Ademuz es la capital del Rincón de Ademuz, esa anomalía geográfica que hace que haya una islita de la Comunidad Valenciana entre Cuenca y Teruel. Es un pueblo de poco más de 1000 habitantes, pero os aseguramos que tiene todo lo necesario para sorprender al viajero. Dispone de una propuesta turística de lo más elaborada, hay mucho que ver, los alrededores están trufados de rutas senderistas y se come de maravilla. No se puede pedir más.

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Recorriendo Ademuz con los cinco sentidos
Custodiado por cuatro montañas de hasta 1517 metros y regado por las aguas del río Turia, Ademuz es un municipio acogedor a más no poder. Como ya hemos anticipado, tiene un casco urbano repleto de atractivos turísticos. A su vez, este se integra en un entorno agradable y por el que caminar es una gozada en cualquier época del año. Por último, concentra la mayor parte de los servicios del Rincón, por lo que también es visita obligada si queréis probar su gastronomía o hacer cualquier gestión.
La mejor manera de aproximarse a Ademuz es ir a su Oficina de Turismo, donde organizan las rutas Ademuz con los 5 Sentidos (de las que ya os hablamos en su momento). Además de esas visitas guiadas, allí podréis conseguir mapas, folletos y todo tipo de información para sacarle todo el jugo al pueblecito.

Lo que sí os decimos es que no se trata de la típica visita cómoda que se hace de un tirón. Ademuz tiene un centro histórico estupendo, pero también un par de cosas en altura. La propia Oficina de Turismo está algo retirada, así que tendréis que utilizar el coche o pegaros buenas caminatas. En cualquier caso, todo esfuerzo merece la pena.
Vamos a enseñaros ahora todo lo que ver y hacer en Ademuz. Nosotros le dedicamos una mañana a la zona más céntrica, mientras que aprovechamos otros ratitos del finde en la zona para ver las zonas periféricas. ¡En seguida os contamos!
Turismo en Ademuz
Ermita de la Virgen de la Huerta
No se nos ocurre mejor manera de empezar la visita a Ademuz que visitando su magnífica Ermita de Nuestra Señora de la Huerta. Es el edificio más antiguo del pueblo, se le considera una de las grandes joyas de la arquitectura románica valenciana y para verla por dentro hay que ir con una de las visitas guiadas del ayuntamiento.

Por fuera el edificio quizá no dice gran cosa, ya que es chiquitito y se le ve sufriendo en su disputa con el tiempo. De hecho, el porchecito que hay junto a la portada parece que se vaya a venir abajo en cualquier momento. Al fin y al cabo, hablamos de un templo del siglo XIII.
Eso sí, no os dejéis llevar por las apariencias. El interior os dejará sin palabras: por la belleza de sus tres naves, por los arcos románicos o por sus pinturas murales góticas. Estas últimas han sido restauradas recientemente, por lo que se encuentran en perfecto estado de revista.


Por cierto, una curiosidad. El nombre viene dado porque estaba en la antigua zona de huertas, como no podía ser de otro modo. La urbanización ha avanzado y en la actualidad está rodeada de edificios, pero hay usos y costumbres que no se pierden. Y es que en las inmediaciones hay varios agricultores que venden sus productos en garajes e improvisados tenderetes. El producto estrella es la manzana esperiega, una variedad autóctona de la zona. Es uno de los grandes símbolos de la identidad ademucera.
Calle Mesón
Para hincarle el diente al centro de Ademuz, nada mejor que subir por la Calle Mesón. Es una de las principales arterias del conjunto urbano, por lo que está repleta de comercios, de edificios interesantes y de historias. Caminando por ella veréis fuentes bellamente decoradas con cerámica local, os llegará el olor de hornos de pan y os cruzaréis con los hospitalarios vecinos del pueblo.

Hay mucho que ver y que hacer en la Calle Mesón. Quizá su punto más emblemático sea el antiguo cine, que en la actualidad hace las veces de Casa de la Cultura. Por doquier veréis también referencias a las albadas, una de las tradiciones locales más arraigadas. Mozos y mozas del pueblo, acompañados de bandurrias y guitarras, ejecutan piezas musicales tanto el 8 de diciembre (la iniciación) como el 25 de diciembre (que es el día grande). En otros pueblos la Navidad es para el recogimiento en familia, pero aquí se pegan una buena fiesta que se prolonga durante todo el día y toda la noche.
Iglesia de San Pedro y San Pablo
La calle va a parar a la Iglesia de San Pedro y San Pablo, el principal edificio religioso de la localidad y de todo el Rincón de Ademuz. El templo fue construido en la primera mitad del siglo XVII, con la intención de sustituir la vieja iglesia que estaba en la zona alta. Así, vino al mundo un templo barroco espectacular, que fue decorado en la centuria siguiente con bellos retablos y con muchísimo patrimonio que ha llegado a nuestros días.

Para verla por dentro, tres opciones: esperar a que haya misa, disfrutar de alguno de sus conciertos (tiene una animada vida cultural) o enrolaros en una visita guiada de Ademuz con los 5 Sentidos. Sea como fuere, merece la pena recorrerla por dentro, ya que tiene de todo. Allí os esperan un montón de capillas (destaca sobretodo la de Santa Generosa), retablos de madera, enterramientos, una sacristía…


Por cierto, la Plaza de la Iglesia también es muy interesante. Ha tenido diferentes configuraciones a lo largo del tiempo, pero en la actualidad han apostado por convertirla en un espacio abierto y de reunión. En un rinconcito hay un bar, en otro una carnicería de las de toda la vida y al fondo un mirador para disfrutar de la parte baja del pueblo.
Portal y calle de San Vicente
Así como entramos a la plaza por la Calle Mesón, salimos de ella por la Calle de San Vicente. Nos dio la bienvenida el Portal de San Vicente, uno de los muchos ejemplos que perduran del antiguo recinto amurallado de Ademuz. En este caso, es el punto que separa la ciudad nueva (por la que veníamos transitando) de la ciudad antigua. Desde aquí en adelante todos los edificios tienen un aroma mucho más añejo.

Plaza de Elvira Lindo
El punto más destacado de la parte vieja de Ademuz es la antigua Plaza del Ayuntamiento, renombrada en el siglo XXI como Plaza de Elvira Lindo. La escritora de la legendaria serie de libros infantiles Manolito Gafotas tiene una férrea conexión con el pueblo, ya que es donde nació su madre y donde pasó prácticamente todos los veranos de su niñez. Como la propia literata ha dicho, sus vivencias en territorio ademucero han sido una gran fuente de inspiración para sus obras.

Casa Consistorial
El edificio más destacado de la plaza es, como no podía ser de otra manera, el Ayuntamiento. Ademuz cuenta con una casa consistorial moderna y funcional, pero que a la vez se ha integrado a la perfección en el conjunto de la plaza.
Casa Abadía
En un costado está la Casa Abadía, en la cual vive el cura de Ademuz. Antaño era la Casa del Médico, así que todavía hay gente que la llama así. En cualquier caso, es uno de los edificios más destacados del pueblo, con unos balcones de madera impresionantes.
Almudín
Al otro lado, ya en la zona baja, está el antiguo Almudín. Era el edificio en el que se guardaba el grano municipal. Esto era fundamental sobre todo en épocas de carestía, ya que las familias más humildes dependían enteramente de la institución para no morirse de hambre.
Gremio de las Carnicerías
Por último, de la plaza sale un pequeño callejón del cual sale un frío alucinante. Allí estaba el antiguo Gremio de las Carnicerías, que se aprovechaba de esta corriente de aire natural para conservar mejor su producto.
Portal del Cristo
¡Ah! Y no queremos olvidarnos del Portal del Cristo, otro de los muchos elementos del recinto amurallado de Ademuz que han llegado a nuestros días.
Antigua Cárcel Municipal
Abandonamos por fin la Plaza de Elvira Lindo, pero no nos vamos muy lejos. Y es que justo detrás del Ayuntamiento está la Antigua Cárcel Municipal, un edificio construido en el año 1567 (tiempos de Felipe II). Tal y como su nombre indica, fue concebido para hacer las veces de presidio municipal. Aparte de albergar a los presos, también era la vivienda del alguacil y algunas estancias se utilizaban como archivo municipal. Con el paso del tiempo tuvo otros usos, como escuela primaria, central telefónica o sala de exposiciones. Hoy en día es la sede del ICERA, el Instituto Cultural de Estudios del Rincón de Ademuz.

Ermita de San Joaquín
Justo en la parte de atrás está la Ermita de San Joaquín, una construcción gótica que antiguamente formaba parte del Hospital de Pobres de Santa Ana. De este hospicio no se ha conservado casi nada, pero la estructura religiosa sí que ha llegado a nuestros días. Por fuera es muy coqueta, justo al final de un pequeño callejón.

El interior de la ermita se puede ver desde la puerta, estando el acceso reservado únicamente a las visitas guiadas de Ademuz con los 5 Sentidos. Como curiosidad, la cercanía de un horno de pan hace que el interior huela de maravilla. Entre eso y el calorcito, da gusto estar dentro.
Portal del Solano
Terminamos de ver el centro en el Portal del Solano, otra parte del recinto amurallado. Lo realmente interesante no es la puerta en sí misma, sino que da acceso a un mirador alucinante. Desde este punto se ven huertas, casas de campo y el final de Ademuz. Una maravilla.

Cubo del tío José Maroto
En la zona alta está el Cubo del tío José Maroto, una estructura dedicada a prensar la vid y almacenar el vino resultante. Este tipo de cubos eran comunes en todo el Rincón de Ademuz, pero poco a poco han ido desapareciendo. Este está en un estado magnífico, habiendo recibido en 2011 el Premio Europa Nostra de restauración.
Restos del Castillo y Ermita de Santa Bárbara
Vamos ahora a explorar los alrededores del casco histórico de Ademuz. Empezamos subiendo a ver los restos del Castillo y las ruinas de la Ermita de Santa Bárbara. Se puede llegar a pie desde la Iglesia de San Pedro y San Pablo (unos 15 minutos a pie) o directamente en coche desde la zona de abajo.

Subir hasta aquí merece la pena, ya que hay mucho que ver. Nada más llegar veréis un merendero, un poquito más adelante está el cementerio y en la zona más alta hay un mirador estelar. Este último es realmente interesante, pues tiene un montón de asientos y ermitas para contemplar las estrellas.
Las ruinas del Castillo no son gran cosa, todo hay que decirlo. Los vecinos aprovecharon las estructura para coger materiales, así que honestamente no queda gran cosa.
Sin embargo, la Ermita de Santa Bárbara sí que nos dio mucho. El templo está en muy mal estado, con muchas partes venidas abajo, pero sigue siendo posible visitarlo y reconocer la mayor parte de su estructura.

Por último, en la zona están las típicas letronas con Ademuz escrito. Podéis disfrutar así de una de las panorámicas más icónicas de la localidad.
Molino de la Villa (Centro de Interpretación del Agua)
De todo lo alto pasamos a la zona a nivel del río, en este caso yendo a ver el antiguo Molino de la Villa. En la actualidad es un espacio multifuncional, ya que alberga tanto la Oficina de Turismo como el Centro de Interpretación del Agua. También hay sitio para Ademuz en Miniatura, una exposición con maquetas de los edificios más representativos del pueblo (elaboradas todas por el vecino Salvador Luz Aguilar).

¿Qué podemos decir? Da gusto cuando pequeños municipios como este apuestan tanto por el turismo y por cuidar al detalle su propuesta. Allí nos recibió gente tan encantadora como bien preparada, que nos ayudó mucho a organizar nuestra visita en la zona. No solo nos inscribimos en una de las visitas de Ademuz con los 5 Sentidos, sino que también nos dieron muchísimos folletos y consejos súper útiles.


De las exposiciones del interior solo podemos decir que merecen la pena. Las maquetas son una cucada, la zona relacionada con el funcionamiento del molino es súper interesante (se conserva toda la estructura) y además tenían una muestra temporal de pintura. ¡Un diez para Ademuz y su Oficina de Turismo!
Lavadero y Fuente Vieja
Merece la pena ir hasta allí no solo para coger folletitos, sino porque al lado también están el antiguo Lavadero y la Fuente Vieja de Ademuz. Hoy en día están en una situación periférica y han perdido su uso por cuestiones obvias, pero hasta bien entrado el siglo XX era uno de los puntos calientes de la vida en sociedad ademuceña. Merece la pena ir a verlos.


Escalinatas de Ademuz
Si buscáis un rincón instagrameable, id entonces a las Escalinatas de Ademuz. Es una larga escalera que comunica la zona baja del pueblo con prácticamente el punto en el que está la iglesia. El problema es que el proyecto estaba preciosísimo al principio, pero no se le ha hecho el mantenimiento correcto y poco a poco los escalones se están desdibujando. Os dejamos una fotito de cómo estaba al principio, para que la podáis recordar en todo su esplendor.

Poblado Ibérico «La Celadilla»
Nosotros no pudimos visitarlo por falta de tiempo, pero en el término municipal de Ademuz está el poblado ibérico de La Celadilla. En él se están excavando los restos de una antigua aldea íbera, probablemente destruida en un incendio en el año 350 antes de Cristo. Hay una ruta de senderismo hasta ella, además de visitas guiadas organizadas por la Oficina de Turismo de Ademuz.
Mirador Pico Castro
Donde sí subimos fue al Mirador Pico Castro… ¡y menuda odisea! Llegamos hasta lo más alto con nuestra furgoneta, yendo por una carretera de arena absolutamente infernal. Todo estaba señalizado como si fuese un camino normal, pero lo pasamos muy mal. No merece la pena ir en vehículo a motor, lo mejor es hacer la caminata a pie (una horita ida, otra vuelta).

Lleguéis arriba caminando o sufriendo un calvario como el nuestro, lo cierto es que arriba os espera una de las mejores vistas panorámicas de todo el Rincón de Ademuz. Cuando lleguéis a la zona con dos antenas veréis que hay dos vertientes. A un lado hay un banquito decorado con las señas de Ademuz con los 5 Sentidos, en el cual está la parte más fotogénica.
Al otro lado hay una pequeña cruz, que también le da un toquecito espiritual a la zona.
Río Bohílgues
Por último, Ademuz está bañado por las aguas del río Turia, pero también por las de su afluente: el río Bohílgues. Os recomendamos hacer el sendero que comunica el pueblo con la vecina localidad de Vallanca, el cual va en paralelo a las aguas del Bohílgues. Es un paseo mágico, especialmente en otoño. ¡No os lo perdáis!

Dónde comer en Ademuz
Por último, queremos poner en valor la propuesta gastronómica de Ademuz. Como capital del Rincón, en el municipio lo tendréis muy fácil para degustar sus productos más típicos. A modo de referencia, hay dos zonas que tenéis que tener en el radar:
- Avenida de Valencia: básicamente la N-330a a su paso por Ademuz. En el tramo cercano a la Ermita de la Virgen de la Huerta hay establecimientos míticos, como el Bar Pitoches (tremendos desayunos) o el Bar La Cabaña. Ahí lo tenéis fácil también para comprar manzanas esperiegas. Si buscáis algo más tipo cafetería con bollitos monos, en la misma avenida (pero cerquita de Las Escalinatas) está la Cafetería d’Érika.
- Plaza de la Iglesia – Plaza de Elvira Linda: en esas dos plazas, separadas únicamente por la Calle de San Vicente, también tenéis algunos establecimientos de toda la vida. No os perdáis el Bar Arrabal ni las casas rurales que también sirven comidas cerca del Ayuntamiento.
