Qué ver en Larraona, un pueblo en la frontera entre Navarra y Euskadi

Larraona es el primer pueblo del Valle de Améscoa según se viene desde el País Vasco. Un puesto fronterizo que ha tenido una historia de lo más truculenta, pero que ha llegado hasta nuestros días en un buen estado de forma. En sus calles encontraréis mucho patrimonio artístico, buenas casonas tradicionales y también os puede servir de punto de partida para disfrutar de deportes de montaña, como senderismo o escalada. En este artículo os contamos qué ver y qué hacer en Larraona.

Un pueblo que aun no sabemos si se puede visitar

Nuestra visita al Parque Natural de Urbasa-Andía fue un poco más accidentada de lo que cabría esperar, ya que en una de las rutas tuvimos un pequeño percance. Eso nos hizo modificar un poco nuestros planes y tener que bajar el ritmo, pero lejos de ser un problema lo vimos como una oportunidad para poder conocer un poquito más los pueblos de la zona.

Fue así como llegamos a Larraona, una pequeña localidad de no más de 150 habitantes y con alrededor de mil años de historia. Su posición fronteriza, justo en la línea divisoria entre Euskadi y Navarra, hizo que desde antiguo no tuviera que pagar impuestos. Por un lado era un lugar rico y próspero, pero por otro estuvo sometida a agresiones y bandidaje durante muchísimo tiempo. De hecho, fue saqueada por las tropas francesas en 1813, cuando se retiraban tras su derrota en la Guerra de Independencia. Entre otros, sustrajeron objetos de la parroquia y de la ermita.

El sitio es pequeñito, fácil de visitar y con muchas posibilidades para el viajero, como ahora os mostraremos. Sin embargo, antes de entrar en materia queremos compartir la sensación de hostilidad hacia el turismo que encontramos allí. Por doquier vimos carteles de prohibido aparcar (en teoría no está permitido en ningún sitio del casco urbano, pero tampoco dan alternativas como en Baquedano). Al final, después de dar muchas vueltas, nos la jugamos y dejamos la furgo en un rincón en el que pensábamos que no molestaba, hicimos la visita a toda prisa y nos fuimos. Una pena, porque sitios así hay que disfrutarlos con calma.

Turismo en Larraona

Parroquia de San Cristobal

Empezamos yendo a ver la monumental Parroquia de San Cristobal, uno de los templos más antiguos de la zona. Data del siglo XII, y en sus macizos muros todavía se aprecia mucho del estilo románico con el que fue concebida. Sin embargo, se ven muchas reformas de siglos venideros. La placita en la que está es una monada, aunque obviamente está llena de carteles de prohibido aparcar.

Frontón

Justo a los pies de la ermita está el antiguo frontón de Larrona, aunque por su aspecto no parece actualmente en uso.

Ermita de Nuestra Señora de la Blanca

En pleno casco urbano hay otro edificio religioso que merece la pena: la Ermita de Nuestra Señora la Blanca. Fue construida en 1782 y es una excelente representante de las muchas ermitas que llegó a tener el pueblo (hasta seis). Actualmente solo se conservan esta y la Ermita de San Benito.

Arquitectura popular

El pueblo está lleno de casonas tradicionales, en las que se puede disfrutar del estilo arquitectónico de este tipo de construcciones en esta zona de Navarra. Edificios austeros y sin pretensiones, pero que han sido el epicentro de las clases humildes (y no tan humildes) durante muchas generaciones.

Escudos de piedra

Decimos eso de «clases no tan humildes» porque en muchas de las casas se pueden apreciar excelentes escudos de piedra de las diferentes familias poderosas que han pasado en algún momento por Larraona. Desde el de la familia de los Baquedano, con sus sencillas tres fajas, hasta otros mucho más elaborados. Un museo de la talla de piedra al aire libre.

Ayuntamiento

La Casa Consistorial de Larraona es uno de sus edificios más monumentales.

Fuente de piedra

Larraona cuenta, como todos los pueblos del Valle del Améscoa, con una bonita fuente de piedra.

Lavadero

También con un Lavadero, el lugar en el que las mujeres iban a lavar la ropa hasta que la llegada del agua a las casas hizo que perdiera su función.

Senderismo y escalada

Larraona es (o podría ser, si no hubiese tanta hostilidad con el tema del aparcamiento) uno de los puntos calientes del Parque Natural de Urbasa-Andía en lo que a deportes de montaña se refiere.

Por un lado, en los alrededores existen puntos de interés como el Bosque Mágico de Artea o la Cueva de los Cristinos, por lo que es un lugar estupendo para hacer senderismo.

También es un buen punto de partida para hacer escalada, ya que en las paredes cercanas existen muchas posibilidades para practicar este deporte. Incluso hay un pequeño Parque de Aventura en la localidad, en el cual se puede trepar entre árboles y postes de madera bajo la supervisión de un especialista.

Sin embargo, como decimos, nos fuimos de allí por miedo a ser multados. Cuando volvamos por allí (que seguro que lo hacemos) buscaremos un sitio para aparcar y poder disfrutar de todo esto.

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