Qué ver en Gollano, la versión más tranquila de Améscoa Baja

El Valle del Améscoa es un remanso de paz a los pies de la Sierra de Urbasa. Prácticamente todos sus pueblos son lugares perfectos para romper con la rutina y disfrutar de la tranquilidad, pero hay uno que destaca especialmente en esas lides: Gollano. Esta pequeña localidad es un paraíso para los que buscamos huir del estrés y disfrutar de las pequeñas cosas. En este artículo os contamos qué ver en Gollano y por qué nos gustó tanto.

Mucho que ver… si se sabe dónde mirar

Ubicado a 640 metros sobre el nivel del mar, el pequeño pueblo de Gollano apenas llega a los 50 habitantes. Sin embargo, atesora varios siglos de historia a sus espaldas, ya que en 1366 ya aparece mencionado en documentos.

Aunque en apariencia Gollano es un sitio sencillo y sin grandes alardes, a finales del XV se construyó una fortaleza-palacio. Hoy en día está en ruinas, pero si se va con los ojos bien abiertos es posible rastrear las huellas de ese pasado esplendoroso.

Pasead por las calles de Gollano y descubriréis rincones con encanto, una parroquia sensacional y una manera de vivir en la que la prisa no está contemplada.

Turismo en Gollano

Parroquia de San Bartolomé

El edificio más destacado es la Parroquia de San Bartolomé, un templo cuyo aspecto actual se debe fundamentalmente a reformas del siglo XVI. En comparación con el resto del pueblo, es una auténtica mole.

Casa Concejil

No muy lejos de la parroquia está la Casa Concejil, que es la más monumental de todo el Valle de Améscoa. Un edificio realmente bonito, junto al cual hay un panel informativo con todo lo que se puede ver en el pueblo.

Fuente y lavadero

En una bonita plaza están la fuente de piedra y el consiguiente lavadero anexo. Como os hemos enseñado en todos los post sobre pueblecitos de los alrededores de la Sierra de Urbasa, nunca fallan ambas construcciones. Puede que hoy en día hayan perdido sus funciones, pero se las recuerda con mucho cariño.

Arquitectura popular

El paseo por Gollano os asegurará poder contemplar diferentes edificios tradicionales, que vienen a recoger cómo ha sido la arquitectura popular en esta zona de Navarra. Desde humildes casas al borde de la ruina hasta amplios caserones que evocan tiempos mejores, incluyendo algún escudo de piedra en las casas más pudientes.

Palacio de Gollano

Para terminar, en las afueras del pueblo, justo al borde de la carretera, están las ruinas del Palacio de Gollano. Como ya hemos dicho, se construyó a modo de fortaleza a finales del siglo XV, aunque lamentablemente hasta nuestros días no han llegado más que unos pocos muros de piedra. Bien harían en poner en valor estas ruinas, ya que de lo contrario la naturaleza acabará dando buena cuenta de ellas.

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