Qué ver en Calatañazor, la villa medieval de Soria por excelencia

Calatañazor es uno de esos lugares que demuestran que las mejores esencias se guardan en tarros pequeños. En este caso, hablamos de una localidad que a día de hoy no llega ni a 50 habitantes y que está compuesta por apenas tres o cuatro calles. Sin embargo, no nos tiembla el pulso al decir que es uno de los destinos imprescindibles de la provincia de Soria. Y es que no es para menos, ya que se trata de un conjunto histórico de primer nivel. Pura Edad Media a través de un pasado lleno de episodios sorprendentes, casonas en las que el tiempo parece haberse detenido, una iglesia que recuerda el esplendor de otro tiempo y un castillo que a la vez sirve de mirador hacia un entorno único.

Qué ver en Calatañazor, la villa medieval de Soria por excelencia

La villa en la que Almanzor perdió el tambor

La villa hunde sus raíces en tiempos de conquista musulmana, tomando su nombre del árabe Qal`at an-Nusur. No está claro su significado: el pensamiento común habla de Castillo de las Águilas, pero por fonética la última palabra más bien podría ser Torre o Vigía.

Qué ver en Calatañazor, la villa medieval de Soria por excelencia

Más allá del origen, Calatañazor sale en todos los libros de España por la batalla ocurrida en el año 1002. Tiene una parte de realidad y otra de leyenda, pero parece que aquí Almanzor fue derrotado. De hecho, el gran caudillo de los árabes resultó herido y acabó falleciendo poco tiempo después. No hay consenso entre historiadores, pero obviamente le da un lustre a este destino al que no conviene renunciar a la ligera.

Qué ver en Calatañazor, la villa medieval de Soria por excelencia

Lo cierto es que Calatañazor es un pueblo que lo tiene todo. Su casco histórico es uno de los conjuntos medievales más bonitos y mejor conservados de toda España. Se recorre en un ratito (con un par de horas hay tiempo más que suficiente), está repleto de tiendas de artesanía auténticas y también tiene opciones para degustar cocina castellana tradicional. No se puede decir que se conozca la provincia de Soria si no se ha pasado por Calatañazor.

Os recomendamos ir temprano e intentar coger sitio en el pequeño aparcamiento que hay a la entrada. Es cierto que si está lleno podréis ir al parking de la zona alta, pero será como ver una película después de comerse unos cuantos spoilers. Lo bueno de dejar vuestro coche a la entrada es que iréis descubriendo Calatañazor poquito a poco, gozando con cada pequeño rincón con encanto.

Qué ver en Calatañazor, la villa medieval de Soria por excelencia

Un último detalle antes de empezar: en Calatañazor no hay cobertura. Si no lleváis la visita preparada no será especialmente problemático, ya que son unas pocas calles y no hay cosas especialmente escondidas. Sin embargo, os recomendamos preparar bien la visita, ya que es un sitio lleno de matices y que tiene mucho que ofreceros.

Turismo en Calatañazor

Calle Real

El acceso al casco histórico de Calatañazor se acomete por la Calle Real, una de las dos arterias principales de la villa. Parte desde la mismísima carretera que lleva hasta allí (la SO-P-5026) y sube hasta la zona más alta, llegando directamente a las puertas del castillo.

Calle Real, Calatañazor

Aunque técnicamente podría recorrerse en cinco minutos, es uno de esos lugares que atrapan. Es casi imposible avanzar unos metros sin pararse a hacer unas fotos, a entrar en algún comercio o hacer una pausa para flipar con la belleza de esta callecita.

Calle Real, Calatañazor

A ambos lados encontraréis casas de piedra y adobe, en cuyas fachadas suele haber entramados de madera. Herrajes antiguos, balcones corridos y todo tipo de detalles tallados en madera completan uno de los paisajes medievales urbanos más bonitos que hayamos visto nunca.

Calle Real, Calatañazor

Por el camino veréis tiendas, en las cuales podréis comprar productos típicos o pequeñas piezas de artesanía. Nos sorprendieron para bien tanto las calidades que vimos como el hecho de que todo, hasta el último imán de nevera, tuviese un toque artesanal único.

Por cierto, un pequeño detalle. Justo antes de llegar a la casa rural (que también es bar) que se llama Calatañazor, hay una especie de pequeño pasadizo. Merece la pena meterse por él, ya que llegaréis a la parte trasera de las casas. Desde allí podréis tener una vista diferente del pueblo, además de poder contemplar las características chimeneas triangulares de esta zona de Soria.

Calle Real, Calatañazor

Iglesia de Nuestra Señora del Castillo

A los pies de la Calle Real está la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, el principal edificio religioso de Calatañazor. Es un templo románico construido sobre los restos de una antigua fortaleza, lo cual explica su nombre. La mayor parte de la estructura actual data del siglo XII, aunque claramente ha sido reformada y restaurada a lo largo de los años. Se puede visitar su interior, previo pago de 1,5€ en efectivo. Nosotros nos quedamos sin verla, ya que no llevábamos suelto encima. Increíble que esto siga pasando en pleno siglo XXI.

Corral de la Escuela y Estatua de Almanzor

Un poquito más adelante está el Corral de la Escuela, un antiguo patio comunal. Este espacio servía tradicionalmente para albergar reuniones de vecinos y pequeños eventos culturales, aunque a la vez su nombre sugiere relación con el centro educativo que en algún momento habría en Calatañazor.

Corral de la Escuela y Estatua de Almanzor, Calatañazor

En medio de esta coqueta plaza está la Estatua de Almanzor, dedicada al caudillo musulmán. Tenía fama de invencible, hasta el punto de que solo sufrió una derrota en toda su vida: la acontecida en la batalla de Calatañazor. Por eso se dice que allí perdió su tambor.

Plaza Mayor

En lo alto del pueblo está la Plaza Mayor, el espacio en el que confluyen las dos calles principales de Calatañazor. Es una placita no muy grande, pero que tiene una belleza fuera de lo común. Sin duda, de las más bonitas de Castilla. A ello contribuyen las casas con soportales y un montón de elementos que la hacen única.

Plaza Mayor, Calatañazor

Por ejemplo, allí veréis el Rollo de Justicia, una especie de columna que servía para indicar la categoría administrativa de la villa. En ella era frecuente servir la justicia en crudo, exhibiendo a los malhechores que eran condenados o incluso sus cadáveres después de aplicarles la pena capital. Justo al lado está la Piedra del Abanico, en la cual se pueden contemplar restos fósiles de tallos de palmera que podrían tener hasta 25 millones de años de antigüedad.

Piedra del Abanico, Calatañazor

Castillo

Justo detrás de la Plaza Mayor se encuentra el Castillo de Calatañazor. Se encuentra en estado de ruina y ha perdido buena parte de sus elementos, pero sigue siendo una construcción magnífica y que hay que visitar. En primer lugar, por su valor histórico, ya que fue una pieza clave en las luchas entre cristianos y musulmanes a lo largo de la Edad Media. Y en segundo lugar, también por su belleza y por las posibilidades que ofrece.

Castillo de Calatañazor

El Castillo puede visitarse a cualquier hora y de manera gratuita. Apenas quedan unos trocitos de la muralla, algunos lienzos de piedra y parte de la torre del homenaje, pero eso no impide que siga siendo un must en Calatañazor. Se puede entrar a su patio y asomarse a diferentes miradores, a la vez que los muros que quedan en pie ofrecen una imagen a medio camino entre lo romántico y lo decadente.

La experiencia principal consiste en subir a la Torre del Homenaje, a la cual se le han instalado unas escaleras modernas hechas en hormigón. Si subís por ellas, llegaréis a la zona alta, desde donde tendréis unas vistas increíbles del propio pueblo. También podréis contemplar de la mejor panorámica posible de la vega del río Milanos, así como de una estampa única de los campos de cultivo sorianos.

Castillo de Calatañazor

¿Se podría haber musealizado mejor? Probablemente. ¿Con más encanto? Imposible. El castillo está como está, pero sigue integrado a las mil maravillas en el pueblo y es uno de los motivos por los que Calatañazor nos gustó tanto.

Calle del Tirador

La otra gran arteria urbana de Calatañazor es la Calle del Tirador, que va desde la Plaza Mayor hasta la zona baja. Acaba muriendo en la Calle Real, no sin antes ofrecer un montón de edificios de interés. Su nombre podría tener que ver con su cercanía a la muralla o directamente con que en ella hubiese algún gremio relacionado con la fabricación de armas.

El Palomar de Calle del Tirador, Calatañazor

Es cierto que de primeras parece más moderna, al menos si entráis desde la plaza. Sin embargo, a poco que caminéis os resultará igual de encantadora que su paralela. Tiene también elementos únicos, como un antiguo palomar o el frontón del pueblo. Es un sitio acogedor y que parece real, ya que aquí vimos más casas de paisanos que hoteles rurales.

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad

Por último, en el exterior de Calatañazor, a mano derecha del acceso principal, se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Es del siglo XVI y fundamentalmente destaca por su portada renacentista. En el interior alberga la imagen de la patrona del pueblo, por lo que es un edificio muy querido por los habitantes de la villa.

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, Calatañazor

Restos de la Ermita de San Juan Bautista y necrópolis medieval (afueras)

¿Tenéis ganas de más? Pues todavía tenéis a tiro un par de restos arqueológicos de lo más interesantes. Podéis ir a pie desde la ermita anterior o contemplarlos desde lo alto del castillo. Nos referimos tanto a los restos de la Ermita de San Juan Bautista como a los de una necrópolis medieval. Nada mejor para conectar con el pasado más remoto de Calatañazor, así como una buena manera de poner el broche de oro a una visita que sin duda es inolvidable.

Mapa turístico de Calatañazor

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