Ferrol es uno de nuestros destinos favoritos de Galicia. Es de esos sitios que lo tienen todo: muchísima historia, muy buena gastronomía, un entorno privilegiado… En este caso concreto, la realidad ferrolana está marcada por su puerto pesquero y sus enormes astilleros (tanto civiles como militares). La ciudad se ha distribuido alrededor de esta potente industria, es uno de los lugares más potentes a nivel económico de toda la región y su propuesta turística también tiene mucho que ver con esta actividad.

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Ferrol mola
Siempre a la sombra de las otras grandes ciudades gallegas, Ferrol recibe al viajero que quiere darle una oportunidad con los brazos abiertos. Su arquitectura modernista es de primer nivel, su industria naval ha dejado museos de categoría y a nivel gastronómico solo se pueden decir cosas positivas.


Las primeras menciones a Ferrol son de finales del siglo XI, cuando ya se habla de una iglesia en honor al que todavía sigue siendo patrón de la ciudad: San Julián. La ría de Ferrol siempre fue una plaza codiciada, tanto por su fácil defensa como por sus recursos naturales. Por eso, por doquier veréis referencias a viejas fortalezas y antiguos conflictos bélicos, los cuales han ido poco a poco modelando el carácter plenamente gallego de los ferrolanos.
El puerto de Ferrol era conocido como uno de los más seguros del mundo, lo cual sin duda explica el surgimiento de su poderosa industria naval. Montar unos astilleros civiles y militares no es cosa de poco, así que las bases fueron fuertes y a día de hoy es uno de los lugares más dinámicos del mundo en materia de construcción de barcos.

Por cierto, se da la triste casualidad de que el dictador Francisco Franco nació allí, por lo que durante de buena parte de la dictadura la ciudad pasó a llamarse Ferrol del Caudillo. Por suerte, en 1984 le quitaron ese asqueroso apellido y volvió a ser Ferrol.


Hace falta una jornada completa para recorrer Ferrol, ya que es un sitio con mucho que ver y hacer. Nosotros os recomendamos empezar en la Plaza de España, ir en dirección hacia el mar prácticamente en línea recta y volver por la zona alta (la del barrio de Canido). Es un itinerario lógico y eficiente, que os permitirá verlo todo sin dar demasiada vuelta. Seguid leyendo y os mostraremos todo lo que vimos.
Turismo en Ferrol
Plaza de España
Lo dicho: nosotros empezamos a recorrer Ferrol en la Plaza de España. Es la opción más interesante por su ubicación (justo al inicio del barrio de la Magdalena), porque se aparca bien en los alrededores y porque allí está la Oficina de Turismo principal de la ciudad. Tenemos que destacar la atención que nos dieron en ella, pues fue absolutamente fantástica. En pocos sitios nos han dado una información tan buena y con tanta profesionalidad como allí.

Barrio de la Magdalena
Tras el aperitivo que supuso la Plaza de España, nos metimos de lleno en el Ferrol más monumental de la mano del Barrio de la Magdalena. Se trata de una cuadrícula planificada al milímetro, con seis calles horizontales y diez verticales. La antigua burguesía ferrolana nos ha dejado una auténtica joya, en la que la arquitectura modernista brilla con luz propia.

El barrio ofrece decenas de casas de muy alta factura, con galerías acristaladas impresionantes. A pie de calle encontraréis comercios de toda la vida, así como algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. Por último, hay dos enormes plazas estratégicamente distribuidas, de las cuales os hablaremos a continuación.


Recorrer las calles peatonales de A Magdalena es una auténtica maravilla, de lo mejorcito que se puede hacer en una visita a Ferrol. Solo por conocer su barrio modernista y neoecléctico ya merece la pena ir a la ciudad.
Plaza de Armas
El primer gran punto de reunión del Barrio de la Magdalena es la Plaza de Armas, un espacio abierto en 1807. Ha sufrido muchas transformaciones a lo largo del tiempo, incluyendo un cambio de nombre (durante un tiempo fue conocida como Plaza de Churruca), la plantación de árboles y mucho más. Hoy en día su edificio más destacado es el Ayuntamiento de Ferrol, una casa consistorial lujosa y que refleja el poderío económico de la ciudad. El centro, antaño lugar para celebrar mercados, es hoy uno de los espacios sociales más concurridos de la urbe.

Hubo un tiempo en el que la Plaza de Armas se llamó Plaza del Carmen, debido a la construcción de la Parroquia del Carmen. Está en un lateral y bien haríais en visitarla, ya que es uno de los edificios religiosos más notables de Ferrol.


Calle Real
Si vais con el tiempo justo o no queréis recorrer todo el barrio, sin duda os recomendamos que le prestéis especial atención a una de sus calles: la Calla Real. Se trata de la típica arteria comercial que podría esperarse de cualquier capital europea, solo que a la gallega. Más allá de sus comercios y sus restaurantes, merece la pena que levantéis la mirada y contempléis sus magníficos edificios modernistas.


Praza do Amboage
La otra gran plaza del centro de Ferrol es la Plaza de Amboage, en cuyo centro encontraréis (como no podía ser de otro modo) una enorme estatua del Marqués de Amboage. Es un lugar muy concurrido en verano, gracias a las terrazas de los bares y a las sombritas que dan sus árboles.

Así como la Plaza de Armas tenía un templo en el lateral, en la Plaza de Amboage encontraréis la Iglesia de los Dolores. Es un edificio del siglo XVIII en el que destacan los colores blancos de su fachada.

Plaza de Galicia
Abandonamos el Barrio de la Magdalena más o menos por el centro, en dirección al Arsenal Militar. Eso nos hizo atravesar la Plaza de Galicia, otra de las cosas que necesariamente deberíais ver en Ferrol. Allí os esperan un montón de edificios interesantes, como el Teatro Jofre o el de Correos. En mitad de la plaza está el Monumento a los Caídos de África, con su magnífico obelisco de más de 15 metros de alto.

Alameda de Suances
El centro de Ferrol no destaca especialmente por tener muchas zonas verdes, aunque las que tiene son espectaculares. El mejor ejemplo es la Alameda de Suances, conocida también como Cantón de Molins. Es considerada la primera gran alameda de Galicia, ya que fue construida por orden del mismísimo Carlos III en 1784.

De ultramar vinieron todo tipo de especies vegetales, las cuales contribuyeron (junto con un montón de estatuas) a crear un lugar delicioso para pasear y socializar. Pocas cosas hay más ferrolanas que caminar por la alameda a media tarde.


Concatedral de San Julián
Muy cerquita de allí está la Concatedral de San Julián, que comparte su título catedralicio con la de Mondoñedo (en Lugo). Es un templo construido durante la segunda mitad del siglo XVIII, aunque tomando como base una vieja iglesia de estilo romano. Su principal curiosidad es que no tiene planta de cruz latina, como suele ser habitual en estos lares, sino planta de cruz griega. Pese a que tenga una ubicación no demasiado céntrica, su visita es imprescindible.

Mercado de la Magdalena
Al ladito de la concatedral está el Mercado de la Magdalena, algo así como el mercado de abastos de Ferrol. Es el típico mercado de toda la vida, sin ninguna modernez. Está dividido en dos subedificios, uno dedicado a productos del mar (pescados y mariscos que varían en función de la temporada) y otro a productos de la tierra (carnes, frutas, verduras y panes). También tiene un bar con mucha fama.

Arsenal Militar
Buena parte de la superficie de la ciudad de Ferrol está cubierta por el Arsenal Militar, un conjunto que no es visitable más que en algunas zonas. Esto ocasiona que a veces los propios ferrolanos digan, no sin cierto hastío, que tienen un muro entre la ciudad y el mar.

Museo Naval
Por suerte, algunas partes del arsenal han sido puestas a disposición del público. Uno de los espacios visitables es el Museo Naval, cuya visita es gratuita. Os lo recomendamos especialmente, ya que es un museo muy interesante y en el que podréis aprender muchísimas cosas sobre la historia de la navegación y la relación entre los humanos y los mares.

Algunas salas muestran una exposición permanente que parece no haber cambiado en los últimos años, pero otras son un alarde de modernidad. Por ejemplo, hay una reproducción de las embarcaciones que formaban parte del mítico Galeón de Manila que no deberíais perderos.


Exponav
Justo al lado del Museo Naval está Exponav, un museo dedicado a la construcción de barcos y a los astilleros en general. Cuesta 2€, pero si os interesa el tema deberíais acceder a él, ya que tiene fama a nivel internacional.
Plaza de Eduardo Pondal
Cambiamos de tercio para ir ahora a la Plaza de Eduardo Pondal y sus alrededores, donde hay un montón de elementos interesantes. La lista es enorme: el Palacio de la Capitanía, el Parador Nacional de Ferrol, el Monumento a Churruca… Este último es un obelisco que antiguamente estaba ubicado en la Plaza de Armas.

Por allí está también la Iglesia de San Francisco, que a su vez tiene adosada la Capilla de la Tercera Orden. Tampoco deberíais perderos ni la Fuente de San Roque ni la magnífica Casa Antón.

Jardines de Herrera
Si tenéis curiosidad por ver la zona del arsenal militar y los astilleros, sin duda debéis ir a los Jardines de Herrera. No solo es un parquecito realmente bonito, sino que además os ofrecerá una de las mejores panorámicas posibles de ese tramo inaccesible de Ferrol. También podréis disfrutar de unas buenas vistas hacia el Ferrol Vello, del cual os hablaremos un poquito más abajo.


Parque Reina Sofía
Antes de eso, queremos hacer una mención al Parque Reina Sofía. Este antiguo huerto de frailes fue transformado en parque, pero tomando como base la vegetación preexistente. Así, podréis dar un paseo entre naranjos y palmeras. ¡Incluso hay una secuoya!

Ferrol Vello
Llegamos por fin a la que fue una de nuestras zonas favoritas de la ciudad: Ferrol Vello. Se trata del barrio tradicional de pescadores, surgido a partir del primitivo Puerto de Cucuxeiras. Si hasta ese punto habíamos caminado entre largas y espaciosas avenidas, aquí el entramado urbano se torna estrecho e intrincado.

No solo es una buena zona para tapear, sino también para tomarle el pulso al Ferrol más auténtico. Sus calles están repletas de rincones con encanto, en las que lo decadente se da la mano con lo sorprendente. Os aseguramos que esta parte de la ciudad no os dejará indiferentes.


Canido
Por último, nuestras últimas dos horas en Ferrol las pasamos recorriendo el barrio de Canido. Se trata de la parte alta de la ciudad, uno de esos lugares que demuestran que las grandes urbes son organismos vivos y en constante evolución. Lo que hasta hace muy poco era un sitio dejado y tirando a chungo, de la noche a la mañana se convirtió en uno de los grandes activos turísticos ferrolanos.

Buena parte de la culpa de este resurgir de Canido lo tiene el artista Eduardo Hermida, que le ha dado una nueva oportunidad a su barrio de toda la vida a través del street art. Y es que año tras año organiza un evento al que acuden graffiteros de todo el planeta, con la única premisa de dejar en sus muros su propia reinterpretación de Las Meninas de Velázquez. Todo empezó en 2008 y desde entonces Canido ha dejado de ser un lugar gris. El color ha tomado prácticamente todas sus calles y recorrerlas es como pasear por un museo de arte urbano al aire libre.


Algunas de las calles en las que se puede ver más pinturas son la Rúa de San Diego, la Calle Riego, la Calle Alegre o la Rúa Insúa. Incluso hay una pintura (una de las pocas que no son meninas) que se dice que puede ser de Banksy, aunque no está claro del todo. Lo que sí se puede afirmar es que no solo de pintura vive Canido, pues allí podéis visitar también el Museo de Historia Natural de Ferrol.

Os recomendamos encarecidamente pasar por esta zona de la ciudad, ya que respira una energía muy especial. Para nosotros fue una manera increíble de finalizar una ruta que de por sí fue maravillosa.


Comer en Ferrol
Ferrol es toda una potencia a nivel gastronómico. La oferta es tan amplia, variada y económica que puede llegar a abrumar, así que aquí os dejamos unas cuantas recomendaciones.

En cuanto a zonas para comer y tapear en Ferrol, como viajeros os podemos recomendar dos: el barrio de la Magdalena (en concreto la Rúa María y las de alrededor a su paso por la Praza de Armas) y todo el Ferrol Vello (el barrio más antiguo).


Tenéis opciones para todos los bolsillos y de todos los estilos. Nosotros fuimos en busca de comida tradicional gallega, encontrando una buena opción en el Bar El Trilli (Rúa María 103). Allí nos metimos entre pecho y espalda una enorme ración de pulpo y una montaña de mejillones al vapor, acompañadas como corresponde por un vino del lugar.
Excursiones en la Ría de Ferrol
Mugardos
Mugardos es algo así como el vecino de enfrente de Ferrol. Este pequeñito pueblo pesquero está justo al otro lado de la ría, comunicándose a diario cada pocos minutos mediante un pequeño barquito. Es la excursión perfecta, ya que no hace falta ni coger el coche. Allí os esperan buenas playas, un pueblecito de lo más coqueto y su plato estrella: el pulpo a la mugardesa.

Castillo de San Felipe
Por otro lado, no podéis perderos el Castillo de San Felipe. Es una de las tres fortalezas construidas para defender la ría de Ferrol y la que mejor ha llegado a nuestros días. El acceso es gratuito y podréis recorrer infinidad de patios, estancias, pasillos y miradores.

Castillo de la Palma
Por último, al otro lado de la ría está el Castillo de la Palma. En su momento llegaron a instalar una cadena entre este y San Felipe, de cara a impedir el acceso a barcos enemigos. Esta segunda fortaleza no ha sido puesta en valor y en la actualidad su visita es tirando a complicada, por lo que os recomendamos ir a verla únicamente si os interesa mucho su historia.

Mapa turístico de Ferrol
Por último, aquí os dejamos un mapa turístico de Ferrol: