Qué ver en la parte baja (y nueva) de Argel

Por mucho que los echaran de allí a patadas, Argel tiene una innegable herencia colonial francesa. No solo en el modo de vida de buena parte de sus habitantes, sino en determinadas zonas de la ciudad hechas al gusto de los invasores franceses. En este artículo os vamos a enseñar una ruta por la parte nueva de Argel, que viene a ser la parte que da directamente al Mediterráneo. En ella encontraréis avenidas al estilo parisino, edificios monumentales y parques que podrían estar en cualquier ciudad de Europa.

La herencia que los franceses dejaron en Argel

132 años. Ese fue el tiempo que Argel estuvo ocupada por los franceses, desde 1830 hasta que les echaron en 1962. Entre medias, la típica colonización en la que intentaron aplicar el modo de vida galo al norte de África. Aunque en general no lo consiguieron, es cierto que a día de hoy se pueden ver muchos elementos que han perdurado.

Sin duda, en Argel lo más destacado de esta herencia colonial francesa es la parte nueva de la ciudad, construida a imagen y semejanza de lo que en Francia se consideraba que tenía que ser una ciudad: grandes avenidas, plazas en las que poner cafeterías, pequeños parques…

Aunque la imagen que teníamos de Argel se corresponde más a lo visto en la Casbah o en la zona alta, lo cierto es que la zona baja (en la que se establecieron los colonos franceses) también es un lugar que merece la pena. En ella están algunos de los edificios más destacados de la ciudad, se respira el mar Mediterráneo y queda latente un conflicto cultural que a día de hoy sigue marcando la realidad de los argelino.

Ruta por la parte colonial de Argel en tres tramos

Os vamos a enseñar una parte enorme de la ciudad, tanto que la hemos dividido en tres zonas. El punto de partida sería la Plaza de los Mártires, que tiene una parada de metro en el medio (vamos, que llegar es bien fácil). Yendo hacia un lado y hacia otro están las otras dos zonas.

No es la parte más turística de la ciudad, así que seguro que alguna cara rara veis (ya que los argelinos no están todavía muy acostumbrados a los viajeros). En cualquier caso, id con los ojos bien abiertos porque esta zona de Argel es una pasada.

La Plaza de los Mártires y alrededores

Como ya hemos dicho, el inicio de esta ruta es la Plaza de los Mártires. En ella hay muchísimo que ver y explorar. Lo primero, lo más obvio, es que está pegada a la Casbah: si todavía no habéis ido por esa zona de Argel (tremendo error) aprovechad para ir a echar un ojo por el bazar o por alguna de sus enrevesadas calles.

En la plaza tiene un lugar destacadas unas excavaciones arqueológicas realizadas en el año 2009, que descubrieron antiguas calles de la Casbah. Merece la pena que os acerquéis a echar un ojo por allí.

Justo enfrente está la Mezquita Djemaa el-Djedid, un templo de mediados del siglo XVII. Es enorme, su cúpula central tiene hasta 24 metros de alto. ¿Habéis escuchado alguna vez la expresión «Argel la Blanca»? Así es como se le llama a veces a la ciudad, debido a edificios como este (y como todos los de alrededor) en los que predomina el blanco por encima de cualquier color.

Justo detrás está el puerto de Argel, al menos su cara más volcada a la ciudad. Si os gusta el trasiego típico de estos sitios, con barcos yendo y viniendo, pescado que se vende allí mismo y curiosos varios, este es vuestro lugar. Volviendo a la Plaza de los Mártires no os podéis perder la Gran Mezquita que está detrás de Djemaa el-Djedid.

Al otro lado de la plaza está la Mezquita Ali Bitchin. Aunque técnicamente forma parte de la Casbah (y, como tal, está bajo el paraguas de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO), es especialmente visible desde la Plaza de los Mártires. La mezquita está consagrada a Ali Bitchin, un veneciano del siglo XVII que se convirtió al Islam, hizo fortuna dirigiendo tropas argelinas en el Mediterráneo y que ordenó construirla con parte de sus ganancias. Tenía un minarete de 15 metros de altura, pero durante la ocupación francesa le redujeron el tamaño.

El «paseo marítimo» de Argel

Con la Casbah a las espaldas, la ruta comenzaría yendo hacia la izquierda. La primera parada es el pequeño Parque Sakiat Sidi Yousef, una zona verde con varias fuentes en su interior.

Justo detrás está el Palacio de Rais, también conocido como Bastión 23. Es un conjunto de tres palacios y seis casas construido entre finales del siglo XVI y principios del XVII. Fue construido para defender la Casbah desde este lado de la costa. Se puede visitar su interior por un euro por persona.

A partir de ahí, lo que hay que hacer es ir subiendo en paralelo a la costa, descubriendo lo más parecido al paseo marítimo de Argel que vais a encontrar. La ciudad no está nada volcada al mar, de hecho en esta zona el Mediterráneo está bastante contaminado, pero encontraréis una zona bastante agradable para pasear con el mediterráneo a un lado.

Hay varios sitios interesantes, siendo quizá el más destacado la zona de El Kettani. Allí encontraréis una bonita plaza llena de vida, unas piscinas al ladito del mar y también una de las poquísimas playas de Argel.

Nosotros estuvimos tomando un té por allí y terminamos el paseo más o menos llegando al Estadio Omar Hamadi, sede del USM Alger (uno de los equipos de fútbol más conocidos de la ciudad). Eso sí, realmente podríamos haber continuado bastante más, ya que Argel es una ciudad enorme.

En busca de la Grand Poste

Volviendo a la Plaza de los Mártires, pero esta vez yendo en dirección contraria (con la Casbah a las espaldas, hacia la derecha), recorrimos ahora el Boulevard Ernesto Che Guevara y el Boulevard Zighout Youcef. Realmente uno continua a otro, solo es cuestión de ir recorriéndolo y admirando la parte más monumental de la herencia francesa.

El paseo merece la pena en su conjunto, con todos esos edificios blancos señoriales. Eso sí, queremos destacar algunos puntos que nos parecen imprescindibles. El primero de ellos es la bonita Plaza Port Saïd, que con sus banquitos y palmeras es un lugar perfecto para hacer un alto en el camino. Es más, en los alrededores de la plaza hay varios cafés en los que poder tomar un té a la menta o una baklava a buen precio.

Después de la plaza hay varios edificios destacados, como la Mezquita Ibn Badis. Llama mucho la atención, pues después de un buen rato viendo solo edificios blancos, aparece esta enorme mezquita de tonos anaranjados. Es una de las más grandes de la ciudad.

Un poquito más adelante, aunque en una paralela, está el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo. Si os gusta esta corriente artística, es una de las instituciones de referencia en el norte de África.

El punto final de este recorrido es la Grande Poste, el enorme edificio que alberga las oficinas centrales del servicio postal argelino. Es un edificio precioso, que generalmente es destacado como lo más representativo de la ciudad. Fue construido en 1910 en estilo neomudéjar y es sencillamente impresionante.

Los alrededores (la Plaza de la Gran Poste) son de lo mejorcito de la ciudad también. Merece la pena que deis un paseíto por el entorno y le pongáis el broche de oro a una buena ruta por la parte francesa de la ciudad.

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