Buñol es una localidad valenciana que año tras año protagoniza telediarios. El motivo es la Tomatina, un evento que se celebra el último miércoles de cada mes de agosto y que básicamente consiste en una guerra de tomates. Una fiesta conocida en el mundo entero (ha sido escenario en el videojuego Tekken, tiene menciones en Hollywood y en Bollywood, Google le hizo uno de sus famosos doodles), pero que no es lo único que se puede encontrar en tierras buñolenses. De hecho, la localidad ofrece el equilibrio perfecto entre historia, naturaleza, tradiciones, gastronomía y cultura. Es un sitio quizá no tan conocido como otros en la zona, pero que a nosotros nos sorprendió por completo.

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Un paseo entre tomates, fuentes y street art
Rodeado de montañas y ríos, Buñol es un sitio en el que no es difícil sentirse como en casa. Se trata de un lugar de lo más acogedor, en el que hay mucho que ver y a la vez en el que el tiempo pasa despacito. Fuimos allí de casualidad, en el marco de un viaje a Valencia capital, y la verdad es que acabó siendo lo más top del fin de semana.

Buñol es una localidad con muchísima historia. Cruce de caminos y motor económico local, su magnífico castillo dice mucho de la importancia de esta plaza. Hablamos de un sitio que ha tenido marcados altibajos: una Edad Media esplendorosa, el frenazo económico que supuso la expulsión de los moriscos en 1609, el auge derivado de la llegada del ferrocarril a finales del siglo XIX…


Aunque la urbe ha tenido siempre un marcado carácter industrial, en el paso del siglo XX al XXI también ha sabido volcarse en el turismo. En sus calles hay mil cosas que ver, la oferta gastronómica es excelente, hay una vida cultural trepidante… Vamos, que ir a Buñol es buena idea en cualquier época del año, no solo en la ya mencionada Tomatina.

En los siguientes párrafos os vamos a contar cómo fue nuestro recorrido, el cual empezamos directamente en la zona del castillo. Poco a poco fuimos descendiendo hasta el nivel del río, descubriendo con calma sus encantadores callecitas, sus acogedores parques y sus bulliciosos bares. Hacednos caso: Buñol es una maravilla.
Turismo en Buñol
Castillo de Buñol
El Castillo de Buñol es una de las grandes muestras de que el interior de la provincia de Valencia es una maravilla. A veces parece que todo pasa por las playas y las paellas, pero este tipo de joyas no se resignan. Hablamos de una fortaleza erigida sobre un promontorio rocoso en el siglo XI, concebida para dominar el entorno y a cuyo alrededor surgió el resto del pueblo. No ha dejado de crecer, por lo que hoy en día ofrece muestras de todo tipo de estilos arquitectónicos. Vamos, que es como un museo de los castillos españoles.

La principal diferencia entre el Castillo de Buñol y la mayoría de fortalezas es que este no ha sido abandonado ni ha quedado con un uso marginal. Al contrario, se ha integrado plenamente en la vida del pueblo, pasando a ser parte del entramado urbano como si fuese una placita más. De hecho, en su interior hay casas y vive una enorme colonia de gatos, por lo que hablamos de un sitio muy vivo.


Exprimid el castillo, pues tiene mucho que dar. Los accesos son una maravilla, las torres que quedan en pie dicen mucho de su importancia, la plaza repleta de gatos es encantadora y los miradores hacia el resto del pueblo son una pasada. La tranquilidad que se respira en esta antigua fortaleza es maravillosa. Como siempre decimos cuando algo nos gusta mucho, solo por visitar este recinto ya merecería la pena ir a Buñol.

Por cierto, no lo hemos dicho específicamente pero resulta obvio. El Castillo de Buñol no está cerrado, sino que es una plaza más dentro del pueblo. Por tanto, podéis visitarlo a cualquier hora del día y la visita es gratuita.
Museo Arqueológico de Buñol
Lo que sí ocurre es que algunos espacios han sido cerrados por seguridad o por motivos expositivos. Por ejemplo, hay una estancias que se han cerrado y se han convertido en el Museo Arqueológico de Buñol. En él encontraréis un recorrido por la historia de la localidad, arrancando en la Edad del Bronce y llegando prácticamente hasta nuestros días. Hay muchos elementos materiales y también paneles informativos que desgranan todo lo que hay que saber para comprender la riqueza histórica del lugar.

Parque de Borrunes
Justo a los pies del castillo (literalmente está debajo) se encuentra el Parque de Borrunes, uno de los espacios verdes más coquetos y relajados de Buñol. Está relativamente escondido, por lo que lo normal es que no encontréis a nadie allí o en todo caso os crucéis con lugareños. Es un pequeño oasis térmico, ya que sus senderos están protegidos bajo las copas de los árboles y los propios muros de la fortaleza.

Barrio del Castillo
Y vamos ahora con lo que más nos gustó, con muchísima diferencia, de Buñol. Nos referimos al Barrio del Castillo, donde se concentra la auténtica esencia del pueblo. Hablamos de una coqueta sucesión de estrechas y empinadas calles, enmarañadas y dispuestas como se hacía en otro tiempo. Pasear por ellas supone estar frente a cientos de rincones con encanto, siendo un paseo en el que es muy difícil caminar sin hacer una foto cada veinte metros.

Básicamente hablamos de las calles que están en la zona alta del pueblo, envolviendo al castillo. Un trazado de origen medieval en el que lo mejor es caminar sin rumbo y perderse, pues solo así se disfruta la experiencia al 100%. Casitas de colores, calles decoradas por los vecinos y plantitas puestas en cada rincón hacen que sea un espacio mágico y único.


El Barrio del Castillo nos pareció una auténtica locura, sin duda es de las cosas más bonitas que hemos visto en tierras valencianas. Lo que hicimos fue bajar desde el castillo hasta la zona nueva y subir varias veces, pues cada calle nos enamoraba más que la anterior. No hay palabras suficientes para decir lo muchísimo que nos gustó este coqueto barrio, el cual tiene unas vibes que por momentos recuerdan a la Anafiotika ateniense o a los pueblos de Puglia.

Por dar algunas referencias, una buena manera de entrar al barrio es ir desde el castillo hasta la plaza del Doctor Facundo Tomás Carrascosa, y de ahí encarar el callejón que sale hacia abajo. No os podéis perder la calle Quevedo o la calle Castaños, absolutamente mágicas. Misma cosa se podría decir del cruce entre las calles Empecinado y Gravina, desde donde hay una magnífica vista de la cúpula de la iglesia (de la que luego hablaremos).
Plaza del Pueblo
Al final, el paseo por el Barrio del Castillo debería desembocar en la Plaza del Pueblo. Es el auténtico corazón de Buñol: punto de reunión, lugar de paso, eje del ocio y la gastronomía de la localidad. Por doquier veréis referencias a la Tomatina (que tiene aquí muchos de sus actos principales). También es el centro administrativo y político de la localidad, pues en ella está el Ayuntamiento.

La verdad, esta placita nos pareció un sitio maravilloso para hacer un alto en el camino, sentarse en uno de sus bares y tomar algo. A modo de curiosidad, en una esquinita de la plaza, ya yendo hacia la calle Cid, está la fantástica Librería de Doña Leo. Es preciosa, aunque tiene un horario de apertura muy reducido (solo por las mañanas). Pertenece al escritor Máximo Huerta, que suele dejarse ver por allí (ese mismo día estaba en la plaza tomándose algo).


Ayuntamiento
Como ya hemos dicho, en la Plaza del Pueblo está el Ayuntamiento de Buñol. Es una de las casas consistoriales más destacadas de la zona, con una fachada elegante y reconocible. El edificio normalmente está cerrado, pero con frecuencia organiza actos culturales y exposiciones temporales.

Palacio de la Música
Misma cosa podríamos decir del Palacio de la Música de Buñol, toda una oda a la vida cultural de la localidad. Se da la circunstancia de que en el pueblo hay dos sociedades musicales centenarias: La Artística y La Armónica. Dos instituciones aparentemente rivales, pero cuya competencia les ha convertido a ambas en bandas de música referentes. Así, no es de extrañar que exista este edificio en pleno centro del pueblo, en el cual se celebran habitualmente conciertos y actos culturales de todo tipo.

Parroquia de San Pedro Apóstol
A pocos pasos de allí está la Parroquia de San Pedro Apóstol, el principal edificio religioso de Buñol. Data del siglo XVII y en la actualidad tiene un estilo bastante ecléctico, ya que nunca ha dejado de sufrir reformas. Por fuera no parece gran cosa, pero por dentro es una pasada. Nos sorprendió mucho, tenemos que reconocerlo.

Molino de Galán
Volviendo a los edificios culturales, en Buñol destaca especialmente el Molino de Galán. Hablamos de una antigua fábrica de papel, a la que el tiempo le ha hecho reconvertirse en espacio multiusos. En la actualidad hace las veces de Oficina de Turismo, Biblioteca, Museo de la Tomatina e incluso centro deportivo. Conviene visitarlo tanto en la zona baja (más o menos a nivel del río) como en la fachada que da hacia la zona alta del casco histórico, ya que son dos caras muy distintas.

Parque Fluvial
Buñol está rodeado de agua, por lo que no debe sorprender la presencia de su magnífico Parque Fluvial. Se trata de un largo recorrido que sigue el curso del río, el cual se ha acondicionado para poder ser transitado tanto a pie como en bicicleta. En él caminaréis sobre pasarelas de madera, tendréis a mano zonas para hacer un picnic y podréis disfrutar de la vegetación local. Conecta algunos de los puntos más interesantes de Buñol, como el Molino de Galán o el Parque de San Luis.

Parque de San Luis
Precisamente, ahora queremos hablaros del coqueto Parque de San Luis. Es una zona ajardinada repleta de sorpresas, que a la vez tiene un papel protagonista en las fiestas patronales de Buñol. En esos días el ajetreo es enorme, pero el resto del año es un espacio perfecto para dar un paseo relajado y en comunión con la naturaleza.

Auditorio Municipal
Desde el parque se puede entrar al Auditorio Municipal de Buñol, una muestra más del compromiso de la localidad con la cultura. Tuvimos la suerte de poder verlo por dentro, ya que cuando estábamos por allí se encontraban ensayando para un concierto al día siguiente. ¡Menuda pasada! Se ha integrado perfectamente en el hueco de la montaña, creando un recinto absolutamente único. Además, tiene mucha fama por su acústica, la cual a nosotros nos resultó impresionante incluso en un simple ensayo.

Ermita de San Luis Beltrán
Al final del parquecito está la Ermita de San Luis Beltrán, un templo muy importante para Buñol. Al fin y al cabo, está dedicado al patrón del municipio. Fue construida en el siglo XVIII y en su interior está la imagen del santo, la cual es venerada todo el año. Eso sí, es durante la romería cuando se viven los momentos de mayor fervor.

Manantial de San Luis Beltrán
Al lado de la ermita está el Manantial de San Luis Beltrán, uno de los lugares más especiales de la localidad. Allí brota el agua de manera natural, en un acuífero que tiene fama por su pureza. De hecho, no sería raro que vieseis a lugareños aprovisionándose con varias garrafas.

Parque El Planell
Otra zona verde que no deberíais perderos en Buñol es el Parque El Planell. Está algo alejada del centro, pero os aseguramos que merece la pena. Nosotros llegamos hasta ella porque en los alrededores hay un pequeño aparcamiento que resulta perfecto para dormir en la furgoneta, pero la zona ofrece un paseo buenísimo.

Fuentes de Buñol
No queremos hacer un post sobre Buñol y no mencionar sus fantásticas fuentes. Están repartidas por todo el municipio: unas son monumentales, otras recientes, otras muy modestas… Sin embargo, todas ellas ponen de manifiesto la estrecha relación entre los buñolenses y el agua. Hay incluso una Ruta de las Fuentes, hecha por alumnos del colegio de Buñol, con un itinerario que recorre todo el pueblo a través de sus puntos de agua. Algunas de las más interesantes son la Fuente de San Luis o la Fuente de San Juan.


Ruta del Agua
Por último, en Buñol hay una ruta de senderismo absolutamente imprescindible: la Ruta del Agua. Es un recorrido circular que conecta el casco histórico de la localidad con lugares mágicos, como la Cueva Turche o la Cueva las Palomas. En verano está especialmente transitada, ya que pasa por diferentes zonas de baño que son muy del gusto de los lugareños. Os recomendamos hacer este recorrido, es una maravilla.
