Qué ver en Brienz, el pueblo con la calle más bonita de Europa

Brienz es un pueblecito que se enmarca en el paisaje más alpino que podáis imaginar, rodeado de un precioso lago de aguas turquesas y a la vez protegido por montañas de postal. Su tranquilo casco histórico tiene el atrevimiento de ofrecer una calle que presume de ser la más bonita de Europa. ¿Cómo perderse un lugar con semejante carta de presentación?

Excelencia a orillas del lago

Al encontrarse a 20 minutos en coche desde Interlaken, Brienz puede ser un complemento perfecto para las típicas excursiones por la zona: Lauterbrunnen, Grindelwald, Top of Europe… Sin embargo, Brienz es mucho más que un simple acompañante, ya que es una localidad que brilla con luz propia.

El pueblo está formado fundamentalmente por casas de madera, de esas en las que el tiempo parece haberse detenido. Es un sitio perfecto para dar un paseo de la mano y disfrutar de su silencio y de la quietud que ofrecen las orillas del lago sobre el que se asienta.

Brienz cuenta con una larga tradición de artesanos, entre los que se incluyen maestros talladores de madera y algunos de los mejores constructores de violines del mundo. Eso se traduce en que cada rincón es susceptible de ofrecer un detallito inverosímil. Llevad la cámara siempre a mano, porque el pueblo tiene mucho que ofrecer.

Turismo en Brienz

Hauptrasse, la calle principal

Todo el pueblo de Brienz se articula alrededor de la Hauptrasse, la calle principal. La verdad es que nos generó sensaciones encontradas: por un lado os diríamos que es preciosa, porque realmente está repleta de edificios de madera increíbles; pero por otro lado nos agobió un poco, ya que por ella transcurre la carretera que atraviesa el pueblo.

En cualquier caso, es una visita obligada, ya que os permitirá conocer la versión más monumental de Brienz. Además, es la forma más rápida de moverse entre sus diferentes puntos de interés.

Por cierto, la mayor parte de los aparcamientos (todos de pago) que hay en Brienz están en esta calle, así que la visitaréis de manera casi obligada.

Iglesia Reformista

Si venís desde Interlaken, la bienvenida al pueblo os la dará la Iglesia Reformista de Brienz. Se trata del típico templo alpino, elaborado con materiales de la zona y que presume de su sencilla arquitectura. En su silueta, visible desde prácticamente todo el pueblo, destaca por encima de todo una preciosa torre.

Bruhngasse, la más bonita de Europa

Antes os decíamos que Brienz es un pueblo con una larga tradición en el trabajo de la madera. Ese comentario sirve para introducir a la Bruhngasse, la que probablemente sea la mayor atracción turística de la localidad. Los suizos son gente prudente, así que no se pronuncian sobre el tema, pero lo cierto es que fuera del país se la conoce como la calle más bonita de Europa.

Más que calle es un callejón, ya que es cortita y tirando a estrecha. Sin embargo, en ella encontraréis un panorama difícil de olvidar, con un buen puñado de casas de madera (fundamentalmente del siglo XVIII) decoradas hasta el más mínimo detalle con esculturas de madera, plantas y todo tipo de detallitos.

Aunque la Bruhngasse se lleva la fama, aprovechad para visitar todas las calles colindantes, ya que son más o menos iguales. Es una zona absolutamente increíble, de lo mejorcito que se puede ver en el centro de Europa.

Museos

Pese a no ser el sitio más grande del mundo, Brienz tiene una oferta de museos más que correcta. Algunas de las opciones más destacadas son:

  • Schweizer Holzbildhauerei Museum: el Museo Suizo del Tallado de la Madera. Si habéis quedado fascinados con las casas de la Bruhngasse, no podéis dejar de visitarlo.
  • Museo al Aire Libre de Ballenberg: hasta 90 casitas antiguas traídas de diferentes rincones de Suiza, para poder aprender más sobre la vida rural.
  • Wildpark: una especie de minizoo al aire libre, abierto las 24 horas del día. En él podréis adquirir cajas de comida por un franco (llevad efectivo) y alimentar con vuestras propias manos a cabras, ciervos o marmotas.

Paseo ribereño

Pero si un lugar nos llegó al corazón en Brienz, sin duda fue el paseo ribereño. Toda la orilla del lago está comunicada por una sucesión de pequeños puertos deportivos, parques infantiles y avenidas por las que pasear tranquilamente. Es una zona en la que no pueden circular coches, por lo que podréis recorrerla con absoluta tranquilidad.

La verdad es que nos entretuvimos allí un montón de tiempo, pero es que no esperábamos pasárnoslo también. Esculturas, paneles informativos, vistas panorámicas sobre el lago… También nos parece un must.

Excursiones por los alrededores

Brienz es un buen sitio para establecer un campamento base y explorar la zona al máximo. Más allá de tener relativamente cerca excursiones mitiquísimas como Top of Europe, lo cierto es que lo alrededores del pueblo dan para mucho. Por poner algunos ejemplos, en las inmediaciones podéis visitar las Cascadas de Giessbach, montar en el adorable tren de vapor Brienzer Rothorn o disfrutar de cientos de kilómetros de pistas de senderismo.

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