Qué ver en Chefchaouen, el pueblo azul en las estribaciones del Rif

Hacer una guía turística de Chefchaouen (también conocida como Chauen o Xauen) es siempre una experiencia agotadora. Y es que vamos a hablaros de un sitio absolutamente mágico y fascinante, en el que nos da la sensación de que todo lo que os digamos se va a quedar corto. Misma cosa con las fotos: por más que nos hayamos esforzado, es imposible hacer justicia a un sitio así de bonito. Aun así, aquí os traemos este artículo en el que os enseñamos qué ver y qué hacer en la Ciudad Azul. Poneos cómodos y disfrutar del destino más popular de todo el norte de Marruecos.

Turismo de masas made in Morocco

Chefchaouen es un destino muy pintón, de esos que se suelen conocer porque aparecen en las típicas publicaciones de Instagram de lugares increíbles. Su principal seña de identidad son sus calles de color azul, más propias de una película de Tim Burton que del mundo real. A poco que pongáis el nombre de la ciudad en Google, os toparéis con infinitas instantáneas coloridas, idílicas y que os harán morir de la envidia.

Sin embargo, no siempre fue todo tan bonito. De hecho, Chefchaouen fue considerada durante muchos siglos una de las localidades más fanáticas de Marruecos. Era un lugar prácticamente inaccesible para la población no musulmana, que se afanaba en mantener su modo de vida de una forma radical. Hoy en día corren nuevos tiempos y todo está centrado en el turismo, pero nunca está de más recordar que uno de los motivos para que se haya conservado un casco histórico tan bonito fue ese.

Visitar Chefchaouen tiene su miga. Pensad que es un lugar híper masificado, así que aquí va nuestro primer consejo: intentad hacer noche allí. Así, podréis visitar la ciudad en tres momentos distintos: en las horas centrales del día, con todo su esplendor pero a la vez con todo el agobio; al atardecer, cuando los colores de las calles son más bonitos; y a primera hora, instante en el que podréis disfrutar de Chefchaouen para vosotros solos.

Aunque en general nos pareció un sitio fascinante, tenemos que reconocer que hay dos cosas que no nos gustaron de Chefchaouen. La primera es que el casco histórico es el menos real de los que visitamos en el norte de Marruecos. Dicho de otro modo: no esperéis hornos tradicionales o un contacto estrecho con la vida cotidiana marroquí, sino hoteles y tiendas de souvenirs por todas partes. La segunda es que experimentamos muchas situaciones en las que nos sentimos más turistas que viajeros, como al intentar visitar algunas zonas y comprobar como una señora nos pedía dinero por hacer una foto a «su calle». Sin embargo, solo son pequeñas motitas de polvo en el marco de una experiencia única.

Turismo en Chefchaouen

Medina: la ciudad azul

Como no podía ser de otro modo, la gran protagonista de toda visita a Chefchaouen es su medina. Obviamente también deberíais visitar la zona nueva (de ella os hablaremos más abajo), pero en cualquier caso la rock star absoluta es la interminable sucesión de callecitas de color azul.

Calles principales

A modo de referencia, tenéis que tener en cuenta que es un casco urbano con gran desnivel. Hay un espacio principal, la Place Outa el Hammam, que se encuentra más o menos en la zona baja. Sin embargo, las calles más bonitas están en la parte alta.

Para moveros, hay dos arterias principales: la Avenida Hassan I, en la que se concentran la mayor parte de los hoteles; y la Calle Ben Dris, que va hasta la plaza principal. Si os perdéis, podéis tirar de intuición o simplemente darle 10 dírhams a un paisano a cambio de que os lleve a donde queréis ir.

Otra buena referencia son las puertas de la muralla. Básicamente tenéis que tener en cuenta Bab Souk (da a la zona alta), Bab el Ain (comunica la medina con la parte noble de la ciudad nueva) y Bab el Ansar (en el infrecuente caso de que queráis abandonar Chefchaouen por el este).

También merece una mención la Place El Hauta, pese a que quizá no sea el punto más conocido de la medina. Su nombre significa «rodeada» o «protegida por murallas», suponemos que en este caso por los soportales presentes en buena parte de su perímetro. En el centro tiene una fuente estupenda.

Calles pintorescas

En cualquier caso, lo realmente guay de la ciudad es visitar sus pequeñas calles repletas de encanto. Como ya hemos dicho, hay algunas en las que incluso hay gente pidiendo dinero a cambio de fotografiarlas. Es una pena cómo se intentan aprovechar de los turistas, aunque a la vez os damos un consejo: a primera y a última hora podréis hacer las fotos sin pagar.

Un ejemplo notable de esta vergonzosa práctica es Derb el Kadi ben Mayoun, una callecita en la que el postureo se lleva al máximo extremo. No solo podréis hacerle una bonita foto, sino también sentaros en una mesita como si estuvieseis tomando el té.

Otro caso similar está en el Callejón el Rachid. Allí han optado por hacer aun más pintoresca la estampa, colgando decenas de sombreros en una de las paredes. Lugar instagrameable como pocos, siempre a cambio del correspondiente donativo.

Más allá de las callecitas cuquis famosas, os recomendamos pasear sin rumbo fijo por Chefchaouen. Así iréis descubriendo infinidad de rincones con encanto, tan bonitos o más como los que son de pago. Curiosead al máximo, pues nunca se sabe donde aparecerá la siguiente instantánea inolvidable.

A día de hoy, Chefchauen presenta un estado excelente. Son frecuentes las muestras de arte urbano, que generalmente ponen en valor el color azul. Tienen claros los motivos por los que los turistas acuden hasta allí y prefieren dejar los experimentos de lado.

Hablamos de un nivel de bonitismo extremo. De hecho, este párrafo lo hemos escrito única y exclusivamente para tener la excusa de poner una foto más. No os podéis imaginar el calvario que ha sido seleccionar las imágenes para este post, ya que teníamos decenas y decenas de fotografías increíbles. Nuestras familias están hartas de que les hablemos de Chefchaouen.

Place Outa el Hammam

Como ya hemos dicho antes, hay un espacio principal en el corazón de la medina de Chefchaouen: la Place Outa el Hammam. Podéis llegar a ella por las calles principales o simplemente siguiendo a la gente, ya que es el lugar más concurrido de la ciudad.

¿Qué se puede encontrar en ella? Pues un montón de cosas, la verdad. Lo primero que hay que decir es que recuerda ligeramente al ambientillo de Jma el Fnaa, en Marrakech: gente por todas partes, tiendas, restaurantes… A cualquier hora del día encontraréis gente y cosas para hacer.

Eso sí, ahí acaban las similitudes. Y es que en Place Outa el Hammam hay muchísimo patrimonio. Está formada por construcciones con unos soportales chulísimos, bajo los cuales podréis disfrutar de comida típica (aunque también para guiris).

Kasbah

Mención aparte merecen dos construcciones de Place Outa el Hammam. La primera es la Kasbah, un impresionante recinto fortificado de finales del siglo XV. Su muralla tiene hasta once torres de vigilancia, muestra de la importancia del lugar. En la actualidad se puede visitar su interior, en el cual encontraréis un museo, unos jardines e incluso unas mazmorras.

Gran Mezquita

El otro gran edificio de la plaza es la Gran Mezquita, aunque esta no podréis visitarla por cuestiones obvias. Data del siglo XVII y su elemento más característico es el alminar octogonal.

Murallas

Por cierto, no dejéis de contemplar la muralla de Chefchaouen. Siempre se habla de sus callecitas azules, pero os aseguramos que el recinto amurallado también merece la pena. Al menos, a nosotros nos pareció uno de los más bonitos del norte de Marruecos.

Zona francesa

Precisamente, al cruzar la muralla entraréis en la zona francesa, que también merece la pena. En la parte alta (saliendo por Bab Souk) no hay mucho que ver. De hecho, es un sitio con mala pinta y en el que no nos sentimos especialmente seguros. Sin embargo, la zona baja (saliendo por Bab el Ain) es espectacular.

Avenue Hassan II

La principal arteria que deberíais recorrer es la Avenue Hassan II. Junto a ella tenéis algunas cosas interesantes, como el Mercado Central o el pequeño Cementerio Mulay Ali ben Rached. Sin embargo, lo realmente interesante es el ambientazo que hay en esta calle, especialmente al atardecer. Hay mucha gente y un montón de vendedores ambulantes.

Place Mohamed V

La Avenue Hassan II comunica la medina con la Place Mohamed V, un lugar elegante y en el que se congrega la flor y nata de la ciudad. Más allá de sus pequeños jardines, alrededor de la plaza están el Ayuntamiento de Chefchaouen y la Iglesia Católica. Merece la pena conocer también esta versión de la Ciudad Azul.

Donde comer en Chefchaouen

No os faltarán las opciones para comer en Chefchaouen. Es un sitio que vive por y para el turismo, con la parte buena (mil alternativas) pero también la mala (mucho sitio para guiris). Obviamente Place Outa el Hammam es donde más establecimientos encontraréis, pero a la vez son los menos auténticos. Nuestra recomendación que salgáis hacia Bab el Ain y probéis suerte en la zona francesa. De hecho, nosotros comimos en un sitio que está justo al lado de la muralla. Chef Aziz nos dio dos shawarmas absolutamente espectaculares.

Excursiones desde Chefchaouen

Siendo 100% sinceros, Chefchaouen no es el sitio más grande del mundo. Aunque os recomendamos hacer noche allí para disfrutar de la ciudad con diferentes tipos de luz, lo cierto es que se puede ver tranquilamente en una mañana o en una tarde. ¿Qué hacer con el resto de la jornada? Pues por suerte tenéis, a escasos 45 minutos, uno de los espacios naturales más bonitos de todo Marruecos. Nos referimos a la ruta al Puente de Dios y las Cascadas de Akchour, una maravilla que bien haríais en visitar.

Mapa turístico de Chefchaouen

Por último, aquí os dejamos un mapa turístico de Chefchaouen. En él os hemos marcado los principales puntos de interés de la ciudad, aunque una vez más insistimos en que lo mejor es perderse por sus callecitas.

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