Bauduen riza el rizo en las Gargantas del Verdón. A todo lo que cabría esperar de esta zona de la Provenza (callecitas con esencia medieval, restaurantes ultra acogedores, un castillo) se le suman atractivos turísticos insospechados, como una playa o un olivar gigante. Para nosotros fue el final de la ruta, por lo que llegábamos bastante cansados. Sin embargo, lo que vimos nos gustó tantísimo que acabó siendo una de las mejores paradas de todo el viaje.

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Un remanso de paz en medio del Verdón
La cara sur de las Gargantas del Verdón, sobre todo en el extremo occidental del Lago de Sainte-Croix, es intensa y trepidante. No diremos que está masificada (un poco sí), pero desde luego es un destino muy popular y que está muy desarrollado. Bauduen rompe con todo eso, ya que es un auténtico remanso de paz. Como si fuese un secreto que los habitantes de la Provenza guardan para sí mismos, disfrutando de lo mejor con calma y tranquilidad.

Según lleguéis, os encontraréis con un enorme aparcamiento. A un lado os esperan las aguas turquesas del lago, mientras que al otro os recibe un casco histórico delicioso. Pensad en callejuelas empedradas, casitas con las contraventanas de colores, plazas llenas de encanto, tiendas de artesanía y un montón de miradores a los alrededores. Ya hemos declarado nuestro amor a esta zona de Francia en otros muchos posts, pero de verdad que todo nos dejó sin palabras.


El origen de Bauduen se sitúa en la Edad Media, cuando se creó un pequeño puesto fortificado para vigilar los caminos alrededor del río Var. De esa época todavía quedan muchas trazas, a través de restos arqueológicos o de viviendas de la época. Sin embargo, todo cambió en los años 70 del siglo XX, pues la construcción del lago hizo que la lógica del pueblo cambiase para siempre.


Eso sí, la adaptación a los nuevos tiempos se hizo sin perder la esencia de la villa. Es cierto que a día de hoy hay playa, puerto y muchas empresas que ofrecen actividades acuáticas, pero Bauduen sigue conservando su encanto medieval. Insistimos en que las pulsaciones en este destino van a un ritmo más que tranquilo, lo cual es de agradecer en los tiempos en los que vivimos.

Turismo en Bauduen
Playa
Tras aparcar, los ojos se nos fueron directamente a la playa. No pudimos evitar acercarnos a este pintoresco rinconcito del Lago de Sainte-Croix, sin duda una carta de presentación excelente. Como ya hemos anticipado, encontramos todo lo contrario al barullo de otras zonas del lago. ¡Qué tranquilidad! ¡Qué gusto un sitio así!

Puerto
Justo al lado de la playa de Bauduen, aunque a una distancia más que razonable, está el puerto. Allí mismo podéis contactar con empresas locales, en las que podréis alquilar embarcaciones o kayaks.

Castillo
En dirección opuesta al agua está el Castillo, que honestamente parece cualquier cosa menos una fortaleza. En la actualidad es un restaurante, pero en su momento fue básico para el control de la zona.

Oficina de Turismo
La bienvenida al casco histórico os la dará la Oficina de Turismo, situada en la antigua forja. Hasta bien entrado el siglo XX siguió trabajando allí el herrero de Bauduen.

Lavadero
Y justo enfrente hay un pequeño Lavadero, el cual se encuentra en perfecto estado de revista. Como ya hemos repetido hasta la saciedad en todos los post sobre las Gargantas del Verdón, este tipo de estructuras fueron clave en la zona hasta la llegada del agua potable a las casas.

Olivar
Aunque no venía en el mapa turístico, en la Oficina de Turismo nos dieron un tip bastante curioso. Resulta que si se va por la calle que bordea al castillo y se camina un poco, se puede llegar hasta un gran olivar que hay a las afueras del pueblo. No esperéis el típico mar de olivos jienense, pero no esperábamos esto en una zona así.

Panorama
Empezamos a recorrer las principales callecitas de Bauduen. Llevad calzado cómodo, ya que es un continuo subir y bajar cuestas. De entrada, fuimos siguiendo las señalizaciones hacia L’Art en Jouet, un museo del que os hablaremos más adelante. Antes, esos mismos carteles nos llevaron hacia el panorama: un mirador que ofrece unas vistas de 180º hacia el lago. De las mejores estampas del pueblo. Está situado justo en la Rue Peire Blanc.

Antiguo Presbítero y Hospital
Justo detrás del mirador están tanto el antiguo Presbítero como el Hospital de peregrinos. El primero básicamente acogía a una de las principales figuras religiosas del pueblo, mientras que el segundo prestaba servicio a las gentes que iban de camino a Santiago de Compostela.

L’Art en Jouet
Al ladito está la entrada a L’Art en Jouet, un curioso museo que en muy poco tiempo se ha convertido en uno de los emblemas de Bauduen. En él podréis ver diferentes escenarios en los que se recrean periodos históricos… ¡con muñecos de Playmobil! Hay que pasar por caja para entrar (6€ por persona, precio de 2025).

Église Saint Pierre
Y a escasos metros de allí está la Église Saint Pierre, el principal templo de Bauduen. La iglesia original hundía sus orígenes en la alta edad media, pero fue demolida en 1572 por los hugonotes. Aun así, el edificio actual es una pasada y deberíais ir a verlo.

Oratorios
De todos modos, la fe se ha repartido de manera muy diversa por Bauduen. En diferentes calles encontraréis pequeños oratorios, que básicamente se reducen a un pequeño monolito de ladrillo con una figura en el interior. Por orden de aparición en la ruta, primero vimos el Oratorio de Notre Dame (al ladito de Saint Pierre), después el Oratorio de Saint Lambert y un poquito más abajo el Oratorio de Saint Laurent.

Portal Neuf
Para entrar a esta nueva zona de la ciudad pasamos junto al Portal Neuf, una de las muchas puertas que en su momento daban acceso a la villa. Esta fue restaurada a comienzos de los 2000, por lo que sigue en un estado de conservación estupendo.

Memorial de la I Guerra Mundial
No podía falta un Monumento de la I Guerra Mundial, que en el mapa turístico aparece directamente señalado como monumento a los muertos. Sigue la estructura típica de este tipo de memoriales, recogiendo los nombres de los habitantes de Bauduen que cayeron en el conflicto.

Pozos
Por cierto, justo al lado hay dos pequeños pozos cubiertos. En la actualidad están en desuso, pero en su momento eran claves para el aprovisionamiento de agua en el pueblo. Está abastecido directamente por el río Verdón.


Ayuntamiento
Pasamos junto al Ayuntamiento, que es realmente bonito. Como en casi todo lo que vimos en Bauduen, es un magnífico ejemplo de construcciones de su tipo en la zona.

Capilla de Saint Lambert
La Capilla de Saint Lambert no fue originalmente tal cosa, sino una vivienda. Sin embargo, ahí nació el patrón de Bauduen (el que la da nombre), por lo que en 1884 fue comprada y transformada en un templo para poner en valor su figura.

Rue Longue
Vamos a hablaros ahora de las dos calles principales del centro de Bauduen. La primera es la Rue Longue, que serpentea por el centro de la localidad. En ella encontraréis muchos de los edificios de los que os hemos hablado, pero también brilla como conjunto. Típica callecita medieval por la que siempre da gusto pasear.

Jardín de la Paz
Justo en medio de la calle está el Jardín de la Paz, una pequeña zona verde. Puede que por sí misma no sea gran cosa, pero es una de las poquitas zonas verdes que hay en el centro de Bauduen y como tal bien merece una visita.

Rue Grande
La otra gran arteria urbana de Bauduen es la Rue Grande. En ella encontraréis un bonito reloj solar, un montón de casas históricas y varios edificios interesantes.

Coulée 5812
Resulta que en Bauduen también hay espacio para el arte contemporáneo. La mejor muestra de ello es Coulée 5812, un monumento elaborado por el artista Eric di Fruscia. Está entre el casco histórico y las aguas de Lago de Sainte-Croix.

Lavadero
Por último, vimos un lavadero que también hace las veces de fuente. Es conocido como Le Paty, data de finales del siglo XVIII y fue el último monumento que visitamos en Bauduen.
