Os mostramos qué ver en Pamplona, la ciudad de los sanfermines. La capital de Navarra es uno de los lugares más trepidantes de la península ibérica. En su casco histórico encontraréis calles repletas de patrimonio, animadísimas plazas en las que todo puede pasar, enormes parques en los que huir del bullicio, miradores que aprovechan su altura y también una de las mejores propuestas gastronómicas del país. Todo ello bajo la omnipresente sombra de las fiestas populares más famosas del mundo, esas mismas que enamoraron a Hemingway y que año tras año atraen a millones de turistas.

Tabla de contenidos
Introducción: la capital de la fiesta que enamoró a Hemingway
Pamplona y sus sanfermines son un binomio indisoluble los 365 días del año. Aunque la duración oficial del evento sean 8 días y medio, lo cierto es que no hay rincón de la ciudad que no esté trufado por el evento que la proyecta al mundo. El mismo que, como ya hemos anticipado en la introducción, fue inmortalizado por Ernest Hemingway en su mítica obra Fiesta (cuyo nombre original es The Sun Also Rises).

Sea como fuere, Pamplona (Iruña en euskera) tiene muchísimo más que ofrecer. Pensad que fue fundada oficialmente en el año 74 antes de cristo por el general Pompeyo, haciéndolo a su vez sobre un poblado vascón preexistente. Por ella han pasado visigodos, musulmanes, nobles que la convirtieron en la capital del reino de Pamplona, militares de ejércitos diversos. Siempre con el dinamismo económico y cultural por bandera, en el casco histórico pamplonica han quedado vestigios de todas las épocas y de todos sus visitantes.


Hoy en día, su propuesta turística presume de su pasado medieval. La influencia del Camino de Santiago fue clave, pero no excluyente: la ciudadela renacentista o el ensanche contemporáneo también hacen mucho en la realidad actual de la ciudad. Pamplona es un sitio en el que cada viajero encuentra su sitio y en el que nunca faltan cosas por ver.
Hace falta una jornada completa para ver los basics de Pamplona. Lo mejor es dejar el coche en los aparcamientos que hay junto al río Arga (Parking Corralillos Pamplona), cruzar el Puente de Curtidores y subir hacia el centro emulando el recorrido de los sanfermines. A partir de aquí, todo puede ocurrir: calles llenas de tiendas, vanguardistas museos, pintxos que harán que se os salten las lágrimas… Seguid leyendo, que a continuación os traemos las 30 cosas que no os podéis perder en Pamplona.

Turismo en Pamplona: 30 visitas imprescindibles
Río Arga
Como ya hemos dicho, la opción que os recomendamos es comenzar el recorrido desde la mismísima orilla del río Arga. De hecho, os vamos a enseñar las cosas no por orden de importancia, sino siguiendo el recorrido que hicimos nosotros. Así, la bienvenida a la ciudad nos la dio el Puente de Curtidores. De él se puede contemplar el lento e incesante paso del agua, así como los árboles del cercano Parque de la Runa.

Recorrido de los sanfermines
Al cruzar el puente y entrar a la zona antigua de Pamplona por la Cuesta de Santo Domingo, estaréis siguiendo el recorrido de los sanfermines. De hecho, en seguida tendréis a mano izquierda los Corrales de Santo Domingo, el lugar en el que duermen los toros antes de los encierros. A nosotros no nos interesa especialmente la fiesta (ni ninguna otra que incluya maltrato animal, por cuestiones obvias), pero es imposible hablar de la ciudad sin hacer referencia a su evento más internacional. Así, es bueno que sepáis que se pueden seguir los 875 metros del recorrido oficial. No tiene mucho misterio: Santo Domingo enlaza con la Plaza Consistorial, de ahí a la Calle Mercaderes, de esta a la Calle Estafeta (con su mítica curva), el Callejón y por fin la Plaza de Toros. De todo ello os iremos hablando en los próximos párrafos.

Espacio SanfermIN! (Espacio San Fermín)
Antes de todo eso, los que estén interesados en los sanfermines tienen una parada obligada en el Espacio SanfermIN!. Se trata de un pequeño centro de interpretación gratuito, en el cual se quiere recrear el ambiente de la icónica fiesta. A través de audiovisuales interactivos, es posible sumergirse en algunos de los elementos más populares del evento. Lo hace desde una perspectiva amplia, dedicando también tiempo a los trajes, el impacto de la fiesta en la cultura popular o a tradiciones religiosas.

Hornacina de San Fermín
Precisamente, solo unos metros más adelante está la Hornacina de San Fermín. No es tan antigua como pudiera parecer, ya que data de 1981. En cualquier caso, es un espacio representativo a más no poder. Aquí los corredores cantan el mítico A San Fermín pedimos al inicio de cada encierro, en una de las imágenes más icónicas de la fiesta. La figura que hay dentro tiene una liturgia complicada que no terminamos de entender: al parecer hay una que es propiedad de las peñas y otra de titularidad municipal. La primera se instala durante la fiesta (del 6 al 14 de julio) y durante el año se guarda en un domicilio particular. La que está el resto del año es la que es propiedad del ayuntamiento.

Museo de Navarra
Podéis aprender mucho más sobre los sanfermines y sobre la historia de la ciudad en general en el Museo de Pamplona. De hecho, podréis conocer un millón de cosas sobre la comunidad foral en general, ya que en su colección se hace un repaso a la historia, la cultura y el patrimonio de la región desde los orígenes de los tiempos hasta el presente. Muy recomendable si os gustan este tipo de instituciones.

Mercado de Santo Domingo
No muy lejos de allí está el Mercado de Santo Domingo, el antiguo mercado de abastos de Pamplona. Aunque el edificio actual es reciente (en la fachada hay una inscripción de 1876), en la zona lleva habiendo actividad comercial desde el siglo XIII. Obviamente se trata del más antiguo de la ciudad.

Merece la pena entrar y recorrer sus puestos. En ellos encontraréis todo tipo de productos frescos: carnes, pescados, frutas, quesos, panes recién horneados… Pasear por este mercado es un regalo para los sentidos. Además, no es la típica experiencia para guiris, ya que la mayor parte de los clientes son personas mayores que todavía viven en el centro de Pamplona.
Archivo Real y General de Navarra
Desde este punto, hicimos una especie de círculo. Bordeamos el extremo noreste del casco viejo pamplonica, para finalmente volver al mercado. Comenzamos yendo al Archivo Real y General de Navarra, que se encuentra a cinco minutos caminando. A nosotros nos gustó tanto que le hemos hecho un post aparte, ya que fue de las cosas que más nos sorprendieron de Pamplona. Lo pasamos en grande viendo una exposición gratuita en su cripta protogótica del siglo XII, recorrimos atentos los patios en los que se palpa la reforma de Rafael Moneo y también nos asomamos a sus miradores.

Murallas de Pamplona
Desde este punto se tiene acceso a los tramos más espectaculares de las Murallas de Pamplona. Pese a que el urbanismo moderno ha devorado muchos tramos, lo que queda en pie sigue siendo impresionante. Todavía se habla del entramado de lienzos y puertas como uno de los recintos militares defensivos que mejor se conservan de toda Europa.

A modo de referencia, el Portal de Francia es el punto más espectacular y fotogénico. Para muchos viajeros supone el punto de entrada en Pamplona, ya que por aquí viene el Camino de Santiago directamente desde el país vecino. Veréis a peregrinos yendo y viniendo a cualquier hora del día.
Paseo de Redín
Y de las imponentes murallas no nos alejamos demasiado, ya que recorrimos el Paseo de Redín. Es quizá la avenida más romántica de la ciudad, pues transita entre los viejos muros y edificios clásicos en los que el tiempo parece haberse detenido. Todo ello sobre un empedrado muy cuqui, con magníficas vistas panorámicas a los valles de los alrededores y sin la masificación de otros puntos de la ciudad.

Rincón del Caballo Blanco
Al final de dicho paseo espera el Rincón del Caballo Blanco, la parte de Pamplona en la que más sigue brillando la realidad medieval de la ciudad. Seguimos de la mano de la muralla, que en este caso ahora se rodea de pequeños jardines, escaleras de piedra y una antigua taberna más propia de El Señor de los Anillos que de tierras pamplonicas. Sus miradores también son motivo más que suficiente para pasar por allí.

Plazuela de San José
Por una estrecha callecita se pasa del Rincón del Caballo Blanco a la Plazuela de San José, la siguiente parada de la ruta. Es un rincón que rezuma encanto por los cuatro costados y que no es muy conocido, pese a encontrarse literalmente detrás de la catedral. Aun auténtico oasis en el que sus balcones floridos brillan con luz propia. Si tenéis la suerte de ir el primer sábado del mes, disfrutaréis del Mercadillo de las Buenas Pulgas: un encuentro mensual dedicado a la compra-venta de todo tipo de objetos antiguos y de segunda mano.

Catedral de Santa María la Real
No solo de pequeños rincones con encanto vive Pamplona, obviamente. El centro de la ciudad también tiene sitio para enormes estructuras y la Catedral de Santa María la Real (o Catedral de Pamplona) es el mejor ejemplo de ello. Se trata del conjunto catedralicio más completo de toda España, pues está formado por prácticamente cualquier estructura posible en este tipo de construcciones: iglesia, claustro, sacristía, refectorio, cillería, dormitorio, sala capitular…

Por fuera el edificio es tirando a sobrio, pero su interior es como un parque de atracciones del arte religioso. Su claustro simplemente os dejará sin palabras, pues se trata de la auténtica obra maestra del gótico en esta zona de Europa. Tendréis que pasar por caja (5€ por persona, precio de 2025), pero os aseguramos que se trata de una visita imprescindible.
Calle de la Curia
Abandonamos la catedral y nos metemos de lleno en el tramo más populoso y concurrido del centro de Pamplona. Para ello, nada como tomar la Calle de la Curia. Recorrer su empedrado es un auténtico regalo para la vida, ya que pocos lugares hay más auténticos. Cada uno de los edificios que la rodean tienen una historia que contar. Puede que no sea una calle con tanto nombre como otras, pero a nosotros nos pareció sencillamente mágica.

Por cierto, en el número 3 de la Calle de la Curia está uno de los locales de pintxos más míticos de Pamplona. Nos referimos a la Hostería del Temple, donde os espera su legendario moskovita. No se puede decir que se conoce la ciudad y que se ha estado allí comiendo algo si no se ha probado esa joya gastronómica. A modo de referencia: dos cervezas y dos moskovitas salen por 10€ (precio de 2025).
Fuente de la Navarrería
El punto más antiguo del barrio se encuentra al ladito de la zona que os estamos describiendo. El hito lo marca la Fuente de la Navarrería, donde lleva habiendo un caño de agua desde que el mundo es mundo. Sin embargo, la construcción actual data de una reforma del siglo XVIII. Es uno de los rincones más especiales del centro de Pamplona.

Calle Mercaderes
Seguimos explorando calles míticas para ir ahora a la Calle Mercaderes, uno de los puntos calientes de los encierros de los sanfermines. Es un espacio fotografiado hasta la saciedad, ya que su curva suele tener los momentos más tensos de los recorridos. Fuera de la fiesta también es visita obligada, pues tiene un ambientazo increíble a cualquier hora del día. Bares, tiendas de souvenirs, patrimonio y un constante ir y venir hacen que sea uno de los lugares imperdibles de Pamplona.

Plaza Consistorial y Ayuntamiento
Misma cosa se podría decir de la Plaza Consistorial, el auténtico corazón pamplonica. Llegando aquí cerraríamos el círculo iniciado en el Mercado de Santo Domingo, que está a dos pasos. En la plaza está el Ayuntamiento de la ciudad, desde donde cada 6 de enero se lanza el mítico chupinazo con el que comienzan los sanfermines. Una vez más, el trasiego de gente es constante cualquier hora del día y de la noche.

Además, la propia casa consistorial merece una visita por sí misma. Su magnífica fachada barroca hace que sea uno de los ayuntamientos más bonitos de toda la península. No hay persona que sea capaz de pasar por la plaza y no girarse a verla, ya que es absolutamente fascinante.
Por cierto, en esta misma plaza encontraréis la Oficina de Turismo principal de Pamplona. No dudéis en entrar si necesitáis un plano o información turística de calidad.
Iglesia de San Saturnino (Iglesia de San Cernín)
Detrás del ayuntamiento se encuentra la Iglesia de San Saturnino, también conocida como Iglesia de San Cernín. Data del siglo XIII y su aspecto de fortaleza no es casualidad, ya que en origen fue concebido con un uso mixto: tenía un papel religioso, pero su torre también era clave en la defensa de la ciudad. Es un templo clave para la vida en la ciudad, ya que en él se venera a San Saturnino. Contrariamente a lo que se suele creer, este y no San Fermín es el patrón de Pamplona.

Calle Estafeta
Llegó el momento de ir a la Calle Estafeta, la más famosa de la ciudad. Nuevamente tiene una dualidad marcada por las fiestas. Durante los encierros es uno de los tramos más emblemáticos, con las carreras que suelen copar las aperturas de los telediarios. Sin embargo, el resto del año también tiene un ambiente alucinante. Es perfecta para ir de pintxos, hacer unas compras y disfrutar de la cara más vibrante de Pamplona.

Plaza del Castillo
Otro de los grandes puntos de reunión del centro es la Plaza del Castillo. Es conocida como «el salón de Pamplona», pues en ella todo el mundo va a ver y ser visto. Está rodeada por edificios de muy alta factura, con más soportales, bares y restaurantes de los que cabría pensar.

El centro neurálgico de la plaza es su mítico templete central, alrededor del cual se organizan eventos durante todo el año. Por ejemplo, en nuestra última visita a la ciudad coincidió que se estaba celebrando la Feria del Libro.
Todos y cada uno de los edificios que conforman la plaza tienen una historia que contar, pero obviamente hay algunos que merecen una mención especial. Es el caso del Hotel La Perla, por el cual han pasado huéspedes de la talla de Orson Welles o Charles Chaplin. Está muy divulgada la historia de que era el favorito de Hemingway, pero parece no ser del todo cierta.


Donde sí que quedó la huella del escritor norteamericano es en el Café Iruña, donde incluso tiene dedicada una estancia. En ella se exponen fotografías de la época, además de una escultura a tamaño real.
El cuadro lo completan construcciones como el mítico Bar Casino Eslava o el Palacio de Navarra.
Calle de San Nicolás
Una de las calles que salen de la plaza es la Calle de San Nicolás, conocida fundamentalmente por ser uno de los epicentros de la vida gastronómica en Pamplona. Ir de pintxos bien podría ser sinónimo de pasarse por esta animada arteria, en la que hay propuestas para todos los gustos y todos los bolsillos.

Nuestra recomendación aquí es bastante clásica: la Vermutería RÍO. En ella se sirve su mítico pintxo Frito de Huevo, del cual han vendido ya más de un millón de unidades. Lo saben porque tienen un contador, el cual se va actualizando con cada comanda.


Iglesia de San Nicolás de Bari
Una vez hayáis llenado la panza, acercaos a la vecina Iglesia de San Nicolás de Bari. Es otra iglesia-fortaleza medieval: una joya del siglo XII en la que el románico ha sabido sobrevivir de manera gloriosa. No es el templo más famoso de la ciudad, pero bien merece una visita.

Plaza de San Francisco
Misma cosa podría decirse de la Plaza de San Francisco. Quizá tenga menos nombre que otras, pero os aseguramos que es uno de los lugares más auténticos del centro de Pamplona. Su fuente central y sus árboles crean una atmósfera de lo más acogedora, que viene a recoger la tranquilidad del antiguo convento franciscano que le da nombre.

Iglesia de San Lorenzo
Otro edificio no muy conocido para el público general es la Iglesia de San Lorenzo. Sin embargo, ocupa un papel clave en los sanfermines, ya que su Capilla de San Fermín tiene reservada un papel protagonista en la fiesta. Allí se acude cada 7 de julio para ver el comienzo de la procesión en la que el santo es paseado por toda Pamplona.

Jardines de la Taconera
El recorrido por el centro empieza a tocar a su fin, pero todavía hay tiempo para algunas sorpresas más. Es el caso de los Jardines de la Taconera, que suelen ser mencionados como los más bonitos de la ciudad. Se trata de una enorme zona ajardinada al gusto del romanticismo de los jardines franceses.

En su interior hay varios monumentos de mucha calidad, especies de árboles procedentes de todo el mundo y también un pequeño zoo. Nosotros salimos de ahí encantados, hasta el punto de que le hemos hecho un post independiente.
Ciudadela
Los mismo nos pasó con la Ciudadela de Pamplona. Esta obra maestra de la arquitectura militar española es en la actualidad uno de los principales espacios culturales de la ciudad. En su interior se conservan varios edificios que hacen las veces de salas de exposiciones, además de ser uno de los parques pamplonicas con más personalidad. Que no os engañen sus alrededores (un poco dejados): es una visita obligada.

Monumento a los Fueros
Otra parada que no deberíais dejar de hacer es el Monumento a los Fueros, que se encuentra bastante cerquita de la Plaza del Castillo. Es una joya de estilo neogótico, inaugurada en el año 1903 para servir de homenaje a los fueros navarros (los derechos históricos del viejo reino de Navarra, que en parte se mantienen). Es enorme, hasta el punto de que se suele hablar del monumento como un altar laico.

Monumento al Encierro
Cambiando de tercio, otro de los emblemas de Pamplona es el Monumento al Encierro. Es un conjunto escultórico en el que se recrean las emociones y los momentos tensos de los encierros de los sanfermines, con varios toros y corredores que han sido inmortalizados para la ocasión. Es un lugar muy fotografiado, en el cual incluso pueden verse colas de turistas esperando su turno.

Por cierto, el monumento se encuentra en plena Calle de Carlos III el Noble. Es la típica avenida comercial europea en la que no faltan las cadenas del grupo Inditex. Si os gusta el shopping moderno, sin duda es una referencia a considerar.
Plaza de Toros
Y, aunque somos las personas más antitaurinas del mundo, en el marco de la propuesta turística clásica de Pamplona no puede faltar la visita a su Plaza de Toros. Fue construida en 1922 y es la segunda más grande de la península, solo superada por Las Ventas. Es un punto clave de los sanfermines, ya que en ella terminan los encierros.

Monumento a Hemingway
Y en el mismo aparcamiento de la plaza está el Monumento a Hemingway más popular de la ciudad. La aportación del escritor a la difusión de los sanfermines fue clave, ya que su libro Fiesta es considerada una de sus mejores obras. Son muchos los americanos (y turistas de cualquier otro lugar) que han acabado en Pamplona siguiendo la promesa de jolgorio y desfase descrita por el bueno de Ernest.

Parque Yamaguchi
Terminamos la visita a Pamplona un poco alejados del centro, pero en un lugar magnífico. Nos referimos al Parque Yamaguchi, el homenaje que los pamplonicas han hecho a Japón. En él podéis encontrar caminos de piedra, estanques con carpas, cerezos y hasta las típicas banderitas con forma de pez.

Por si la cultura nipona no fuese suficiente, hay un segundo motivo para ir allí: la ciencia. Resulta que allí mismo están el Planetario, el Jardín de la Galaxia y una tabla periódica a escala gigante. ¿Cómo no pasar por allí para despedirse de la ciudad?
Consejos generales para ir a Pamplona
Más allá de puntos generales de interés, aquí os dejamos unos cuantos consejos generales para visitar Pamplona:
- La mejor zona para aparcar es en las inmediaciones del Parque de la Runa. Allí podréis dejar vuestro coche sin pagar demasiado. Por ejemplo, los sábados solo hay parking de pago medio día, por lo que por 4,40€ (precio de 2025) podréis dejar vuestro vehículo hasta el día siguiente.
- Pamplona es una ciudad con muchas cuestas y en la que se camina un montón, por lo que se antoja imprescindible ir con calzado cómodo.
- Salvo que vayáis expresamente a los sanfermines, evitad visitar la ciudad del 6 al 14 de julio. En esos días se pone abarrotada de gente que va a exprimir la vida, por lo que será imposible realizar la clásica escapada de fin de semana.
- Pamplona está en un alto, por lo que a veces pega un poquito de viento. Incluso en verano, conviene llevar algo de abrigo, ya que refresca más de lo que pudiera parecer.
- Se come y se cena un poquito antes que en otras capitales de la península. Desde las 13:30 y las 20:30 (respectivamente) todos los bares y restaurantes estarán abarrotados. Suponemos que este adelanto horario se deberá a la cercanía con Francia.
- Importante al ir de pintxos: no pidáis varios en un mismo sitio. La clave está en pedir una bebida y un pintxo en cada bar, para así poder probar más especialidades.


Mejores zonas para ir de pintxos por Pamplona
Eso sí, hablar de gastronomía requiere un apartado aparte. Y es que en Pamplona los pintxos son prácticamente una religión. Aquí os dejamos las mejores zonas para disfrutar de este arte:
- Calle de San Nicolás: seguramente la calle más famosa en la materia. Tenéis bares de toda la vida, restaurantes de postín y propuestas modernas que os recibirán gustosos a cualquier hora del día.
- Calle Estafeta: misma cosa. Aunque sea una calle famosa por los encierros, también lo es por su magnífica y variada propuesta gastronómica. Clásicos como el Bar Fitero triunfan a diario con sus pintxos recién elaborados.
- Plaza del Castillo: quizá algo más turística, pero también hay que considerarla. La relación calidad/precio quizá no sea la mejor, pero lugares históricos como el Café Iruña bien merecen una visita.
- Calle Navarrería: normalmente la recomiendan los locales. Es muy buena opción si ya habéis ido a las anteriores o si simplemente queréis huir un poquito del colapso típico del centro.
- Alrededores del Mercado de Santo Domingo: donde van los modernitos. ¿Queréis un vermut o incluso un Aperol Spritz? ¿Os gusta lo europeo? ¡Parada obligada!