Moro Rock, la escalera al cielo del Sequoia National Park

No solo de árboles gigantes vive el Sequoia National Park. De hecho, uno de sus puntos más visitados es el Moro Rock, un domo de granito aislado con unas impresionantes escaleras que llevan a su cima. Desde lo alto, como no podría ser de otro modo, disfrutaréis de una de las mejores vistas de todo el Parque Nacional. En este artículo os vamos a contar cómo fue nuestra experiencia recorriendo los 350 peldaños de esta brutal escalinata, además de enseñaros un montón de fotos desde las alturas.

Una starway to heaven de 350 escalones

¿Qué? ¿350 escalones? Sí, ese es el «peaje» que hay que pagar para salvar los casi 60 metros que hay desde el comienzo de la escalera hasta lo alto de la Moro Rock. El esfuerzo os permitirá acceder a un mirador a 2050 metros sobre el nivel del mar, desde el cual hay una panorámica maravillosa. ¡Pero no adelantemos acontecimientos!

Cómo llegar y dónde aparcar

Lo primero que tenéis que saber es que llegar hasta el inicio de las escaleras que suben a Moro Rock no es sencillo. A los pies tenéis un aparcamiento, pero es de apenas 15 o 20 plazas. ¿Qué se puede hacer? A nosotros un ranger nos recomendó que fuésemos hacia el final del Giant Forest (donde está Crescent Meadow, una zona estupenda para pasear). El camino pasa junto a Moro Rock, así que si a la ida veis una plaza, no lo dudéis y dejad vuestro coche para hacer la subida. ¿No hay sitio? No os preocupéis, a la vuelta tendréis una segunda oportunidad.

Lamentablemente, la carretera que llega hasta Moro Rock cierra en invierno. Así que si estáis por allí en los meses fríos del año o no habéis encontrado aparcamiento, deberéis dejar vuestro coche en el parking del Giant Forest Museum y hacer a pie un par de kilómetros.

También puede pasar que en los días de mayor afluencia de visitantes cierren toda la carretera, ofreciendo un servicio de shuttle bus gratuito que comunica el Giant Forest Museum con Crescent Meadow cada pocos minutos. Eso sí, esto ocurre únicamente en fines de semana y festivos señalados, nosotros fuimos en agosto y nos movimos sin problema por toda la carretera.

La subida, una experiencia dura pero maravillosa

Lo que es la subida no tiene mucho misterio, simplemente hay que armarse de paciencia y empezar a subir escalones. Pensad que desde el primer escalón hasta el último hay que hacer unos 400 metros, superando un desnivel positivo de casi 60 metros. Es lo que se conoce como el Moro Rock Trail.

Hay que ser muy elegantes durante la subida, puesto que el camino es estrecho, cada persona lleva un ritmo distinto y en las curvas se pueden formar tapones. Dejad pasar a la gente cuando lo necesite, no atosiguéis a las personas que van despacio y echaos a un lado en caso de que llevéis detrás a alguien con un ritmo más veloz.

La subida es un poco calvario, no diremos lo contrario. Además, en algunos puntos sopla el viento, en otros la barandilla es baja y da un poco de vértigo, hay zonas en las que hay que pegarse a la pared… Aun así, os aseguramos que merece la pena.

Las mejores vistas del Sequoia National Park

Y es que la recompensa es alucinante. Ya durante la subida iréis disfrutando de diferentes panorámicas a distintas alturas, pero justo en lo alto hay un increíble mirador sobre el granito. Desde allí tendréis a vuestra disposición unas vistas absolutamente alucinantes de buena parte del Sequoia National Park.

Si os gusta la geografía, os dará gustito saber que es el mejor mirador no solo del parque, sino también de la Great Western Divide (una de las cadenas montañosas más emblemáticas de la Sierra Nevada californiana). Pensad también que no muy lejos de allí está el Monte Whitney, la montaña más alta de Estados Unidos (sin contar Alaska). Su pico, a una altura de 4418 metros, es visible desde Moro Rock en los días claros.

Nosotros tardamos más o menos 50 minutos entre subir, fotos y bajar. Pensad que la bajada da un poco de miedo, así que el ritmo no es muy distinto al de la subida.

Una ruta nada recomendable en días de tormenta

No queremos dejar para el final un aviso absolutamente imprescindible. Por doquier hay carteles indicando el riesgo extremo que se asume al realizar esta ruta en días de tormenta. Al parecer, en Moro Rock es una especie de pararrayos natural en la zona, por lo que la posibilidad de que os caiga un rayo encima es real. No os aventuréis a subir si hay nubes oscuras, un viento muy pronunciado, escucháis truenos a lo lejos o estáis sintiendo electricidad estática en el pelo.

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