Qué ver en Ciboure, la hermana pequeña de San Juan de Luz

Discretamente escondida bajo la sombra de San Juan de Luz, Ciboure es una de nuestras localidades favoritas del País Vasco Francés. No es la más conocida, pero en su término municipal os esperan muchísimas cosas: un patrimonio único, excelentes playas, una de las iglesias más bonitas de la zona… En este artículo os enseñaremos qué ver y qué hacer en este pueblo único.

Paseo entre pescadores, balnearios y boleros

Sobre el papel, Ciboure es uno de esos sitios de turismo de masas. Ya sea por tener un caso viejo repleto de casas con entramado de madera, por sus puertos pesqueros (en plural), por sus playas (también en plural) o por las excursiones de los alrededores.

¿Por qué es entonces un sitio tan poco conocido? Precisamente por lo que hay en las inmediaciones. San Juan de Luz, Hendaya o Bayona son auténticos gigantes del turismo, por lo que en escapadas al País Vasco Francés suelen copar la mayor parte del tiempo de los viajeros.

Por suerte, nosotros vamos a Hondarribia varias veces al año, así que hacemos muchas excursiones por la zona. En una de las últimas nos acercamos a Ciboure… ¡y menudo descubrimiento! Allí encontramos justo lo que queríamos: un sitio igual de chulo que los de los alrededores, pero mucho más auténtico. Al fin y al cabo, en lugar de estar lleno de turistas nos lo encontramos repleto de gente de la zona, por lo que encontramos una atmósfera única.

La visita a Ciboure se puede hacer tranquilamente en una horita. Primero habría que ir a la zona más pegada a San Juan de Luz (se puede llegar caminando, a través del Puente de Charles de Gaulle) y luego ir hasta el final, a la zona de Socoa. Allí os esperan una enorme fortaleza y algunas de las mejores playas del País Vasco Francés.

Turismo en Ciboure

Puerto de Ciboure

Tal y como hemos dicho, nosotros entramos en Ciboure a pie, desde San Juan de Luz. Si hacéis lo mismo, necesariamente la primera visita será al Puerto. Allí os espera un lugar animado, repleto de barcos y con más patrimonio del que cabría esperar: el Puente Charles de Gaulle, el Convento de los Recoletos (siglo XVIII), un faro diseñado por el arquitecto André Pavlovsky…

Eso sí, por encima de cualquier cosa, el principal atractivo que ofrece el Puerto de Ciboure está al otro lado de las aguas. Y es que desde aquí disfrutaréis de la mejor panorámica que existe de San Juan de Luz. ¡No dejéis de asomaros!

Ayuntamiento

Si desde ahí os adentráis un poco en el casco urbano, rápidamente llegaréis al Ayuntamiento (Herriko Etxea en esukera y La Mairie en francés). Ciboure no obtuvo la independencia administrativa hasta 1603, algo más tarde que los pueblos de los alrededores. Por eso, la casa consistorial se acabó instalando en una antigua casona nobiliaria. Por cierto, al ladito está la Oficina de Turismo.

Arquitectura popular

Y, ya que estáis, explorad Ciboure en general. Si os gustan los típicos caseríos vascos, en los que las luminosas fachadas están atravesadas por entramados de madera de colores, sin duda os encontráis en el lugar indicado.

El pueblo es un auténtico museo al aire libre, con innumerables ejemplos de este tipo de arquitectura. Se habla mucho de lugares como Ainhoa o Sare, mucho más turísticos, pero os aseguramos que Ciboure no tiene nada que envidiar en ese sentido.

Por si os sirve de referencia, la Rue de la Fontaine y las adyacentes ofrecen los mejores ejemplos de estas casonas.

Frontón

Si estáis siguiendo este recorrido, acabaréis llegando a la Place du Fronton. Allí, como su propio nombre indica, está el bonito frontón municipal de Ciboure. ¿Acaso esperabais que un pueblo del País Vasco Francés no tuviese un sitio para jugar a pelota?

Fuente

También deberíais llegar, de un modo o de otro, a la bonita fuente de piedra que hay en la Rue de la Fontaine. Data de 1676 y es uno de los emblemas de la localidad.

Escuela Edouard Herriot

Por allí anda también la Escuela Edouard Herriot, uno de los edificios más destacados de Ciboure. Pero vamos, que hay decenas de edificios que podrían ser mencionados: Villa Leïhorra, Villa Lehen-Tokia, la Casa Neria (que sirvió para hospital para las tropas de Wellington entre 1813 y 1814)…

Iglesia de San Vicente

Sin embargo, hay un edificio que destaca por encima del resto. Nos referimos a la Iglesia de San Vicente (Église Saint-Vincent de Ciboure), un templo que por sí solo justifica el paseo hasta Ciboure. Fue construido entre 1551 y 1572 y es una de las iglesias más bonitas del País Vasco. Así, sin medias tintas.

Por fuera es monumental, mientras que por dentro ofrece mil y un detalles: un órgano enorme, un retablo espectacular, un suelo de madera precioso… Es la típica iglesia fruto de la reforma del Concilio de Trento, con muchos elementos traídos del barroco europeo, aunque a la vez tiene la personalidad propia del País Vasco Francés. Hacednos caso: ¡es una visita absolutamente imprescindible!

Casa Ravel

A un par de minutos está la Maison Estebania, conocida también como Maison Mazarin. Sin embargo, actualmente casi todo el mundo se refiere a ella como Casa Ravel, ya que fue el lugar de nacimiento del músico Maurice Ravel, conocido a nivel mundial por haber compuesto ese famoso Bolero que todos hemos tenido que estudiar en las clases de música del colegio.

El edificio del siglo XVII es realmente interesante, ya que no tiene nada que ver con el resto de Ciboure. Su arquitectura es de un marcado estilo holandés, ya que fue puesta en marcha por un comerciante que había visitado Ámsterdam y se había quedado absolutamente enamorado de lo que había visto.

Quai Maurice

Para terminar con esta zona de Ciboure, no olvidéis dar un paseíto por el Quai Maurice. Se trata del paseo que hay junto al mar, desde donde disfrutaréis de unas buenas vistas de la vecina San Juan de Luz, de las propias casas de Ciboure o de una pequeña playa (no muy apetecible, al menos cuando fuimos nosotros).

Puerto de Socoa

Cuando hayáis terminado, tomad el coche e id hasta el final de Ciboure, al barrio de Socoa. ¡Todavía hay sitio para muchas sorpresas! Para empezar, allí tenéis un estupendo puerto, el cual ofrece también unas vistas estupendas del pueblo de al lado. Por cierto, una curiosidad: resulta que allí había una escuela de vela en la década de 1930, en la cual estuvo ni más ni menos que Charles Chaplin haciendo unas prácticas.

Fuerte

Sin embargo, el edificio más relevante es el enorme Fuerte de Socoa, una fortaleza del siglo XVII que fue construida para defender toda la Bahía de San Juan de Luz. Teniendo en cuenta que era la base de los corsarios franceses, toda estructura militar estaba más que justificada.

Playas

Por último, no podemos dejar de hablar de las espectaculares playas de Socoa. No pueden competir ni de lejos con las playas de Hendaya o San Juan de Luz, al menos en lo que a fama se refiere. Sin embargo, os aseguramos que no tienen nada que envidiarle: están limpísimas, sus aguas son cristalinas y su arenas es finísima. Además, son playas dog friendly, por lo que nosotros ya sabemos a dónde vamos a volver año tras año con nuestro perrete.

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