Morro Rock, el tapón volcánico rodeado de una biodiversidad infinita

A unos 20 minutos en coche desde San Luis Obispo está Morro Rock, una de las formaciones geológicas más emblemáticas del Big Sur. Es un cuello o tapón volcánico que forma parte del Morro Rock State Park, una zona protegida que rodea la bonita localidad portuaria de Morro Bay. Es una parada más que recomendable en la ruta que une Los Ángeles y San Francisco.

Entre surferos, nutrias marinas y esculturas

Si bien es cierto que el Morro Rock State Park es enorme y tiene un montón de cosas que ver y hacer, nosotros tuvimos que centrar nuestra visita en las inmediaciones del tapón volcánico que le da nombre. Al fin y al cabo, el tiempo siempre escasea en un lugar tan variopinto como el Big Sur y convenía ir a paso ligero en todas las paradas.

¿Qué se puede ver en Morro Rock? Pues básicamente vamos a centrarlo en cuatro tema:

  • La propia Morro Rock: una roca que tiene casi 200 metros de alta y cuya silueta es uno de los grandes emblemas de la costa californiana.
  • Las playas de los alrededores: todo un paraíso del surf. Sus magníficas olas atraen a personas procedentes de medio mundo.
  • La bahía: es un punto de observación excelente de toda la bahía, con una panorámica estupenda del puerto.
  • Su fauna: nutrias, focas, leones marinos… pero también miles de aves. De eso hablaremos en el siguiente apartado.

La manera más fácil de hacer la la visita consiste en ir hasta el parking lot que hay junto a la roca. Desde allí podréis moveros por las playas, bordear la roca y caminar por el Coleman Dr, el paseo marítimo que comunica Morro Rock con el pueblo

Por la zona veréis varios paneles informativos súper interesantes sobre la geología, la flora y la fauna del lugar. También podréis ver Those Who Wait, una escultura de una familia de pescadores que con nostalgia mira al mar.

Una parada clave en la «autopista» Pacific Flyway

Morro Rock está en plena Pacific Flyway, una de las principales rutas de migraciones de aves del planeta. Se trata de un tránsito que conecta Alaska con la Patagonia y por el cual circulan más de un billón de aves cada primavera y cada otoño, ya sea en busca de alimentos, climas más suaves, zonas para anidar o lugares para hibernar.

Nosotros tuvimos la maravillosa suerte de que el año en que hicimos la visita se había adelantado un poco la migración, así que pudimos disfrutar de un espectáculo absolutamente increíble. No os podéis imaginar lo sobrecogedor que es contemplar miles de aves a la vez, con el consiguiente ruido que forman. ¡Sin palabras!

Morro Bay, ciudad portuaria de manual

Después de visitar Morro Rock, hicimos una breve parada en Morro Bay. Así pudimos contemplar la roca desde otra perspectiva, dar una vuelta por su paseo marítimo y disfrutar de su puerto. Tenemos que decir que vimos tiendas, restaurantes e incluso museos en muy poquito espacio, por lo que tiene pinta de que es una ciudad animadísima. Eso sí, el tiempo apremiaba y teníamos que ir a nuestra siguiente visita, así que no pudimos explorar tanto como nos hubiese gustado.

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