Qué ver en Muriel, el paraíso de la arquitectura rural moderna

Muriel es un bonito pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara. Aunque técnicamente es una pedanía adscrita al término municipal de Tamajón, lo cierto es que brilla con luz propia y bien merece una visita pese a sus reducidas dimensiones. En este post os vamos a enseñar qué ver en esta joya rural, en la cual encontraréis uno de los trazados urbanos mejor cuidados de la provincia de Guadalajara.

Un pueblo hecho por y para sus vecinos

Ubicado en el Valle del Río Sorbe, a las faldas de la Sierra de Ayllón, Muriel es un pueblo serrano con muchísima personalidad. Aunque atesora varios siglos de antigüedad a sus espaldas, lo cierto es que vivió sus momentos de mayor prosperidad entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Sus tierras, a diferencia de los alrededores, eran propicias para el cultivo de olivos, lo cual llevó a un periodo de bonanza en el que llegaron a vivir allí hasta 200 vecinos.

Lamentablemente, la Guerra Civil cambió la situación por completo. Durante varios meses el frente de guerra se situó en las inmediaciones, con la consiguiente destrucción de estructuras clave como el puente que permitía cruzar el Río Sorbe. Tras el conflicto, muchos de los vecinos marcharon en busca de oportunidades y algunas tierras fueron expropiadas para construir un embalse y hacer repoblaciones de pinos, por lo que estuvo a punto de desaparecer. Por suerte, a diferencia del cercano Sacedoncillo, Muriel supo esquivar ese fatal destino y hoy en día luce un estado espectacular.

Puede que Muriel no sea un lugar cargado de atractivos turísticos o lleno de restaurantes, pero ni falta que le hace. En sus calles encontraréis paz, rincones con encanto y disfrutaréis de unas estupendas vistas hacia uno de los tramos con más encanto del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. La visita no toma demasiado tiempo (en una hora se recorre el pueblo con toda la calma) y se llega muy fácil a través de la carretera GU-143, por lo que hay excusas para no dejarse caer por allí.

Turismo en Muriel

Iglesia de Santa Águeda

El edificio más destacado es la Iglesia de Santa Águeda. Pese a que realmente es un templo tirando a modesto, brilla con luz propia en un pueblecito en el que la mayor parte de las construcciones son sencillas. Data del siglo XVI y está elaborada con materiales procedentes de la zona, siendo su elemento más representativo la espadaña. Llegar a ella es realmente fácil, ya que se ve desde antes de entrar en Muriel.

Antigua Fragua (Consultorio Médico)

En la parte baja del pueblo se encuentra la Antigua Fragua, un edificio tradicional que hoy en día hace las veces de Consultorio Médico. Este tipo de construcciones eran siempre importantes en la vida diaria del pueblo, ya que en ellas se elaboraban los útiles de labranza o las herraduras para los animales.

Fuente Vieja

No muy lejos de la fragua está la Fuente Vieja, que dispone de varios caños y suministra agua a cuatro abrevaderos conectados entre sí. No solo se encuentra en un excelente estado de conservación, pues fue restaurada hace no demasiado, sino que da pie a uno de los rincones con más encanto del pueblo. Si viviésemos en Muriel, pasaríamos allí las tardes.

Casas tradicionales

Por supuesto, la visita a Muriel supone una magnífica oportunidad para disfrutar de la arquitectura tradicional de la Sierra Norte de Guadalajara. El tramo del pueblo más destacado para contemplarla es la Calle de las Eras, donde encontraréis un buen número de casas construidas en piedra.

Casas modernas

Eso sí, lo que más nos llamó la atención de Muriel no fueron las casas tradicionales (ojo, sin querer desmerecerlas). Lo que hizo que el pueblo nos pareciese fascinante, sin lugar a dudas, fue encontrar la magnífica labor que han llevado a cabo los vecinos en tiempos modernos, restaurando las casas de sus antepasados y dándole a todas ellas un aspecto lleno de vida.

La cosa empezó bien, pues nada más llegar al pueblo nos encontramos con una casa de madera construida en un árbol. ¿Quién no ha soñado con tener una cuando era pequeño?

Sin embargo, en cuanto empezamos a caminar nos dimos cuenta de que estábamos ante un sitio fascinante. Hablamos de casas con decenas de plantas, con decoraciones inverosímiles y llenas de historias en sus fachadas. De verdad, no esperábamos encontrar esta grata sorpresa.

Por todo esto hemos dicho que Muriel es el paraíso de la arquitectura rural moderna. En ocasiones, parece que si un edificio no tiene 500 años y huele a viejo no merece ser admirado. Y, en el caso de este pueblo, lo que nos llamó la atención fue el trabajazado que se han pegado los vecinos en los últimos 50 años. De verdad, es un sitio muy curioso y merece la pena visitarlo.

Antigua Almazara

En los alrededores del pueblo podéis encontrar las ruinas de una vieja almazara, que sirve como testigo mudo del pasado olivarero del pueblo. Como ya hemos dicho, experimentó un gran desarrollo entre finales del siglo XIX y comienzos del XX gracias a la producción de aceitunas, por lo que no es de extrañar que esta estructura haya llegado a nuestros días.

Entorno natural

En cualquier caso, por mucho que hayamos hablado de cultivo de olivos o de repoblación de pinos, no penséis que estamos ante un entorno castigado. ¡Todo lo contrario! Muriel se encuentra integrado a las mil maravillas en un ecosistema de bosque de ribera. Sus alrededores resultan fascinantes y bien haríais en reservar algo de tiempo para recorrerlos a pie o en coche.

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