Madarcos es un pequeño pueblo de la Sierra del Rincón, la estupenda Reserva de la Biosfera que hay en la Sierra Norte de Madrid. Es el ejemplo perfecto de pueblo ganadero, con un montón de viviendas de piedra entre las que hay espacios para huertos y corrales. También representa a las mil maravillas el dinamismo de las montañas madrileñas, pues el pueblo ha sabido reinventarse y convertirse en un destino turístico maravilloso. A su bonito patrimonio se le suman un montón de rutas de senderismo, varios alojamientos rurales y un par de opciones gastronómicas de lo más interesantes.

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El pueblo que nunca ha cambiado
No se sabe con exactitud cuándo se fundó Madarcos, aunque la opción más probable es que fuese tras la reconquista cristiana de Toledo (finales del siglo XI). Muchas urbes surgieron en los alrededores, para repoblar (y asegurar) el territorio. Así, todo apunta a que un grupito de ganaderos se estableció allí y empezó a trabajar la tierra.

Lo que sí está claro es que el tiempo parece haberse detenido. El hecho de que Madarcos nunca tuviese un gran desarrollo ha servido a la vez para preservar su patrimonio y su estructura. No esperéis típicas filas de chalets acosados que pueden verse en otros pueblos de la zona, pues en este destino todo es auténtico.

Madarcos forma parte de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, pero no ha sido así desde siempre. De hecho, el ayuntamiento no solicitó su adhesión a la zona protegida hasta el año 2018. Fue recibido con los brazos abiertos, no tanto por su aporte poblacional (pues al fin y al cabo son unos 50 vecinos) sino por su entorno y sus políticas de conservación.

Con una mañana hay tiempo más que suficiente para disfrutar de todo lo que Madarcos tiene que ofrecer. En nuestra opinión, la combinación ideal consiste en darse una vuelta por el pueblo (con una horita hay tiempo de sobra para verlo todo), hacer algo de senderismo (las opciones son muy diversas) y por último tomar algo. ¡Mejor imposible!

Turismo en Madarcos
Iglesia de Santa Ana
Empezamos la visita directamente en la Iglesia de Santa Ana, el edificio religioso de referencia en Madarcos. Aparcamos justo al ladito, pegando el coche en uno de los laterales de un edificio cercano. El templo data del siglo XVII, es de planta rectangular y tiene una sola nave. Su espadaña con dos campanas es el elemento más representativo.

Arquitectura popular
Tras esa toma de contacto con la construcción más espectacular de Madarcos, nos pasamos a la arquitectura popular. Ya hemos dicho que el pueblo no ha sufrido grandes cambios a lo largo del tiempo, por lo que ofrece un buen puñado de ejemplos de las típicas casonas de piedra de la Sierra Madrileña. Edificios bajos, hechos con piedra gruesa y con anexos para los animales.

Cada calle de Madarcos es una joya en sí misma. Nosotros dimos un paseíto por todo el pueblo nada más llegar, pero nos gustó tanto que dimos otro antes de irnos. Mereció la pena, ya que así pudimos disfrutar de diferentes matices gracias a los distintos tipos de luz.

Ayuntamiento
A pocos pasos de la iglesia se encuentra el Ayuntamiento de Madarcos. Aunque se trata de una casa consistorial de nueva construcción, tenemos que reconocer que nos gustó mucho. Es el punto de encuentro entre lo antiguo y lo nuevo, ya que tiene un diseño moderno pero utiliza los típicos materiales de la zona.

Fragua y lavadero
Siguiendo Google Maps fuimos hasta la fragua y el lavadero. No sabemos si está bien señalizado, ya que básicamente vimos un pequeño abrevadero, pero si hacemos caso a la onomástica algo debe haber. Al menos, eso explicaría la presencia del vecino Bar-Taberna La Fragua, un establecimiento que tiene mucho mérito. Ojalá todos los pueblos tan chiquititos tuviesen algo así, ya que da mucha vida.

Potro de Herrar
Justo al lado del bar-taberna está el antiguo Potro de Herrar. Puede pasar desapercibido si no sabéis lo que es, pero se trata de un elemento tan representativo de la Sierra Norte de Madrid que seguro que os resulta familiar. En él se «trabajaba» al ganado, pues se amarraban allí a los animales para herrarlos (de ahí el nombre) o aplicarles algún tratamiento veterinario. Consta de la estructura clásica, con varias piedras de granito y troncos entre medias.

Reloj de vez
En las afueras de Madarcos está el Reloj de Vez, un elemento clave para los oficios tradicionales del pueblo. Este reloj solar se utilizaba para organizar los turnos de riego, ya que sin una correcta gestión del agua no había para todos. Justo al ladito comienza una ruta de senderismo que sigue el camino de la reguera.

Street art rural
No podíamos escribir un post sobre Madarcos sin mencionar las diferentes muestras de street art rural que hay repartidas por todo el pueblo. Grandes artistas de la pintura mural como Ana Irigoyen (que tiene obras por toda la Sierra Norte), el ex-grafitero Sojo o la cordobesa Virginia Bersabé han dejado su impronta en los muros de la localidad.

El Ahumadero de Madarcos
Y tampoco podíamos dejar de mencionar un proyecto que nos enamoró por completo: El Ahumadero. Resulta que en Madarcos hay un ahumadero de pescado tradicional, que ofrece al mundo un producto de calidad excepcional respetando los métodos de elaboración de hace más de 500 años.

Detrás de este proyecto está Jorge, una de esas personas con una historia inspiradora. Trabajaba en el sector de la construcción, pero decidió dejarlo todo e irse a vivir a un pueblo. Fue así como llegó a Madarcos y poco a poco, de manera autodidacta, empezó a ahumar sus pescados. En este vídeo de Telemadrid se cuenta su historia:
Es posible visitar El Ahumadero para comprar allí el producto, aunque también para degustarlo. Solo por ir ofrecen una pequeña tablita de manera totalmente gratuita, para que el visitante sepa lo que tiene delante. A partir de ahí, se puede tomar algo in situ (por ejemplo, una tabla variada cuesta 17€) o llevarlo a casa. No se nos ocurre mejor idea que ir allí, pedir una cerveza bien fresquita y echar un buen rato mirando al paisaje, disfrutando de un producto de una calidad extrema (os aseguramos que es el mejor salmón ahumado que hemos comido en nuestra vida) y gozando de una buena conversación.

Perdón si nos hemos explayado mucho, pero cuesta encontrar proyectos con tanta alma y tan buen gusto como El Ahumadero. Además, coincide que a nosotros nos flipan los ahumados, por lo que fue como encontrar un paraíso en medio de un lugar que ya de por sí nos estaba encantando. ¡Gracias por tanto!

Senderismo en Madarcos
Por último, hay que destacar que en Madarcos hay muchas opciones para hacer senderismo. El ayuntamiento ha creado varias rutas de diferentes distancias y dificultades:
- Ruta de los Molinos del Río Madarquillos: 2,5 kilómetros, una hora.
- Ruta de la Casilla del Madarquillos: 4,2 kilómetros, 3 horas.
- Ruta del Herrero: 6,6 kilómetros, 4 horas.
- Ruta circular sur: 9,5 kilómetros, 5 horas.
