Montoro de Mezquita es el mejor ejemplo de que los árboles, en ocasiones, no dejan ver el bosque. Esta pequeña localidad de la Ruta del Silencio es muy popular por sus espacios naturales, ya que en su término municipal hay joyas como los Órganos de Montoro o los Estrechos de Valloré. Sin embargo, son pocos los viajeros que le dedican un ratito a sus calles, lo cual no podría ser más erróneo. Y es que hablamos de un pueblecito precioso, en el que el tiempo se ha detenido y en el que los rincones con encanto se encuentran a cada paso.

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Calles silenciosas que enamoran
Situado a unos 1000 metros sobre el nivel del mar, hay que remontarse a la Edad Media para situar los orígenes de Montoro de Mezquita. Por aquí han pasado órdenes militares (como la de Calatrava), ha existido un señorío (activo entre 1407 y 1643) y también un condado (de ahí hasta 1812. El apelativo «de Mezquita» es un añadido de 1916. Desde 1970 forma parte del término municipal de Villarluengo.

Más allá de estas brevísimas pinceladas históricas, todo lo que podemos decir de Montoro de Mezquita es que es una delicia. Es un pueblecito pequeño, con apenas tres o cuatro calles, pero que os acogerá con los brazos abiertos. Nosotros incluso hicimos noche allí (el aparcamiento de las afueras es furgo friendly) y pudimos charlar a la noche con los pocos vecinos que todavía viven allí.


Con una hora como máximo habréis recorrido todas sus calles. Hay poquito que ver a nivel individual, pero insistimos en que el conjunto es una absoluta maravilla.
Turismo en Montoro de Mezquita
Horno de Pan
Nuestros primeros pasos por Montoro de Mezquita nos llevaron en busca del horno de pan, un horno cerámico situado en una de las calles laterales del pueblo. En la actualidad el pueblo está desapareciendo por la sangría demográfica que afecta al interior peninsular, pero en el último cuarto del siglo XIX pasaba con creces los 400 habitantes. Por ello, había estructuras como este horno.

Plaza Mayor
El espacio urbano más interesante del pueblo es su Plaza Mayor. Es el centro neurálgico de Montoro de Mezquita, contando con sus principales edificios civiles (como el ayuntamiento) y siendo también punto de reunión.

Ayuntamiento / Frontón
En Montoro de Mezquita vimos algo por primera vez en nuestra vida. Y es que hay un edificio con uso doble: ayuntamiento por un lado y frontón por el otro. ¡Eso sí que es aprovechar los espacios!

Iglesia de la Asunción
El edificio más destacado de la localidad es la Iglesia de la Asunción. Data del siglo XVIII, es de planta rectangular y tiene una única nave. El ojo experto distinguirá en la construcción detalles góticos y renacentistas.

Por cierto, la iglesia también tiene un pequeño cementerio. Merece la pena echar un ojo.
Lavadero
En la parte baja del pueblo, cerca del aparcamiento, hay un coqueto lavadero. Siempre hay que visitar este tipo de construcciones, ya que fueron importantísimas para la vida social hasta bien entrado el siglo XX.

Área recreativa de las Eras
Por último, al fondo del todo está el área recreativa de las Eras. Allí hay un restaurante (que abre solo en verano) y un merendero. Es una hermosura, como todo el pueblo.

Estrechos de Valloré
No podíamos terminar este post de Montoro de Mezquita sin mencionar la ruta a los Estrechos de Valloré con un poquito más de detalle. Del área recreativa que os acabamos de mencionar salen dos rutas: una que va directamente a las pasarelas y otra que sube a un mirador (además de incluir luego la primera opción). Es una de las mejores sendas que hemos hecho en nuestra vida, motivo más que suficiente por sí sola para realizar todo el viaje. Hacedla si estáis allí, ya que se trata de un recorrido alucinante por unos parajes únicos.
