El Camposanto)

Tampoco hay que perderse el Cementerio Monumental de Pisa, también conocido diractamente como El Camposanto. La leyenda dice que fue construido sobre tierra sagrada traída directamente del Gólgota, el lugar en las afueras de Jerusalén en el que fue crucificado Jesús de Nazaret.

Cementerio Monumental de Pisa (El Camposanto)

Más allá de su simbolismo, a nivel arquitectónico es brutal. Es un edificio configurado alrededor de un claustro gigante, protegido a su vez por un muro con 43 arcos ciegos. Solo tiene dos accesos (tres, si contamos el de la capilla). En su interior hay un sinfín de esculturas y sarcófagos, además de unos frescos interesantísimos.

A poco que conozcáis este humilde blog, sabréis que nosotros habitualmente visitamos cementerios. Siempre solemos destacar una tranquilidad que, sintiéndolo mucho, no percibimos en el de Pisa. Sin embargo, entendemos que es el precio a pagar por tanta monumentalidad.

Museo delle Sinopie

Es un poco rellenazo, pero en la plaza también se puede visitar el Museo delle Sinopie. Allí, en el antiguo Hospital de la Misericordia del siglo XIII, se pueden contemplar un montón de dibujos preparatorios para la elaboración de frescos. La mayor parte están en el Cementerio Monumental del que os acabamos de hablar, así que todo queda en casa.

Hay que reconocer la importancia histórica de estas sinopias, ya que el camposanto salió ardiendo en 1944 por los bombardeos de la II Guerra Mundial. Para salvarlos, hubo que arrancar los frescos a toda leche, momento en el que se revelaron estos bocetos preparatorios. Vamos, clásica historia fea que al final ha servido para hacer un estupendo hallazgo.

Cementerio Hebreo

Para terminar con esta zona de la ciudad, en uno de los laterales de la plaza está el Cementerio Hebreo. Está en activo desde el año 1674 y se puede visitar por dentro, previo pago de 3€ por persona. Es una de esas joyitas ocultas que casi nadie visita.

Cementerio Hebreo, Pisa

Lápidas de diferentes centurias conviven con túmulos de piedra y cipreses. Esta es una de las poquitas experiencias auténticas y que no están atestadas de turistas en la zona, así que 100% recomendable. Su personal no es el más amable del mundo, pero nada que no se pueda solucionar con un poquito de paciencia.

Qué ver en la Pisa auténtica

Vamos ahora con la otra Pisa. Al sureste de la Piazza dei Miracoli se encuentra la ciudad histórica, repartida a ambas orillas del río Arno. Esta ha evolucionado bastante más, por lo que pasaréis de la clásica versión de la Italia detenida en el tiempo a una que rezuma autenticidad por los cuatro costados. Si vais a pie lo lógico es ir de norte a sur, pero si os estáis moviendo por la Toscana en coche lo mejor es que encaréis el recorrido por el sur. Así podréis aparcar más fácil, tal y como hicimos nosotros en las inmediaciones del Viale Francesco Bonaini.

Qué ver en la Pisa

Piazza Vittorio Emanuele II

Le hincamos el diente a esta zona con la tremenda Piazza Vittorio Emanuele II. Para muchos viajeros es la puerta de entrada a Pisa, ya que está muy cerca de la estación. Es donde comienza lo que podríamos llamar la «ciudad real»: caótica, viva, trepidante. De hecho, esta plaza no es que sea la más bonita del mundo, pero sirve como toma de contacto.

Piazza Vittorio Emanuele II, Pisa

Sus elementos más representativos son el Monumento a Vittorio Emanuele II, un Carrusel (o Tiovivo) y una enorme Noria. Subir a esta última tiene un coste de 5€.

Tuttomondo, la obra de Keith Haring

¿Sabéis por qué fuimos a esta plaza? Pues porque justo al ladito está Tuttomondo, la última obra pública del mítico y legendario Keith Haring. El artista y activista de Pensilvania dejó en un muro gigante de la rectoría de la Iglesia de San Antonio Abate una de sus creaciones más emblemáticas y simbólicas.

Tuttomondo, la obra de Keith Haring en Pisa

En esta joya del street art se pueden ver hasta 30 figuras diferentes, las cuales encajan entre sí como un auténtico rompecabezas. Fue pintada en 1989 y desde entonces se ha convertido en uno de los grandes iconos de Pisa. Es especialmente relevante en la obra de Haring, ya que es la única concebida como permanente. A modo de referencia, tardó una semana en pintarlo todo, cuando normalmente hacía sus murales en pocas horas.

Los italianos son muy vivos para sacar dinero de donde no lo hay. Como no podía ser de otro modo, justo al lado hay una hamburguesería tematizada con los dibujitos de Keith Haring. A su vez, por doquier veréis imanes y souvenirs relacionados con el artista.

Corso Italia

Tomad ahora el Corso Italia y recorredlo en dirección al norte, hasta que muera en las aguas del río. Esto os permitirá visitar la típica calle comercial gigante, propia de prácticamente todas las ciudades italianas (e incluso europeas). No es un sitio turístico, sino un auténtico escaparate a la vida cotidiana en la ciudad. Tiendas y restaurantes os recibirán gustosos.

Corso Italia, Pisa

Palazzo Blu

Una vez lleguéis al puente, girad a la izquierda. Antes de cruzarlo deberíais ir al Palazzo Blu. Es fácil de identificar, ya que la fachada que le da nombre es realmente única. Por fuera es ya de por sí muy bonito, pero su interior está siempre lleno de sorpresas. Se trata de una de las salas de exposiciones temporales más importantes de la Toscana, con muestras súper ambiciosas y que duran varios meses. Id a lo que haya, que nunca falla.

Palazzo Blu, Pisa

Ponte di Mezzo

Ahora ya sí, cruzad el Ponte di Mezzo. Quizá a nivel turístico pase desapercibido, pero para los habitantes de Pisa es un auténtico emblema. Sin lugar a dudas su puente más icónico, no se puede entender la ciudad sin él. Además, cada 16 de junio es uno de los grandes puntos calientes de la Luminara di San Ranieri, la festividad en la que más de 100.000 velas iluminan Pisa.

Ponte di Mezzo, Pisa

Palazzo Rosso

Nuevamente girad a la izquierda, en este caso para visitar el Palazzo Rosso. También tiene una fachada inconfundible, aunque os damos otro dato para encontrarlo: está enfrente del Palazzo Blu. Hoy en día forma parte de la red de museos universitarios de la ciudad.

Piazza Garibaldi

La Pisa auténtica tiene varias placitas monas. Nuestra favorita probablemente es la Piazza Garibaldi, presidida por una estupenda estatua del padre de la unificación italiana. Es un espacio urbano súper animado, repleto de sitios en los que tomar algo y siempre hasta los topes de pisanos.

Piazza Garibaldi, Pisa

Piazza delle Vettovaglie

¿Queréis algo parecido pero mucho más tranquilo? Al ladito está la Piazza delle Vettovaglie, cuyo nombre es una declaración de intenciones. Y es que vettovaglie significa provisiones, ya que en ella se celebraba (y celebra) el mercado. Eso sí, por la noche se transforma en el punto de encuentro de los universitarios de la ciudad. Es un espacio muy mono, medio escondido. Vamos, de esos en los que tomar algo y explorar la noche en todas sus versiones.

Piazza delle Vettovaglie, Pisa

Borgo Stretto

La otra gran calle comercial de Pisa es el Borgo Stretto. Contrasta mucho con el Corso Italia, ya qeu esta es mucho más estrechita (de ahí el nombre). De hecho, es una antigua calle medieval llena de soportales y edificios históricos. Se dice que bajo sus pórticos paseaba Galileo de joven.

Iglesia de San Miguel del Burgo (Chiesa di San michele in Borgo)

Poco a poco vamos encarando el tramo final de Pisa, pero todavía hay tiempo para ver unas cuantas iglesias más. La primera sería la Iglesia de San Michele in Borgo, una joya con una fachada brutal. Típica decoradísima hasta los topes, con una fachada que rezuma «toscanidad» en cada centímetro cuadrado.

Iglesia de San Miguel del Burgo (Chiesa di San michele in Borgo), Pisa

Ex Chiesa di San Paolo all’Orto

Muy cerquita está la Ex Chiesa di San Paolo all’Orto. Lo de «ex» es porque ha sido desacralizada, siendo en la actualidad un espacio cultural multiusos. Tan pronto os podéis encontrar un concierto como una exposición temporal. En cualquier caso, conserva su estructura y su fachada decorada con franjas blanquinegras.

Ex Chiesa di San Paolo all'Orto, Pisa

Parroquia de Santa Cecilia

La cara más humilde de la Pisa espiritual la encontraréis en la Parroquia de San Cecilia. Es el contraste absoluto con la Catedral: por dimensiones, por sobriedad decorativa y también por su estado de conservación. Un sitio modesto pero que a la vez resulta auténtico.

Parroquia de Santa Cecilia, Pisa

Piazza Martiri della Libertà

Uno de los grandes espacios verdes de Pisa es la Piazza Martiri della Libertà, cuyo nombre se debe a los partisanos que lucharon contra el fascismo antes, durante y después de la II Guerra Mundial. No es que sea el sitio más turístico del mundo en apariencia, pero sí es un parque muy agradable para pasear y alejarse un poco del bullicio del resto de la ciudad.

Piazza Martiri della Libertà, Pisa

Iglesia de Santa Catalina de Alejandría

Además, en una esquina de la piazza encontraréis la enorme y sorprendente Iglesia de Santa Catalina de Alejandría. Este influyente templo dominico os dejará sin palabras al entrar, ya que el interior está vacío hasta más o menos la mitad. Todo el mobiliario (bancos y elementos litúrgicos) se concentra al fondo, con una disposición nada común y que a la vez es muy potente.

Iglesia de Santa Catalina de Alejandría, Pisa

Piazza dei Cavalieri

Terminamos nuestro recorrido por Pisa en la Piazza dei Cavalieri, el antiguo centro político de la urbe. No se movía un hilo en la Edad Media sin pasar por aquí. El prestigioso arquitecto del siglo XVI Giorgio Vasari, uno de los primeros historiadores del arte, encargó de reformarla en persona. Hay varios edificios a considerar en la plaza: el Palazzo della Carovana, actual sede de la prestigiosa Scuola Normale Superiore; el Palazzo dell’Orologio, donde fue encarcelado el conde Ugolino que Dante inmortalizó en su Divina Comedia; el Palazzo del Consiglio dei Dodici, clave en su momento por ser la sede de la Orden de los Caballeros; la Iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri, en cuyo interior hay trofeos navales traídos tras las batallas con los otomanos…

Piazza dei Cavalieri, Pisa

En medio de todos esos edificios se encuentra la Estatua de Cosme I de Medici, el gran reorganizador de Pisa tras la dominación florentina de la ciudad. No es la estatua más querida por los pisanos, ya que básicamente recuerda cómo la urbe perdió su independencia en favor de Florencia.

Pisa por la noche

Antes de terminar, un último consejo. Si vais a alojaros en la ciudad, haced lo posible para dar un paseo por Pisa por la noche. Ya sea en la zona de la torre (que podréis ver prácticamente sin gente) o en la zona auténtica (que tiene un ambientazo increíble), sin duda viviréis una de las mejores experiencias de vuestro viaje.

Dónde comer en Pisa

Básicamente hay dos zonas buenas para comer en Pisa:

  • Alrededores de la torre: la Via Santa María está llena de restaurantes. No nos gusta generalizar, pero cuanto más alejados de la zona monumental mejores (y más baratos) son los sitios. Nosotros cenamos en la ostería I Santi y salimos encantados.
  • Zona auténtica: Corso Italia, Borgo Stretto, cualquier plaza de las que hayamos mencionado… En Italia se come bien siempre, pero sobre todo en sitios como este: un poquito alejados de lo turístico.

Mapa turístico de Pisa

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