Qué ver en Canfranc-Estación, la capital ferroviaria de los Pirineos

Canfranc-Estación es uno de esos lugares imperdibles en toda ruta por los Pirineos de Aragón que se precie. Su impresionante patrimonio arquitectónico, el ambientazo que se respira en sus calles y el espacio natural en el que se enmarca hacen que sea un destino de para obligada. En este post os vamos a enseñar qué ver y qué hacer en Canfranc-Estación, la capital ferroviaria de los Pirineos.

Un pueblo surgido en torno a una estación

El propio nombre de Canfranc-Estación ya da pistas al viajero. Originalmente había un municipio, Canfranc, surgido como lugar para atender las necesidades de los viajeros que utilizaban este paso por los Pirineos. A comienzos del siglo XX se inauguró una estación de tren a unos pocos kilómetros, surgiendo a su alrededor un nuevo núcleo de población. En 1944 hubo un incendio en la población original, la cual quedó arrasada casi por completo, lo cual hizo que se tomase la decisión de trasladar el ayuntamiento a la zona nueva.

En resumen: dos caras de una misma moneda. Canfranc y Canfranc-Estación forman un único municipio, pero a día de hoy son dos sitios claramente diferencias. Si bien el primero conserva un marcado carácter de montaña y sigue haciendo del Camino de Santiago una de sus principales señas de identidad, el segundo se abre al mundo como una de las zonas más cosmopolitas de los Pirineos. Su sensacional estación y todo lo que surgió junto a ella son motivos más que suficientes como para ir hasta allí.

No esperéis un lugar perdido en las montañas, sino más bien el típico ambiente que suele darse en los pueblos cercanos a estaciones de esquí. Es decir: gente por todas partes, mucha oferta gastronómica, muchas tiendas… A eso hay que sumarle la presencia de un buen patrimonio arquitectónico, con lo que se da un caldo de cultivo estupendo para atraer a viajeros en cualquier época del año.

Turismo en Canfranc-Estación

Estación Internacional de Canfranc

Resumir en unos pocos párrafos todo lo que hay que decir sobre la Estación Internacional de Canfranc resulta casi imposible. Lo vamos a intentar, pero vaya por delante que va a ser insuficiente y que la única manera de entender la grandeza del lugar es visitándolo.

Estamos ante la cristalización de un sueño: el de unir España y Francia por tren atravesando las entrañas de los Pirineos. Tras diversos proyectos que no dieron frutos, en 1928 se inauguró la Estación Internacional de Canfranc, poniendo en el foco de las relaciones internacionales a este pequeño pueblo de los pirineos. Y se hizo por todo lo alto, con un edificio en el que el hierro es el protagonista.

La estación venía a ser como una especie de ciudad en miniatura, en la que había prácticamente de todo: comisarías, hoteles, cantinas… Eso sí, por encima de cualquier cosa destacaba una: el ir y venir de personas. El trajín fue constante desde la inauguración hasta 1970, cuando el derrumbe de un puente en el lado francés hizo que este sueño se interrumpiese para siempre.

Por el camino, todo tipo de historias: desde nazis buscando el Santo Grial hasta largos convoys cargados de oro (en ambas direcciones), pasando por incendios, la lucha por su control durante la Guerra Civil Española o el comercio de materias primas estratégicas como el wolframio.

Hoy en día, la estación está tratando de encontrar su nuevo lugar en el mundo. Si bien desde el punto de vista de las comunicaciones ha perdido su sentido (únicamente opera trenes de Media Distancia que comunican con Zaragoza), su potencial turístico está fuera de toda duda. La idea es aprovechar esta oportunidad y convertir la zona en uno de los puntos calientes de los Pirineos, haciendo que la estación pase a ser un hotel e incluya servicios como restaurantes, museos o tiendas.

Ayuntamiento

Justo enfrente de la estación está el Ayuntamiento de Canfranc. Merece la pena que vayáis para allá y aprovechéis para ir a la Oficina de Turismo, donde os podréis hacer con un mapa. En Canfranc-Estación hay mucho que ver, pero no está todo precisamente a la vista, así que seguro que os resulta de ayuda.

Iglesia de Nuestra Señora del Pilar

Este pueblo data en su mayoría del siglo XX, así que no esperéis típicas iglesias con un milenio de antigüedad. De hecho, su templo principal es la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, realizada en estilo modernista por el arquitecto Miguel Fisac.

Misma cosa que decir sobre el conjunto. En Canfranc-Estación podéis encontrar una buena muestra de arquitectura popular, pero no os imaginéis casonas de piedra de hace un montón de años. Sin embargo, hay que reconocer que tiene todo el encanto, pues no deja de ser un pueblo de montaña. El ambiente que se respira es fascinante, y las construcciones que se hicieron en el siglo XX ya tienen un aspecto clásico de lo más agradable.

Parques

Pese a que Canfranc-Estación es un pueblo súper alargado, ya que la presencia de las montañas y del río han hecho que no pueda crecer a lo ancho, eso no impide que existan diferentes parques. Por poner algunos ejemplos:

  • Parque de Forestales: en su interior se puede encontrar la Escultura de Ama – Gi, donada por Pedro Rubio.
  • Parque de Donantes: dedicado tanto a los donantes de órganos como a los trasplantados. En su interior alberga el Memorial Benito Ayerbe, en honor del famoso ingeniero.
  • Parque Infantil: incluye un Skate Park.

Centro de Interpretación A Lurte

Este espacio, ubicado en la parte alta de Canfranc-Estación, es uno de los lugares de referencia para el estudio de la nieve y la seguridad en la montaña a nivel europeo. Se pueden contratar visitas guiadas.

Fuerte de Coll de Ladrones

Este antiguo fuerte, original del siglo XVIII y reformado cien años más tarde, fue construido para controlar el paso hacia Francia. Hoy en día pertenece a manos privadas, pero su silueta enclavada en la montaña es una de las señas de identidad de Canfranc-Estación.

Central Hidroeléctrica de Ip

A la entrada del pueblo se encuentra la Central Hidroeléctrica de Ip, la que en su momento fue la mayor central de Europa. El encargado de su construcción fue Miguel Fisac (el mismo que hizo la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar), utilizando hormigón armado y aluminio como materiales principales.

Ruta de los Búnkeres

A las afueras de Canfranc-Estación se pueden contemplar decenas de búnkeres, correspondientes a la llamada Línea P: una organización defensiva que trataba de proteger los Pirineos desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo. Se trata de la mayor obra de fortificación europea construida tras la II Guerra Mundial.

Se puede hacer una ruta por la montaña y visitarlos todos, aunque nosotros optamos por acercarnos al conjunto más cercano al pueblo (a unos 20 minutos andando desde la central hidroeléctrica).

Senderismo

Y, hablando de rutas, son muchas las opciones para practicar senderismo por la zona. Si queréis meteros en la montaña, ir hasta el Ibón de Ip (4 horas solo de ida) es una opción estupenda. Una alternativa más corta sería ir hasta la Cascada Cola de Caballo (1 hora y media de ida). Por el contrario, si preferís estar en los alrededores del pueblo, el Paseo de los Melancólicos os permitirá bordearlo y tener una buena imagen desde las alturas.

Canfranc pueblo

Para terminar, la recomendación de que no os vayáis de allí sin antes hacer una parada en Canfranc, el otro núcleo de población que tiene el municipio. Aunque se quemó buena parte de su trazado urbano, sigue siendo una parada excelente. Nos consta que no muchos viajeros lo hacen, algo que no terminamos de entender ya que es un sitio súper bonito.

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