A Matasejún llegamos de casualidad. En concreto, estábamos buscando su yacimiento con huellas de dinosaurios, ya que nos encontrábamos haciendo la Ruta de las Icnitas de Soria. Sin embargo, una vez estuvimos allí no pudimos evitar recorrer el pueblo de punta a punta. ¡Qué lugar más espectacular!

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Encanto soriano entre bosques y rocas
En Matasejún los zorreros, que entró la zorra en la iglesia y los encontró durmiendo. Les dio la paz con el jopo y escapó huyendo. Esta epístola sampedrana da la bienvenida a Matasejún, una de las diferentes villas que hoy en día pertenecen a San Pedro Manrique. El nombre parece tener que ver con el entorno: mata, por la formación vegetal; y sejún, un derivado de formación rocosa.

Aunque en tiempos fue mucho más grande (en el censo de 1842 se contaban 316 vecinos repartidos en 79 hogares), en la actualidad Matasejún cuenta con escasos 85 habitantes. Pese a todo, es un pueblo muy bien conservado, con muchas sorpresas que ofrecer al viajero y muy orgulloso de su legado cultural.


Pese a la reducción de población, no penséis en Matasejún como un sitio en decadencia. De hecho, en el año 2001 recuperó su tradición más arraigada: la de Las Móndidas y Mozo el Ramo. Cada 16 de agosto se lleva a cabo un evento de orígenes inciertos, pues los estudiosos no se ponen de acuerdo si es pagano, romano o cristiano. Esa jornada la localidad se pone sus mejores galas, se celebra una procesión y cuatro jóvenes (tres mujeres y un mozo) son los protagonistas.


Desde el punto de vista turístico, Matasejún se ve en una horita o dos. Es el mejor ejemplo de que las mejores esencias no requieren un gran frasco, pues en el paseo por el pueblo se puede disfrutar a las mil maravillas de todo lo que tiene que ofrecer el medio rural soriano.
Turismo en Matasejún
Arquitectura popular
Empecemos por lo más importante: Matasejún es un pueblo precioso. Merece la pena recorrer todas y cada una de sus calles, pues en ellas los rincones con encanto son abundantes y diversos. Quizá la referencia obligada sea la Calle Real, ya que es la principal, pero no podemos dejar de mencionar tanto la Calle Zaguán como la Calle San Roque (ambas bordean el pueblo) como las plazuelas que hay junto a la Calleja Lobo.

En todas esas calles encontraréis magníficos ejemplos de arquitectura popular de Soria, en su versión más humilde, rural, tradicional y de montaña. Si os gustan los pueblecitos bonitos, de esos en los que el silencio os envuelve y os permite recorrer las calles a vuestro ritmo, estáis en el lugar indicado.
Frontón
Nosotros llegamos a Matasejún por la SO-P-1127, la carretera que comunica con la SO-630 (que a su vez atraviesa todas las Tierras Altas). Así, fuimos a parar directamente al Frontón municipal. Aprovechamos para decir que se puede aparcar justo al lado, por lo que es lugar de paso obligado.

Antigua Escuela Pública
Justo detrás del frontón está la antigua Escuela Pública de Matasejún. Nos encantan los edificios educativos del entorno rural, todos los pueblos deberían hacer lo posible por conservarlos y ponerlos en valor. Este es especialmente bonito y, además, se encuentra al lado de la vivienda del antiguo maestro.

Fuente de las Mariposas
De camino a las icnitas, bajando por la Calle Real, nos topamos con la simpática Fuente de las Mariposas. Es un ejemplo más de lo cuidado que está el casco histórico de Matasejún, ya que han decidido decorar este caño de agua con un montón de dibujitos.

Lavadero
Ya en la salida del pueblo, justo al ladito de las icnitas, está el Lavadero. Matasejún, como tantas otras localidades del medio rural español, contaba con un espacio designado para que las mujeres del pueblo pudiesen lavar sus prendas. Allí hacían esas labores, a la vez que interactuaban y se enteraban de lo que pasaba en otras casas.

Icnitas de Las Adoberas
Por fin llegamos al yacimiento de icnitas de Las Adoberas, el motivo por el cual habíamos ido hasta allí. Hay que reconocer que nos encantó, pero que en ese punto ya estábamos deslumbrados por todo lo que Matasejún nos estaba ofreciendo.

En el yacimiento hay varios paneles informativos, los cuales os ayudarán a interpretar las huellas de terópodos y ornitópodos que han llegado hasta nuestros días. También se han conservado ripple-marks: huellas dejadas por la corriente del agua de un río hace millones de años.
Hornos públicos
Las icnitas se encuentran en un extremo del pueblo. Una vez visitadas, lo que toca es retroceder hasta el punto inicial (la zona del frontón) y desde ahí ir al otro extremo. Por el camino vimos varias cosas interesantes, como un par de hornos públicos. Este tipo de construcciones comunales son muy características de las Tierras Altas de Soria, incluso todavía pueden verse en pueblos abandonados.

Iglesia de Santo Domingo de Silos
El principal edificio religioso de Matasejún es la Iglesia de Santo Domingo de Silos. No tenemos claro que esta sea la advocación oficial, ya que en internet hemos encontrado muy poquita cosa y en algunos sitios decían que el templo estaba dedicado a Santa María. Si alguien del pueblo lee esto, agradeceríamos si nos deja un comentario para añadir información.

Sea como fuere, se trata de una iglesia preciosa. Tiene un torreón con campanario que está en muy buen estado, el acceso es porticado y ha sido construida con materiales de la zona. Es magnífico ejemplo de lo que se puede esperar de este tipo de edificios en la Soria rural.
Antiguo Ayuntamiento y Casa del Cura
Seguimos avanzando por la Calle Zaguán, hasta llegar a llegar a la Calle Plazuela. Allí hay una sucesión de edificios formada por el antiguo Ayuntamiento (abajo) y la antigua Casa del Cura (arriba). La verdad es que ambos podrían pasar desapercibidos, pero por suerte están convenientemente señalizados.

Ermita de San Roque
Por último, al final de Matasejún está la Ermita de San Roque. Es el patrón del pueblo, por lo que no debe sorprender que cada 16 de agosto se engalane y protagonice los festejos. Ya os hemos hablado de esta festividad, la de Las Móndidas y Mozo el Ramo, que fue recuperada en el año 2001. La procesión va a parar a esta ermita, donde se ofrecen los trajes tradicionales al propio San Roque.
