Cariño es un pueblo gallego que ofrece mucho más que un simpático topónimo. Es un municipio de creación tardía (se segregó de la cercana Ortigueira en 1988), rodeado de espectaculares acantilados que os dejarán sin palabras. En su territorio se unen el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico, pudiendo contemplar ambas aguas desde un mismo punto de observación. Además, sus casitas de colores, su tradicional industria conservera y su coqueta playa terminan de redondear una propuesta turística que no podría ser más atractiva.

Tabla de contenidos
Un pueblo único para un entorno único
La visita a Cariño tiene dos partes claramente diferencias. Por un lado, os recomendamos tirar de coche y recorrer sus alrededores, pues en ellos encontraréis hitos geográficos de primer nivel. El Cabo Ortegal o los acantilados de Vixía de Herbeira son los dos ejemplos más destacados. Por otro lado, el casco urbano cariñés es sencillo, acogedor y está lleno de color.


Hablamos de una zona poblada desde antiguo, en la que la economía ha estado siempre relacionado con el mar. Primero fue un puerto pesquero muy destacado, lo cual generó entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX una poderosa industria de fábricas de conserva. Surgió así una burguesía nueva, procedente de otras regiones de España, que acudía al calor de una economía boyante y en pleno desarrollo. Lamentablemente, a finales del siglo pasado la mayor parte de las conserveras cerraron, dando lugar a un declive económico del cual no se han terminado de recuperar.

En la actualidad, Cariño quizá no esté en el top de destinos turísticos gallegos. Sin embargo, no hay viajero que no vaya allí y quede absolutamente enamorado. Ese fue nuestro caso, pues nosotros quedamos fascinados con todo lo que vimos e hicimos en este pueblecito pesquero.

Turismo en Cariño
Casa do Concello (Oficina de Turismo)
Os recomendamos empezar vuestro recorrido en Cariño en la Casa do Concello. Es un edificio bonito y bien ubicado, junto al cual podréis aparcar sin problemas en cualquier época del año. Además, en su planta baja se encuentra la Oficina de Turismo, por lo que podréis haceros con información de calidad para organizar vuestra rutita por allí.

Playa y paseo marítimo
El casco urbano de Cariño tiene dos versiones. Por un lado, está la zona residencial: un conjunto precioso de callecitas de colores y empinadas cuestas. Por otro, está la zona baja, donde se encuentra un pequeño ensanche y también algunos puntos de interés. Nosotros empezamos por esta última, yendo a dar una caminata tanto por la playa como por el cercano paseo marítimo.

Cariño se encuentra muy al norte, quizá no es el lugar más accesible de Galicia. Quizá por eso, toda esta zona de playa nos pareció absolutamente alucinante. Arena fina, aguas tranquilas y casi nadie en los alrededores. Fue un paseíto breve, pero la verdad es que de lo más agradable.


Puerto
Aunque el puerto de Cariño haya vivido ya sus mejores días, tenemos que decir que todavía sigue mereciendo la pena. En sus aguas hay un constante trasiego de barcos pesqueros, los cuales siguen faenando y sirviendo producto de primerísima calidad a toda la zona.

Conservas «La Pureza»
En la introducción os hablamos de la poderosa (aunque desaparecida) industria conservera de Cariño. Pues bien, todavía hay una fábrica que sigue a pleno rendimiento. Es Conservas «La Pureza», una empresa familiar fundada en 1924. Se puede visitar su edificio, que más parece propio de una película de Wes Anderson que de la costa gallega. Además, allí mismo podréis comprar su producto a un precio más que competitivo.


Por cierto, toda la zona está repleta de viejas fábricas de conservas abandonadas. Muchas de ellas tuvieron un edificio destacado que todavía sigue en pie, como es el caso de Artica Conservas (por poner un ejemplo). A poco que os deis un paseo por la zona, encontraréis varios de estos ejemplos de pura arqueología industrial.

Mercado Municipal
Otro testigo mudo de un tiempo más dinámico en cariño es el Mercado Municipal. Este tipo de edificios siempre merecen una visita, aunque solo sea por lo que han significado durante muchas generaciones en todo el mundo.
Casco urbano
Llegó el momento de hincarle el diente al casco histórico de Cariño. Es un pueblo con sabor añejo: calles estrechitas, bares antiguos, comercios de toda la vida… Da gusto pasear por él, pese a que el desnivel sea constante y algunas calles se hagan un poco duras.


Paseando sin rumbo deberíais verlo más o menos todo, ya que es un pueblo tirando a pequeño. Sin embargo, vamos a daros unas cuantas referencias que os ayuden a organizar vuestra visita.
En primer lugar, tenéis tres plazas: Praza Roxa, en la zona baja; Praza Porta da Pulida, que da la bienvenida a la zona histórica; y Praza da Mariña, con su interesante escultura en el centro.

El centro del centro es el antiguo barrio marinero de cariño. Por doquier veréis casitas de pescadores, con sus clásicas balconadas. También veréis muchos edificios de colores, siendo algunas calles especialmente destacadas. Es el caso de la Calle Crescente Veiga, que tiene un montón de edificios interesantes. Misma cosa se podría decir de la unión entre la Calle San Bartolomé y la Rúa Real, siendo el rincón instagrameable por antonomasia. Además, en la Rúa do Campo es donde están las casas con una tipología tradicionalmente marinera más destacadas.


Por cierto, amigos de los michis: Cariño es una localidad llena de gatitos callejeros. Son simpáticos y asustadizos, así que seguro que os acompañan (con un poquito de distancia) en vuestro recorrido.
Iglesia de San Bartolomeu
El edificio más destacado a nivel patrimonial es la Iglesia de San Bartolomeu. Fue terminada en el año 1923, con un estilo marcadamente neogótico. En su campanario todavía repica una campana procedente del barco de vapor Miramar, un navío que encalló en los alrededores a comienzos del siglo XX.

Miradores
Aprovechando que Cariño tiene el casco histórico con un pronunciado desnivel, su zona alta constituye un lugar de observación excelente para los paisajes de los alrededores. Prácticamente cada calle alta tiene algo que ofrecer en este sentido, aunque hay dos puntos que brillan por encima del resto: el Miradoiro do Pósito y el Miradoiro da Rúa Antiga.

Cabo Ortegal
Por último, no os podéis ir de Cariño sin antes ir a visitar el Cabo Ortegal. Es el punto exacto en el que se unen el Mar Cantábrico y el Océano Atlántico, por lo que bien merece una visita. Allí también encontraréis un bonito faro, así que la experiencia no podría ser más completa.

Mapa turístico de Cariño
Para terminar de darle cariño al post de Cariño, aquí os dejamos un mapa turístico: