Nyhavn significa en danés Puerto Nuevo. Una denominación que habla de sus tardíos orígenes, los cuales no han sido impedimento para que esta zona se convierta en una de las más populares de la ciudad. Alrededor de un coqueto canal encontraréis dos paseos marítimos estupendos, repletos de casitas de colores con restaurantes y hoteles. Un lugar cargado de historia y que a la vez es precioso. De hecho, no nos tiembla el pulso al decir que es la zona más bonita de todo Copenhague.

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La zona de Nyhavn va desde la mítica plaza de Kongens Nytorv hasta que literalmente la ciudad se acaba, ya junto al puerto de Copenhague. Pese a que hoy en día sea impensable la ciudad sin este espacio, es relativamente moderno. No fue construido hasta finales del siglo XVII, cuando prisioneros de guerra suecos excavaron el canal principal.

La idea era muy sencilla: abrir un corredor entre el puerto y el centro de la ciudad. Así se facilitaba la entrada de las capturas del día, de mercancías tan útiles como la cerveza y el flujo de personas. Eso sí, también de actividades menos aceptadas socialmente, como la prostitución. Hoy en día es un sitio muy turístico, pero en su momento daba todo lo que cabría esperar de un puerto del norte de Europa.

Por suerte, al zona poco a poco fue evolucionando. Se construyeron algunos puentes, los barcos más pesados fueron derivándose a otras zonas de la ciudad y poco a poco los turistas fueron poniendo el foco en la autenticidad de Nyhavn. Hoy en día es un espacio híper turístico, en el que abunda la hostelería para extranjeros y los influencers hacen fotos las 24 horas del día. Sin embargo, ni siquiera esto último ha sido capaz de hacer que deje de ser una zona híper chula.

Dos orillas, dos realidades
Una de las cosas que más nos gustó de Nyhavn fue la gran diversidad que hay entre sus dos orillas. En la cara norte del canal tenemos los números impares, dominados de petit hôtels de cuento. Es decir, la norma aquí son casitas de colores súper llamativos, construidas al gusto noreuropeo con madera, ladrillo y yeso.

Hay muchas historias que se pueden contar. Por ejemplo, en el número 9 está la casa más antigua, que data del año 1681. También es sabido que en los números 18 y 20 vivió Hans Christian Andersen un montón de años, habiendo escrito en ellos algunos de sus cuentos más famosos.


Prácticamente en cada una de esas casas hay un pequeño bar, un restaurante o un hotel. Todos cuentan con terrazas, en las que veréis a los daneses más atrevidos desafiando al frío en cualquier día del año. Merece la pena recorrer este tramo del canal de arriba abajo, paseando junto a cada establecimiento.
Las fachadas están decoradas con detalle. Muchas son tan icónicas que después las veréis en las tiendas de souvenirs, en forma de imanes de nevera o postales. Merece la pena acercarse a ver los carteles metálicos que cuelgan de las casas.

Eso sí, para tener una buena perspectiva, lo mejor es cruzar el puente e ir a la orilla sur de Nyhavn. Allí, desde los números pares, tendréis la mejor panorámica posible, con el agua en primer plano, después los barcos y por último las casitas.


En esa otra orilla, dicho sea de paso, lo que hay son casas lujosas. El ejemplo más evidente es el Palacio de Charlottenborg: sede de la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca, museo y biblioteca.

Por último, hay que decir que en Nyhavn se pone uno de los mejores mercadillos de navidad de Copenhague. Si tenéis la suerte de ir en esa época del año lo gozaréis de lo lindo.
Que las casitas de colores no os impidan ver los barcos
Algo que a veces pasa desapercibido es que Nyhavn hace también las veces de improvisado puerto-museo. Sus aguas han caído en desuso desde el punto de vista comercial u operativo, pero desde finales de los años 70 del siglo XX han encontrado acomodo para algunas de las piezas más importantes del Museo Nacional de Dinamarca.

Allí podéis encontrar atracadas joyas de todo tipo: un buque-faro, un barco de contrabando, una goleta de dos mástiles, un barco-teatro… ¡De todo! Algunos están operativos a día de hoy, bien como restaurante o bien para hacer paseos turísticos. En cualquier caso, le dan a Nyhavn justo el aspecto que necesita.

Para reforzar esto, justo a la netrada está el Ancla Memorial, un monumento a los marineros daneses caídos en la II Guerra Mundial.
Ambientazo a cualquier hora del día
El tiempo siempre escasea en un sitio como Copenhague, pero os recomendamos encarecidamente visitar Nyhavn a diferentes horas del día. Por el día disfrutaréis de la belleza de sus casitas de colores en todo su esplendor, pero a la noche resulta un sitio acogedor y mágico. Si madrugáis dispondréis de las mejores instantáneas para vosotros solos, mientras que al atardecer puede ser el marco perfecto para un paseo romántico.

Normalmente las zonas híper turísticas tienen algo que nos desagrada, pero no hay nada malo que podamos decir Nyhavn. Solo por visitar este rinconcito de Copenhague ya merece la pena ir a la ciudad.
