El Burgo de Osma es una de esas localidades que hacen válido el Ni te la imaginas (el eslogan turístico de la provincia de Soria). La declaración de Conjunto Histórico en 1993 vino a recoger una herencia cultural que nos retrotrae a pueblos celtíberos, nos acompaña de la mano por tiempos romanos y nos hace transitar por una larguísima Edad Media. Es Ciudad Episcopal desde el siglo VI, cuando se estableció la Diócesis de Soria. A nuestros días ha llegado una villa alucinante, que pone en valor todo ese legado histórico y que recibe al viajero con una animadísima oferta gastronómica.

Tabla de contenidos
Una villa 2-en-1 con catedral, con universidad y con torreznos
Primero hay que hacer una referencia a la dualidad entre la Ciudad de Osma y el Burgo de Osma. El primer enclave es el núcleo altomedieval que dio comienzo a todo, mientras que el segundo es la villa surgida tras el establecimiento de la susodicha diócesis. Dos realidades que caminan de la mano y que recogen, cada cual a su manera, el esplendor vivido en los tiempos medievales. Están separadas por el río Ucero, aunque la visita normalmente se centra en el burgo.

Allí os esperan todo tipo de joyas: la única catedral de Soria, un recinto amurallado de los que abruman, calles llenas de comercios, una de las universidades más antiguas del país, un enorme castillo… Vamos, que hace falta un ratito para sacarle el jugo a todo.

Además, resulta muy difícil ir a El Burgo de Osma y no echar un ratito en alguno de sus magníficos restaurantes. Nosotros fuimos a lo seguro y nos pasamos por el Bar-Mesón «El Círculo», toda una institución en la ciudad. Esta peña atlética (no olvidemos que aquí nació Jesús Gil) tiene fama de servir los mejores torreznos del mundo. ¡Damos fe de ello!

Como pueblo con gran tradición turística que es, El Burgo de Osma está preparado para recibir a grandes cantidades de viajeros. Buena parte de su casco histórico es peatonal, por lo que os recomendamos ir directamente a los parkings que hay junto a la muralla. A modo de referencia, lo tendréis muy fácil para aparcar si ponéis en el GPS el supermercado Lupa que hay junto a la Avenida Santos Iruela.

Turismo en El Burgo de Osma
Puente Viejo o Puente de la Matilla
Aparcando donde os decimos, entraréis a El Burgo de Osma cruzando el fantástico Puente Viejo. Conocido también como Puente de la Matilla, sirve para cruzar las aguas del omnipresente río Ucero. Ha sido muy reformado con el paso de los años, pero todavía conserva su estructura de piedra original prácticamente intacta. Desde el puente disfrutaréis de una buena panorámica del casco histórico de la villa.

Por cierto, justo antes de cruzarlo están las típicas letronas con el nombre de El Burgo de Osma. Un lugar que suele gustar para hacerse fotos en familia y que en cada lugar del mundo está en la lista de los lugares más visitados.
Murallas
Desde el puente podréis contemplar el tramo más impresionante de las Murallas de El Burgo de Osma. El perímetro actual fue construido ya en pleno siglo XV, cuando la villa era una de las más importantes en muchos kilómetros a la redonda. Buena parte del recinto amurallado ha desaparecido por el crecimiento urbano, pero el tramo que se puede observar en este punto es magnífico.

Parque Fluvial
También hay que mencionar el estupendo Parque Fluvial que surge entre el río Ucero y las murallas. No solo es uno de los grandes espacios verdes de la localidad, sino que también es el lugar de paseo favorito para sus habitantes. Tiene una bonita red de senderos con banquitos y zonas en las que pararse a descansar.

Puerta de San Miguel
Y sí, seguimos «bloqueados» en el puente, pero es que justo va a parar a otro elemento que también merece una mención aparte. Nos referimos a la Puerta de San Miguel, uno de los accesos del recinto amurallado. Su arco de medio punto es uno de los grandes emblemas del El Burgo de Osma.

Iglesia de la Virgen del Carmen
De todos modos, no nos vamos a ir a la zona intramuros todavía. Cruzad el puente y girad a mano derecha, sin pasar bajo la Puerta de San Miguel. Andando un par de minutos llegaréis hasta la Iglesia de la Virgen del Carmen, un bonito templo de estilo románico. Data del siglo XVII y es uno de los grandes aportes de los carmelitas descalzos a El Burgo de Osma.

Portada y Columnas de la Casa del Arcediano
Si seguís caminando llegaréis hasta la Portada y Columnas de la Casa del Arcediano. Hablamos de uno de los edificios que mejor vienen a representar el poder eclesiástico en el El Burgo de Osma, ya que este palacio renacentista era magnífico. Hasta nuestros días solo han llegado la portada y un grupo de columnas que estaban en el patio, elementos más que suficientes para atestiguar el esplendor de esta construcción.

La zona en sí misma es un estupendo parque. El interior ya tiene un toque más medieval, con típicas callecillas estrechas y enrevesadas, pero claramente los alrededores son un paraíso natural.

Plaza de la Catedral
Y sí, por fin nos metemos de lleno en el interior de El Burgo de Osma. Cruzad la Puerta de San Miguel, frotaos los ojos y disfrutad de todo lo que os espera. La bienvenida os la dará la increíble Plaza de la Catedral, el auténtico epicentro monumental de la villa.

Está rodeada de edificios alucinantes, la catedral (de la que ahora hablaremos) siempre está presente y en sus inmediaciones siempre hay mucho ambiente. Eso sí, no es tan agobiante como las calles más céntricas, así que es una toma de contacto perfecta.
La Estatua a los Obispos también os dará la bienvenida, a la vez que os recordará el omnipresente poder del clero en El Burgo de Osma.

Catedral de la Asunción
Como no podía ser de otra manera, el principal emblema de la villa es la Catedral de la Asunción. Es una joya gótica que hunde sus raíces en un templo románico precedente, a la vez que posteriormente ha sido actualizada con elementos barrocos, renacentistas y neoclásicos. Vamos, que su construcción se sitúa en el siglo XIII como una mera formalidad, ya que se trata de uno de esos edificios vivos y que nunca dejan de evolucionar.

En su interior se encuentra una de las bibliotecas catedralicias más antiguas de España, custodiada por un claustro gótico y por una magnífica colección de arte sacro.
Calle Mayor
Donde El Burgo de Osma se pone realmente trepidante y abrumador es en su Calle Mayor, el principal eje del casco histórico. Es una calle medieval de manual: pórticos, casas tradicionales con escudos blasonados, comercios, restaurantes y gente yendo de un sitio para otro.

Si se recorre de punta a punta, en cinco minutos se despacha. Sin embargo, la Calle Mayor de El Burgo de Osma lo tiene todo para atraparos durante horas. Será difícil que avancéis más de diez metros sin pararos a hacer una foto, sin hablar con alguien o sin entrar en una tienda a curiosear.
Palacio Episcopal
Por cierto, al ladito de la Catedral de El Burgo de Osma está el Palacio Episcopal. Es la enésima muestra de que aquí la iglesia ha tenido mucho poder desde que el mundo es mundo. De hecho, que los obispos de Osma residiesen en un edificio tan lujoso no es casualidad. Su fachada renacentista es una maravilla.

Plaza Mayor
Mismas palabras de elogio tenemos para la Plaza Mayor, otro de los puntos calientes del casco histórico de El Burgo de Osma. En ella hay algunos edificios interesantísimos (a continuación os hablaremos del antiguo hospital y de la casa consistorial), pero si por algo destaca es por el conjunto. Es típica plaza castellana porticada, con edificios uniformes y que se presta a ser el centro de reunión de los habitantes de la villa. ¿Queréis conocer de verdad El Burgo de Osma? Pedid sitio en una terraza, sentaos y contemplad la vida pasando ante vuestros ojos.

Antiguo Hospital de San Agustín
En uno de los laterales de la Plaza Mayor de El Burgo de Osma está el Antiguo Hospital de San Agustín, actual Centro Cultural de la villa. Aunque fue concebido para atender a pobres y peregrinos, no escatimaron en gastos. Su fachada románica destaca por una reconfortante simetría y por sus columnas salomónicas.

En el interior, como buen centro cultural, es frecuente encontrar exposiciones temporales y todo tipo de eventos culturales. Entrad si podéis, ya que a la vez os servirá para visitar su estupendo patio.
Ayuntamiento
Al otro lado de la plaza está el Ayuntamiento, una construcción del siglo XVIII en la que el gusto neoclásico de su tiempo quedó grabado a fuego. Sus balcones de hierro forjado y su escudo crean uno de los paisajes urbanos más reconocibles de El Burgo de Osma.

Real Universidad de Santa Catalina
Si seguís avanzando por la Calle Mayor y giráis a la derecha cuando se acabe, llegaréis hasta la Real Universidad de Santa Catalina. Fundada en el siglo XVI, fue uno de los centros académicos más importantes de toda Castilla. Lamentablemente, ha perdido su función docente, pues en la actualidad es un hotel carísimo. Podéis visitar su patio interior aunque no os alojéis allí, ya que ofrece uno de los mejores ejemplos de arquitectura universitaria renacentista de todo el país.

Castillo
Y con eso terminaría la visita, pero si tenéis ganas de caminar todavía tenemos un par de recomendaciones. La primera es la subida al Castillo, una fortaleza de origen celtíbero en la que han quedado huellas romanas, árabes y cristianas. Nosotros nos contemplamos con verlo desde lejos, pero seguro que acabamos volviendo más pronto que tarde.

Yacimiento de Uxama
Por último, al ladito del centro de El Burgo de Osma está el yacimiento arqueológico de Uxama. Esta antigua ciudad celtíbera puede visitarse libremente, siendo un lugar perfecto para entrar en contacto con la herencia prerromana de la Península Ibérica.