Casas Altas fue uno de los pueblos que más nos gustaron del Rincón de Ademuz. La verdad es que es una cucada, gracias a elementos como sus fuentes, sus lavaderos o su iglesia. Estamos ante una visita que no ocupa mucho tiempo, pero que sin duda os dejará con muy buen sabor de boca.

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Pura esencia valenciana en la margen derecha del Turia
No esperéis un trazado monumental como el de Castielfabib, pero lo cierto es que en Casas Altas también se respira un cierto aroma medieval. En esos convulsos tiempos se sitúan sus orígenes, cuando algunos vecinos de Ademuz se establecieron en una pequeña loma situada en la margen derecha del río Turia.

Estos fértiles terrenos, bien situados junto a un cruce de caminos, hicieron que Casas Altas prosperase. Poco a poco fueron llegando buenas noticias al pueblo, en forma de edificios concretos (como el molino) o de logros institucionales. Así, en 1772 se conseguía la independencia eclesiástica, mientras que en 1845 llegó la administrativa. Fue ese año cuando se constituyó como municipio.
Todo iba bien, pero el siglo XX fue dramático en términos demográficos. En alrededor de 80 o 90 años Casas Altas pasó de 700 habitantes a solo 150. Las tradiciones se han mantenido y todavía se puede palpar la importancia de los oficios rurales, pero lo cierto es que el pueblo va a un ritmo diferente que el de la capital de la comarca.

En cualquier caso, para nosotros es una visita obligatoria en la zona. Si algo se puede achacar al Rincón de Ademuz es que es «poco valenciano», ya que su raíces están muy hundidas en los territorios que le rodean. Sus pueblecitos a veces parecen más conquenses turolenses que otra cosa, pero esto no sucede en Casas Altas. Palmeras, cerámicas y otros rasgos culturales afloran aquí con fuerza, ofreciendo el paisaje más de la terreta que se pueda imaginar.
Turismo en Casas Altas
Frontón
Aparcamos la furgo junto al frontón de Casas Altas, que se encuentra a los pies de la carretera. El pueblo luego está como hundido, por lo que no conviene meterse por sus sinuosas y empinadas calles con un vehículo a moto.
Fuente Monumental «El Tornajo»
La primera sorpresa nos la llevamos con la Fuente Monumental «El Tornajo». Se sitúa en el cruce entre la Plaza Barraca, la Calle Abadía y la Calle Calvario. En esa especie de triángulo hay un espacio urbano a medio camino entre la fuente, la plaza y el área recreativa.

Es un sitio súper bonito, con cerámicas que recrean las tradiciones más arraigada de casas altas, fuentes, un abrevadero… Sinceramente, de los conjuntos más bonitos de todo el Rincón de Ademuz.
Iglesia de la Santísima Trinidad
En la céntrica Plaza Serafín Manzano se encuentra la Iglesia de la Santísima Trinidad, uno de los templos más relevantes de la Comarca. Fue construida entre los siglos XVII y XVIII, con elementos claramente diferenciables. Sus diversas ampliaciones se fueron dando según se iba quedando el templo pequeño. Su elemento más destacado es su bonita torre-campanario, cubierta por un tejadillo octogonal repleto de tejas azules.

Ayuntamiento
Como no podía ser de otro modo, Casas Altas también cuenta con su propio Ayuntamiento. Es una casas consistorial sencilla, pero que a la vez recuerda la independencia conseguida en el siglo XIX.

Lavadero de la Poza
En Casas Bajas hay dos lavaderos. El primero de ellos es el Lavadero de la Poza, construido en el año 1953 (según se indica en una inscripción). Es una estructura tradicional pero a la vez moderna, ya que estaba pensada para que sus usuarias pudieran lavar de pie (y no arrodilladas, como solía ser).

Río Turia
Si bajáis hasta el nivel del río Turia, disfrutaréis de una de las estampas más bonitas de Casas Bajas. El río valenciano por excelencia se pone sus mejores galas a su paso por el pueblo, siendo una zona especialmente agradable en los meses cálidos del año.

Molino Harinero
A ese nivel está el Molino Harinero del pueblo, construido a finales del siglo XVIII. Transformó radicalmente la vida en Casas Bajas, pues desde ese momento sus habitantes pudieron dejar de ir a Ademuz para las moliendas. Tiene una estructura clásica, aunque por su fuente de abastecimiento (la Acequia Madre) solo se utilizaba en los meses de invierno. Así, se evitaban problemas en el riego de las huertas durante el periodo estival.

Lavadero del Molino
Por último, el Lavadero del Molino es el otro lavadero de Casas Altas. Su nombre se debe a que está al norte del ya citado molino, siendo alimentado por su misma acequia. Se calcula que podría datar de los años treinta del siglo XX.
