Qué ver en Glencoe (Tierras Altas de Escocia)

Si una persona piensa en los paisajes de Escocia, en seguida le vendrán a la mente montañas en el horizonte, un profundo valle, pequeñas casas diseminadas en inmensas praderas, brumas, alguna que otra leyenda… Todo eso y mucho más es lo que ofrece Glencoe, uno de los entornos más espectaculares de las Highlands. No hay ruta en coche por el país que no atraviese este impresionante valle de origen volcánico. En esta guía os vamos a enseñar la historia del valle, cómo llegar a él y una selección de esas paradas obligatorias que no pueden faltar en vuestro viaje.

Glencoe, la capital verde de las Highlands

Ubicado a escasas tres horas en coche desde Edimburgo, Glencoe viene a significar «valle del río Coe». Su paisaje viene determinado no solo por la erosión de dicho río, sino procesos mucho anteriores. Aunque el origen es volcánico, su aspecto actual viene marcado por los glaciares que hasta no hace demasiado estaban presentes en la zona.

Todo el valle está atravesado por una carretera de doble sentido, la A-82. Aunque si miras en Google Maps te dice que se puede hacer en algo menos de media hora, lo cierto es que no hay un solo viajero a lo largo de la historia que no se haya detenido durante varias horas en él. Y es que la zona es sencillamente impresionante, con todo lo que cabría esperar de las Highlands. Inspiradora, evocadora, llena de magia: no hay palabra que haga justicia a tanta belleza.

El profundo valle, las montañas en el horizonte, los colores que van cambiando a lo largo del año… sus elementos crean a la perfección una imagen que responde a las mil maravillas a la idea preconcebida que todos tenemos de Escocia.

No en vano, Glencoe está grabado a fuego en la retina de todo el mundo gracias a su aparición en algunas de las producciones más exitosas de los últimos tiempos. ¿Quién no ha visto Bravehart, Harry Potter o James Bond: Skyfall? En todas ellas, Glencoe tiene un papel destacado.

Sin embargo, la realidad a veces supera la ficción. A Glencoe se le conoce también como el Valle de las Lágrimas, debido a una masacre ocurrida a finales del siglo XVII. En ella, casi 40 miembros del clan MacDonalds fueron asesinados en nombre del gobierno, a manos de unos soldados a los que previamente habían acogido en sus casas. Fue el castigo que sufrieron por apoyar al bando equivocado, el cual ha pasado a la historia como uno de los episodios más violentos y bochornosos de la historia del país.

Cómo llegar a Glencoe (y qué tal se conduce por allí)

Tal y como hemos dicho, Glencoe se encuentra a tan solo 3 horas en coche desde Edimburgo. Es parada obligada en toda ruta que se haga por las Highlands, aunque también puede ser un buen destino de camino a la Isla de Skye.

Ir a Glencoe en transporte público es casi imposible. Llegar hasta allí es viable, pero solo le sacaréis todo el partido si os podéis mover bien entre sus distintos puntos de interés. Por tanto, dos opciones:

  • Coche de alquiler: la única cosa que tenéis que tener en cuenta es que en Escocia conducen por la izquierda, así que id con ojo. Por lo demás, las carreteras son sencillas y no están demasiado transitadas.
  • Excursión organizada: Glencoe forma parte de prácticamente todos los tours que se hacen por las Highlands desde Edimburgo. Incluso hay excursiones de ida y vuelta en el día, aunque son una paliza.

Todo lo que no te puedes perder

Prólogo: el Páramo de Rannoch Moor

La primera parada obligatoria está antes de llegar a Glencoe. De hecho, no forma parte del valle, pero es un lugar tan impresionante que sería un crimen no hacer una paradita. Pilla de camino desde Edimburgo, así que no tiene pérdida.

Este páramo brutal y desnudo ofrece al viajero todo lo necesario para que su imaginación se dispare. No encontraréis un lugar más romántico (en el sentido decimonónico del término) en toda Escocia.

King’s House Hotel

Ya en Glencoe, la primera parada puede ser el famoso King’s House Hotel, un establecimiento en el que además de pernoctar se puede probar la gastronomía de la zona. Más allá de que entréis en él o no, es visita obligada por dos motivos:

  • El primero, que os permitirá tener una primera toma de contacto con los paisajes de Glencoe. En concreto, tendréis unas buenas vistas hacia Buachaille Etive Mòr, una de las montañas más espectaculares de la zona.
  • El segundo, porque unos adorables ciervos viven cerca de allí y se dejan ver con relativa frecuencia.

The Meeting of Three Waters

La siguiente parada obligatoria es The Meeting of Three Waters, una bonita cascada en la que se unen diferentes riachuelos. No es la cascada más impresionante del mundo, no esperéis una caída de cientos de metros. Sin embargo, es innegable que tiene una atmósfera especial y que la visita está más que justificada.

Three Sisters

Uno de los hits en la ruta por Glencoe es parar frente a Three Sisters o las Tres Hermanas, un conjunto de montañas que lleva dejando sin habla al viajero desde que el mundo es mundo.

¿Qué podemos decir? Típico sitio que es bonito en verano y en invierno, por la mañana y por la tarde, en días soleados y en los que las brumas hacen acto de presencia… Sin lugar a dudas, uno de los espacios naturales más bellos de Escocia.

El cottage de Loch Achtriochtan

Esta parada no suele aparecer en los blogs de viajes, pero nosotros la consideramos imprescindible. Al ladito del precioso Loch Achtriochtan, uno de los lagos que se forman en el valle, hay una pequeña cabañita de madera que siempre nos deja sin palabras.

Centro de Visitantes

Por último, al final de la carretera encontraréis el Centro de Visitantes de Glencoe. Es una mezcla entre cafetería, tienda de regalos, museo y oficina de información turística. Si tenéis en mente pasar varios días sacándole todo el jugo al valle, lo mejor es que vayáis allí y habléis con los rangers que gestionan el centro, pues os darán consejos acordes a la época del año en la que vayáis.

La inmensidad de Glencoe

Para terminar, una recomendación: no os ciñáis a las guías, salíos de los caminos (siempre con precaución), dejaos llevar. Hay tantos viajes a Glencoe como viajeros, y en un lugar con tanta magia lo normal es que os fijéis en cosas que no se fijaría otra persona.

Nosotros recordamos Glencoe con todo el cariño del mundo, como una de las cosas que más nos gustaron de Escocia. Sin duda, volveremos a recorrerlo siempre que estemos por la zona.

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